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  • Hacia el rumbo bioclimático: Evaluación del espacio habitable

    En artículos anteriores hemos hablado de la importancia de la relación del ser humano con el medio en el que habita, de conceptos y aspectos relacionados con el bienestar, así como de las estrategias de diseño en la arquitectura que permiten que los espacios aporten a la vida, a la salud y al cuidado del entorno.

    En esta ocasión exploraremos algunas herramientas que permiten evaluar el confort en los espacios habitables, un aspecto fundamental dentro de la arquitectura bioclimática.

    En la búsqueda del confort. Elaboración propia.

    Criterios de habitabilidad en la normativa

    Buscando la definición de este concepto en el ámbito normativo, en un artículo de la Revista Vivienda Infonavit se destaca que no existe una definición establecida de habitabilidad, sino únicamente criterios físico-espaciales y de materialidad, dejando de lado las necesidades subjetivas. El texto reflexiona que tener una definición clara y transdisciplinar, de manera inicial a nivel federal, podría ser la base para que las normativas regionales y municipales nos guíen hacia una planeación territorial más adecuada (Urias Barrera, 2022).

    Sin pretender tener una visión reduccionista del tema, al revisar el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México y el de Morelia, donde resido, tampoco se integra una definición formal. El cumplimiento de las llamadas condiciones básicas de habitabilidad se intuye principalmente a partir de dimensiones mínimas de los espacios, porcentajes mínimos de ventanas que consideran ventilación e iluminación natural, y ciertos parámetros espaciales que buscan asegurar condiciones mínimas para habitar.

    Por otro lado, existe una norma de aplicación voluntaria, la NMX-AA-164-SCFI-2013. En ella, el confort se define como “estado físico de bienestar percibido por los usuarios, generado por el ambiente interior del edificio”, mientras que la habitabilidad se entiende como “la cualidad de habitable que tiene un espacio construido, en función de normas legales” (Secretaría de Economía, 2013).

    Lo interesante de esta norma es que no solo considera aspectos de eficiencia energética y materiales, sino que también integra elementos urbanos como el uso de suelo, la movilidad, el paisaje y la biodiversidad. Además, incorpora la calidad del ambiente interior y aspectos de responsabilidad social. Otro punto relevante es que los requisitos aplican durante todo el ciclo de vida de la edificación, es decir, durante el diseño, la construcción, la operación y el abandono.

    Consideraciones generales para el diseño de edificaciones, según la NMX-AA-164-SCFI-2013. Elaboración propia con base en los recursos proporcionados en la materia de Evaluación del Diseño Bioclimática, impartida por ITACA

    Reflexionando al respecto, considero que es complejo buscar un objetivo sin tener claro lo que se busca. Si bien existe una normativa que se enfoca en la edificación sustentable, surge la pregunta: ¿no deberían integrarse estos conceptos y requisitos en la regulación principal para la construcción en México?, ¿hacerlo haría más difícil la tarea de arquitectos y constructores?, ¿por qué es voluntario mejorar las condiciones de los habitantes y de nuestras ciudades?

    Evaluación del confort en arquitectura bioclimática

    Actualmente existen distintos modelos que evalúan el confort térmico y que pueden clasificarse según el ambiente que analizan, ya sea exterior o interior. Sin adentrarnos demasiado, resumiré las generalidades que hemos aprendido durante la especialidad.

    Generalidades de los modelos de confort. Elaboración propia.

    En el caso del confort exterior, uno de los modelos más utilizados es el Physiological Equivalent Temperature (PET), que calcula el confort a partir de la sensación térmica y el estrés fisiológico del cuerpo en un ambiente particular. Este modelo utiliza datos específicos del usuario y factores climáticos del exterior para clasificar el confort en una escala de nueve categorías.

    Otro modelo es el Universal Thermal Climate Index (UTCI), que identifica el confort a partir del intercambio de temperatura entre el cuerpo humano y el ambiente. En este caso se considera un estado de bienestar entre 9 y 26 °C y el confort se clasifica en once categorías de estrés térmico.

    En cuanto al confort interior, se consideran principalmente dos modelos reconocidos por la norma ASHRAE 55. Uno de ellos es el Predicted Mean Vote (PMV), que se basa en la medición de la sensación térmica de un grupo de personas dentro de un espacio para predecir el nivel de confort que tendrá la mayoría, aproximadamente el 75 %. Para ello toma en cuenta factores climáticos, el nivel de arropamiento y la actividad metabólica de las personas. El resultado indica la sensación térmica del grupo en una escala subjetiva de siete puntos. Este modelo suele utilizarse en interiores que cuentan con sistemas de climatización.

    El otro modelo es el Adaptive Comfort Model, basado en la idea de adaptación psicológica y conductual del individuo a las condiciones ambientales de distintos climas. Este modelo emplea un rango de aceptabilidad entre el 80 y el 90 %, y al analizar factores tanto del interior como del exterior identifica el confort en una escala de tres categorías. Actualmente es uno de los modelos más utilizados en arquitectura para evaluar espacios interiores que están ventilados de manera natural.

    Simulación energética y análisis bioclimático

    La evaluación del confort también puede realizarse mediante simulaciones energéticas en software especializado, como Rhino, Grasshopper y Ladybug. Estas herramientas permiten predecir el comportamiento energético de la edificación y las sensaciones térmicas del cuerpo humano, teniendo como base los datos climatológicos del sitio y condiciones específicas del habitante.

    Uno de los aspectos más valiosos de este tipo de software es que permite identificar horarios, días y meses de disconfort, facilitando así el planteamiento de estrategias de diseño que mejoren el desempeño bioclimático de la edificación.

    Beneficios del diseño bioclimático

    Podemos encontrarnos con edificaciones excepcionales y bellas que cumplen al cien por ciento con las normas de construcción establecidas y, aun así, no son confortables para las personas que viven en ellas. Es en este punto donde cobra importancia la integración de los conceptos bioclimáticos en el diseño de las edificaciones, porque no debemos olvidar que proyectamos para seres humanos que vivirán en un sitio con condiciones específicas.

    En este sentido, cierro con un concepto que está ligado a la bioclimática, la biofilia.

    En el texto “14 Patrones de Diseño Biofílico”, los autores expresan que “el diseño biofílico es diseñar para personas como organismos biológicos, respetando los sistemas mente-cuerpo como indicadores de salud y bienestar dentro del contexto de lo que es apropiado y sensitivo localmente” (Browning, Ryan, & Clancy, 2017).

    Este texto busca ser una guía que incluye recomendaciones, ejemplos y consideraciones de diseño para cada uno de los patrones biofílicos. Llamó mucho mi atención una tabla que resume cómo diferentes estudios e investigaciones han demostrado que la implementación de estas estrategias ha favorecido tres aspectos principales de la salud.

