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Tag: Agroecología

  • De la UMA al territorio, una trayectoria de egreso

    En la Universidad del Medio Ambiente, cada proyecto nace como una semilla. Algunas germinan en campo, otras en comunidad, y algunas más florecen en espacios donde la agroecología dialoga con el derecho, las políticas públicas y la investigación académica.

    Esta es la historia de Jorge Alberto Venegas Díaz, un egresado de la Maestría en Agroecología Generación 2021 que, desde una formación inicial en derecho y políticas públicas, encontró en la UMA un punto de inflexión, un espacio donde no solo amplió su mirada, sino donde logró integrar disciplinas, saberes y propósitos para incidir más allá del aula.

    Agroecología y políticas públicas

    Su proyecto de maestría rompió con esquemas tradicionales. En un momento en el que los trabajos estaban mayormente orientados al campo, propuso desarrollar un manual sobre políticas públicas en agroecología que fuera de utilidad y de fácil lectura para los usuarios más importantes.

    Su motivacion era muy clara, sabía de la ausencia de marcos normativos sólidos que acompañaran el crecimiento del movimiento agroecológico en México.

    A partir de ahí, el proyecto comenzó a tomar forma gracias a un proceso colectivo, el acompañamiento cercano de docentes, el diálogo con compañeros y el análisis de experiencias reales, como leyes emergentes en estados como Colima y la Ciudad de México.

    El resultado fue un manual accesible, pensado no solo para especialistas, sino para cualquier persona interesada en comprender qué son las políticas públicas y cómo pueden convertirse en herramientas para la regeneración.

    La metodología UMA: aprender haciendo, pensar para transformar

    Uno de los elementos más significativos de su paso por la UMA fue la metodología basada en proyectos. Lejos de una enseñanza tradicional, la experiencia implicó llevar la teoría a la práctica constantemente.

    Como él lo describe, no se trataba solo de aprender conceptos, sino de construir marcos teóricos que pudieran ser útiles en intervenciones reales.

    Este enfoque marcó profundamente su camino, llevándolo a comprender que no hay nada más práctico que una buena teoría, a desarrollar la capacidad de diseñar herramientas útiles para otros, y a reconocer el valor de la transdisciplina y el diálogo de saberes como pilares fundamentales para generar cambios reales.

    Además, Jorge destaca dos aprendizajes clave que hoy siguen presentes en su trabajo:

    La integración de múltiples disciplinas y saberes, no solo académicos, sino también provenientes de comunidades y pueblos originarios y la capacidad de llevar el conocimiento a la práctica, mediante teorías del cambio y marcos aplicables a contextos reales.

    De la maestría al doctorado

    Después de titularse, su camino lo llevó al doctorado en Ciencias del Desarrollo Regional y la Sustentabilidad, donde actualmente desarrolla una investigación vinculada al patrimonio biocultural y los planes de vida comunitarios.

    En este proceso, la base construida en la UMA como el nos comentó, ha sido fundamental, no solo en términos de contenido, sino en la forma de investigar, escribir y vincularse con otros.

    Tejidos hechos en Cuetzalan con métodos tradicionales, Fotografia Jorge Alberto Venegas Díaz

    Pensar desde el potencial, no desde el problema

    Uno de los aportes más relevantes de su trabajo es el enfoque en políticas públicas regenerativas, que, a diferencia de las tradicionales, no parten del problema, sino del potencial.

    Este cambio de mirada implica reconocer la capacidad existente en los territorio, el conocimiento de los productores y la importancia de construir desde lo local.

    En este sentido, la agroecología se convierte en mucho más que una práctica agrícola: es una forma de pensar el desarrollo, el territorio y el futuro.

    Activismo en defensa de los ecosistemas de México, Fotografía por Jorge Alberto Venegas Díaz

    Publicaciones y aportes al campo

    Como parte de su camino académico y compromiso con la generación de conocimiento útil, ha participado en diversas publicaciones en revistas especializadas, tanto durante su paso por la UMA como en su etapa doctoral. Entre ellas destacan:

    • Un artículo publicado en la revista LEISA (Revista de Agroecología para América Latina), enfocado en los orígenes y fundamentos de la agroecología.
    • Un artículo en la Revista Latinoamericana de Derecho Social, del Instituto de Investigaciones Jurídicas, donde aborda la agroecología como modelo de empleo verde en el sector agrícola.
    • Una publicación en la revista Elementos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, centrada en el análisis del Códice Masewal y su relación con el desarrollo y el territorio.

    Además, actualmente cuenta con otros artículos en proceso de dictamen, vinculados a temas como la planeación estratégica, el desarrollo regenerativo y el patrimonio biocultural, así como una colaboración académica internacional en curso.

    Cada una de estas publicaciones responde a un mismo propósito: poner el conocimiento al servicio de estudiantes, investigadores y comunidades, generando herramientas teóricas que faciliten intervenciones prácticas en distintos contextos.

    Procesos de teñido orgánicos, Fotografia por Jorge Alberto Venegas Díaz

    Comunidad, colaboración y sentido de propósito

    Más allá de lo académico, su paso por la UMA dejó una huella profunda en lo humano. El compañerismo, la inteligencia colectiva y el sentido de comunidad fueron elementos clave para sostener procesos, y construir vínculos que trascienden la maestría.

    Esa experiencia sigue presente en su forma de trabajar y colaborar, recordándole constantemente que el conocimiento cobra sentido cuando se pone al servicio de otros.

    Actualmente, el objetivo de Jorge es continuar publicando, fortaleciendo su investigación doctoral y, en el futuro, expandir su manual hacia un libro que aborde de manera accesible las distintas formas de agricultura y su papel en la soberanía alimentaria del país.

    Escrito por Melissa Carrera, estudiante de la Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, Generación 2025

    A continuación, algunas publicaciones de Jorge Alberto que puedes consultar:


    Venegas-Díaz, J. A. (2023). La agroecología como paradigma garante de los derechos de los campesinos. LEISA. Revista de Agroecología, 38(1), 14–18.

