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Tag: comunidad

  • Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios

    Tejer mundos donde quepan muchos mundos

    En tiempos en los que la vida parece fragmentarse por los efectos del sistema capitalista, patriarcal, colonial y racista, el encuentro Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios surge como una invitación a repensar y reconstruir nuestras formas de habitar el mundo.

    Durante tres días, en el Campus de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), nos reuniremos para reflexionar y aprender colectivamente.
    Queremos pensar cómo el hábitat puede ser también un espacio de resistencia, cuidado y regeneración.

    El propósito del encuentro es RE-pensar el hábitat, RE-significar las culturas constructivas y DE-construir la obra, cuestionando los conocimientos formales dominantes que han desplazado los saberes situados de las, los y les habitantes.
    En este sentido, desde una mirada crítica y sensible, buscamos RE-inventar mundos plurales donde todas las formas de vida sean valoradas y podamos coexistir en reciprocidad, cooperación e interdependencia.

    De un ciclo de diálogos a un encuentro plural

    Este encuentro tiene una historia.
    Surge del ciclo “Hábitat y Género. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”, realizado en 2022.

    Por otra parte, aquel espacio de videoconferencias y comunidad de diálogo permitió entrelazar experiencias, pensamientos y sentires desde distintos territorios.
    Compartimos contradicciones, aprendizajes y preguntas que nos llevaron a cuestionar la noción misma de hábitat y su relación con el género y la inclusión.

    A partir de esas conversaciones, comprendimos que el hábitat no se construye solo con materiales o técnicas, sino con vínculos, afectos y visiones del mundo.
    De este modo, entendimos también que las luchas por el hábitat son múltiples y que en ellas deben participar activamente las diversidades, las infancias, los hombres y las disidencias.

    Por eso, este nuevo encuentro amplía la conversación y nos invita a tejernos desde la pluralidad.
    Reconocemos que, para crear un mundo donde quepan muchos mundos, debemos abrazar las distintas formas de ser, existir y habitar como parte esencial del cuidado de la vida.

    Confrontar lo que oprime, cuidar lo que sostiene

    En un contexto global donde la desigualdad, el despojo y la violencia hacia ciertos cuerpos-territorios se han naturalizado, necesitamos confrontar las categorías que sostienen esas estructuras opresoras.

    El encuentro busca generar un espacio donde podamos imaginar juntas/os/es otros relatos del habitar.
    Relatos que existen, resisten y re-existen desde los afectos, la espiritualidad, los conocimientos situados, el buen vivir y los cuidados colectivos de la Tierra.

    Diseñar este encuentro ha sido ya un ejercicio de aprendizaje mutuo y transformación colectiva.
    Quienes lo co-diseñamos hemos compartido procesos, mapas conceptuales, conversaciones y silencios que nos han permitido construir un lenguaje común sin imponer certezas.

    Más que respuestas cerradas, nos llevamos preguntas que nos conmueven y nos impulsan a seguir caminando juntas/os/es.

    ¿A quién se dirige este encuentro?

    El Encuentro Hábitat y género desde la pluralidad está dirigido a todas las personas que deseen participar en la construcción colectiva de un hábitat vivible, equitativo y libre de discriminación.

    Queremos convocar a arquitectas, constructores, diseñadoras, activistas, artistas, estudiantes, comunidades y colectivos que estén buscando formas de RE-crear los territorios y las comunidades desde el cuidado de la vida.

    Además, reconocemos la importancia de las infancias como parte fundamental de los territorios que queremos habitar.
    Por ello, durante los tres días del encuentro habrá un espacio propio y digno para ellas.
    Un lugar donde puedan jugar, descansar y participar de acuerdo con sus tiempos y necesidades.

    Lo que encontrarás en el encuentro

    El programa incluirá:

    • Conversatorios y conferencias con voces diversas de México y América Latina que compartirán sus experiencias sobre hábitat, género, cuidados y tejidos comunitarios.

    • Talleres prácticos, como construcción con tierra y uso de herramientas manuales y eléctricas, donde la práctica se entrelaza con la reflexión colectiva.

    • Espacios de convivencia, reflexión y escucha, diseñados para fomentar el diálogo horizontal y el intercambio de saberes.

    • Actividades paralelas para infancias, pensadas desde el juego, la creatividad y el cuidado.

    Queremos que este encuentro sea un espacio amoroso, seguro y digno.
    Un espacio donde podamos sostenernos en nuestras diferencias y reconocernos como parte de un entramado común.

    Un llamado al cuidado y a la acción

    Hoy más que nunca necesitamos imaginar y construir nuevas formas de habitar.
    Formas que no partan del control ni del dominio, sino del cuidado, la cooperación y la reciprocidad.

    El encuentro Hábitat y género desde la pluralidad es una oportunidad para tejer redes, compartir saberes, abrir preguntas y construir horizontes comunes.

    🗓️ 20, 21 y 22 de noviembre de 2025
    📍 Campus UMA, Valle de Bravo, Estado de México
    🔗 Inscríbete aquí

    Este es un llamado a todas las personas que quieren imaginar y hacer posible otros mundos, desde la pluralidad, los afectos y el cuidado de la vida.

    Porque solo tejidas colectivamente podremos sostener el futuro que soñamos. 💜

    Escrito por Daniela Meléndez (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    La historia como reflejo de la vida del lugar

    Reflexionar sobre la historia de un lugar me hizo pensar en cómo ésta se entreteje con la vida de cada habitante, humano o no humano, que lo ha habitado. Este pensamiento nos lleva al concepto biológico de coevolución, donde los seres vivos y su entorno cambian de manera conjunta. Influyéndose mutuamente a lo largo del tiempo.

