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  • Amparo ambiental: cambios en el interés legítimo

    Amparo ambiental: cambios en el interés legítimo

    Antecedentes

    Son innumerables los casos en lo que, apelando al interés legítimo, vecinos, comunidades indígenas u organizaciones de la sociedad civil, han tenido acceso al amparo, logrando así la defensa de su derecho a un medio ambiente sano.

    Hoy con la iniciativa presentada por la titular del Poder Ejecutivo, no son pocos los que se preguntan si esta iniciativa atiende al principio de progresividad de los derechos humanos o, todo lo contrario, es una regresión que restringe el acceso a la justicia.

    ¿Qué es el interés legítimo?

    En el 2013 se incorporó en la Ley de Amparo el concepto de interés legítimo. Anteriormente, solo podía ser parte en el juicio de amparo quien fuera titular de un derecho subjetivo, esto es, quien tuviera una afectación inmediata y directa en su esfera jurídica, a esto llamamos interés jurídico.

    En ese año, el acceso se amplió a quienes tuvieran un interés legítimo individual o colectivo, dando oportunidad a que muchas personas físicas o jurídico colecticas hicieran valer sus derechos a través de esta figura.

    El interés legítimo se entiende como una afectación indirecta al individuo que se encuentra en una situación especial. Un ejemplo de esto sería una comunidad indígena que promueven un juicio de amparo por la emisión de títulos de concesión para la explotación industrial de aguas superficiales y que consideran que tales actos transgreden su derecho al medio ambiente.

    ¿En qué consistió la propuesta?

    La iniciativa de ley fue enviada al Senado el 15 de septiembre del año en curso. Estaba inspirada en la tesis de jurisprudencia P/J 50/2014 que trata sobre el contenido y alcance del interés legítimo en el juicio de amparo. Las modificaciones que se propusieron al artículo 5° de la Ley de Amparo fueron:

    Texto AnteriorIniciativa
    Artículo 5. Son partes en el juicio de amparo: La persona quejosa, teniendo tal carácter quien aduce ser titular de un derecho subjetivo o de un interés legítimo individual o colectivo, siempre que alegue que la norma, acto u omisión reclamados violan los derechos previstos en el artículo 1o. de la presente Ley y con ello se produzca una afectación real y actual a su esfera jurídica, ya sea de manera directa o en virtud de su especial situación frente al orden jurídico.Artículo 5. Tratándose del interés legítimo, la norma, acto u omisión reclamado deberá ocasionar en la persona quejosa una lesión jurídica real, actual y diferenciada del resto de las personas, de tal forma que su anulación produzca un beneficio cierto, directo y no meramente hipotético o eventual en caso de que se otorgue el amparo.

    En teoría el objetivo de esta reforma es evitar ambigüedades para la aplicación del interés legítimo por parte de los operadores jurídicos e incorporar criterios de jurisprudencia (Senado, 2025).

    Sin embargo, los detractores a esta reforma señalan que se aumentan los requisitos para acceder al amparo y que en lugar de ser una reforma pro persona, es una reforma pro gobierno.

    En opinión de la ministra en retiro y ahora legisladora Olga Sánchez Cordero, el interés legítimo debió continuar como un concepto indeterminado, para tener la flexibilidad de ser valorado caso por caso por el juez y no restringirse a la definición de la ley (Mejía,2025).

    Créditos de imagen: Pixabay

    Versión Final

    Los legisladores después de varias discusiones y con el voto en contra de la oposición, realizaron algunas modificaciones al proyecto inicial, para quedar de la siguiente forma:

    Artículo 5. Son partes en el juicio de amparo:

    1. (…)

    Tratándose del interés legítimo, la norma, acto u omisión reclamado deberá ocasionar en la persona quejosa una lesión jurídica individual o colectiva real, actual y diferenciada del resto de las personas, de tal forma que su anulación produzca un beneficio cierto, directo y no meramente hipotético o eventual en caso de que se otorgue el amparo.

    Esto es, se agregaron las palabras individual o colectiva y se eliminaron las palabras actual y directo. Estas últimas modificaciones se consideran positivas, puesto que como es sabido las afectaciones al medio ambiente no necesariamente tienen un efecto actual o inmediato y muchas de las organizaciones o comunidades que solicitan el amparo es para obtener un beneficio indirecto.

    Finalmente, la reforma a la Ley de Amparo entró en vigor el pasado 16 de octubre.

    Créditos de imagen: Pixabay.

    Conclusión

    En síntesis, ahora son más los requisitos que se solicitarán por ley para acreditar el interés legítimo. Hay personas que consideran esto como un acierto, toda vez que señalan que hubo excesos y que se utilizó el interés legítimo para la obtención de suspensiones.

    Sin embargo, resulta evidente que con esta reforma se estrecha la puerta de acceso al juicio de amparo para los defensores del medio ambiente y que el renovado Poder Judicial estará a prueba para ver si aplica la interpretación pro persona.

    Escrito por Mónica Garrido Martínez estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública.

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.

    https://bit.ly/47IIQPg

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

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    Maestría con validez oficial. RVOE: 205200000/556/2011

    UMA MDAPP 2022

    Bibliografía

    Senado de la República. (2025, 1° de Octubre). Dictamen de las Comisiones Unidas de Justicia; de Hacienda y Crédito Público; y de Estudios Legislativos.

    http://bit.ly/4nE19eo

    Mejía, J. (2025, 13 de octubre). Definición de interés legítimo en reforma a la Ley de Amparo restringe el acceso a la justicia. LATINUS.

  • Un antes y un después: aprendizajes desde la UMA

    El lunes de esta semana terminó el último taller presencial del semestre en la UMA. Personalmente, fue un taller muy significativo: despedimos a la generación saliente, es decir, cerramos un ciclo de convivencia con un grupo de personas valiosas que, a lo largo del año, compartieron con nuestra generación risas y saberes; la combinación perfecta para un aprendizaje realmente significativo: pensar y reflexionar sintiendo.