    Venegas-Díaz, J. A. (2023). Manual de Políticas Públicas para la Agroecología, la Agroforestería y el Manejo Forestal Comunitario. México. Universidad del Medio Ambiente.

    Venegas-Díaz, J.A. (2026). ¿Se perfila el derecho agroecológico en México como un marco básico para el empleo verde en la agricultura? Revista Latinoamericana de Derecho Social 22 (42), 1-36. Se puede consultar en: https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/derecho-social/article/view/20171/20490

    Venegas-Díaz, J. A. (2026). ¿El Códice Masewal es un verdadero códice? Elementos 141. 123-127. Se puede consultar en: https://elementos.buap.mx/directus/storage/uploads/00000013585.pdf

  • ¿Qué es la restauración ecosistémica y por qué importa hoy?

    Hay paisajes que parecen olvidados, suelos compactados, ríos empobrecidos, biodiversidad escasa y bosques fragmentados. Durante mucho tiempo se pensó que estos daños eran irreversibles. Sin embargo, investigaciones ecológicas muestran que los ecosistemas poseen una enorme capacidad de regeneración cuando se reducen las presiones y se acompañan sus procesos naturales (Chazdon, 2014).

    La restauración ecosistémica es una práctica científica y comunitaria orientada a recuperar la funcionalidad, biodiversidad y resiliencia de un ecosistema degradado. No se trata solo de reverdecer, sino de restablecer relaciones ecológicas completas: ciclos de nutrientes, dinámicas del agua, interacciones entre especies y equilibrio del suelo (Gann et al., 2019).

    Visita a Monte Alto por Angie Ro.

    Crisis ambiental global: el contexto que vuelve imprescindible restaurar

    Hoy enfrentamos un escenario ambiental complejo, los informes científicos globales advierten que cerca de un millón de especies están en riesgo de extinción por actividades humanas (IPBES, 2019), mientras que evaluaciones internacionales señalan que gran parte de los suelos del planeta presentan degradación significativa (FAO, 2015). A esto se suma el cambio climático, que intensifica sequías, incendios y eventos extremos, reduciendo así la resiliencia de los territorios (IPCC, 2022).

    Estas problemáticas están interconectadas. La degradación del suelo reduce la biodiversidad; la pérdida de biodiversidad debilita la estabilidad climática; y el clima extremo acelera la degradación ecológica.

    Visita a Monte Alto por Angie Ro.

    Una solución basada en la naturaleza

    La restauración ha sido reconocida internacionalmente como una estrategia clave para enfrentar las crisis climática y ecológica al mismo tiempo, lo que motivó el lanzamiento del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, lanzado formalmente el 5 de junio de 2021.

    Restaurar significa infiltrar agua en vez de perderla por escorrentía, regenerar fertilidad natural para no depender de insumos externos y recuperar diversidad en vez de simplificar paisajes por lo que cada proyecto restaurativo es, en esencia, una inversión ecológica a largo plazo.

    Formación para regenerar territorios

    Detrás de cada experiencia exitosa hay algo en común: conocimiento sólido aplicado con sensibilidad territorial. Restaurar requiere entender procesos ecológicos, interpretar paisajes y dialogar con saberes locales.

    Más que especialistas aislados, el mundo necesita facilitadores capaces de conectar ciencia, comunidad y territorio. En la Especialidad en Restauración Ecosistémica se busca que las personas que generen e implementen estrategias integrales a nivel local y/o regional, con el fin de favorecer la conservación de los servicios ambientales y la biodiversidad en espacios naturales y modificados desde la participación social.

    Visita a Monte Alto por Angie Ro.

    Restauración ecosistémica como prática

    Hablar de restauración hoy no es idealismo, es una respuesta a los desafíos del siglo XXI. Proteger y restaurar ecosistemas es una de las estrategias más efectivas para la adaptación y mitigación climática (IPCC, 2022). Cada semilla nativa sembrada, cada suelo recuperado y cada hectárea restaurada representan una posibilidad real de resiliencia ecológica y bienestar colectivo.

    En la Especialidad cada estudiante presentará y desarrollará una propuesta de intervención y restauración de un proyecto socioambiental que se logre evidenciar y que sea de su interés.

    Hoy en día la restauración ofrece algo poderoso, la evidencia de que la vida puede volver cuando se crean las condiciones adecuadas; y tal vez ese sea su mensaje más importante, aún estamos a tiempo de aprender a cuidar lo que nos sostiene.

    Visita a Monte Alto por Angie Ro.

    Escrito por Melissa Carrera Carmona, estudiante Generación 2025 MASAR.

    BÍBLIOGRAFÍA

    Chazdon, R. L. (2014). Second growth: The promise of tropical forest regeneration in an age of deforestation. University of Chicago Press.

    Gann, G. D., et al. (2019). International principles and standards for the practice of ecological restoration. Society for Ecological Restoration.

    Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2015). Status of the world’s soil resources. FAO. https://www.fao.org/3/a-bl813e.pdf

    Intergovernmental Panel on Climate Change. (2022). Climate change 2022: Impacts, adaptation and vulnerability. Cambridge University Press. https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/

    Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services. (2019). Global assessment report on biodiversity and ecosystem services. https://zenodo.org/records/6417333

  • Transformación del sistema alimentario, un esfuerzo colectivo

    Transformación del sistema alimentario, un esfuerzo colectivo

    La transformación del sistema alimentario implica ir más allá de la producción en campo, la regeneración y restauración de suelos, el sistema alimentario tambien nos contempla como consumidores, eso significa que nuestro papel implica cuestionar cómo se producen, distribuyen, consumen y valoran los alimentos, así como también reconocer que este sistema no es neutral: impacta directamente en nuestra salud, en los ecosistemas y en la justicia social (FAO, 2018; IPES-Food, 2016).

    La agroecología propone una mirada integral, donde la alimentación se entiende como un proceso social, cultural, económico y ecológico. Bajo esta visión, la transformación no recae únicamente en quienes producen los alimentos, sino que es un esfuerzo colectivo en el que las y los consumidores tenemos un papel fundamental .