    Tabla de patrones biofílicos de la naturaleza en el espacio. Extracto de la tabla 1 del libro “14 Patrones de Diseño Biofílico” de William Browning, Catherine Ryan y Joshep Clancy del 2017.

    Y es que me resulta increíble cómo pequeñas acciones en el diseño pueden tener un impacto tan beneficioso en el ser humano. Además, con el ritmo acelerado en el que vivimos actualmente, todos deberíamos poder sentir alivio, refugio y, sobre todo, amor por vivir; y qué mejor si uno, como arquitecto, puede contribuir a ello.

    Referencias

    Browning, W. D., Ryan, C. O., & Clancy, J. O. (2017). 14 Patterns of Biophilic Design [14 Patrones de diseño biofílico]. (L. Penabad-Camacho, Trad.). New York: Terrapin Bright Green, LLC.

    Secretaría de Economía. (2013). NMX-AA-164-SCFI-2013. Edificación sustentable. Criterios y requerimientos ambientales mínimos. Diario Oficial de la Federación.

    Urias Barrera, H. E. (1 de julio de 2022). La habitabilidad: reflexiones desde la perspectiva de la normativa y los planes de desarrollo. Vivienda Infonavit, 18-23.
    https://revistavivienda.infonavit.org.mx/2022/07/01/la-habitabilidad-reflexiones-desde-la-perspectiva-de-la-normativa-y-los-planes-de-desarrollo/

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • La descarbonización del sector agrícola en México

    La descarbonización del sector agrícola en México

    La descarbonización del sector agrícola en México representa una gran oportunidad para la adaptación de los sistemas agropecuarios, este enfoque permitirá reducir las emisiones de CO2, eficientizar los procesos productivos y simultáneamente, hacer frente al cambio climático.

    Agricultura sustentable con enfoque CIMMYT, tomada de cimmyt.org

    Antecedentes

    A nivel mundial el sector agrícola representa el 39% de emisiones de efecto invernadero, los cuales se distribuyen principalmente en, dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además según la FAO el 33% de los suelos en el mundo presentan algún tipo de erosión, lo que limita la producción de cultivos y limita los servicios ecosistémicos, la descarbonización del sector agrícola en México puede ser una gran oportunidad de acción local. En este contexto la agricultura convencional se posiciona como la principal razón de la emisión de estos gases de efecto invernadero, a través del uso excesivo de fertilizantes sintéticos, uso excesivo de maquinaría, etc., por lo que es necesario repensar y adoptar enfoques de agricultura sostenible que permitan adaptarse a estos contextos de conservación sin la necesidad de perder competitividad.

    Oportunidades

    La descarbonización del sector agrícola en México permitirá, además de disminuir las emisiones, ofrecer productos con mejor calidad, valor agregado, sistemas de producción sostenibles, fortalecimiento de cadenas productivas, ingresos económicos estables, pero sobre todo la posibilidad de desarrollo económico, ambiental y social al sector de pequeños productores que radican en pueblos originarios.

    Actualmente diversas instituciones públicas y privadas promueven enfoques de producción agrícola diferentes al convencional, las cuales cuentan con el potencial de fomentar la descarbonización del sector agrícola en México, las cuales describo a continuación:

    • Agroecología: Movimiento social con enfoque integral combinando principios ecológicos, sociales y económicos para crear sistemas alimentarios más sostenibles, haciendo énfasis en la combinación de plantas con microorganismos que eviten el uso de fertilizantes sintéticos.
    • Permacultura: Movimiento con enfoque de diseño agrícola y de vida que imita los procesos naturales del sistema sin necesidad de recurrir a agroquímicos, haciendo uso de todos los recursos naturales cercanos como animales o plantas nativas además del aprovechamiento de los residuos como abono.
    • Agricultura de conservación: Sistema de producción que se basa en tres principios, 1. Cero o mínima labranza, 2. Cobertura del suelo y 3. La rotación de cultivos busca eficientizar el suelo, de modo que le permita evitar la erosión, mejorar la absorción de agua y mejorar la disponibilidad de nutrientes disponibles para la planta.
    • Agricultura regenerativa: Movimiento con enfoque agrícola que busca regenerar las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo a través de técnicas como siembra directa, abonos verdes, rotación de cultivos, incorporación de ganado, incorporación de microorganismos benéficos que propicien el ambiente ideal para las plantas.
    Cultivo de maíz con enfoque en agricultura regenerativa, tomada de grupobimbo.com

    Ejemplos

    La descarbonización del sector agrícola en México demanda que los enfoques sostenibles de producción sean ya una realidad en este contexto diversas instituciones, que describo a continuación, son ejemplo con sus enfoques de cultivo más sostenibles donde priorizan la salud del ecosistema sin perder competitividad.

    Proyecto Margarita (Danone): “Se trata de un modelo sostenible de abasto de leche, que tiene como objetivo empoderar productores en escala local a través de un conjunto de capacitaciones, asistencia técnica, tecnología, financiamiento y conexiones a largo plazo con los mercados, con el fin de convertirlos en microempresarios capaces de elevar el nivel de vida de sus familias y su comunidad, mientras produce leche de mejor calidad”

    Grupo Bimbo: “La estrategia de la empresa, bajo su marco global de Agricultura Regenerativa, plantea mejorar la salud del suelo a través de prácticas que ayuden a gestionar de manera más eficiente el uso de agua, mejoran la biodiversidad, ayuden a incrementar el rendimiento por hectárea y busquen la reducción y captura de las emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales contribuyen al calentamiento global y el cambio climático”.

    Tierra de todos: La Naturaleza es biodiversidad y es una interconexión entre plantas, animales y hongos. El manejo de cultivar flora, fomentar fauna o criar animales domésticos no debe ser con una sola especie. Cuando trabajamos con ella, ella trabaja con nosotros.

    Conclusión

    La descarbonización del sector agrícola en México representa un gran reto actualmente, no obstante con enfoques de producción sostenibles y regenerativos pueden ser un caso de éxito replicados en los siguientes años, de este modo propiciamos un campo mexicano con impactos ambientales positivos que fortalecen la adaptación de los sistemas agroalimentarios, como lo comenta Sergio en su blog La restauración ecosistémica en el contexto de la crisis climática los continuos desafíos impuestos por el cambio climático, demandan actividades innovadoras que pongan en el centro la restauración como eje rector del desarrollo para los siguientes años, por lo tanto, resulta fundamental promover los espacios de reflexión necesarios que permitan adoptar estrategias de descarbonización del sector agrícola en México a través de la iniciativa privada, pública e instituciones educativas.

    Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, da clic en la imagen.