    Otra razón que me lleva a reflexionar sobre lo especial de este cierre de semestre es el pensar que tuvimos la última clase presencial de Pensamiento Crítico Científico con nuestra docente Carmen, una mujer increíblemente empática, con una habilidad tan suave para guiar el aprendizaje que de pronto da un poco de vértigo no sentir el rigor al que estaba acostumbrada como académica. Sin embargo, sus formas me llevaron, casi sin notarlo, a vencer una resistencia interna. De pronto me encontré revisando en todos lados los sesgos cognitivos, la confiabilidad de las fuentes, los posibles indicadores de mis proyectos y, sobre todo, las invaluables reflexiones de lo compartido por mi comunidad de aprendizaje, la generación UMA 2025.

    No puedo estar más agradecida con Carmen por tantos nuevos aprendizajes que no solo me forman como una mejor diseñadora de política pública y legislación, más crítica y más científica, sino que también me llevan a un gozo curioso de mi quehacer profesional, a investigar con mayor rigor y, sobre todo, a abrirme con entusiasmo a nuevas perspectivas, algo fundamental en el diseño de política pública.

    Después de más de veinte años de experiencia laboral y académica, de innumerables lecturas, conferencias y talleres, abrirme a la sabiduría colectiva de mi comunidad de aprendizaje gracias a las dinámicas de Carmen, que sabía perfecto cómo dejarnos fluir y poner un marcador en esas semillas de saberes que se entrelazan en una sentida disertación sobre los temas, fue increíble y sustancialmente valioso para mi ejercicio profesional. Como abogada en formación constante reconozco la gran valía de las herramientas que esta materia de la maestría aporta a mi ejercicio profesional.

    Hay un antes y un después.

    Ahora sé que también puedo hacer ciencia si tengo la atención, el propósito y el rigor necesarios para ello. Puedo crear y participar en la generación de nuevos paradigmas, puedo cuestionar los actuales, observarme y tratar de identificar con qué mirada estoy parada en este mundo. Me pienso más segura y también más humilde. Me siento más agente de cambio…

    A fin de cuentas, por eso decidí estudiar Derecho, desde la infancia deseaba hacer algo para habitar mejor el mundo y dejar a mis hijos un futuro más digno. Ser abogada era, desde mi mirada, el mejor espacio para lograr un cambio significativo. Y este último taller presencial en la UMA ha sido un antes y un después, conecté con esa persona pequeñita, con ese deseo tan profundo como auténtico de ser la mejor persona que pueda ser para mi familia, mi comunidad, mi país y mi mundo.

    Gracias a la generación que termina, gracias a mi generación y gracias a Carmen —y a la UMA por elegirla como nuestra docente—, una pequeña gran mujer con vivencias tan significativas que no caben en un blog y que tuvo el valor de transmitirnos un cachito de sus aprendizajes. Ojalá esa última clase hubiera durado muchas horas más, aunque sé que el florecer de lo aprendido apenas comienza.

    Comparto algunas reflexiones de mi comunidad de aprendizaje, porque este no es solo un blog: es un manifiesto de agradecimiento comunitario a nuestra docente.

    La clase de Carmen, me ayudo a cuestionar mi paradigma sobre cómo se hace la ciencia. Me ayudó a entender que la ciencia la podemos hacer todos y que está mucho más viva y accesible de lo que se nos muestra por parte de las academias. Aprender a desarrollar un Pensamiento Crítico Científico vivo, que va más allá de solo datos es posible. ¡Gracias Carmen por compartir tu experiencia y conocimientos con nosotros!

    Anabel Gutiérrez

    Aprender con Carmen en PCC me mostró que investigar críticamente no es acumular datos y defender metodologias o teorías, sino el tener coraje de llegar a cuestionamientos incómodos, sostener el pensamiento propio sin arrogancia y entender que esta postura puede ser sostenida con gracia a pesar de la censura.

    Ana Pineda Falconi

    “Así como todo llega cuando debe llegar, tú, Carmen, llegaste para enseñarnos con tu vida. Me quedo confiada en que cada persona y cada momento tienen su razón y su enseñanza.”

    Marcela Treviño Feria

    Carmen te agradezco el regresarme el interés por ser CURIOSO y que el ser adulto de la sociedad actual en muchas ocasiones nos limita de ser críticos tristemente!! ¡¡Espero nos veamos pronto!!

    Itzae

    Escrito por Martha Vargas Salgado, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

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    Maestría con validez oficial. RVOE: 205200000/556/2011

    UMA MDAPP 2022

  • Agroecología como clave para la soberanía alimentaria

    Agroecología como clave para la soberanía alimentaria

    La agroecología ha cobrado fuerza  como una propuesta integral y como clave para la soberanía alimentaria en un mundo lleno de desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, presión sobre el territorio y la creciente dependencia de cadenas alimentarias globalizadas.

    Soberanía alimentaria y agroecología

    La soberanía alimentaria, propuesta por La Vía Campesina en 1996, plantea que los pueblos tienen derecho a decidir cómo se producen, distribuyen y consumen sus alimentos. Esto implica acceso a alimentos sanos, culturalmente pertinentes y elaborados mediante prácticas sostenibles.

    La agroecología aporta justo en esa dirección. Investigadores como Miguel Altieri y Clara Nicholls la describen como el encuentro entre principios ecológicos y saberes campesinos para construir sistemas agrícolas más justos, resilientes y enraizados en la cultura local.

    Chinampa de hortalizas, Xochimilco

    Fotografía tomada por Melissa Carrera

    Semillas, territorio y memoria biocultural

    Un elemento clave de la soberanía alimentaria es que las comunidades mantengan el control sobre sus semillas y territorios. En América Latina, esto se manifiésta en la recuperación y defensa de semillas nativas y criollas, custodiadas por generaciones de familias campesinas e indígenas en países como México, Guatemala, Bolivia y Colombia.