    El consumo como punto de partida para el cambio

    Durante décadas, el sistema alimentario dominante ha promovido dietas basadas en alimentos ultraprocesados, cadenas largas de distribución y una profunda desconexión entre quienes producen y quienes consumen. Este modelo ha generado consecuencias visibles: degradación de suelos, pérdida de biodiversidad, crisis de salud pública y precarización del trabajo agrícola (HLPE, 2017).

    Cosecha biodiversa, tomada por Melissa Carrera

    Frente al panorama anterior, es importante reconocer que la alimentación es un eje central de la salud humana y planetaria, y las decisiones cotidianas de consumo influyen directamente en la forma en que se organizan los sistemas alimentarios (Slow Food International, 2024). Comer ha dejado de ser un acto individual para convertirse en participación social y política.

    Cambiar hábitos para transformar sistemas

    La transformación profunda no ocurre de manera inmediata ni depende de elecciones perfectas, ocurre cuando los cambios de hábitos se vuelven colectivos, sostenidos y territorializados.

    Desde la agroecología y la soberanía alimentaria, se identifican algunas prácticas clave:

    · Elegir alimentos locales y de temporada, fortaleciendo economías regionales y reduciendo la dependencia de sistemas agroalimentarios globalizados (FAO, 2018).

    · Priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados, reconectando la alimentación con la cocina, el tiempo y el cuidado, y reduciendo  impactos negativos en la salud

    · Reducir el desperdicio de alimentos, entendiendo que cada residuo representa energía, trabajo y recursos desaprovechados.

    · Reconocer y valorar los saberes alimentarios tradicionales, que históricamente han sostenido dietas diversas, resilientes y culturalmente significativas (Toledo & Barrera-Bassols, 2008).

    Manojo de flor de clabaza, tomada por Melissa Carrera

    Fotografia por Melissa Carrera

    Aunque estas acciones se practican a nivel individual, su impacto real emerge cuando se adoptan de manera colectiva, en comunidades, escuelas, universidades y territorios.

    De consumidores a corresponsables

    Hoy se propone pasar de la figura del “consumidor pasivo” hacia la corresponsabilidad alimentaria, al reconocernos como parte activa del sistema alimentario, podemos apoyar prácticas regenerativas, fortalecer circuitos cortos, exigir políticas públicas coherentes y construir vínculos directos con quienes producen nuestros alimentos (IPES-Food, 2016).

    La transformación del sistema alimentario requiere un cambio cultural profundo, donde la alimentación vuelva a ocupar un lugar central en la educación, en la vida comunitaria y en la toma de decisiones cotidianas.

    Es un desafío complejo y asi mismo una oportunidad. Cada plato puede ser un espacio de coherencia entre valores, territorio y salud. Cada elección puede sumar a un modelo que cuide la tierra, a quienes la trabajan y a quienes se alimentan de ella. No hay transformación sin comunidad. 

    Fotografia por Melissa Carrera

    Cambiar cómo comemos es, también, una forma de cambiar el mundo que habitamos.

    Escrito por Melissa Carrera Carmona, estudiante Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, Generacion 2025

    Rereferencia Bibliográficas

    IPES-Food. (2016). From uniformity to diversity: A paradigm shift from industrial agriculture to diversified agroecological systems. International Panel of Experts on Sustainable Food Systems. Recuperado de http://www.ipes-food.org/_img/upload/files/UniformityToDiversity_FULL.pdf

    FAO. (2018). Sustainable food systems: Concept and framework. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

    Slow Food International. (2024). Our food, our health: A healthy food system for the European Union (Short version). Recuperado de https://www.slowfood.com/wp-content/uploads/2024/11/EN_position_food_heath_short_version.pdf

    Toledo, V. M., & Barrera Bassols, N. (2009). La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Ciencias96(096). Recuperado a partir de https://www.revistas.unam.mx/index.php/cns/article/view/17958

  • El Camino hacia la Soberanía alimentaria

    En la UMA aprendemos a hacer, a aprender y a ser; bajo este enfoque se desarrolló nuestra experiencia en el Seminario de Soberanía Alimentaria. A través de un diagnóstico participativo en campo, observamos, reflexionamos y actuamos junto a la comunidad de Pipiol.

    Durante la visita trabajamos con Caín, campesino y ganadero; con Erick, su socio; e Imelda, profesora y parte de la misma sociedad.

    Construir conocimiento en comunidad

    El objetivo central de nuestra visita fue construir de manera colectiva una respuesta a una pregunta fundamental: ¿cuál es el camino hacia la soberanía alimentaria?

    La soberanía alimentaria es un concepto amplio y complejo; no es estático, sino un proceso en constante construcción. Es un camino a través del cual vamos reconociendo nuestras relaciones con los alimentos, la tierra y con nosotros mismos. En este proceso se fortalecen la identidad, la autonomía y la capacidad de generar bienestar colectivo.

    Por ello, uno de los aprendizajes fundamentales de la visita a campo y del trabajo realizado fue comprender que este concepto debe abordarse desde las experiencias y los saberes de quienes producen y cuidan el territorio, y que es desde ahí donde debe partir cualquier reflexión o acción.

    Para compartir este proceso de aprendizaje y reflexión, se elaboró un cómic que recoge lo vivido, las experiencias, las voces y preguntas que surgieron durante el trabajo en campo. A través de esta herramienta buscamos acercar las ideas que fuimos construyendo colectivamente sobre la soberanía alimentaria.

    Resultados del seminario

    Les invitamos a leer , compartir y recorrer el cómic como una extensión de la experiencia y aprendizaje vivido, como una forma de seguir dialogando y reflexionando sobre todos los caminos posibles para una soberanía alimentaria; y hacia una relación más justa y consciente con la tierra y con nuestros alimentos.



    Entrada elaborada por: Daniela LopezNegrete y Melissa Carrera estudiantes generación 2025 de la Maestría en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos.