    Existe una especie llamada mantis orquídea, que con el paso del tiempo ha adaptado su forma y colores a los de la flor que imita. Aunque la mantis no influye directamente en la apariencia de la orquídea, la interacción entre ambas especies y sus polinizadores ha moldeado su comportamiento y evolución. Mostrando cómo el entorno transforma a quienes lo habitan.

    Así como la mantis orquídea se adapta a su entorno, los seres humanos también interactuamos con nuestros lugares. Es natural pensar que nuestro comportamiento está profundamente ligado al territorio. ¿Podría el conocer y comprender mejor nuestros lugares cambiar la forma en que los habitamos y nos relacionamos con ellos?

    Foto de Yunnan Coffee Travel zhang: https://www.pexels.com/es-es/foto/naturaleza-verano-jardin-hoja-28214820/
    Tres capas para leer el territorio

    En este artículo exploraremos tres nuevas capas del marco de lectura del lugar propuesto por Regenesis Group: asentamientos humanos, economía y cultura. Para comprenderlas mejor, recordemos lo abordado en el texto anterior. Narrativa del lugar (Parte 2): Geología, Hidrología y Biología de Valle de Bravo (ver artículo aquí). La invitación es abrir los ojos a las interrelaciones entre las capas naturales y humanas que conforman el territorio. Así como en las capas anteriores encontramos conexiones, estas tres dimensiones —asentamientos humanos, economía y cultura— también se entrelazan no solo entre sí, sino con los sistemas ecológicos. Bajo esta idea base, quienes somos está profundamente conectado con el lugar que habitamos.

    Asentamientos humanos: redes y raíces de Valle de Bravo

    Valle de Bravo formó parte de los territorios Matlatzincas, nombre dado por los mexicas y que en náhuatl significa “señores de la red” o “los que tejen redes”. Algunos grupos matlatzincas ocuparon zonas dentro del territorio purépecha antes de la llegada de los españoles. Por lo que fueron llamados pirindas, “los de en medio”. Actualmente, el pueblo Matlatzinca conserva su nombre y memoria (De los Pueblos Indígenas, s.f.). Ambas denominaciones reflejan la posición estratégica de Valle de Bravo como punto de conexión y tránsito, un papel que ha mantenido a lo largo de su historia.

    El libro El Valle de Bravo histórico y legendario, del Padre José Castillo y Piña, relata que la población fue fundada en 1530, bajo el árbol que hoy se conoce como “El Pino”, un ahuehuete de más de 700 años que sigue en pie. A las diez de la mañana del 15 de noviembre de ese año se realizó una misa presidida por Fray Gregorio Jiménez de la Cuenca, en la que se consagraron las tierras y aguas del valle al rey de España. Aunque no existen registros oficiales del evento, se sabe que el templo del Señor de Santa María (Cristo Negro) se construyó sobre un basamento prehispánico vinculado con “El Pino”, guardián de manantiales y productor de agua.

    Durante siglos, el pueblo de Valle de Bravo abasteció a las minas cercanas y a la ciudad de Toluca, contando con bodegas, establos y un mesón de arrieros a mitad del camino entre Tierra Caliente y Toluca. Tras la Independencia, el territorio vivió conflictos y transformaciones, como otras zonas del país. Durante la Revolución, Valle de Bravo tuvo un papel estratégico para las huestes revolucionarias. Décadas después, con la construcción de la planta eléctrica de Ixtapantongo, que formaría parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán (1947), inició una etapa de modernización e infraestructura que más tarde se integraría al sistema Cutzamala.

    El Pino, Ahuehuete - Fuente: Alejandra Silva
    El Pino, Ahuehuete – Fuente: Alejandra Silva
    A raíz de la presa, el crecimiento urbano tuvo un auge en cuatro momentos clave:
    • 1968: subsede de las competencias de equitación de los Juegos Olímpicos.

    • 1971: obtiene el título de Ciudad Típica de Valle de Bravo y se celebra el famoso Festival de Rock en Avándaro.

    • 1972: sede de las competencias de vela y canotaje de los Juegos Centroamericanos.

    • 2012: designación como Pueblo Mágico.

    • La construcción del ramal carretero Toluca–Zitácuaro facilitó su conexión regional.

    Estos hitos consolidaron la identidad del valle como un territorio de encuentro entre lo natural, lo histórico y lo urbano.

    Economía: de la agricultura a la transformación turística

    Durante la época prehispánica, la economía de Valle de Bravo se basaba en la agricultura y la explotación forestal. Con la llegada de los españoles, la ganadería y la minería adquirieron gran importancia, transformando la relación de la población con la tierra.

    De acuerdo con el Censo Económico 2014, más del 53% del valor bruto municipal proviene de los servicios turísticos y la actividad inmobiliaria. La transformación socio-residencial iniciada en los años setenta, impulsada por la hidroeléctrica Miguel Alemán y el nombramiento como Pueblo Mágico en 2005, modificó profundamente las actividades económicas del municipio.

    De ser una región rural productiva —dedicada al trigo, maíz, frutales y ganadería—, Valle de Bravo se consolidó como un destino turístico y residencial. El paisaje se adaptó a nuevas prácticas: clubes náuticos, papalotes, esquí acuático, bicicletas y motos de montaña, así como clubes de golf y residencias campestres. Este desarrollo acelerado generó una concentración urbana desigual, donde el crecimiento económico no siempre se reflejó en una mejora equitativa del nivel de vida. El contraste entre turismo, comercio y vida local es hoy uno de los retos más visibles del territorio.

    Cultura: herencia viva y conexión con la naturaleza

    Dentro de Valle de Bravo se mantiene viva la herencia Matlatzinca. Los vestigios arqueológicos de La Peña, centro espiritual y geopolítico de este pueblo, recuerdan su antigua conexión con la naturaleza y el agua. Las prácticas agrícolas tradicionales, como la bendición de semillas (2 de febrero) y la petición de lluvias (15 de mayo), aún reflejan el vínculo sagrado entre las comunidades y la tierra. Estas celebraciones coinciden con el Día de la Candelaria y San Isidro Labrador, y combinan rituales agrícolas con expresiones religiosas mestizas.