    Prácticas como el policultivo, la milpa, la agroforestería o sistemas tradicionales como las chinampas o las chacras andinas refuerzan este vínculo entre biodiversidad y cultura.  Toledo y Barrera-Bassols han mostrado cómo estos sistemas sostienen una memoria biocultural que hace posible la autonomía alimentaria.

     

    Fotografías tomadas por Melissa Carrera

     

     

    Economías locales que se fortalecen

    La agroecología también contribuye a fortalecer las economías locales. Al reducir la dependencia de insumos externos y aprovechar los recursos del territorio, se generan sistemas más estables y menos vulnerables.  También impulsa mercados campesinos, tianguis agroecológicos, ferias de semillas, reforzando los vínculos directos entre quienes producen y consumen. Como señala Paulo Petersen, los territorios agroecológicos no sólo generan alimentos, sino que sostienen economías solidarias.

    Autonomía, Participación y tejido comunitario

    La soberanía alimentaria es profundamente política, no se trata únicamente de producción técnica, incluye decisiones políticas, culturales y colectivas, es decir que las comunidades  realmente decidan, participen y gestionen sus sistemas alimentarios. La agroecología  por su parte, impulsa procesos participativos y de educación popular, el rol de mujeres y juventudes rurales en la defensa de semillas, territorios y formas de vida.

     

    Productora selecciónando y cosechando semillas

    Fotografia tomada por René Fonseca

    Resiliencia ante las crisis

    Diversificar cultivos, reducir dependencias y construir autonomía energética permite a las comunidades enfrentar con mayor fortaleza escenarios de crisis. Durante la pandemia de COVID-19, distintas redes agroecológicas en México, Brasil y Chile registraron que las fincas agroecológicas mantuvieron un flujo estable de alimentos a nivel local, incluso cuando las cadenas convencionales enfrentaron interrupciones. Esto permite mantener la disponibilidad de alimentos incluso en momentos llenos de incertidumbre.

     

    Fotografías tomadas por Melissa Carrera

    Hablar de soberanía alimentaria implica hablar de territorio, justicia, diversidad y autonomía y la agroecología aperece como una vía más sólida para ir en esa dirección, integrando prácticas ecológicas, saberes campesinos, economías locales y participación comunitaria. Impulsar y elegir la agroecología es encaminarnos hacia un futuro donde las decisiones alimentarias estén en manos de las comunidades y donde producir comida sea un acto de cuidado y regeneración.

    Elaborado por:

    • Melissa Carrera Carmona, estudiante de la Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, generación 2025.

     

    BIBLIOGRAFIA

  • Excursionismo sin huella y aprendizajes socioambientales en Oaxaca

    Foto de Marcela Treviño
    Foto de Marcela Treviño

    La sostenibilidad se fortalece cuando se aprende desde el territorio. Durante una excursión al Mixteco Oaxaqueño en noviembre de 2025, experimentamos cómo las comunidades rurales integran prácticas regenerativas en su vida cotidiana. Este viaje nos permitió observar soluciones locales que promueven un futuro más responsable con el ambiente, especialmente a través de la composta.

    Además, el excursionismo responsable abre oportunidades educativas que conectan con la innovación.
    Asimismo, estas vivencias revelan la importancia de entrelazar teoría y práctica dentro de la sostenibilidad.

    Paisaje, cultura y primeras enseñanzas

    Llegar a San José del Pacífico fue un recordatorio de la relación íntima entre paisaje y cultura. Con sus casas suspendidas en la montaña y varios puentes iluminados, el entorno invita a un diálogo profundo con la naturaleza. Igualmente, el lugar es reconocido por su tradición de hongos y su gastronomía artesanal.

    Foto de Marcela Treviño
    Foto de Marcela Treviño

    En ese contexto, la caminata hacia el Rancho de las Cruces permitió apreciar la riqueza vegetal y la presencia constante del agua. Asimismo, el cruce reiterado del río simbolizaba nuestra interacción continua con los ecosistemas.

    En el trayecto conocimos Ámate, un proyecto de comercio justo donde se elabora cacao con hongos, lo que refuerza la idea de que el desarrollo local puede ser innovador y sustentable.

    Aprender del territorio y de sus habitantes

    La convivencia con la familia del rancho reveló prácticas agrícolas relevantes. Les pregunté cómo manejaban sus residuos orgánicos y respondieron que los enterraban bajo la milpa, creando una forma sencilla de composta como abono y fertilizante orgánico.

    Del mismo modo, esta estrategia funciona como una enmienda que mejora el suelo y fortalece la productividad. A la vez, demuestra cómo el conocimiento empírico puede complementarse con enfoques educativos en sostenibilidad.
    Así, la experiencia comprobó que pequeños gestos cotidianos fortalecen la resiliencia socioambiental.

    Bocashi: innovación comunitaria y acción climática

    En Pluma Hidalgo, reconocido por su café, visitamos un plantío donde elaboran composta con cáscaras de café y residuos frescos mediante el método Bocashi. Por consiguiente, este proceso acelerado —listo en unos 15 días— actúa como sustrato nutritivo para la siembra.

    Igualmente, al visitar otro rancho cerca de Santa María Magdalena observamos que también emplean Bocashi y bioles, fertilizante natural, evitando así fertilizantes tóxicos que dañan el ecosistema.

    Foto de Marcela Treviño
    Foto de Marcela Treviño

    En consecuencia, estas prácticas funcionan como un potente biofertilizante que fortalece la soberanía agrícola y demuestra cómo la innovación educativa en sostenibilidad se materializa en acciones comunitarias.

    Comunidades que inspiran transformación

    A lo largo del recorrido, quedó claro que estas comunidades no solo adoptan tecnologías apropiadas, sino que las transmiten a nuevas generaciones. Por ello, los aprendizajes locales se convierten en herramientas socioambientales de alto impacto.