  • PROYECTO SOCIOAMBIENTAL COMUNIDAD OMETOCHTLI

    PROYECTO SOCIOAMBIENTAL COMUNIDAD OMETOCHTLI

    Reseña del proyecto de titulación de Ana Paulina Roldán Máynez estudiante de la generación 2023 de la Maestría en Proyectos Socioambientales y Beatriz Álamo Rojas estudiante de la generación 2023 de la Maestría en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos

    Tejiendo comunidad en torno al Parque Dos Conejos en la CDMX

    Contexto y problema socioambiental

    El Parque Dos Conejos, ubicado en la colonia Romero de Terreros al sur de la Ciudad de México, se encuentra dentro del histórico Pedregal de San Ángel, una zona formada por el derrame de lava del volcán Xitle. Este territorio guarda una profunda riqueza natural y arqueológica, pues en él se han hallado vestigios de uno de los asentamientos humanos más antiguos del país.

    A pesar de esta relevancia, hoy el parque se encuentra relegado a un uso recreativo básico, con un acceso restringido y escasa planeación comunitaria. En los últimos años, el parque ha sido víctima del abandono derivado de la desarticulación social entre los vecinos, quienes, fragmentados en grupos polarizados y sin estrategias claras, han perdido la capacidad de organización colectiva.

    Este deterioro del tejido social ha provocado que el parque se deteriore aceleradamente: la erosión del suelo avanza, la vegetación muestra signos evidentes de estrés, hay árboles muertos y disminución de la biodiversidad. La falta de infiltración de agua pluvial ha generado además inundaciones en las zonas bajas, mostrando el impacto negativo tanto ambiental como urbano de este descuido.

    A esta degradación ecológica se suma una crisis emocional y comunitaria: el parque, al perder su función como refugio verde, deja de ser un espacio de encuentro, salud y recreación. Esto contribuye al desarraigo y al estrés de lxs colonxs, que tienden a responsabilizar a terceros y autoridades sin generar soluciones colectivas.

    Se rompe así un ciclo vital donde la calidad ambiental sostiene también la salud mental, la identidad y la cohesión social. Esta desconexión con el territorio perpetúa un círculo vicioso de apatía, pérdida de pertenencia y deterioro ambiental que urge revertir.

    Estado actual:

    El parque público se encuentra en abandono debido a la desarticulación social en la colonia Romero de Terreros. Existen tensiones y polarización entre grupos vecinales que disputan el control de recursos asignados a la COPACO, lo que ha derivado en amenazas personales, corrupción y una creciente degradación del entorno y de la comunidad.

    El parque muestra signos visibles de deterioro: erosión del suelo, falta de riego, vegetación enferma y árboles muertos. La pendiente del terreno facilita el arrastre del suelo hacia el drenaje durante lluvias, agravando el problema.

    Potencial futuro:

    Imaginamos al Parque Dos Conejos como un laboratorio de investigación activa donde se aplican y perfeccionan prácticas agroecológicas que pueden replicarse en otros espacios urbanos. Su deterioro actual no limita su potencial; al contrario, lo posiciona como un caso ejemplar de transformación comunitaria y restauración ecosistémica.

    Gracias a su biodiversidad latente, su topografía variada y ubicación estratégica, el parque podría integrarse como nodo clave dentro de una futura red de corredores biológicos en la Ciudad de México. Este escenario no solo contribuiría a la conservación de la flora y fauna urbana, sino también al fortalecimiento de comunidades organizadas y resilientes, capaces de gestionar de forma autónoma y solidaria el bienestar ambiental y social de sus barrios.

    Estado futuro deseado como sueño en común:

    Este proyecto nace del sueño compartido de vivir en una ciudad que valore y conserve los ecosistemas de sus parques urbanos públicos. Vemos estos espacios no solo como áreas verdes, sino como núcleos fundamentales para el bienestar social, la conexión con la naturaleza y la construcción de comunidades solidarias y autogestivas.

    Vemos a la Comunidad Ometochtli encabeza los trabajos colaborativos para la conservación del parque Dos Conejo en la colonia Romero de Terreros de la CDMX, colocándolo como referente de rescate ecosistémico en parque público, habiendo rehabilitado la infiltración de agua pluvial, los servicios ecosistémicos hacia la fauna local y por ser considerado como refugio para la salud emocional, mental y social de sus usuarios y visitantes humanos.

    Por lo que se convierte en un referente urbano para restauración de otros parques. Además de ser una muestra del ecosistema de Matorral Xerófilo de Palo Loco típico del área del Pedregal de San Ángel.

    Propósito de cambio

    Contribuir a la regeneración socioambiental urbana promoviendo, en los usuarios del parque Dos Conejo, Ometochtli, de la colonia Romero de Terreros de la CDMX, la apropiación sana de su espacio público. Esto se busca a través del fomento de la cohesión social y del aprendizaje para trabajar en colectivo, en favor de sanar la tierra de nuestro parque u oasis público. Las acciones se enfocan en obras de restauración ecosistémica orientadas a un manejo óptimo del agua de lluvia, al cuidado de la vegetación actual y endémica, a la recuperación del tejido social y a propiciar la reconexión con la naturaleza y con nuestro entorno.

    De este modo, se busca volver a ser capaces de identificar y valorar las potencialidades locales de nuestra comunidad. Asimismo, se propone que la facilitación de actividades didácticas de agroforestería sintrópica, permacultura y agroecología se comparta con otras comunidades.

    Esto permitirá crear lazos de alianza que nos tejan con una red más amplia de regeneración urbana y nos conecten con otros barrios. A través de esta propuesta, se generarán conocimientos valiosos a nivel personal y colectivo, promoviendo la convivencia entre colonos, fortaleciendo la autogestión social y enriqueciendo la red.

    Objetivos del proceso de transformación

    • Involucramiento de vecinos en actividades comunitarias de restauración ecosistémica
    • Aumento de diversidad en vegetación endémica
    • Goce del espacio y apropiación del espacio público

    Pertinencia y conceptualización de las estrategias implementadas

    Los principios de la agroecología son altamente pertinentes para un proyecto de restauración ecosistémica en un parque urbano, ya que ofrecen enfoques sostenibles e integradores que, además, fomentan la participación comunitaria. Por ejemplo, la agroecología promueve la diversidad, tanto en el ecosistema como en los saberes locales a tomar en cuenta, permitiendo que se incluyan plantas nativas y adaptadas mientras que a la par se incorpora el conocimiento de la comunidad al trabajo colectivo.