    Aunque el impacto del sistema Cutzamala transformó la región, las peregrinaciones y fiestas patronales siguen siendo parte esencial de la identidad local. Los rituales de paso, las danzas y las representaciones de moros y cristianos mantienen viva la relación entre los ciclos naturales y las dinámicas sociales.

    Según el Censo de Población 2020 (INEGI), 398 personas en Valle de Bravo hablan alguna lengua indígena, siendo el mazahua la más hablada, con 317 hablantes. Esta diversidad lingüística evidencia la persistencia cultural y la riqueza humana del territorio.

    Iglesia de Santa María, Valle de Bravo – Fuente: Alejandra Silva
    Conclusiones: un sistema vivo en transformación

    Podemos observar cómo la riqueza natural de Valle de Bravo ha moldeado el comportamiento humano, la economía y la cultura. Los cambios en el paisaje han transformado el lugar, pero los vestigios de otras épocas siguen presentes en la vida cotidiana. El territorio se revela como un sistema vivo que se nutre y nutre a quienes lo habitan, recordándonos que comprender su historia es también comprendernos a nosotros mismos.

    Referencias

    Asentamientos humanos

    De los Pueblos Indígenas, I. |. I. N. (s. f.). Etnografía del pueblo matlatzinca del Estado de México. gob.mx. https://www.gob.mx/inpi/articulos/etnografia-del-pueblo-matlatzinca-del-estado-de-mexico

    Historia de Valle de Bravo. (2024, 11 julio). Programa Destinos México. https://programadestinosmexico.com/historia-de-valle-de-bravo/

    Referencias Economía

    Tapia J., (2016) Valle de Bravo: Pueblo Mágico, ciudad de contrastes. Diseño y Sociedad, Publicación No. 40 (22-37). https://disenoysociedadojs.xoc.uam.mx/index.php/disenoysociedad/issue/view/33

    Referencias Cultura

    Valle de Bravo: Economía, empleo, equidad, calidad de vida, educación, salud y seguridad pública | Data México. (s. f.). Data México. https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/geo/valle-de-bravo#population-and-housing

    Escrito por Alejanda Silva (egresada de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Proyecto “Mangle Escondido”

    Proyecto “Mangle Escondido”

    Reseña del proyecto de titulación de María José Marquez Zaldivar. Generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.

    Contexto y problema socioambiental

    El proyecto se desarrolla en Playa Escondida, ubicada al norte de Playa Brasil y Playa Azul, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. A pesar del auge turístico en la región, su crecimiento demográfico e inmobiliario ha sido más moderado, lo que ha permitido la conservación de su diversidad ecosistémica. Sin embargo, enfrenta retos que representan oportunidades para el desarrollo sostenible y la implementación de soluciones innovadoras.

    La comunidad vive una serie de problemas que están profundamente conectados entre sí y que afectan tanto al medio ambiente como a la vida cotidiana de las personas.  La falta de ingresos estables ha obligado a muchas familias a buscar alternativas para subsistir, a veces recurriendo a prácticas que dañan el entorno. Un ejemplo claro es la escasez de materiales para construir, que ha llevado a que se tale mangle o la venta de carbón, con consecuencias graves para los ecosistemas locales.

    Por otro lado, la reforma a la Ley Agraria cambió por completo la forma en que se organizaba la propiedad ejidal, lo que debilitó los lazos entre vecinos y abrió la puerta a procesos de privatización de la tierra. Las formas tradicionales de cultivo —como el ajonjolí, el sorgo, el maíz y la sandía— siguen presentes, pero ahora conviven con una caída en la pesca. Esto se debe, en parte, al aumento de las temperaturas, la contaminación del agua por fosas sépticas y la sobreexplotación del mangle.

     El problema del agua se ha vuelto  crucial La dificultad para acceder a agua potable, la baja en los mantos acuíferos y la contaminación de ríos y lagunas  demuestran la urgencia de abordar este problema.. A todo esto se suman otros  desafíos sociales: empleos mal pagados, migración constante y carencia de servicios básicos. Todo este panorama ha ido desgastando la relación de la comunidad con su entorno.

    Frente a este escenario, es clave pensar en soluciones integrales que ayuden a recuperar el vínculo con la tierra y apuesten por formas de vida más sostenibles.

    Propósito de cambio 

    El propósito del cambio se basa en la estrategia de desarrollo de un programa integral orientado al fomento de la cultura de cuidado e identidad, así como en la construcción desde la esencia y el enfoque del turismo regenerativo. Esta estrategia busca promover el desarrollo de actividades y servicios turísticos sostenibles en Playa Escondida, con el objetivo de contribuir a la regeneración de recursos naturales, la reducción de la contaminación y el cuidado del hábitat. Como resultado, se pretende mejorar los servicios ecosistémicos, beneficiando tanto a la pesca como a la vida cotidiana y a las actividades recreativas en la región.

    Teoría de cambio

    Figura 1: Teoría de cambio cíclica. Fuente: Elaboración propia (2024).

    El mapa conceptual de esta problemática se centra en la degradación de los recursos naturales, el aumento de la contaminación y el deterioro del hábitat en Playa Escondida y Guelaguechi, enmarcándola dentro de un contexto más amplio. Esta degradación conlleva el desgaste de los servicios ecosistémicos esenciales para actividades económicas y recreativas, lo cual, a su vez, afecta la calidad de vida, la salud y el desarrollo económico de los habitantes, quienes se ven forzados a buscar nuevos medios de sustento.