    REFERENCIAS

    Cabello Cortés, J. A. (2025). Desarrollo de un sistema agroalimentario sostenible a través de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el sector agrícola de México. En A. Pérez (Ed.), Compilado de 7 proyectos de intervención (pp. 36-55). CEP C Universidad. Disponible en: https://www.cepc.com.mx/files-pdf/Compilado-7-proyectos-de-intervenci%C3%B3n.pdf

    Grupo Bimbo. (s.f.). Agricultura Regenerativa. Disponible en: https://www.grupobimbo.com/es/especial/agricultura-regenerativa

    Morales Garcilazo, F. (2023). Agricultura sustentable, esencial para la reducción de emisiones de CO2. CIMMYT. Disponible en: https://www.cimmyt.org/es/noticias/agricultura-sustentable-esencial-para-la-reduccion-de-emisiones-de-co2/

    Grupo Danone México. (s.f.). Agricultura Regenerativa. Disponible en: https://www.grupodanone.com.mx/impacto/one-planet/agricultura-regenerativa.aspx

    Tierra de Todos. (s.f.). Conócenos. https://tierradetodos.com/pages/conocenos

    FIRMA

    Escrito por Iván de Jesús Mendoza (egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, generación 2023), Campesino y Presea del Estado de México al Mérito Agrícola 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Yoo’Nashi más que un destino, un encuentro con la tierra

    La Reserva y Estancia Ecológica Yoo’Nashi que protegen con mucho amor Vanesa y Mariano, llegó a mi vida como llegan los lugares que no se olvidan, sin expectativas. Para mí, pasear en Oaxaca es especial; mi abuelo nació en esa tierra y yo buscaba en la gente mis raíces. Lo viví como un regalo que la selva decidió compartirme.

    Fui a Oaxaca a una expedición con el Club Citlaltépetl, que lleva explorando México por más de cien años. Recorrimos de San José del Pacífico a Huatulco, caminando más de cien kilómetros. Fueron días llenos de aventura y retos.

    Recuerdo la primera vez que caminé entre sus senderos. La humedad en la piel y el canto de las aves envolviéndolo todo me hicieron sentir en un espacio donde el tiempo deja de presionar. Ahí entendí que Yoo’Nashi no es un destino, es una pausa que te invita a volver a ti.

    Foto de Marcela Treviño

    Aprender a habitar la selva

    La convivencia con la comunidad de Arroyo Xúchitl me enseñó algo profundo, que la naturaleza no es un paisaje que visitamos, es una relación que cuidamos. Observar la biodiversidad, endémica y migratoria, despertó en mí admiración y responsabilidad. Aprendí a mirar sin tocar y agradecer sin llevarme nada.

    Caminar sus senderos fue también caminar mis propios pensamientos. Me dejé guiar por el sonido del viento y la intuición, sin prisa ni expectativas. En esos momentos sentí que la selva no solo me rodeaba: me sostenía.

    Las experiencias comunitarias fueron un abrazo al alma. Preparar nieves de barril con Gaby, Deivis y su hija no fue solo cocinar; fue compartir historias, risas y memorias que saben a hogar. El aroma del comal y la paciencia del proceso me recordaron que la felicidad es sencilla.

    Sabores que cuentan historias

    Foto de Marcela Treviño

    La experiencia del cacao fue todavía más íntima. Ver la semilla transformarse en chocolate artesanal, guiada por manos que honran una tradición ancestral, me conectó con identidad y gratitud. Cada sabor era una historia y cada textura un puente con nuestras raíces.

    Cuando pienso en Yoo’Nashi, no recuerdo solo paisajes. Recuerdo cómo me sentí: tranquila, presente y ligera, como si la selva me hubiera susurrado otra forma de vivir. Una vida con más respeto, comunidad y amor por la tierra.

    Y quizá eso es lo más valioso que me llevé de ahí: la certeza de que existen lugares que no te pertenecen. Sin embargo, de alguna forma, te transforman para siempre.

    Un aula viva para la vida

    Foto de Marcela Treviño

    Mi paso por Yoo’Nashi me permitió comprender que la conexión profunda con la tierra es el primer paso, y quizás el más genuino, hacia una educación para la sostenibilidad. No se trata solo de acumular datos sobre el ecosistema, sino de transformar nuestra sensibilidad, entender que proteger el entorno nace de un vínculo afectivo y del reconocimiento de nuestra propia interdependencia con la naturaleza.

    Al aprender a “habitar” y no solo a “consumir” el paisaje, la sostenibilidad deja de ser un concepto teórico para convertirse en una práctica cotidiana de respeto y reciprocidad. Esta experiencia me enseñó que la verdadera educación ambiental ocurre cuando:

    • Reconocemos el valor de lo local: Honrando las tradiciones y los tiempos de la tierra.
    • Fomentamos la empatía comunitaria: Entendiendo que el bienestar de la selva es inseparable del bienestar de quienes la cuidan.
    • Asumimos una ética del cuidado: Donde cada acción, desde la semilla del cacao hasta el sendero recorrido, se realiza con la conciencia del impacto que dejamos atrás.

    En definitiva, Yoo’Nashi no solo me devolvió a mis raíces, sino que me educó en una nueva forma de estar en el mundo: una donde la sostenibilidad es, ante todo, un acto de amor y gratitud hacia aquello que nos sostiene.

    Escrito por Marcela Treviño Feria, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.


  • De Davos al terreno real: cuando la sostenibilidad se vuelve portafolio de acciones

    De Davos al terreno real: cuando la sostenibilidad se vuelve portafolio de acciones

    En Davos se pronuncian frases que suenan bien y se olvidan rápido. Sin embargo, en 2026 Alicia Bárcena Ibarra, Secretaría de la SEMARNAT hizo algo menos frecuente: tomó un diagnóstico científico incómodo y lo tradujo proponiendo una arquitectura de acción para México, con piezas que pueden ejecutarse, financiarse y evaluarse. Lo que ahora queda pendiente es que esta propuesta pueda convertirse en acciones reales.

    Ese giro importa porque la conversación global suele quedarse en la “conciencia” o en el “compromiso”. En cambio, lo que Bárcena puso sobre la mesa fue una propuesta sobre la forma de pasar del discurso a un portafolio de decisiones: qué se protege, qué se restaura, qué se transforma y qué se invita a invertir.

    Y justamente ahí está el punto de interés para la UMA: cuando la sostenibilidad se vuelve un oficio interdisciplinario. No basta saber “qué está mal”; hay que diseñar el sistema de incentivos, reglas, proyectos y coaliciones para mover la aguja con resiliencia y justicia.

    A. La pregunta real: ¿cómo se opera el cambio?

    En la sesión del WEF sobre “prosperidad dentro de los límites planetarios”, Bárcena partió de una premisa clara: los límites planetarios no son negociables. A partir de ahí, en vez de entrar a una lista de problemas, propuso un cambio de paradigma: dejar de “hacer menos daño” y empezar a restaurar activamente los sistemas que sostienen la economía.

    Ese cambio no es solo semántico. Implica asumir que la prosperidad futura depende de la integridad ecológica, y que la política pública debe moverse a la velocidad de la crisis, pero con soluciones que escalen y convoquen a empresa, gobierno y sociedad.