    También promueve la gestión eficiente de recursos, como el compostaje comunitario, que cierra ciclos de nutrientes y mejora la calidad del suelo. Además, fomenta la co-creación de conocimiento, combinando ciencia y saberes tradicionales mediante talleres y actividades participativas que fortalecen el vínculo de la comunidad con el parque. La agroecología también resalta la importancia de la resiliencia y las sinergias en los ecosistemas, diseñando espacios funcionales donde la flora, fauna y las prácticas humanas interactúan armónicamente, aumentando su capacidad de adaptación.

    Por último, su enfoque inclusivo y orientado a la justicia social asegura que todos los actores se beneficien del proceso, promoviendo una toma de decisiones equitativa y el sentido de pertenencia. Implementar estos principios puede transformar nuestro proyecto en un modelo de restauración urbana participativa que no solo recupere el ecosistema del parque, sino que también fomente la cohesión social y las prácticas sostenibles a largo plazo no solo en este parque, sino en otros barrios de la CDMX.

    Estrategia y teoría de cambio

    La iniciativa busca crear una comunidad autogestiva vecinal de cuidadores mediante la organización de talleres para la conservación de áreas verdes urbanas con prácticas agroecológicas y el manejo sostenible del parque a través de faenas de mantenimiento a las obras de restauración ya hechas. A través de estas actividades, se pretende capacitar a los vecinos en técnicas como la creación de jardines de lluvia “islas de abundancia”, conocimiento sobre flora nativa y la resignificación de los residuos a través de la composta, fomentando además faenas comunitarias donde puedan colaborar activamente en la implementación de estas estrategias.

    Estas acciones no solo contribuirán a regenerar el ecosistema del parque, mejorando la calidad del suelo, la biodiversidad y el manejo del agua, sino que también fortalecerán el tejido social de la comunidad. Se espera que los vecinos reconozcan sus capacidades colectivas para transformar su entorno, fomentando la colaboración y el sentido de pertenencia.

    A mediano plazo, se busca consolidar un grupo autogestivo que asuma la planificación, ejecución y mantenimiento de estas iniciativas, generando un modelo replicable de manejo sostenible de áreas verdes urbanas. A largo plazo, el impacto deseado es la transformación del parque en un espacio resiliente y biodiverso, mientras se impulsa una cultura comunitaria de conservación ambiental y se mejora la calidad de vida de los habitantes.

    Siguientes pasos y continuidad del proyecto

    1.- Consolidación de una comunidad de práctica:

    • Reunión inicial con voluntarios y vecinos del parque
    • Identificación de líderes comunitarios
    • Talleres de trabajo con la comunidad

    2.- Faenas Agroecológicas y mejoras del suelo

    • Implementación de prácticas agroecológicas, nidos de biodiversidad y faenas completadas

    3.- Talleres de composta y resignificación de residuos:

    • Taller teórico práctico sobre compostaje

    4.- Talleres de conservación y flores nativas para polinizadores

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Agroecología como clave para la soberanía alimentaria

    Agroecología como clave para la soberanía alimentaria

    La agroecología ha cobrado fuerza  como una propuesta integral y como clave para la soberanía alimentaria en un mundo lleno de desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, presión sobre el territorio y la creciente dependencia de cadenas alimentarias globalizadas.

    Soberanía alimentaria y agroecología

    La soberanía alimentaria, propuesta por La Vía Campesina en 1996, plantea que los pueblos tienen derecho a decidir cómo se producen, distribuyen y consumen sus alimentos. Esto implica acceso a alimentos sanos, culturalmente pertinentes y elaborados mediante prácticas sostenibles.

    La agroecología aporta justo en esa dirección. Investigadores como Miguel Altieri y Clara Nicholls la describen como el encuentro entre principios ecológicos y saberes campesinos para construir sistemas agrícolas más justos, resilientes y enraizados en la cultura local.

    Chinampa de hortalizas, Xochimilco

    Fotografía tomada por Melissa Carrera

    Semillas, territorio y memoria biocultural

    Un elemento clave de la soberanía alimentaria es que las comunidades mantengan el control sobre sus semillas y territorios. En América Latina, esto se manifiésta en la recuperación y defensa de semillas nativas y criollas, custodiadas por generaciones de familias campesinas e indígenas en países como México, Guatemala, Bolivia y Colombia.

    Prácticas como el policultivo, la milpa, la agroforestería o sistemas tradicionales como las chinampas o las chacras andinas refuerzan este vínculo entre biodiversidad y cultura.  Toledo y Barrera-Bassols han mostrado cómo estos sistemas sostienen una memoria biocultural que hace posible la autonomía alimentaria.

     

    Fotografías tomadas por Melissa Carrera

     

     

    Economías locales que se fortalecen

    La agroecología también contribuye a fortalecer las economías locales. Al reducir la dependencia de insumos externos y aprovechar los recursos del territorio, se generan sistemas más estables y menos vulnerables.  También impulsa mercados campesinos, tianguis agroecológicos, ferias de semillas, reforzando los vínculos directos entre quienes producen y consumen. Como señala Paulo Petersen, los territorios agroecológicos no sólo generan alimentos, sino que sostienen economías solidarias.

    Autonomía, Participación y tejido comunitario

    La soberanía alimentaria es profundamente política, no se trata únicamente de producción técnica, incluye decisiones políticas, culturales y colectivas, es decir que las comunidades  realmente decidan, participen y gestionen sus sistemas alimentarios. La agroecología  por su parte, impulsa procesos participativos y de educación popular, el rol de mujeres y juventudes rurales en la defensa de semillas, territorios y formas de vida.