    La falta de ingresos estables a corto plazo ha llevado a la comunidad a vender los terrenos frente a la playa, lo que ha disminuido su conexión con este ecosistema vital. Este proceso de alienación contribuye a la falta de una cultura de cuidado y al debilitamiento de la identidad local, lo que facilita la proliferación de actividades y proyectos turísticos no sostenibles. Estas actividades, como la contaminación de los recursos acuáticos y la playa, crean un ciclo perjudicial que agrava aún más los problemas ambientales y sociales.

    La hipótesis es que este ciclo puede transformarse mediante la implementación de un programa de fomento al cuidado y la identidad local, el cual permitiría que la comunidad se reapropie de sus recursos naturales y de su territorio frente a la posibilidad de nuevos desarrollos. 

    La adquisición de herramientas técnicas relacionadas con la construcción y la preservación desde una perspectiva auténtica ayudará a evitar desarrollos insostenibles, promoviendo el valor de los recursos naturales que posibilitan la generación de ingresos estables a través de iniciativas como el turismo regenerativo. De esta manera, se regeneran los mismos recursos que hacen único al lugar y permiten a la comunidad disfrutar de una buena calidad de vida.

    Este enfoque es respaldado por el Plan de Desarrollo Municipal Trienio 2024-2026 de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, que reconoce la importancia de la sostenibilidad y la preservación de los recursos locales.

    Para promover el turismo regenerativo y otros proyectos que fomenten la armonía económica y social, es necesario proteger la base de estos modelos: la naturaleza. Si los recursos naturales prosperan, los ingresos de la comunidad también lo harán, asegurando la sostenibilidad a largo plazo. Conectar con nuestras raíces, finalmente, significa conectar con nosotros mismos y con nuestro entorno, lo que implica cuidar y proteger lo que nos rodea. Por ello, es crucial que la comunidad se apropie de sus recursos naturales, ya que nadie mejor que ellos los conoce y estará dispuesto a cuidarlos y preservarlos. 

    Productos y avances

    Las estrategias seleccionadas surgieron a partir de los conversatorios con el ejido, la encuesta realizada y el análisis de los recursos disponibles en la zona. También se consideraron los intereses de la comunidad, identificados por la recurrencia de estos temas durante las reuniones y actividades. Como resultado, se definieron tres estrategias clave para el proyecto integral: el Programa de Fomento al Cuidado e Identidad (FCI), el Diseño de una Experiencia de Turismo Regenerativo (DTR) y el Programa de Construcción desde la Esencia (PCE), el cual se está considerando implementar a largo plazo y se desarrolla a fondo en el trabajo de mi compañera de arquitectura Paola Williams.

    Figura 2: Representación gráfica e integral de las estrategias que abarca el proyecto. Fuente: Elaboración propia (2025).

    Como primera fase para el FCI, se organizaron tardes de cine, se planificó la proyección de un episodio por semana. Durante la primera sesión, se aclaró el propósito de esta actividad: ofrecer una nueva perspectiva sobre su espacio y cotidianidad, para luego llevar a cabo un mapeo de sus lugares y actividades favoritas en Guelaguechi. Aunque se planificó un episodio por semana la comunidad decidió ver toda la serie en una tarde.  

    Al concluir la primera mitad de la serie, se habilitó un espacio para el diálogo en el que los participantes pudieron compartir sus impresiones sobre la serie, filmada en Playa Escondida. Durante esta instancia, se utilizaron las preguntas y experiencias previamente planteadas en el mapeo de entusiasmo como guía para estructurar la reflexión colectiva.

    Antes de comenzar el mapeo, los niños dibujaron sus cuerpos y les pusieron nombres inspirados en la serie proyectada. Estas actividades permitieron que se conectaran más profundamente con los contenidos y se expresaran de manera creativa. En cuanto al mapeo, se obtuvieron respuestas muy valiosas por parte de los niños, quienes expresaron diversos sueños y aspiraciones. Algunos mencionaron el deseo de ser “marina para proteger a la comunidad y a los niños” o “maestra”, mientras que otros mencionaron profesiones como azafata, futbolista o doctora. Además, se destacó el sueño de contar con una cancha para jugar, un circo en el pueblo, partidos de voleibol y clases de arte.

    Asimismo, los niños manifestaron su interés por diversas actividades relacionadas con la naturaleza y la comunidad, como ir a la playa en repetidas ocasiones, levantar basura, barrer para jugar, jugar canicas, pesca, regar las plantas, plantar árboles, ayudar en las tareas del hogar y con los abuelos, así como limpiar la playa, recoger latas y limpiar las calles. También expresaron el deseo de ir a la playa para remover el chapopote del mar y cuidar la biodiversidad.

    Cabe destacar que todos los niños votaron por aprender zapoteco, lo que refleja su interés en preservar y fortalecer su lengua materna.

    En relación con las encuestas distribuidas entre adultos y jóvenes durante esa misma tarde, el 100% expresó su interés por el turismo sustentable, mientras que el 96.7% manifestó interés en temas ambientales. En cuanto a los resultados del mapeo, la actividad más votada fue el turismo sustentable, con 11 votos, seguida por el arte, con 10 votos, y la gastronomía y la agricultura, con 9 votos cada una.

    El Programa de Fomento al Cuidado e Identidad, se planea realizar cada 3 meses con actividades complementarias al Diseño de una Experiencia de Turismo Regenerativo. Este programa alimenta ambas estrategias y nutre a las siguientes experiencias. 

    Figura 3: Mapeo de fuentes de entusiasmo con las infancias de Guelaguechi. Fuente: Elaboración propia (2025).

    Etapas siguientes

    Se está trabajando para formar el comité de turismo en Guelaguechi, la comunidad más cercana a Playa Escondida. Posteriormente, se planea realizar la capacitación del comité con un especialista en turismo regenerativo. Asimismo la siguiente fase del FCI, es una actividad con los niños de Guelaguichi, en donde la experiencia consiste en jugar juegos de mesa para generar inspiración en la creación de juegos mesa con temática del lugar, la cultura zapoteca y Guelaguechi.