    Foto de Marcela Treviño
    Foto de Marcela Treviño

    Del mismo modo, su ejemplo muestra que la colaboración colectiva sostiene la resiliencia territorial y fortalece la identidad comunitaria.

    Finalmente, comprender estos procesos invita a repensar cómo la educación para la sostenibilidad puede nutrirse de experiencias vivas, prácticas y culturalmente situadas.

     

    Escrito por Marcela Treviño Feria, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.

  • Agricultura regenerativa para la producción de agave

    La agricultura regenerativa para la producción de agave promete un modelo más sostenible y alineado con la conservación de la biodiversidad. Actualmente, el sector agavero enfrenta desafíos ambientales severos. Algunos de ellos son la erosión de suelos, la pérdida de biodiversidad, la disminución en la captura de carbono y las sequías prolongadas. Sin embargo, muchos de estos problemas pueden abordarse mediante el enfoque regenerativo.

    Producción de agave convencional en Jalisco, 2024 – Tomado de udg.mx

    Actualmente, diversos productores de agave están en transición hacia una agricultura más sostenible. Esto les ha permitido mejorar rendimientos y fortalecer alianzas dentro de la cadena de valor. Además, visualizan la agricultura regenerativa para la producción de agave como una alternativa económicamente viable y ambientalmente responsable.

    Beneficios de la agricultura regenerativa.

    De acuerdo con Wellington Pauperio, director general de tequila y mezcal en Diageo, “la agricultura regenerativa para la producción de agave es la clave para un futuro sostenible del tequila porque nos permite acelerar hacia un mundo bajo en carbono”. En consecuencia, la producción de agave en México puede avanzar hacia prácticas que recuperen los servicios ecosistémicos hoy gravemente degradados.

    Por otro lado, los suelos son fundamentales para el desarrollo de la vida como la conocemos. Los suelos brindan las condiciones físicas, químicas y biológicas necesarias para la producción de alimentos. Asimismo, es importante reconocer los sistemas alimentarios como entes vivos que coexisten con la sociedad, generando conexiones que van más allá del acto de producir. Como lo menciona Adriana Luna en su blog Agricultura Libre, estas actividades “pueden producir felicidad y salud, convirtiendo al ser humano en un elemento más del entorno productivo en la naturaleza”.

    El cultivo del agave representa una significativa fuente de ingresos para productores, industrializadores y comercializadores. Es la materia prima esencial para la elaboración de tequila y mezcal. En términos económicos, el tequila genera más de un millón de empleos en 115 mil hectáreas sembradas con agave tequilana weber variedad azul. Mientras tanto, el mezcal promueve alrededor de 9,000 empleos directos y más de 36,000 indirectos. Por lo tanto, facilitar la transición hacia la agricultura regenerativa para la producción de agave es crucial para disminuir los impactos ambientales asociados a este cultivo.

    Iniciativas para la agricultura regenerativa en la producción de agave

    La agricultura regenerativa para la producción de agave cuenta actualmente con el respaldo de organizaciones como el Consejo Nacional Agropecuario, Nuup, el Tecnológico de Monterrey, Diageo y diversos productores. Esto demuestra un compromiso multisectorial para innovar en las prácticas agrícolas del país. Además, la integración de tecnología y conocimientos científicos en el cultivo del agave no solo beneficiará a los productores, sino que también fortalecerá el papel de México como líder en producción sostenible.

    En Jalisco se han implementado diversos programas piloto. Estos se centran en transicionar hacia sistemas de producción con menor uso de agroquímicos, evitar la erosión, incrementar la captura de agua y carbono, y generar beneficios económicos, sociales y ambientales. Estos programas fomentan prácticas adaptadas localmente, como los cultivos de cobertura, la reducción de labranzas y la rotación de cultivos. Así, se permite disminuir las emisiones de carbono y fortalecer la resiliencia del suelo.

    Producción de agave en agricultura regenerativa con Nuup, 2025 – Tomado de diaego.com

    Formación y programas que impulsan el cambio

    Nuup impulsa el curso Hablemos de la Tierra, cuyo objetivo es comprender los retos de la producción agavera en el contexto del cambio climático, la importancia de la agricultura sustentable y el potencial de la agricultura regenerativa para la producción de agave para transformar los sistemas productivos. Este programa formó a su primera generación de estudiantes en 2024 y actualmente desarrolla su segunda cohorte para 2025.

    Además, Nuup coordina el Proyecto Hijuelo, una iniciativa que promueve la primera plataforma en México para productores y productoras de pequeña escala de agave mezcalero. Está enfocada en prácticas agroforestales, sostenibilidad y desarrollo comunitario en el estado de Oaxaca. Con ello, se busca transformar la cadena de valor del mezcal desde la producción misma de la materia prima. Se integran principios de regeneración ecológica y justicia social.

    Conclusiones

    La agricultura regenerativa para la producción de agave representa un enfoque escalable para otros cultivos agrícolas y tiene el potencial de mejorar tanto la eficiencia ambiental como la económica de las unidades productivas. Este modelo ofrece oportunidades más rentables para los agricultores, al mismo tiempo que permite restaurar suelos, biodiversidad y bienestar comunitario.

    Si quieres conocer más sobre el plan de estudios de la UMA y su comunidad educativa, da clic en la imagen.

    Referencias

    Hablemos de la Tierra. (s.f.). Hablemos de la Tierra. Recuperado de https://hablemosdelatierra.com/

    Iván, S. (2024, 25 de julio). Proponen alternativas para reducir impactos del cultivo de agave en los suelos. Universidad de Guadalajara. Recuperado de https://www.udg.mx/es/noticia/proponen-alternativas-para-reducir-impactos-del-cultivo-de-agave-en-los-suelos

    Nuup. (s.f.). Proyecto Hijuelo. Recuperado de https://nuup.org/hijuelo/

    Wellington, P. (2025, 11 de junio). Diageo Don Julio: aceleramos hacia un mundo bajo en carbono. Tierra Fértil. Recuperado de https://tierrafertil.com.mx/2025/06/11/diageo-don-julio-aceleramos-hacia-un-mundo-bajo-en-carbono/

    Escrito por Iván de Jesús Mendoza (egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, generación 2023), campesino y Presea del Estado de México al Mérito Agrícola 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Proyecto socioambiental planea tu plato y cuida al planeta

    Proyecto socioambiental planea tu plato y cuida al planeta

    Reseña del proyecto de titulación de Charlotte Brum Bezié. Generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.