     

    Productora selecciónando y cosechando semillas

    Fotografia tomada por René Fonseca

    Resiliencia ante las crisis

    Diversificar cultivos, reducir dependencias y construir autonomía energética permite a las comunidades enfrentar con mayor fortaleza escenarios de crisis. Durante la pandemia de COVID-19, distintas redes agroecológicas en México, Brasil y Chile registraron que las fincas agroecológicas mantuvieron un flujo estable de alimentos a nivel local, incluso cuando las cadenas convencionales enfrentaron interrupciones. Esto permite mantener la disponibilidad de alimentos incluso en momentos llenos de incertidumbre.

     

    Fotografías tomadas por Melissa Carrera

    Hablar de soberanía alimentaria implica hablar de territorio, justicia, diversidad y autonomía y la agroecología aperece como una vía más sólida para ir en esa dirección, integrando prácticas ecológicas, saberes campesinos, economías locales y participación comunitaria. Impulsar y elegir la agroecología es encaminarnos hacia un futuro donde las decisiones alimentarias estén en manos de las comunidades y donde producir comida sea un acto de cuidado y regeneración.

    Elaborado por:

    • Melissa Carrera Carmona, estudiante de la Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, generación 2025.

     

    BIBLIOGRAFIA

  • Cultivar la tierra y tejer comunidad

    Cultivar la tierra y tejer comunidad

    Cultivar la tierra va mucho más allá del suelo y las cosechas, como estudiantes de la Maestría en Agroecología, entendemos que cultivar también es cuidar, tejer relaciones y reconocer que cada semilla encierra una posibilidad de transformación.

    Hemos descubierto que aprender no es únicamente escuchar, leer o debatir. Aprender también es vivir, encarnar en la experiencia cotidiana aquello que proclamamos en nuestras aulas y proyectos: la regeneración de la vida, la construcción de vínculos justos con la tierra y con quienes la habitan y cultivan, la búsqueda de coherencia entre pensamiento y acción.

    Otras formas de consumo

    Gracias a cada encuentro presencial -nuestros espacios de comunidad, conexión e inspiración- percibimos que la experiencia de aprender también se cultiva en lo cotidiano, en los actos que reflejan coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. Desde esta convicción surge el deseo de abrir un nuevo sendero que acompañe nuestro proceso formativo: la reconexión con el alimento como práctica viva y coherente de regeneración.

    Del encuentro con proyectos y productores que cultivan el cambio desde la tierra: respetando la biología del suelo, honrando los ciclos naturales y cuidando el agua como un bien común, surgen las canastas biodiversas, una iniciativa que busca enlazar nuestro aprendizaje con la acción concreta: fomentar el consumo consciente, fortalecer la producción agroecológica local y seguir tejiendo comunidades más justas y resilientes.

    Hortalizas agroecológicas

    Fotografía tomada por Andrea Uribe

    Cada Canasta Biodiversa contiene aproximadamente 3.5 kg de alimentos frescos, diversos y libres de agroquímicos, provenientes de sistemas agroecológicos de distintas regiones de México. Cada entrega celebra la temporalidad de los alimentos, invitándonos a reconectar con los ciclos naturales de la tierra y a adaptar nuestra alimentación a lo que el territorio ofrece en cada estación.

    Además de los productos de temporada incluidos en la canasta, se pueden adquirir de manera opcional productos transformados, como lácteos, pan, fermentos, especias y otros alimentos elaborados por productores comprometidos con la regeneración.

    Conoce a los Productores

    Nuevos caminos a través de los alimentos

    La visión no es solo un cambio logístico: es una invitación a reconocernos parte de un tejido vivo, a fortalecer la economía de la región, a honrar el trabajo campesino y a experimentar en nuestro propio cuerpo la regeneración que enseñamos.

    Comer puede ser también un acto pedagógico, una celebración de la vida y una declaración de principios.

    Estudiantes armando canastas biodiversas

    Fotografias tomadas por Andrea Uribe

     

    Sentimos que el propósito que nos une no son conceptos abstractos e ideas que se quedan en los libros: se cultivan en la tierra, se cosechan con las manos y se comparten alrededor de la mesa.

    Anhelamos que esta experiencia inspire a seguir tejiendo iniciativas similares en otros territorios, donde la agroecología florezca como camino común y la alimentación vuelva a ser un acto de cuidado, de reciprocidad y de regeneración.

    Cada canasta, cada mesa y cada comunidad que se une en torno a la tierra, nos acerca un paso más al cambio profundo que nuestros sistemas alimentarios necesitan.

    Que cada alimento compartido y servido sea una semilla de conciencia, una práctica de coherencia y un compromiso con el futuro que queremos juntos cultivar. 

    Biodiversidad
    Fotografia tomada por René Fonseca

    Iniciativa de los alumnos: Andrea Uribe, Juanita Herrera y Andrés Soler, estudiantes de Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos

    Escrito por: Andrés Soler (estudiante de la Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, Generación 2025)

  • Agroecología en la ciudad: una forma vida posible y necesaria

    Agroecología en la ciudad: una forma vida posible y necesaria

    La agroecología en la ciudad podria parecer una contradicción ¿cómo hablar de suelos fértiles, biodiversidad y ciclos naturales en medio del concreto y el asfalto? Sin embargo, las urbes también son territorios vivos. Incorporar la agroecología en ellas es posible y necesario, no sólo para la producción de alimentos, sino para regenerar vínculos sociales, culturales y ambientales.


    Ciudades: territorios vivos

     

    Durante mucho tiempo, las ciudades se han entendido únicamente como espacios de consumo: demandan alimentos, agua y energía de los territorios rurales  devolviendo contaminación y residuos. Este metabolismo urbano ha generado enormes impactos sociales y ambientales (Pengue, 2017). Sin embargo, la ciudad puede ser también un territorio productivo, capaz de aportar soluciones a la crisis alimentaria, climática y de salud que enfrentamos.

    Reconocer a la urbe como un espacio con potencial agroecológico abre la posibilidad de transformar balcones, azoteas, patios escolares y parques en sitios de producción de alimentos, aprendizaje colectivo y resiliencia comunitaria (Salazar et al., 2020).