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Conociendo a los Umanos: Luis Fernando Guerrero y su visión de la arquitectura con tierra

    Conociendo a los Umanos surge con el objetivo de acercarnos un poco más a la vida de los docentes y comunidad UMA. Es interesante descubrir los caminos que han recorrido: ¿Cuál fue esa senda que atravesaron para estar hoy en día aquí? ¿Cómo ha sido esa búsqueda del propósito? ¿Qué viene en adelante para cada una/uno y para la UMA?

    En esta segunda edición de Conociendo a los UMAnos, tuve la oportunidad de tener una charla virtual muy interesante con el Arquitecto Luis Fernando Guerrero Baca, referente en el campo de la arquitectura con tierra. Su carisma, entusiasmo y, sobre todo, su pasión por compartir el conocimiento hacen que conversar con él sea una experiencia emocionante y reflexiva.

    Primeros encuentros con la tierra

    Luis Fernando fue uno de nuestros profesores del taller de tierra del primer semestre de la maestría en arquitectura sostenible de la UMA. Aunque el tiempo compartido fue corto, alcanzamos a realizar pruebas para identificar la composición de diferentes tierras, fabricar adobes, completar parte de un muro en bahareque y reparar unas bancas utilizando la técnica del cob.

    Para contextualizar parte de su trayectoria, comparto un apartado tomado del libro que escribió junto a Alejandra Caballero: Experiencias de Bioconstrucción. Conceptos generales y visiones desde México (2021), con algunos datos actualizados a la fecha:

    “Arquitecto, Maestro en Restauración Arquitectónica y Doctor en Diseño con especialidad en Conservación y Restauración del Patrimonio Construido. Desde 1998, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt con Nivel III.  Ha realizado investigaciones sobre tipología arquitectónica, teoría de la conservación del patrimonio, sistemas constructivos tradicionales y edificación sostenible con tierra, ha escrito más de 250 artículos en publicaciones mexicanas y extranjeras, ha impartido más de 350 conferencias, cursos y talleres sobre estos temas en instituciones académicas alrededor del mundo. Escritor y editor de varios libros. Desde 1987 ha sido profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Área de Investigación en Conservación y Reutilización del Patrimonio Edificado. Es consultor internacional para el Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO, miembro de la Red Iberoamericana PROTERRA, y representante en la UAM-Xochimilco de la Cátedra UNESCO de Arquitecturas de Tierra, Culturas Constructivas y Desarrollo Sostenible.”

    Foto del grupo con Luis Fernando Guerrero Baca. Fuente: Adriana Córdoba
    ¿Podrías contarnos un poco sobre tu juventud, dónde estudiaste? ¿Qué te motivó a enfocarte en la arquitectura en tierra? ¿Hay alguna experiencia personal o cultural que influyó en esta decisión?

    Desde niño siempre quise ser arqueólogo, pero mis papás decían que eso no era rentable, que tenía que estudiar algo “serio”. Me cambié a ingeniería química y a los dos años salí corriendo de la carrera. Siempre me han gustado las cosas artísticas, así que me cambié a Arquitectura, sin saber mucho. No tenía ningún contexto familiar en la arquitectura, además empezaba con “Arq”, como Arqueología.

    Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. A finales de los setentas y comienzos de los ochentas llegaron varios profesores sudamericanos exiliados: chilenos, uruguayos, algunos brasileros y muchos argentinos. Entre ellos, tres venían huyendo de Argentina porque promovían el uso de la tierra como material constructivo. Hoy nos suena increíble, pero en los ochenta la gente podía ir a la cárcel por proponer la lectura del libro Arquitectura para los pobres de Hassan Fathy. Eran vistos como comunistas, sin necesariamente ser militantes.

    Comencé a llevarme bien con ellos sin saber nada sobre construcción con tierra. Lo triste es que fuimos solo cuatro estudiantes los que nos interesamos por estos temas. Yo les seguí los pasos y los tuve tres trimestres seguidos. Estamos hablando de 1982 y había muy poca información sobre estos temas en México. Así que comenzamos a salir de Ciudad de México para hacer registros en los pueblos cercanos. Estuvimos en la exposición itinerante de CRAterre sobre la obra de Hassan Fathy, consultábamos la bibliografía que nos compartían… y así me fui adentrando en este mundo.

    Formación autodidacta y colaboración internacional

    Al terminar la carrera, quise especializarme en construcción con tierra, pero descubrí que no había nada específico en las universidades. Lo más cercano era la maestría en restauración de monumentos del INAH. Esto fue en 1985, justo cuando ocurrió el terremoto en la Ciudad de México, lo que cambió mucho el panorama. Trabajamos intensamente en el Centro Histórico, aprendimos muchísimo y nos dimos cuenta de que carecíamos de datos: estábamos empezando desde cero a entender la construcción con tierra.

    Seguí mi formación de manera autodidacta, preguntándole a la gente, viajando por el país, pero lo que encontré fue que aquellos interesados en el tema, estábamos muy desconectados. Oía algo de Alejandra Caballero, pero no nos conocíamos. Fue hasta el 2011 que esto sucedió y desde entonces sigo colaborando con ella en sus talleres en Tlaxco.

    Yo veía que la construcción con tierra se realizaba de forma muy aislada. Desde mi puesto como profesor en la universidad, me fui conectando con el Instituto de Antropología. Paradójicamente, terminé colaborando con varios arqueólogos, así que volví a mi sueño infantil. Hoy no ejerzo como arquitecto; me dedico a la docencia, investigación y documentación. Me buscan mucho para asesorar restauraciones, no porque sepa mucho, sino porque somos pocos quienes trabajamos estos temas.