    Contexto y problema socioambiental

    En un mundo donde 800 millones de personas padecen hambre y 2 mil millones sufren desnutrición (FAO, 2022), la pérdida y el desperdicio de alimentos aparece como una contradicción alarmante, ya que se estima que más del 30% de los alimentos producidos en México se pierden o se desechan en las distintas etapas de la cadena alimentaria (FAO, 2019). Esta situación no sólo pone de manifiesto la crisis y que existe un panorama de ineficiencia sistémica sino también de profundas desigualdades sociales, económicas y ambientales.

    El desperdicio ocurre desde la producción rural y agrícola hasta el consumo en el hogar, y tiene múltiples causas: pérdidas debidas al clima, fallas en la infraestructura, exigencias estéticas excesivas o malas prácticas de consumo como las compras por impulso o el almacenamiento deficiente de los alimentos. En una vertiente social, se agrava la crisis ecológica y si el desperdicio alimentario fuera un país sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI), solo detrás de Estados Unidos y China (FAO, 2007).

    Lai, O. (2021, 22 de noviembre). Food waste stages [Traducción propia]. Earth.org.

    *Captura de pantalla del canal de difusión bye bye food waste de @noseaswaste

    Champions 12.3. (2014). Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la pérdida y el desperdicio de alimentos se acercan a los niveles del transporte por carretera [Infografía, traducción propia]. Instituto de Recursos Mundiales y PNUMA.

    La propuesta del proyecto

    “Planifica tu plato y cuida al planeta” es una propuesta educativa de carácter digital. El propósito es cambiar la relación cotidiana con la alimentación de una forma práctica, fácil y sostenible, que está destinada a la comunidad de “ecoamixes” que forma parte de la cuenta @noseaswaste de Instagram y que pretende fomentar la creación de contextos que ayuden a combatir el desperdicio alimentario desde los hogares.

    Por medio de contenidos compartidos en las distintas redes sociales y desde el canal de difusión de estas prácticas, bye bye food waste, se proponen acciones concretas como planificar la compra semanal, optimizar el uso de los ingredientes, conservar adecuadamente los alimentos o incluir el compostaje en la rutina doméstica. Estos contenidos —reels, publicaciones, stories o materiales cocreados con personas expertas— están enfocados en acompañar y motivar el cambio desde lo cotidiano.

    Más que información, propone generar experiencias de aprendizaje que defienden la cocina como un lugar donde cuidar, transformar y desplegar la creatividad. Desde una perspectiva sistémica, colaborativa y comprometida, propone una cultura alimentaria vinculada con el respeto por los ingredientes, la alimentación y el planeta a través del conocimiento formando en comunidad.

    Imagen. Collage del sueño en común. Fuente: Elaboración propia (2024)

    Objetivos específicos

    • Potenciar la elaboración consciente de las compras y de los alimentos,  mediante el diseño de menús semanales, la elección de los ingredientes de temporada y la elaboración de las listas de compra. Esto pretende prevenir las compras impulsivas y los excesos de cantidad.
    • Impulsar las habilidades prácticas para la correcta y adecuada elaboración y almacenamientos de los alimentos. Esto puede mejorar la conservación,  desinfección y compostaje, para evitar el desperdicio de productos alimenticios y reducir la generación de residuos orgánicos.
    • Aumentar la elaboración casera de los alimentos, desde la utilización de ingredientes frescos y de temporada  así como el aprovechamiento de  los restos. Así se evitaría el desperdicio de ingredientes, fomentando el espacio creativo y el disfrute en la cocina.
    • Mejorar la relación de las personas con la comida, incluyendo la alimentación consciente, para enlazar el acto de comer con el autocuidado, el bienestar emocional y el cuidado de los recursos naturales.

    Teoría de cambio o propuesta sistémica

    “Planea tu plato y cuida al planeta” es una invitación a repensar la forma en que nos relacionamos con los alimentos. Más que una campaña, es un esfuerzo por cambiar hábitos desde lo cotidiano, con especial enfoque en la comunidad digital que se identifica como “ecoamixes”. La propuesta no busca soluciones rápidas, sino sembrar poco a poco una nueva forma de ver, preparar y aprovechar la comida, con el objetivo de evitar que tanta termine en la basura.

    La idea nace de experiencias que han funcionado en otros contextos y que, además, están respaldadas por estudios. Puede ser parte de algo muy simple pero poderoso: cuando la gente recibe información clara y útil —ya sea a través de redes sociales, como en Instagram, o por canales como “bye bye food waste”—, es más fácil que se anime a probar cosas nuevas, como hacer su propio compostaje, armar un pequeño huerto, organizar mejor sus comidas o aprender a conservar los alimentos de forma más eficiente.

    Lo que proponen iniciativas como @hagamos_composta o la campaña británica Love Food Hate Waste no es algo lejano ni complicado. Al contrario, muestran que pequeños cambios, hechos con intención, pueden marcar la diferencia. Y que sí, cada persona, desde su cocina, tiene el poder de generar un impacto positivo en el planeta.

    Cuando una persona empieza a tomar conciencia del impacto que tiene lo que come y lo que tira, eso se vuelve un punto de partida para cambiar costumbres. No es algo que pase de la noche a la mañana, pero sí se nota cuando ves ejemplos como @antojista o @cerosobras. Ellas enseñan, sin complicaciones, de manera sencilla y hasta creativa para sacarle provecho a los ingredientes y a lo que normalmente acabaría en la basura.