    Agroecología como forma de vida

    Practicar agroecología en la ciudad no significa únicamente cultivar, sino también transformar nuestros hábitos y relaciones cotidianas. Implica reconocer el territorio, informarnos, elegir alimentos locales y de temporada, participar en cooperativas y mercados agroecológicos, reducir residuos mediante el reciclaje de nutrientes y, sobre todo, tejer vínculos comunitarios en torno a la alimentación y el cuidado mutuo. De esta manera, la agroecología urbana se convierte en una forma de vida que regenera tanto los ecosistemas como el tejido social.

    Cosecha en la ciudad 

    Fotografía tomada por Melissa Carrera

     

     

    Como señala Altieri (1999), la agroecología surge en la finca a escala humana, pero sus principios son aplicables en cualquier territorio. Hoy, la ciudad es también escenario para cultivar solidaridad, salud y sostenibilidad.

    Entendiendo la agroecologia

    Para entender mejor la agroecología podemos acercarnos a la Flor de la Agroecología, que nos recuerda que este enfoque no se limita a un conjunto de técnicas agrícolas, sino que integra dimensiones ecológicas, económicas, sociales, culturales y políticas. 

    Flor de la agroecología

    Flor de la Agroecología
    Recuperado de Nicté ha

     

    La diversidad se manifiesta en huertos que entrelazan hortalizas, flores y plantas medicinales; el reciclaje de nutrientes aparece en el compostaje que devuelve vida a los suelos; la eficiencia se expresa en prácticas de ahorro como los sistemas de riego sustentables y la captación pluvial; y la resiliencia se construye cuando las comunidades producen parte de sus alimentos y fortalecen su autonomía.

    En el contexto urbano, la flor cobra un significado especial, más que un método de producción, la agroecología urbana se convierte así en una forma de vida que nos invita a repensar cómo habitamos y cuidamos nuestras ciudades.

    Cultivando en la ciudad

    Fotografías tomadas por Melissa Carrera

    Presente y Futuro

    La agroecología en la ciudad es recuperar el sentido de comunidad, regenerar el entorno urbano y construir resiliencia frente a las crisis. Nos recuerda que no es un modelo exclusivo del campo, sino una forma de vida que puede florecer en cualquier territorio.

    Las ciudades también pueden ser fértiles. Si quieres ser parte de esta regeneración, conoce la Maestría en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos.

    Biodiversidad en la ciudad

    Fotografía tomada por Melissa Carrera

    Elaborado por:

    • Melissa Carrera Carmona, estudiante de la Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, generación 2025.

     

    Referencias

    • Aguilar-Rivera, N., & Roldán-Castro, D. (2023). Agroecología urbana: Perspectivas y retos en México. Sociedad y Ambiente, 2(23), 135-160. https://doi.org/10.31840/sya.vi23.3045
    • Altieri, M. A. (1999). Agroecología: bases científicas para una agricultura sustentable. Editorial Nordan-Comunidad.
    • Pengue, W. A. (2017). Agroecología y ciudad: Alimentación, ambiente y salud para una agenda urbana sostenible. Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, 139, 63-77.
    • Salazar, O., Muñoz, M., & Suárez, R. (2020). La agroecología urbana como estrategia de resiliencia socioecológica. Luna Azul, 51, 126-147. https://doi.org/10.17151/luaz.2020.51.7
  • Restauración de ecosistemas en espacios urbanos, cuidar lo que nos sostiene

    La restauracion de ecosistemas, es clave ante la crisis que atraviesan los bosques de México, causada por la deforestación, tala ilegal, incendios y expansión urbana, atectando suelos, cilma y servicios ecosistémicos.

    Ante este escenario, es indispensable combinar ciencia con los saberes locales y comunitarios y así restaurar los ecosistemas y fortalecer la resiliencia social y ecológica, el bienestar de las comunidades y la conservación de la diversidad de flora y fauna.

    Restaurar un ecosistema no es solo sanar un territorio: es también reparar las relaciones sociales, económicas y culturales que lo sostienen.

    ¿Por qué es importante la restauración de ecosistemas?

    • Recuperación del suelo y la mejora de su capacidad de retener agua y nutrientes.
    • Incremento de la cobertura vegetal, lo que reduce la erosión y mejora el microclima local.
    • Promoción de la biodiversidad, al brindar hábitats a especies nativas.
    • Reactivación de economías locales, mediante empleos verdes temporales y actividades sustentables.
    • Reconexión con el territorio, fortaleciendo vínculos comunitarios y culturales.

    Elaborado por Lucero Franco

    Barranca de Tarango: Vida en la ciudad

    Es uno de los pocos pulmones naturales, ubicada en el corazón de Álvaro Obregón, la Barranca de Tarango resguarda 270 hectáreas de vida y esperanza. Desde 2009, fue reconocida como Área de Valor Ambiental (AVA).

    Hoy, su estrategia de restauración se basa en un Programa de Manejo diseñado para proteger y regenerar este ecosistema, en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente de la CDMX. Este esfuerzo se fortalece gracias a alianzas multisectoriales entre organizaciones civiles, empresas, universidades y comunidad local, que colaboran activamente en su conservación.

    Tarango es testimonio vivo de que sí es posible regenerar en contextos urbanos cuando trabajamos de forma colaborativa y con visión integral.

    Elaborado por Lucero Franco *AVA Son Áreas verdes cuyos ambientes originales han sido modificadas por las actividades humanas.

    Construir un presente equilibrado

    Participar en procesos de restauración es mucho más que una actividad ambiental; es una invitación a repensar nuestra relación con el territorio y a cuestionar las formas en que habitamos el mundo.

    En el Diplomado de Restauración de Ecosistemas en Zonas Urbanas  buscamos darte las herramientas teóricas y prácticas desde un enfoque integral y multidisciplinario para que desarrolles estrategias participativas de regeneración en espacios urbanos perturbados.

    Creemos que cada persona puede aportar desde su disciplina, su sensibilidad y su compromiso ético a la construcción de entornos más justos, resilientes y sostenibles.