    En 1999 tomé un curso que organizó CRAterre con el Instituto Getty en Perú. Fue una experiencia única, porque entré en contacto con colegas de varios países. Ahí descubrí que no estaba solo, y encontré el potencial del trabajo en red.

    Taller de Construcción con tierra en la UMA. Fuente: Adriana Córdoba.

     

    ¿Qué opinas sobre las tecnologías como la impresión 3D con tierra?

    La verdad es que tengo sentimientos encontrados, ya que se contradice la lógica natural del trabajo con la tierra. Es una estrategia pensada para la automatización que obviamente genera dependencia de la tecnología y soluciones estandarizadas, lo que es opuesto a la libertad que ofrece la tierra como material constructivo. Es importante avanzar en la disminución del esfuerzo de algunas etapas de la construcción, pero no podemos dejar todo el trabajo a las máquinas porque, además de hacernos dependientes, se mercantiliza y precariza la actividad humana, se desintegra la colaboración comunitaria y se agudizan las diferencias económicas entre las sociedades que tienen acceso a las tecnologías y las que no lo tienen.

    ¿Qué identificas como ventajas o desventajas del uso de tierra en la construcción?

    Mucha gente desconoce las ventajas que tiene la construcción con tierra: la condición higrotérmica apropiada que tienen estos materiales. Es claro que falta información, faltan estudios, para entender y dimensionar sus potencial y limitaciones a fin de no idealizarlo. Hay regiones en México donde las personas viven en casas de tierra muy bien, sin necesidad de aires acondicionados, gracias a los espesores de muro, que dan confort.

    Cuestiones como el uso de los recursos locales, el ser un material 100% reciclable y tener tantos milenios de experiencia constructiva, son rasgos que muchas personas no valoran. Ven la construcción en tierra como algo complejo, con la percepción de que lo que está hecho con cemento es lo que funciona, y que la tierra es insalubre, insegura y reflejo de pocos recursos económicos.

    ¿Cómo ves la evolución de la arquitectura en tierra en México?

    El desarrollo constructivo y los procesos académicos relacionados con el uso de la tierra son muy heterogéneos. Hay universidades como el ITESO, en Guadalajara, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Autónoma de Baja California que mantienen interés y enseñan sobre el tema, pero hay otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, la UAM o la UNAM, la universidad más grande del país, en las que no se habla sobre el uso de la tierra como material constructivo. Sigue habiendo mucho desinterés, a pesar de que, paradójicamente, comienza a haber mucha demanda.

    ¿Hay algún proyecto o iniciativa en la que hayas trabajado en construcción con tierra que destaques como un proyecto bien ejecutado?

    Me está dando mucho gusto lo que está pasando en Guatemala. Me invitaron desde hace ya cuatro años a colaborar en la exploración, y al mismo tiempo, consolidación de lo que iba apareciendo en Kaminaljuyú, una ciudad que debería estar en la lista de Patrimonio Mundial. Es un sitio fuera de serie, construido con diferentes técnicas de tierra por una cultura vinculada a los Mayas, que se desarrolló en lo que ahora es la ciudad capital de Guatemala.

    La arqueóloga Barbara Arroyo me invita como restaurador de lo que va apareciendo, porque la arquitectura en tierra tiene esta condición que, al excavar, se comienza a desintegrar. Así que hemos experimentado varias técnicas de consolidación, reintegración, relleno de grietas y he aprendido muchísimo de estos edificios tan bien hechos con tierra.

    ¿Qué sugerirías para la facultad de arquitectura de la UMA a futuro?

    Espero que se dedique más tiempo práctico a la valoración de la construcción con tierra. Yo veo que en otras asignaturas que toman, le dedican muchas horas a la parte teórica, pero el tiempo destinado a la práctica es muy corto. Entre las cosas que más valoro de la tierra es que es un material que te permite aprender haciendo, despegándote un poco del computador.

    Adicionalmente, pienso que en la docencia de la construcción con tierra se confía demasiado en la perspectiva de CRAterre. Es como un manual del que no se salen y siento que se pierde de vista todo lo que en nuestros países tenemos para explorar y experimentar. La visión de CRAterre resultó muy pedagógica en su momento, y qué bueno que hubo generaciones que aprendieron desde esa perspectiva, pero tenemos una riqueza casi infinita en nuestros países que estamos desperdiciando por depender de una estructura excesivamente metodológica, cuando la realidad nos rebasa por todos lados por su riqueza y diversidad.

    Construyendo el bahareque Fuente: Adriana Córdoba
    ¿Qué le sugerirías a una arquitecta o arquitecto que ya se gradúa y quiere comenzar a acercarse al mundo de la tierra?

    Lo primero sería la participación en talleres. Lo que uno aprende usando las manos lo memoriza el cuerpo completo. De nada sirve ver o leer sobre arquitectura con tierra si no metes las manos y los pies al barro. Gran parte consiste en desarrollar la capacidad de reconocer con los sentidos el material.

    En la edificación con tierra no todo se puede planear. Casi todo es imprevisto, en especial en la restauración del patrimonio construido. Es urgente desarrollar el interés por aprender de los edificios viejos. No hay una tierra perfecta, sino que cada sociedad aprendió a mejorar su calidad en función de lo que les ofrecía la naturaleza localmente y, sobre todo, de sus necesidades reales. No deberíamos tenerles miedo a los errores. Echando a perder se aprende. Con la tierra, los errores no cuestan tanto.

    Las experiencias y reflexiones de Luis Fernando Guerrero nos muestran que la construcción con tierra va más allá de la técnica: es una forma de reconectar con la cultura, la comunidad y el entorno. Su compromiso con la transferencia de saberes y la investigación nos invita a valorar y respetar estos conocimientos para construir un futuro más consciente.

    Me siento muy agradecida por este espacio y emocionada por haber tenido esta oportunidad. Esperamos continuar conociendo más UMAnos.