    Y así, sin darse cuenta, la gente empieza a hacer cambios en su día a día: planean mejor lo que van a comprar, eligen productos de temporada, cocinan con lo que ya tienen en casa y hasta se animan a separar sus residuos para hacer composta. Son hábitos que, con el tiempo, hacen una diferencia real.

    Gracias a eso, se desperdicia menos comida, se contaminan menos los suelos y el aire, y se cuidan recursos que ya no sobran, como el agua. Según la FAO, tirar comida representa entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, así que sí, cada acción cuenta.

    Cocina, comunidad y transformación desde lo personal

    Pero lo más valioso es que este cambio también toca lo personal. Comer con más conciencia no solo mejora nuestra salud física, también nos hace sentir más conectados con lo que comemos, con quienes cocinamos y con quienes compartimos la mesa. De acuerdo con Nelson (2017), esto va más allá del plato: mejora nuestra relación con la comida y con quienes nos rodean.

    Lo interesante es que esto no se queda en lo individual. Cuando alguien comparte lo que aprende y lo que va aplicando, empieza a formar parte de una red que inspira, que contagia. Así se construye una cultura colectiva basada en el cuidado, en ser creativas y en estar más conectadas entre nosotras.

    Detrás del proyecto hay un mapa que ayuda a entender por qué tiramos tanta comida: desde la presión por seguir dietas estrictas, hasta el ritmo acelerado con el que vivimos o el simple hecho de no tener tiempo para pensar en lo que comemos. Para darle forma a esta iniciativa, también se sumaron mujeres expertas en nutrición, cocina, psicología, composta, comunicación y educación. No están solo como consultoras: crean contenido, facilitan talleres, acompañan el proceso. Gracias a ellas, este esfuerzo no se queda estático. Se adapta, crece y sigue aprendiendo con cada paso.

    Resultados y aprendizajes adquiridos: evidencias de la transformación

    El impacto a partir de la puesta en marcha de esta comunidad de aprendizaje se evidencia en resultados concretos:

    • Un creciente interés en los temas abordados se refleja en el incremento significativo que se ha observado en la participación de la comunidad a través de comentarios, “me gusta”, mensajes directos y contenido compartido.
    • Diversas integrantes de la comunidad han comenzado a compartir sus propias recetas, consejos y reflexiones sobre alimentación consciente. De esta manera, muestran una real apropiación de los aprendizajes y una activa transformación de sus hábitos.

    Etapas siguientes

    Estén atentos mediante Instagram a los siguientes proyectos de Charlotte, donde se darán a conocer avances, contenidos educativos y modos nuevos de participar en esta comunidad que quiere cuidar el planeta, reconectar con la comida y con ellas mismas <3.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios

    Tejer mundos donde quepan muchos mundos

    En tiempos en los que la vida parece fragmentarse por los efectos del sistema capitalista, patriarcal, colonial y racista, el encuentro Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios surge como una invitación a repensar y reconstruir nuestras formas de habitar el mundo.

    Durante tres días, en el Campus de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), nos reuniremos para reflexionar y aprender colectivamente.
    Queremos pensar cómo el hábitat puede ser también un espacio de resistencia, cuidado y regeneración.

    El propósito del encuentro es RE-pensar el hábitat, RE-significar las culturas constructivas y DE-construir la obra, cuestionando los conocimientos formales dominantes que han desplazado los saberes situados de las, los y les habitantes.
    En este sentido, desde una mirada crítica y sensible, buscamos RE-inventar mundos plurales donde todas las formas de vida sean valoradas y podamos coexistir en reciprocidad, cooperación e interdependencia.

    De un ciclo de diálogos a un encuentro plural

    Este encuentro tiene una historia.
    Surge del ciclo “Hábitat y Género. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”, realizado en 2022.

    Por otra parte, aquel espacio de videoconferencias y comunidad de diálogo permitió entrelazar experiencias, pensamientos y sentires desde distintos territorios.
    Compartimos contradicciones, aprendizajes y preguntas que nos llevaron a cuestionar la noción misma de hábitat y su relación con el género y la inclusión.

    A partir de esas conversaciones, comprendimos que el hábitat no se construye solo con materiales o técnicas, sino con vínculos, afectos y visiones del mundo.
    De este modo, entendimos también que las luchas por el hábitat son múltiples y que en ellas deben participar activamente las diversidades, las infancias, los hombres y las disidencias.

    Por eso, este nuevo encuentro amplía la conversación y nos invita a tejernos desde la pluralidad.
    Reconocemos que, para crear un mundo donde quepan muchos mundos, debemos abrazar las distintas formas de ser, existir y habitar como parte esencial del cuidado de la vida.

    Confrontar lo que oprime, cuidar lo que sostiene

    En un contexto global donde la desigualdad, el despojo y la violencia hacia ciertos cuerpos-territorios se han naturalizado, necesitamos confrontar las categorías que sostienen esas estructuras opresoras.

    El encuentro busca generar un espacio donde podamos imaginar juntas/os/es otros relatos del habitar.
    Relatos que existen, resisten y re-existen desde los afectos, la espiritualidad, los conocimientos situados, el buen vivir y los cuidados colectivos de la Tierra.

    Diseñar este encuentro ha sido ya un ejercicio de aprendizaje mutuo y transformación colectiva.
    Quienes lo co-diseñamos hemos compartido procesos, mapas conceptuales, conversaciones y silencios que nos han permitido construir un lenguaje común sin imponer certezas.

    Más que respuestas cerradas, nos llevamos preguntas que nos conmueven y nos impulsan a seguir caminando juntas/os/es.

    ¿A quién se dirige este encuentro?

    El Encuentro Hábitat y género desde la pluralidad está dirigido a todas las personas que deseen participar en la construcción colectiva de un hábitat vivible, equitativo y libre de discriminación.

    Queremos convocar a arquitectas, constructores, diseñadoras, activistas, artistas, estudiantes, comunidades y colectivos que estén buscando formas de RE-crear los territorios y las comunidades desde el cuidado de la vida.