    Los ecosistemas degradados no solo reflejan daños a la naturaleza, sino también a los vínculos sociales, económicos y culturales que hemos roto como sociedad.
    Es urgente transitar hacia modelos más sostenibles e integradores.

    Todas y todos tenemos la responsabilidad y también la oportunidad de construir conocimiento con sentido crítico, de involucrarnos activamente y de sumar desde nuestras disciplinas a soluciones reales. Restaurar es construir un presente más equilibrado, donde la ciencia, la técnica y la sensibilidad social trabajen juntas.
    Visitas prácticas, Diplomado en Restauración de ecosistemas en zonas urbanas 2024

    ¿Te gustaría ser parte?
    Conoce más sobre el Diplomado en Restauración de Ecosistemas Urbanos aquí

    Elaborado por:

    • Lucero Franco, Coordinadora de Vinculación comunitaria e innovacion socio ecologica en Rios Tarango y Coordinadora del Diplomado de Restauración de Ecosistemas en Zonas Urbanas
    • Melissa Carrera Carmona, estudiante de la Maestria en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, generación 2025.

     

  • El metabolismo de la finca como base del manejo de sistemas agroecológicos

    El metabolismo de la finca como base del manejo de sistemas agroecológicos

    El metabolismo de la finca se refiere al flujo de energía u materiales dentro de un sistema agroecológico, incluyendo la entrada de nutrientes, producción de alimentos y gestión de los residuos y como es que estos procesos interactuan para manter la salud del suelo y la productividad del sistema como un todo, como un organismo vivo.

    La finca es un espacio donde se protegen los servicios ambientales: agua, suelo y biodiversidad para garantizar la alimentación, la producción, la obtención de ingresos y el bienestar familiar, considerando la interacción con y entre el medio ambiente, las instituciones y el respeto a la cultura (adaptado de Arango H. 2000).

    Taller de Agroforestería en Rancho Gola, Amanalco, Edo. de México

    Fotografía por: René Fonseca

    Así como un ser vivo transforma energía y nutrientes para sostener su vida, una finca también tiene su propio metabolismo. Entenderlo, diagnosticarlo, rediseñarlo y darle un manejo adecuado es fundamental si queremos transitar hacia agroecosistemas más resilientes, eficientes y vivos.

    A continuación te dejaré aspectos clave que te ayudarán a entender como el adecuado manejo de tu agroecosistema impactará de manera positiva al metabolismo de tu finca:

    Territorio

    El metabolismo de cada finca responde a su territorio, la historia, el clima, cultura, y aspectos sociales es por eso que el manejo agroecológico se basa en el diagnóstico participativo y en el diseño adaptado a cada contexto específico.

     Sistema Agroforestal en Rancho Gola, Amanalco, Edo. de México

    Fotografía por: René Fonseca

    Salud del suelo 

    El suelo no es solo soporte físico, sino el lugar donde ocurren la mayoría de los procesos metabólicos del agroecosistema. Un suelo vivo, es decir que cuente con materia orgánica, microorganismos y minerales favorece la transformación de nutrientes y la resiliencia frente a enfermedades y/o sequías.

    “El suelo es el estómago del agroecosistema” (Gliessman, 2015).

     Incorporación de enmiendas y composta a camas de cultivo

    Fotografía por: René Fonseca

    Agua

    Su captación, almacenamiento, infiltración y reutilización son esenciales para mantener procesos vitales en la finca. La agroecología promueve soluciones como: terrazas, zanjas de infiltración, policultivos que retienen humedad y técnicas para el riego eficiente.

    Milpa asociada con agave (biogel retenedor de agua)

    Fotografía por: René Fonseca

    Semillas 

    Las semillas son mucho más que insumos: son el inicio de los ciclos ecológicos, culturales y productivos, es por ello que una finca agroecológica, conservar y reproducir semillas criollas o adaptadas fortalece la autonomía y reduce la dependencia externa asi como también mantiene la diversidad genética y funcional del sistema.

    Cosecha de semillas de calabaza

    Nutrientes y materia orgánica

    Una finca saludable no funciona de forma lineal, sino como un sistema circular donde prácticas como el compostaje, el uso de abonos verdes, el reciclaje de estiércoles o la cobertura vegetal permite que los nutrientes se mantengan dentro del sistema, en lugar de depender de fertilizantes y/o insumos externos.

    Abonado con compost a plantas de hinojo

    Fotografía por: René Fonseca

     

    Por tanto el metabolismo de la finca ya no es un concepto abstracto: es un instrumento valioso para rediseñar y manejar sistemas egroecológicos hacia una mayor eficiencia, resiliencia y regeneración.

    Si te gustaría saber más, los mencionados anteriormente se trabajan de manera teórica y práctica en el Diplomado en Manejo de Sistemas Agroecológicos, pensado para quienes buscan conocer la manera de cuidar la salud de los elementos que integran su finca o huerto, así como la importancia de su cuidado para el fomento de la soberanía alimentaria. 


    Cosecha de un Sistema Agroecológico

    Cosecha de un Sistema Agroecológico
    Fotografía por: René Fonseca

    En tiempos donde la prisa y la fragmentación dominan muchos procesos productivos es esencial aprender a manejar un sistema agroecológico con paciencia y entendimiento profundo porque no basta con sembrar, es necesario aprender a cuidar lo que cultivamos en relación con todo lo que lo rodea.

    Escrito por Melissa Carrera, estudiante de la Maestría de Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos, (generación 2025)
    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

    Bibliografía:

    Cammaert, C., Palacios, M. T., Arango, H., & Calle, Z. (s.f.). Mi finca biodiversa: Herramienta didáctica para la planificación de la biodiversidad en finca. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

    Gliessman, S. R. (2015). Agroecology: The Ecology of Sustainable Food Systems (3rd ed.). CRC Press.

    Pretty, J., Toulmin, C., & Williams, S. (2011). Sustainable intensification in African agriculture. International Journal of Agricultural Sustainability, 9(1), 5–24. https://doi.org/10.3763/ijas.2010.0583