    Así, lo que presenta no es un manifiesto, sino una estructura de prioridades: restauración, naturaleza como valor económico y economía circular. En conjunto, funcionan como el primer portafolio: una secuencia lógica para proteger base natural, reducir presión y reorientar inversión, basado en las siguientes tres ideas.

    1) La era de la restauración como marco operativo

    Primero, Bárcena propone entrar a una “era de la restauración” porque “la Tierra necesita ser restaurada”. Ese enunciado funciona como una brújula: si el planeta ya está en estrés, la política ambiental no puede limitarse a mitigar impactos; debe regenerar condiciones.

    Por eso plantea empezar por conocer el territorio con precisión: características, capacidad de conservación y restauración, y contribución real del país. En otras palabras, restaurar no es romanticismo: es planeación basada en límites biofísicos.

    En lo concreto, lo aterriza en la meta 30×30: conservar y restaurar para alcanzar 30% del territorio protegido hacia 2030, apoyándose en 99 millones de hectáreas ya protegidas e incorporando ecosistemas terrestres y marinos. Esto implica fortalecer biodiversidad, agua, suelos y protección costera, y elevar la restauración a prioridad de Estado.

    2) “La naturaleza puede ser buen negocio” sin quedarse en eslogan

    Luego, Bárcena lanza una frase provocadora: “la naturaleza puede ser un buen negocio”. Pero lo importante es lo que coloca detrás: no se trata de mercantilizar todo, sino de movilizar recursos hacia soluciones basadas en la naturaleza con criterios claros.

    A partir de ahí, menciona iniciativas compatibles con acción climática, compensación e iniciativas de carbono, apoyadas en una taxonomía de ecosistemas. El ejemplo que da —manglares y su capacidad de absorción por hectárea— apunta a algo muy específico: métricas para orientar decisiones empresariales.

    Esto importa porque abre el dilema central del capital responsable: si se va a invertir en naturaleza, deben existir reglas, integridad y trazabilidad. Bien diseñado, ese portafolio puede canalizar inversión hacia sumideros naturales y reducir presión climática; mal diseñado, se vuelve un atajo para “compensar” sin transformar.

    3) Economía circular como infraestructura, no como campaña

    Finalmente, Bárcena presenta la economía circular como un cambio de modelo: dejar atrás la economía lineal para entrar a una lógica donde el residuo se vuelve recurso. En lugar de enunciarlo como aspiración, lo aterriza en piezas operativas.

    En México, menciona tres parques industriales de economía circular y flujos específicos: llantas, residuos de construcción, residuos sólidos y plásticos. También cita PetStar como referencia de lo que puede escalarse cuando hay industria, tecnología y coordinación.

    Con eso, conecta circularidad con reducción de extracción, menor contaminación, menos emisiones y menos presión sobre ecosistemas. En términos de transición y descarbonización, la circularidad también es eficiencia sistémica: producir con menos material, menos energía y menos desperdicio.

    B. El “Paquete México”: sostenibilidad con lógica de inversión

    Más allá del panel, Bárcena presentó el “Paquete México” como un esfuerzo para alinear agenda ambiental e inversión. El punto no es “hablar bonito” de sostenibilidad, sino convertirla en decisiones económicas y colaboración público-privada con instrumentos que escalen.

    Ahí reaparece la palabra clave: portafolio. México no solo plantea prioridades; invita a invertir en un conjunto de ejes donde hay impactos medibles y valor económico de largo plazo: economía circular, protección de océanos e inversión sostenible/capital responsable.

    Créditos de imagen: Imagen de David en Pixabay

    La relevancia ambiental de este encuadre es potente: si la inversión fortalece sistemas naturales, reduce riesgos futuros; si los degrada, el costo regresa como crisis hídrica, climática y social. Por eso el “Paquete” se presenta como una propuesta de prosperidad con límites y con regeneración, basado en tres ejes.

    Eje 1: Circularidad para competir sin destruir

    En el “Paquete México”, la economía circular se plantea como una vía de competitividad: convertir residuos en valor, abrir nuevas cadenas de suministro y financiar infraestructura que reduzca dependencia de materias primas vírgenes.

    México está desarrollando tres parques industriales orientados a circularidad y a la reutilización/reciclaje de flujos como neumáticos, escombro, residuos sólidos y plásticos. Además, invita a empresas e inversionistas a sumarse como parte de una estrategia de crecimiento con bienestar.

    Ambientalmente, esto implica menos extracción, menos basura, menos contaminación y una transición industrial que desacopla crecimiento del uso intensivo de recursos. En términos UMA, es política pública aplicada: regulación, incentivos, mercados y coordinación multi-actor.

    Eje 2 Protección de los océanos

    La protección de océanos se incorpora como prioridad ambiental ligada a inversión: cuidar el capital natural marino como condición para sostener actividades económicas y para canalizar financiamiento hacia conservación y restauración con resultados medibles.

    Eje 3: Inversión sostenible / Capital responsable

    Al mismo tiempo, inversión sostenible/capital responsable aparece como el eje transversal: atraer capital de largo plazo compatible con justicia social y límites ambientales. El mensaje es claro: no cualquier inversión, sino inversión que construya resiliencia y reduzca riesgos.

    Para el medio ambiente, esta combinación importa porque mueve el debate del “compromiso” al dinero y al diseño: dónde se invierte, con qué reglas, con qué métricas, y con qué rendición de cuentas. Ahí la sustentabilidad deja de ser narrativa y se vuelve gobernanza.

    C. Plan México: la maquinaria para aterrizar el portafolio

    La tercera capa del relato es la promoción del Plan México para atraer inversiones. En un mensaje conjunto desde Davos, Bárcena y Altagracia Gómez enmarcan la participación como una agenda intensa para impulsar desarrollo sustentable con inclusión social, crecimiento y prosperidad.

    Bárcena subraya objetivos concretos: fortalecer atracción de inversiones, sustituir importaciones, generar empleos y fomentar desarrollo sustentable. Altagracia agrega una idea clave: coordinar política industrial y comercial con “habilitadores naturales”, para que la inversión genere empleos y impactos sociales y ambientales positivos.

    Lo decisivo es que no lo dejan en lo abstracto: hablan de vehículos y proyectos. Promueven Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBIS) y los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBIS) como opciones claras de dónde invertir, y reportan reuniones centradas “exclusivamente” en economía circular, además de anunciar la visita de 100 CEOs para explorar oportunidades en proyectos verdes.

    Coaliciones, diplomacia y ejecución: lo que Davos sí puede detonar

    Finalmente, el mensaje asume el contexto global de fragmentación y reacomodos, y sugiere que México necesita coaliciones para acelerar implementación. Es decir: no basta con tener agenda; hay que construir alianzas que la vuelvan ejecutable.