    Además, reconocemos la importancia de las infancias como parte fundamental de los territorios que queremos habitar.
    Por ello, durante los tres días del encuentro habrá un espacio propio y digno para ellas.
    Un lugar donde puedan jugar, descansar y participar de acuerdo con sus tiempos y necesidades.

    Lo que encontrarás en el encuentro

    El programa incluirá:

    • Conversatorios y conferencias con voces diversas de México y América Latina que compartirán sus experiencias sobre hábitat, género, cuidados y tejidos comunitarios.

    • Talleres prácticos, como construcción con tierra y uso de herramientas manuales y eléctricas, donde la práctica se entrelaza con la reflexión colectiva.

    • Espacios de convivencia, reflexión y escucha, diseñados para fomentar el diálogo horizontal y el intercambio de saberes.

    • Actividades paralelas para infancias, pensadas desde el juego, la creatividad y el cuidado.

    Queremos que este encuentro sea un espacio amoroso, seguro y digno.
    Un espacio donde podamos sostenernos en nuestras diferencias y reconocernos como parte de un entramado común.

    Un llamado al cuidado y a la acción

    Hoy más que nunca necesitamos imaginar y construir nuevas formas de habitar.
    Formas que no partan del control ni del dominio, sino del cuidado, la cooperación y la reciprocidad.

    El encuentro Hábitat y género desde la pluralidad es una oportunidad para tejer redes, compartir saberes, abrir preguntas y construir horizontes comunes.

    🗓️ 20, 21 y 22 de noviembre de 2025
    📍 Campus UMA, Valle de Bravo, Estado de México
    🔗 Inscríbete aquí

    Este es un llamado a todas las personas que quieren imaginar y hacer posible otros mundos, desde la pluralidad, los afectos y el cuidado de la vida.

    Porque solo tejidas colectivamente podremos sostener el futuro que soñamos. 💜

    Escrito por Daniela Meléndez (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Transición energética en México

    La transición energética en México: camino hacia un futuro sostenible

    La transición energética en México requiere una inversión significativa en infraestructura de energías renovables y eficiencia energética, así como la promoción de tecnologías limpias como la solar, la eólica y la geotérmica. Este cambio no solo depende de la innovación tecnológica, sino también del desarrollo de políticas públicas que fomenten la descarbonización y la colaboración entre los sectores público y privado.

    Sistema fotovoltaico en México – Tomado de Enel México

    De acuerdo con EMMI Infraestructura Sustentable (2025), “en el primer trimestre de 2025, el 32% de la capacidad eléctrica instalada en México proviene de energías limpias, siendo la fotovoltaica una de las principales fuentes”. Esto representa un incremento frente a 2023, cuando solo el 21.5% de la energía provenía de fuentes renovables. Por lo tanto, fortalecer este sector mediante inversión, investigación y políticas públicas coherentes es esencial para alcanzar la meta del 45% de energía limpia en 2030.

    Cambio climático y transición energética

    La transición energética en México se apoya principalmente en la energía solar, que ha demostrado un crecimiento constante a nivel mundial. Su eficiencia y accesibilidad la posicionan como una tecnología con alto potencial para diversificar la matriz energética nacional. En este sentido, México cuenta con un promedio de irradiación solar de 5.5 a 6 horas diarias, lo que ofrece una oportunidad única para expandir los parques fotovoltaicos a lo largo del país.

    No obstante, la producción de energía sigue siendo una de las principales fuentes de emisiones contaminantes, aportando cerca del 17% del total nacional. Por ello, la transición energética debe considerarse no solo como un cambio tecnológico, sino como una estrategia climática fundamental para reducir las emisiones, restaurar ecosistemas y promover un entorno más saludable para las generaciones futuras.

    Además, es necesario que las políticas energéticas integren dimensiones sociales, económicas y ambientales, evitando que la transformación se centre únicamente en la rentabilidad. De esta manera, México puede convertirse en un referente latinoamericano en sostenibilidad energética, siempre que priorice la inclusión y la equidad en el acceso a la energía.

    Imagen de campos eólicos – Tomado del Gobierno de México

    Transición energética en zonas rurales: justicia y acceso equitativo

    La transición energética en zonas rurales de México implica desafíos particulares. Como lo señala Karmina Álvarez en su artículo Los claroscuros de la transición energética en México (Universidad del Medio Ambiente, 2024), “la oportunidad de transicionar de manera transparente depende de abordar los desafíos sociales, económicos y ambientales, construyendo un futuro energético que no solo sea sostenible, sino también justo para todos”.

    En este sentido, los programas, proyectos e iniciativas deben considerar las condiciones culturales, económicas y geográficas de cada comunidad. Empresas como Iluméxico, por ejemplo, han desarrollado sistemas solares autónomos que brindan energía confiable las 24 horas, mejorando la calidad de vida de las familias en zonas aisladas.

    De igual forma, I-vert Energy lidera la instalación de sistemas fotovoltaicos en regiones remotas, contribuyendo al desarrollo sostenible y fortaleciendo la independencia energética de las comunidades. Estos esfuerzos muestran que la transición energética no solo debe enfocarse en las ciudades, sino también en los territorios donde la energía significa dignidad, educación y oportunidad.

    Conclusión: una transición justa para un México resiliente

    La transición energética en México representa una oportunidad histórica para impulsar un modelo económico sustentable, fortalecer la soberanía energética y combatir el cambio climático. No obstante, su éxito dependerá de la capacidad del país para incluir a todos los sectores sociales, invertir en innovación y promover una cultura energética justa, equitativa y regenerativa.

    Solo así México podrá avanzar hacia un futuro donde la energía limpia sea sinónimo de bienestar, resiliencia y justicia socioambiental.

    Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, da clic en la imagen.