     

    Referencias:

    • Caballero, A., & Guerrero, L. F. (2021). Experiencias de bioconstrucción: Conceptos generales y visiones desde México. Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
    • CRAterre. (s.f.). Centre international de la construction en terre. Recuperado de https://craterre.org
    • PROTERRA. (s.f.). Red Iberoamericana PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org
    • Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción con Tierra (SIACOT). (s.f.). Red PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org/siacot
      Escrito por Adriana Córdoba Jurado (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Proyecto Socioambiental: Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias, una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria.

    Proyecto Socioambiental: Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias, una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria.

    El proyecto de titulación de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente de la estudiante de la Generación 2023 Mitzi Elizabeth González Medrano.

    A través de su experiencia, Mitzi nos invita a reflexionar con una pregunta: ¿Qué condiciones deben nutrirse para permitir un proceso de autogestión vecinal en los aprendizajes, proyectos y encuentros, de manera que inspire un compromiso por cuidar la comunidad social y natural?

    Durante su formación en la maestría, Mitzi se enamoró de las materias de Innovación Educativa, donde encontró espacios seguros para cuestionar, dialogar y construir en conjunto con sus compañeras estrategias y procesos que promuevan el cuidado individual, la libertad y la construcción de espacios, ideas y narrativas que fomentan la sostenibilidad y la ternura. A medida que profundizaba en su entusiasmo tanto personal como profesional, Mitzi descubrió e identificó el potencial de las comunidades de práctica que la llenaban de energía y esperanza.

    Como parte del Colectivo Floretika, un grupo conformado por amigos y amigas apasionados por la filosofía, los huertos urbanos, la educación y la creación de alternativas más sostenibles para vivir, decidió convocar un espacio común con tres grupos de vecinas en Monterrey, Nuevo León, quiénes estaban interesadas en aprender sobre huertos urbanos, compostaje y otras prácticas sostenibles. Consciente de las oportunidades de sinergia y del potencial de ambas comunidades, Mitzi codiseñó e implementó el proyecto titulado “Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias: una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria” en su colonia en Monterrey. El proyecto está basado en la metodología de Proyectos de la UMA y en la metodología de codiseño curricular invertido del CESDER, por lo que las estrategias están orientadas a sesiones de encuentro que fomenten el aprendizaje y el diseño de propuestas que “agrieten” el sistema actual y permitan que nuevas relaciones florezcan.

    Imagen por Mitzi González, 2024

    El propósito del proyecto es establecer espacios comunitarios facilitados en el que las vecinas de Lomas del Paseo, Mirador Residencial y Colinas del Valle puedan acompañarse en procesos autogestivos de aprendizaje. Se busca que esos procesos de aprendizaje permitan a las participantes compartir saberes y desarrollar indagaciones y  vocación colectivas por el cuidado de la comunidad y el territorio que cohabitan. El fin último es contribuir a fortalecer el tejido social comunitario e impulsar la regeneración de su entorno natural con enfoque al suelo y agua.

    El problema socioambiental identificado es la disminución del valor de la cultura de cuidado hacia la vida: la comunidad, el agua y el suelo. Esto contribuye al deterioro del entorno natural-urbano: erosión de suelos, sobreexplotación de mantos acuíferos, así como la pérdida de identidad y confianza dentro de la comunidad.

    Imagen por Mitzi González, 2024

    A través del proyecto, el Colectivo Floretika, que es el equipo núcleo de codiseño,  busca aumentar el valor de la cultura de cuidados, promoviendo la regeneración del entorno natural-urbano y el fortalecimiento del sentido de comunidad. Para lograrlo, se identificaron tres intervenciones estratégicas, de las cuales solo la de comunidad de práctica fue implementada. A continuación una breve descripción de esta intervención: 

    Comunidad de práctica de cuidado socioambiental: Esta comunidad promueve el fortalecimiento de los proyectos comunitarios de cuidado socioambiental y la mejora de las relaciones dentro de las comunidades, fomentando la empatía y el trabajo colectivo. Esto se puede observar en la teoría de cambio desarrollada donde se identifican principalmente tres ciclos: agencia de cambio, relación con la comunidad y la relación con la naturaleza, como se puede observar en el siguiente grafico. 

    Imagen por Mitzi González, 2024

    Los objetivos de esta comunidad de práctica son los siguientes:

    1. Brindar un espacio de acompañamiento para que las comunidades revaloricen y fortalezcan su agencia de cambio, tanto individual como colectiva, para cuidar los lugares que habitan.
    2. Visibilizar la importancia de lo colectivo y ofrecer herramientas para la autogestión comunitaria.
    3. Fortalecer la afectividad ambiental a través de prácticas de cuidado socioambiental y reflexión profunda.
    Imagen por Mitzi González, 2024

    Los resultados alcanzados hasta la fecha, especialmente con el grupo Vecinas Unidas Ecológicas, incluyen:

    • Creación y cuidado de un huerto urbano en la casa de una vecina.
    • Visita a otro huerto urbano en una zona diferente de la ciudad.
    • Sesiones prácticas sobre el cuidado de los suelos, germinación, compostaje, siembra, trasplante y riego.
    • Actividades de diálogo y reflexión sobre la relación naturaleza-comunidad, el significado del huerto y mensajes inspiradores para el grupo de vecinas.
    Imagen por Mitzi González, 2024

    Este proceso ha permitido a Mitzi aprender valiosas lecciones sobre el poder de los encuentros como espacio para transformar lo colectivo, la fortaleza de los grupos de mujeres y la conexión entre lo social y lo ambiental. Como estudiante de maestría, Mitzi también ha descubierto su vocación como facilitadora y acompañante de procesos comunitarios, destacando el valor de la experimentación y los ciclos en los proyectos.