    Queda una expectativa inevitable: que este portafolio no se quede en un conjunto de buenas ideas presentadas en un foro global, sino que se traduzca en implementación real, con presupuestos, reglas, indicadores y proyectos que se ejecuten. Para que eso ocurra, la colaboración entre gobierno, empresas y sociedad civil no puede ser simbólica ni episódica; tiene que convertirse en una alianza sostenida que reduzca inercias, comparta riesgos y acelere la escala. Si esa coordinación logra alinear incentivos y rendición de cuentas, México puede realmente “mover la aguja”: pasar de anuncios a resultados medibles en restauración, circularidad, protección de océanos e inversión responsable, y demostrar que la sustentabilidad puede ser, al mismo tiempo, estrategia de competitividad y de resiliencia socioambiental.

    Créditos de imagen: Imagen de This_is_Engineering en Pixabay

    Sin embargo, la pregunta incómoda es si el gobierno mexicano realmente quiere y, sobre todo, si realmente va a poder hacer lo necesario para que esta propuesta se vuelva realidad. En política es relativamente fácil enunciar prioridades y “vender” un portafolio en Davos; lo difícil es asumir los costos de implementación: ordenar prioridades entre dependencias, poner dinero sobre la mesa, emitir reglas que incomoden intereses, exigir cumplimiento, y sostener el rumbo cuando cambian los incentivos o llega la siguiente crisis mediática. Si el Plan México y el Paquete México no aterrizan en decisiones verificables, como calendarios, presupuestos, instrumentos y resultados, se corre el riesgo de quedarse como una narrativa elegante, útil para el foro, pero insuficiente para el territorio.

    La promoción que México hizo en Davos se puede entender como una “venta” deliberada de un portafolio: transición energética, economía circular y restauración ecológica como motores de competitividad y resiliencia. Lo ambiental deja de ser “costo” y se vuelve condición de estabilidad económica.

    Y ahí está el puente con la Universidad del Medio Ambiente: formar profesionales capaces de traducir visión en arquitectura de acción, combinando derecho, políticas públicas, finanzas, pensamiento sistémico y enfoques de regeneración. Porque, al final, la pregunta no es si el discurso es correcto; es si el diseño institucional y la ejecución alcanzan la escala.

    Escrito por Rubén Cors Gil, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Políticas Públicas, generación 2025.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

    Referencias

    Foro Económico Mundial. (2026, enero). How can we build prosperity within planetary boundaries? [Sesión de conferencia]. Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2026, Davos, Suiza.

    https://es.weforum.org/meetings/world-economic-forum-annual-meeting-2026/sessions/how-can-we-build-prosperity-within-planetary-boundaries

    Foro Económico Mundial. (2026). Alicia Bárcena Ibarra – Nature can be good business [Video]. YouTube.

    Uchoa, P. (2026). América Latina en Davos 2026: Confianza, Venezuela y el futuro del comercio. Foro Económico Mundial.

    https://es.weforum.org/stories/2026/02/america-latina-en-davos-2026-confianza-venezuela-y-el-futuro-del-comercio

    Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. (2026, 21 de enero). “Estamos dejando atrás la economía lineal y estamos entrando a una economía circular”: Alicia Bárcena. Gobierno de México.

    https://www.gob.mx/semarnat/prensa/estamos-dejando-atras-la-economia-lineal-y-estamos-entrando-a-una-economia-circular-alicia-barcena

    Redacción Revista Fortuna. (2026, enero). Alicia Bárcena presenta el Plan México en Davos 2026; la apuesta para atraer capital responsable. Revista Fortuna.

    Trejo Sánchez, R. (2026, enero). Altagracia Gómez promueve el Plan México en el Foro Económico Mundial de Davos. Enfoque Noticias.

    Santamaría, V. (2026, enero). Alicia Bárcena, titular de Semarnat, lleva el Plan México, cambio climático y economía circular al Foro Económico en Davos. Animal Político.

    https://animalpolitico.com/sociedad/alicia-barcena-foro-economico-davos-plan-mexico

    Ambientum Portal Ambiental. (2026, enero). Alicia Bárcena lleva a Davos la apuesta de México por la economía circular y la restauración ambiental. Ambientum.

    Mexico News Daily Staff. (2026, enero). At Davos, Mexico’s environment minister stresses urgent climate action. Mexico News Daily.

  • ¿Qué es la restauración ecosistémica y por qué importa hoy?

    Hay paisajes que parecen olvidados, suelos compactados, ríos empobrecidos, biodiversidad escasa y bosques fragmentados. Durante mucho tiempo se pensó que estos daños eran irreversibles. Sin embargo, investigaciones ecológicas muestran que los ecosistemas poseen una enorme capacidad de regeneración cuando se reducen las presiones y se acompañan sus procesos naturales (Chazdon, 2014).

    La restauración ecosistémica es una práctica científica y comunitaria orientada a recuperar la funcionalidad, biodiversidad y resiliencia de un ecosistema degradado. No se trata solo de reverdecer, sino de restablecer relaciones ecológicas completas: ciclos de nutrientes, dinámicas del agua, interacciones entre especies y equilibrio del suelo (Gann et al., 2019).

    Visita a Monte Alto por Angie Ro.

    Crisis ambiental global: el contexto que vuelve imprescindible restaurar

    Hoy enfrentamos un escenario ambiental complejo, los informes científicos globales advierten que cerca de un millón de especies están en riesgo de extinción por actividades humanas (IPBES, 2019), mientras que evaluaciones internacionales señalan que gran parte de los suelos del planeta presentan degradación significativa (FAO, 2015). A esto se suma el cambio climático, que intensifica sequías, incendios y eventos extremos, reduciendo así la resiliencia de los territorios (IPCC, 2022).

    Estas problemáticas están interconectadas. La degradación del suelo reduce la biodiversidad; la pérdida de biodiversidad debilita la estabilidad climática; y el clima extremo acelera la degradación ecológica.

    Visita a Monte Alto por Angie Ro.

    Una solución basada en la naturaleza

    La restauración ha sido reconocida internacionalmente como una estrategia clave para enfrentar las crisis climática y ecológica al mismo tiempo, lo que motivó el lanzamiento del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, lanzado formalmente el 5 de junio de 2021.

    Restaurar significa infiltrar agua en vez de perderla por escorrentía, regenerar fertilidad natural para no depender de insumos externos y recuperar diversidad en vez de simplificar paisajes por lo que cada proyecto restaurativo es, en esencia, una inversión ecológica a largo plazo.

    Formación para regenerar territorios

    Detrás de cada experiencia exitosa hay algo en común: conocimiento sólido aplicado con sensibilidad territorial. Restaurar requiere entender procesos ecológicos, interpretar paisajes y dialogar con saberes locales.

    Más que especialistas aislados, el mundo necesita facilitadores capaces de conectar ciencia, comunidad y territorio. En la Especialidad en Restauración Ecosistémica se busca que las personas que generen e implementen estrategias integrales a nivel local y/o regional, con el fin de favorecer la conservación de los servicios ambientales y la biodiversidad en espacios naturales y modificados desde la participación social.