    Referencias

    • Álvarez, K. (2024). Los claroscuros de la transición energética en México. Blog de la Universidad del Medio Ambiente. Recuperado de https://uno.umamexico.com.mx/wp69/los-claroscuros-de-la-transicion-energetica-en-mexico/ 

    • EMMI Infraestructura Sustentable. (2025). Energías limpias en México y su impacto en el sector empresarial. Recuperado de https://emmi.mx/energias-limpias

    • Fernández, A. (2024). Hacia una transición energética justa y sostenible en México. Iniciativa Climática de México.

    • Iluméxico. (2024). Iluméxico y su lucha contra la pobreza energética en zonas rurales. Recuperado de https://ilumexico.mx

    • I-vert Energy. (2024). Energía solar y su potencial en zonas rurales de México: oportunidades de crecimiento y desarrollo. Recuperado de https://ivertenergy.mx

    • Secretaría de Energía (SENER). (2024). Proyecto de evaluación del Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía 2021–2024. Gobierno de México.

    Escrito por Iván de Jesús Mendoza (egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, generación 2023), campesino y galardonado con la Presea del Estado de México al Mérito Agrícola 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.

  • El vínculo como espacio pedagógico

    Reimaginando la escuela donde los muros son personas, los pupitres abrazos y el pizarrón es el paisaje. 

    Collage de Ana Raquel Hernández, Marce Treviño y Dan Quinzaños
    Collage de Ana Raquel Hernández, Marce Treviño y Dan Quinzaños

    Últimamente me doy cuenta de que casi todas las conversaciones apocalípticas terminan en frases como: “la educación es lo que va a generar el cambio” o “tenemos que educar para el mundo que queremos”.

    Hablamos de la educación en especial de educación para la sostenibilidad, como si en ella descansara la última chispa de esperanza, esto personalmente me provoca vértigo.

    Mientras habitamos un planeta enfermo y una sociedad con tanto dolor, depositar toda la esperanza en la educación parece casi una locura. La educación atraviesa una crisis propia, especialmente de recursos: la UNESCO advierte que para el 2030 faltarán más de 44 millones de docentes para responder a la demanda educativa mundial.

    La innovación es inminente pero la tendencia a seguir los mismos patrones y las mismas prácticas que nos han traído hasta aquí, nos anclan con fuerza a un futuro desolador. 

    Para que la educación para la sostenibilidad realmente sea la respuesta que esperamos, es necesario un cambio profundo en el paradigma de la educación misma, implica abrir una grieta dolorosa en el sistema y cultivar la humildad suficiente para visualizar un camino distinto. Esto se siente lejano y utópico… o quizá no tanto si nos atrevemos a mirar diferente.

    En días anteriores llegó a mi correo la retroalimentación de una de mis entregas para la clase de Ruptura Epistemológica. Al leer los múltiples comentarios de mi maestra —por cierto, gracias Nuri—, me quedé helada: no encontré el esperado juicio sobre mi desempeño. En cambio,  ella realmente se interesaba en lo que yo estaba pensando, en continuar la conversación conmigo, en conocerme y en impulsarme.

    Entonces, en un momento de Eureka, comprendí con todo mi cuerpo lo que muchos pensadores de la educación vienen diciendo desde hace tiempo: el aprendizaje sucede en las relaciones. El vínculo entre personas, con los saberes y con el entorno, es el verdadero espacio pedagógico donde algo significativo puede ocurrir y donde otros tipos de aprendizajes emergen. 

     

    “Vivir implica la necesidad imperecedera de comprender y de ser comprendido. Nuestra época de comunicaciones no es sin embargo una época de comprensión. La comprensión humana no se enseña en ninguna parte… Pero el mal de la incomprensión corroe nuestras vidas, provocando comportamientos aberrantes, rupturas, insultos y dolor.”   (Morin, 2015, p. 22).

    Collage Dan Quince
    Collage Dan Quince

    La más urgente innovación educativa es aceptar que la educación no puede seguir girando en torno al rendimiento, a los diplomas o a la información, sino al tejido cuidadoso y amoroso de relaciones. Porque cuando nos sentimos contenidos por las personas con las que compartimos el aula, podemos ser y expandirnos —gracias, hermanas MIES—.

    Porque cuando abrazo eso que nos hace diferentes y lo que nos une, permito que la imperfección tenga sentido —gracias, generación 2024—.

    Porque cuando entiendo que, más allá de lo que tú me puedes dar, lo importante es cómo nuestras historias se entrelazan y tejen una comunidad —gracias, maestras y maestros.

    Y porque cuando me reconozco como parte del paisaje, elijo conscientemente estar presente y hacer mi parte —gracias, florecitas rosas—.

    Desde esta perspectiva, el aula se convierte en un laboratorio de transformación, donde educadores, estudiantes y comunidad se acompañan en procesos de búsqueda, cuestionamiento, creación conjunta y cuidado de la vida.

    Aprender desde el vínculo es recordar que nadie aprende solo, y que toda transformación profunda surge de una relación viva, recíproca y significativa. 

    Esta innovación educativa es sin lugar a dudas urgente, necesitamos que llegue a cada aula desde inicial hasta los estudios superiores, necesitamos que llegue a cada encuentro con otros y lo otro y sin embargo no va a llegar en un plan curricular y mucho menos va a llegar de manera global, es una decisión personal, diaria dejarse conmover por la otredad y encontrar la belleza en lo que somos. 

     

    Escrito por Daniela Quinzaños, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

     

    Referencias:

    UNESCO. (s.f.). Informe mundial sobre los docentes: qué debes saber. https://www.unesco.org/es/articles/informe-mundial-sobre-los-docentes-que-debes-saber UNESCO

    Morin, E. (2015). ENSEÑAR a VIVIR. In Ricardo R. Figueira (Trans.), Ediciones Nueva Visión (p. 144) [Book]. Nueva Visión. https://tecnoeducativas.wordpress.com/wp-content/uploads/2017/03/morin-ensenar-a-vivir.pdf  (Original work published 2014)

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.