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    Restauración ecosistémica como prática

    Hablar de restauración hoy no es idealismo, es una respuesta a los desafíos del siglo XXI. Proteger y restaurar ecosistemas es una de las estrategias más efectivas para la adaptación y mitigación climática (IPCC, 2022). Cada semilla nativa sembrada, cada suelo recuperado y cada hectárea restaurada representan una posibilidad real de resiliencia ecológica y bienestar colectivo.

    En la Especialidad cada estudiante presentará y desarrollará una propuesta de intervención y restauración de un proyecto socioambiental que se logre evidenciar y que sea de su interés.

    Hoy en día la restauración ofrece algo poderoso, la evidencia de que la vida puede volver cuando se crean las condiciones adecuadas; y tal vez ese sea su mensaje más importante, aún estamos a tiempo de aprender a cuidar lo que nos sostiene.

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    Escrito por Melissa Carrera Carmona, estudiante Generación 2025 MASAR.

    BÍBLIOGRAFÍA

    Chazdon, R. L. (2014). Second growth: The promise of tropical forest regeneration in an age of deforestation. University of Chicago Press.

    Gann, G. D., et al. (2019). International principles and standards for the practice of ecological restoration. Society for Ecological Restoration.

    Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2015). Status of the world’s soil resources. FAO. https://www.fao.org/3/a-bl813e.pdf

    Intergovernmental Panel on Climate Change. (2022). Climate change 2022: Impacts, adaptation and vulnerability. Cambridge University Press. https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/

    Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services. (2019). Global assessment report on biodiversity and ecosystem services. https://zenodo.org/records/6417333

  • Agricultura 4.0 en México

    Agricultura 4.0 en México

    La Agricultura 4.0 en México surge como un enfoque innovador que promete eficientizar procesos agrícolas, centrando la toma de decisiones en datos que son recabados mediante sensores o herramientas como el dron, e integrándose con la asesoría técnica especializada y, más recientemente, la adición de la inteligencia artificial. Este enfoque de digitalización agrícola promete atender la demanda de alimentos para la creciente población.

    Uso de dron en agricultura, tomada de sembrandomexico.com.mx

    Antecedentes

    El nombre de Agricultura 4.0 atiende a la evolución digital necesaria que el sector agrícola ha demandado a lo largo de los años, con la finalidad de no perder competitividad e incrementar productividad, a continuación, describo cada etapa de innovación:

    Agricultura 1.0: destaca por ser una producción de subsistencia, presencia de herramientas manuales básicas tiradas por animales (arado), actualmente aún se presenta en unidades de producción rurales e indígenas del país donde la digitalización agrícola forma parte de una larga lista de necesidades.

    Agricultura 2.0: desarrollo de la mecanización (invención del tractor y la cosechadora) que promueve la producción masiva, el uso de primeros fertilizantes y la dependencia de los combustibles fósiles.

    Agricultura 3.0: se acuñó el concepto de revolución verde que promueve la producción masiva a través de paquetes tecnológicos que usan intensivamente los fertilizantes, pesticidas y herbicidas, se empiezan a generar preocupaciones por el impacto medioambiental de los insumos.

    Agricultura 4.0 en México

    Agricultura 4.0: aumenta la digitalización agrícola para optimizar recursos, reducir insumos y toma de decisiones basadas en datos, utiliza herramientas como los sensores de suelo y clima, piloto automático en tractores, gps, big data, internet de las cosas y uso de drones para aplicar el insumo exacto en el lugar exacto, estás innovaciones son usadas en las grandes extensiones de producción donde la digitalización es parte esencial de la agricultura.

    Por otra parte, actualmente ya se habla de Agricultura 5.0, donde el enfoque digital es tener autonomía total de los sistemas que permita garantizar la seguridad alimentaria con base en la biotecnología, robótica autónoma, integración de inteligencia artificial, sistemas autorregulados que además nos proporcionen una trazabilidad de la cadena de suministro.

    Herramientas de la Agricultura 4.0 en México

    La Agricultura 4.0 en México se da en dos escenarios, en los invernaderos con cultivos de alto valor mayormente exportados y la producción a cielo abierto de granos en pequeña y gran escala, estas herramientas permiten una precisión de las actividades agrícolas con toma de decisiones basadas en datos e interpretadas con asistencia técnica especializada. A continuación, comparto algunas de las herramientas que se están utilizando en este sector.

    1. Sensores, los cuales permiten monitorear suelos, clima y plantas, estas innovaciones agropecuarias brindan una gestión precisa del riego y clima en invernaderos para brindar las condiciones óptimas para el desarrollo del cultivo.
    2. Monitoreo satelital, uso de imágenes satelitales que permiten monitorear de manera remota el ciclo de cultivo en cielo abierto como el maíz, donde a través índices como el NDVI (índice de vegetación de diferencia normalizada) permiten conocer la salud de las plantas, por otra parte permiten identificar zonas de estrés hídrico, plagas o deficiencias de nitrógeno.
    3. Drones, innovaciones relativamente actuales que son vehículos no tripulados utilizados para obtener mapas de alta resolución, para la aplicación de insumos en el cultivo y como herramienta de monitoreo de la sanidad vegetal.
    4. Maquinaria guiada con GPS, tractores que permiten sembrar y fertilizar a una precisión de 2.5 cm, lo utilizan grandes productores de maíz, trigo o avena para optimizar cada metro cuadrado del terreno.
    5. Plataforma o software de gestión de datos, son herramientas que permiten centralizar todos los datos de los cultivos para generar prescripciones y tomar decisiones basadas en datos, algunos ejemplos son Fieldview, EOSDA Crop Monitoring, Gapy, NXT Agro, Cropin, etc.

    En consecuencia está agricultura de precisión ayuda a mejorar la sostenibilidad del sector agrícola, tiene el potencial de reducir el consumo de agua, energía y fertilizantes, por lo que disminuye su impacto ambiental. 

    La Agricultura 4.0 en México también ayudará a la adaptación de los efectos del cambio climático y a desarrollar prácticas agrícolas más resilientes por otra parte, como lo menciona Erick Alanis en su blog Agritech en México , fortalecerá en el país, la creación de negocios que prioricen el crecimiento y sostenibilidad del campo mexicano contribuyendo a la seguridad alimentaria.

    Elementos de la agricultura 4.0, tomado de eos.com

    Conclusión

    En este contexto la Agricultura 4.0 en México permite a los grandes productores hacer más con menos, aumentar la productividad y rentabilidad mientras se protege activamente el medio ambiente, el reto será democratizar el acceso de esta tecnología a los pequeños agricultores presentes en zonas rurales e indígenas del país que aún ven muy lejos la digitalización agrícola en sus cultivos.

    Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, da clic en la imagen.

    Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, haz clic en la imagen.

    REFERENCIAS

    Agrotech Campus. (s.f.). La transformación tecnológica del sector agro. Disponible en: https://agrotechcampus.com/blog/la-transformacion-tecnologica-del-sector-agro/

    BASF. (s.f.). Digitalización y agricultura de precisión. Disponible en: https://agriculture.basf.com/mx/es/contenidos-de-agricultura/digitalizacion-agricultura-precision

    EOS Data Analytics. (s.f.). Software de agricultura de precisión. Disponible en: https://eos.com/es/products/crop-monitoring/precision-agriculture-software/

  • Aprendizajes en el desarrollo de un proyecto socioambiental

    Aprendizajes en el desarrollo de un proyecto socioambiental

    Cuando inicié el 3er semestre de la Maestría en Proyectos Socioambientales en la Universidad del Medio Ambiente, comencé con una idea sencilla: rediseñar una prueba rápida antidoping (PRA) para ahorrar en fletes. Pronto entendí que era solo el punto de partida para algo más amplio: intervenir un sistema.

    El Modelo UMA de Proyectos le dio estructura al proceso. La lectura de contexto y del potencial, así como la definición del estado futuro deseado ofrecieron un camino claro para avanzar. El modelo funciona como una guía que orienta el proyecto, pero que permite ajustes conforme se suma nueva información. A lo largo del camino fue necesario replantear preguntas, ajustar alcances y aceptar que el proyecto estaba vivo.

    Con un enfoque sistémico, lo que inició como un rediseño de un producto se amplió hacia una cadena de valor completa: residuos sanitarios, emisiones por transporte, decisiones de compra institucional, costos, regulación y producción nacional. La teoría de cambio ayudó a entender que transformar este sistema no dependía de una sola acción, sino de varias intervenciones estratégicas actuando en distintos nodos, pero con un mismo objetivo de impacto.

    El equipo de codiseño fue clave para profundizar en la comprensión del sistema. Involucrar a usuarios, equipo técnico y clientes permitió contrastar supuestos, revelar ángulos que yo no veía. El proceso me mostró que diseñar con otros transforma la manera de trabajar, hay que escuchar, dialogar y ajustar conforme se avanza en el proyecto.

    Casi al final de esta etapa del proyecto, con la investigación activa pudimos aterrizar algunas de las ideas conceptuales del proyecto. A través de prototipos, pruebas y encuestas, se validaron supuestos clave como la reducción real de volumen, ahorros estimados, reducción de residuos y la usabilidad del nuevo formato.

    Al mirar atrás, entiendo que el proceso fue tan importante como el resultado. Diseñar proyectos socioambientales requiere estructura, pero también escucha, flexibilidad y humildad frente al sistema. Este proyecto abrió nuevas preguntas y una forma distinta de abordar el diseño y la toma de decisiones.

    Por David González Lozano, estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales. Generación 2024.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Herramientas para la autonomía: talleres de carpintería para mujeres en la UMA

    Reapropiar el hacer como acto de cuidado

    En un contexto donde los oficios, las herramientas y los saberes técnicos han sido históricamente asociados a lo masculino, abrir espacios para que las mujeres se apropien del hacer manual se vuelve un acto profundamente político.
    Los talleres de herramientas de carpintería dirigidos a mujeres en la Universidad del Medio Ambiente (UMA) surgen desde esa convicción: la de generar espacios seguros donde aprender a usar herramientas no sea solo una capacitación técnica, sino una experiencia de transformación personal y colectiva.

    A través del uso de herramientas manuales y eléctricas, estos talleres buscan cuestionar los roles de género que han limitado la participación de las mujeres en actividades de construcción, reparación y autogestión, y abrir la posibilidad de nuevas narrativas sobre nuestras capacidades, nuestros cuerpos y nuestra relación con el territorio.

    Flyer Taller – Elaborado por Maxime Scagnetti

    Del miedo a la autonomía: diseñar espacios seguros para aprender

    Los talleres no parten de la idea de “enseñar a usar herramientas” de manera neutral. Su diseño responde a barreras reales identificadas por mujeres de la comunidad UMA y de Valle de Bravo: el miedo, la sensación de no ser capaces, la falta de conocimiento técnico y la creencia de no tener la fuerza suficiente.

    A partir de encuestas previas y procesos de escucha activa, el equipo facilitador diseñó experiencias pedagógicas con enfoque de género, donde la reflexión colectiva sobre estereotipos y narrativas limitantes es tan importante como la práctica misma. Antes de encender una máquina o tomar un taladro, se abre un espacio para nombrar aquello que nos dijeron —explícita o implícitamente— sobre lo que “no era para nosotras”.

    Así, el taller comienza mucho antes del primer corte: empieza en el cuerpo, en la palabra compartida y en el reconocimiento de que aprender implica también desaprender.

    Aprender haciendo, acompañadas

    A lo largo de distintas ediciones realizadas en el Campus UMA y en otros espacios de la región, mujeres de entre 16 y 54 años se han reunido para experimentar con herramientas como taladros, atornilladores, serruchos, lijadoras y sierras de inglete. En algunos talleres, la construcción colectiva de un objeto funciona como pretexto; en otros, el énfasis está en conocer y manipular las herramientas sin la presión de “producir”.

    Dinámicas como El bazar de herramientas permiten vincular lo técnico con lo biográfico: cada herramienta evoca recuerdos, historias familiares o experiencias pasadas marcadas por la exclusión o la dependencia. Al poner estas historias en común, el grupo resignifica el vínculo con los objetos y con el aprendizaje.

    El acompañamiento cercano de facilitadoras mujeres —carpinteras, talleristas, docentes y vecinas de la comunidad— resulta clave para generar confianza. No se trata de demostrar destreza, sino de habilitar la experimentación, el error y el aprendizaje colectivo. Poco a poco, el miedo se transforma en curiosidad; la duda, en seguridad; y las herramientas dejan de sentirse ajenas para convertirse en aliadas.

    Taller de uso de herramientas en Odisea – Foto: Lavinia Negrete

    Comunidad, redes y saberes compartidos

    Más allá de las habilidades técnicas adquiridas, uno de los principales resultados de los talleres es la creación de redes de apoyo y comunidad. El trabajo en parejas, la observación mutua y el acompañamiento constante fortalecen la confianza individual y colectiva.

    Durante los talleres emergen micromachismos interiorizados —frases como “nunca pensé que pudiera hacer esto” o “creí que no tenía la fuerza”— que son abordados y resignificados de manera colectiva. Nombrarlos permite desactivarlos y reconocer que esas creencias no son individuales, sino construidas socialmente.

    La participación de mujeres de distintas trayectorias, así como la incorporación de actoras locales con experiencia en oficios, fortalece el arraigo territorial del proceso y abre posibilidades para seguir explorando oficios tradicionalmente masculinizados desde una mirada crítica, comunitaria y situada.

    Herramientas para la vida cotidiana

    Las impresiones de las participantes reflejan el impacto profundo de estos espacios. Más allá de aprender a usar un taladro o una sierra, las mujeres expresan una sensación de empoderamiento y entusiasmo por seguir utilizando las herramientas en su vida cotidiana.

    “Usar el taladro sin miedo, máquinas cortadoras… soy capaz de trabajar con madera.”
    “Poner las manos a experimentar en un espacio con otras mujeres rompe con creencias limitantes.”

    Los talleres confirman que la autonomía no se construye solo desde el discurso, sino desde la práctica acompañada, el cuidado mutuo y la confianza en nuestras propias capacidades.

    Taller de uso de herramientas en UMA – Foto: Adriana Cordoba

    Tejer autonomía desde el hacer

    Los talleres de herramientas para mujeres en la UMA son una apuesta por una educación situada, con enfoque de género y profundamente humana. Son espacios donde el aprendizaje técnico se entrelaza con la reflexión crítica, donde el cuerpo aprende tanto como la mente, y donde el hacer se convierte en una forma de cuidado y de resistencia.

    En un mundo que fragmenta y excluye, reapropiarnos de las herramientas es también una manera de tejer autonomía, comunidad y futuros más justos.

    Continuar aprendiendo juntas

    Como parte de este proceso que sigue creciendo, y en coherencia con la apuesta por la autonomía, el aprendizaje colectivo y el arraigo territorial, en febrero y marzo de 2026 se realizará un taller de carpintería básica, en colaboración con Fondo Alternativa A.C., en La Escuelita de Los Álamos.

    El taller se desarrollará en cuatro sesiones de dos horas, y propone un espacio de aprendizaje práctico y acompañado para profundizar en el uso de herramientas manuales y eléctricas. Más que un curso técnico, será una invitación a seguir cuestionando los estereotipos de género ligados al hacer, fortalecer redes entre mujeres y continuar tejiendo autonomía desde lo cotidiano.

    Próximamente se compartirá la información para la convocatoria e inscripciones.

    Escrito por Maxime Scagnetti (estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales, generación 2025) Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Transformación del sistema alimentario, un esfuerzo colectivo

    Transformación del sistema alimentario, un esfuerzo colectivo

    La transformación del sistema alimentario implica ir más allá de la producción en campo, la regeneración y restauración de suelos, el sistema alimentario tambien nos contempla como consumidores, eso significa que nuestro papel implica cuestionar cómo se producen, distribuyen, consumen y valoran los alimentos, así como también reconocer que este sistema no es neutral: impacta directamente en nuestra salud, en los ecosistemas y en la justicia social (FAO, 2018; IPES-Food, 2016).

    La agroecología propone una mirada integral, donde la alimentación se entiende como un proceso social, cultural, económico y ecológico. Bajo esta visión, la transformación no recae únicamente en quienes producen los alimentos, sino que es un esfuerzo colectivo en el que las y los consumidores tenemos un papel fundamental .

    El consumo como punto de partida para el cambio

    Durante décadas, el sistema alimentario dominante ha promovido dietas basadas en alimentos ultraprocesados, cadenas largas de distribución y una profunda desconexión entre quienes producen y quienes consumen. Este modelo ha generado consecuencias visibles: degradación de suelos, pérdida de biodiversidad, crisis de salud pública y precarización del trabajo agrícola (HLPE, 2017).

    Cosecha biodiversa, tomada por Melissa Carrera

    Frente al panorama anterior, es importante reconocer que la alimentación es un eje central de la salud humana y planetaria, y las decisiones cotidianas de consumo influyen directamente en la forma en que se organizan los sistemas alimentarios (Slow Food International, 2024). Comer ha dejado de ser un acto individual para convertirse en participación social y política.

    Cambiar hábitos para transformar sistemas

    La transformación profunda no ocurre de manera inmediata ni depende de elecciones perfectas, ocurre cuando los cambios de hábitos se vuelven colectivos, sostenidos y territorializados.

    Desde la agroecología y la soberanía alimentaria, se identifican algunas prácticas clave:

    · Elegir alimentos locales y de temporada, fortaleciendo economías regionales y reduciendo la dependencia de sistemas agroalimentarios globalizados (FAO, 2018).

    · Priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados, reconectando la alimentación con la cocina, el tiempo y el cuidado, y reduciendo  impactos negativos en la salud

    · Reducir el desperdicio de alimentos, entendiendo que cada residuo representa energía, trabajo y recursos desaprovechados.

    · Reconocer y valorar los saberes alimentarios tradicionales, que históricamente han sostenido dietas diversas, resilientes y culturalmente significativas (Toledo & Barrera-Bassols, 2008).

    Manojo de flor de clabaza, tomada por Melissa Carrera

    Fotografia por Melissa Carrera

    Aunque estas acciones se practican a nivel individual, su impacto real emerge cuando se adoptan de manera colectiva, en comunidades, escuelas, universidades y territorios.

    De consumidores a corresponsables

    Hoy se propone pasar de la figura del “consumidor pasivo” hacia la corresponsabilidad alimentaria, al reconocernos como parte activa del sistema alimentario, podemos apoyar prácticas regenerativas, fortalecer circuitos cortos, exigir políticas públicas coherentes y construir vínculos directos con quienes producen nuestros alimentos (IPES-Food, 2016).

    La transformación del sistema alimentario requiere un cambio cultural profundo, donde la alimentación vuelva a ocupar un lugar central en la educación, en la vida comunitaria y en la toma de decisiones cotidianas.

    Es un desafío complejo y asi mismo una oportunidad. Cada plato puede ser un espacio de coherencia entre valores, territorio y salud. Cada elección puede sumar a un modelo que cuide la tierra, a quienes la trabajan y a quienes se alimentan de ella. No hay transformación sin comunidad. 

    Fotografia por Melissa Carrera

    Cambiar cómo comemos es, también, una forma de cambiar el mundo que habitamos.

    Escrito por Melissa Carrera Carmona, estudiante Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, Generacion 2025

    Rereferencia Bibliográficas

    IPES-Food. (2016). From uniformity to diversity: A paradigm shift from industrial agriculture to diversified agroecological systems. International Panel of Experts on Sustainable Food Systems. Recuperado de http://www.ipes-food.org/_img/upload/files/UniformityToDiversity_FULL.pdf

    FAO. (2018). Sustainable food systems: Concept and framework. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

    Slow Food International. (2024). Our food, our health: A healthy food system for the European Union (Short version). Recuperado de https://www.slowfood.com/wp-content/uploads/2024/11/EN_position_food_heath_short_version.pdf

    Toledo, V. M., & Barrera Bassols, N. (2009). La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Ciencias96(096). Recuperado a partir de https://www.revistas.unam.mx/index.php/cns/article/view/17958