    Imagen por Mitzi González, 2024

    Mitzi es alumna de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la generación 2023 y actualmente se encuentra en proceso de titulación de un proyecto que refleja una combinación de pasiones, entusiasmo, experimentación, cuidado y colectividad.

    Escrito por: Mary Jose Torre Ramírez, alumna de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la UMA. Generación 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Tenemos permiso de reimaginarlo todo

    Tenemos permiso de reimaginarlo todo

    ¿Qué sería lo mejor que nos podría pasar como humanidad? Somos seres imaginativos y al mismo tiempo racionales, capaces de entender problemas y por lo tanto imaginar y solucionar, ¿por qué vivimos tan anclados y resignados a una inercia desesperanzadora y enfermiza? ¿Por qué la mayoría de las historias en el cine y en libros muestran más distopías que utopías?

    Hace dos años nació mi segundo hijo, y durante la pausa de maternidad sentí una necesidad desesperada por conocer a profundidad sobre la crisis ambiental, por entender cómo se espera que sea el mundo cuando mis hijxs crezcan, por descubrir qué puedo hacer yo al respecto y por lo tanto también por reimaginarlo todo. 

    Diseño de Katie Patrick
    Diseño de Katie Patrick

    Me atravesaba la necesidad de buscar todas las visiones utópicas que existieran en la cultura general, pero me sorprendía toparme con tan pocas opciones. La mayoría de las películas muestran visiones de futuros oscuros, peligrosos, enfermos, horribles.

    Al mismo tiempo, me sorprendía la falta de guías claras, empáticas y fáciles de seguir para que las personas comunes y corrientes sepamos qué hacer al respecto de la crisis ambiental. Y me parece que ambas necesidades van junto con pegado.

    Creo que hace mucha falta imaginar visiones esperanzadoras, que nos jalen y motiven a pensar (en ingeniería inversa) en los posibles caminos para alcanzarlas. Sin esas visiones no puede haber esperanza, y sin esperanza no nos podemos mover de la forma extraordinaria que nos debemos mover.

    Como dice Rob Hopkins (2019), vivimos una crisis imaginativa. La corriente de la inercia en que vivimos es muy fuerte y generalmente no hay tiempo de pensar en cómo sí nos gustaría que fueran las cosas. Generalmente solo hay tiempo de intentar sobrevivir en este mundo caótico, bombardeados constantemente por noticias de terror. 

    Diseño de Katie Patrick
    Diseño de Katie Patrick

    Pero yo quiero invitar a soñar. Quiero decirle al mundo algo muy simple: la vida no está escrita en piedra y tenemos permiso para buscar otras formas de existir.

    Yo sueño con un futuro limpio, sano, balanceado; en el que el ser humano ya aprendió y adoptó los valores de la suficiencia y de los cuidados; un futuro en el que nos sabemos parte de la naturaleza y no dueños de ella y en el que usamos nuestra evolución, habilidades, inteligencia y sensibilidad para ser guardianes del balance del resto de la naturaleza.

    En el que haya un sistema local de producción de comida, sin agroquímicos, sin desperdicios. Donde no sea necesario vender lo invendible, lo que le hace daño a todo y a todxs a su alrededor. En el que haya buen diseño urbano, y por lo tanto mucho mayor calidad de vida para todxs: mucho menos trabajo, mucho más tiempo para simplemente existir, maravillarnos y agradecer por la vida. Donde no hubiera ningún estatus que mantener. Donde todos los esfuerzos estuvieran al servicio de la vida y bienestar de todxs.

    Diseño de Katie Patrick
    Diseño de Katie Patrick

    Entré a la maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad porque creo que para reimaginar visiones realistas, hay que tener bases, estructura y sobre todo, comunidad.

    Creo que tanto la educación como la comunicación de estos temas van a ser claves en los próximos años para poder crear un punto de inflexión, sobre todo en tema de valores, conciencia y paradigmas. Pero también creo que lograr educación y comunicación ambiental efectiva es un verdadero arte, porque implica lidiar con emociones muy complejas. 

    Hoy, cerca de terminar el primer semestre de la maestría, siento que aterricé en el lugar y la comunidad correctas, tanto para poder sacar de mi sistema todo eso que me urgía liberar y rebotar, como para poder nutrirme de los conocimientos y experiencias de lxs demás.

    Ya no me siento tan sola y al contrario, me siento “viento en popa” para invitar a mucha más gente a reimaginar y a llenarse de esperanza.

     

    Escrito por María Fernanda Torres Siller, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

     

    FUENTE: Hopkins, R. (2019). From what is to what if: Unleashing the power of imagination to create the future we want. Chelsea Green Publishing

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente’’.

     

  • La magia de la composta comunitaria

    Si solo pudiera hacer una cosa desde mi trinchera para contribuir a reducir la contaminación, sería hacer composta casera, motivando a más personas a hacer lo mismo. Hacer composta en casa tiene su truco, pero en realidad es muy sencillo. 

    Todos generamos residuos orgánicos en nuestras casas, departamentos; y en los entornos de las comunidades encontramos hojas caídas en jardines, parques, banquetas o camellones. Hacer composta es tan fácil como juntar, por capas, esos dos ingredientes.

    Una comunidad organizada para hacer composta de manera colectiva, realiza una gran solución para evitar que los residuos orgánicos terminen en los vertederos municipales, contaminando el ambiente. 

    Los residuos en sí mismos no contaminan; lo que contamina es la mezcla desordenada. Si se separan adecuadamente, una parte puede reciclarse y con los residuos orgánicos podemos hacer magia y transformarlos en tierra fértil.

    Foto de Marcela Treviño Feria
    Foto de Marcela Treviño Feria

     

    Corredor Ecológico de Bellavista

    En el Corredor Ecológico de Bellavista, se hace composta a partir de los residuos que se generan en un fraccionamiento de cuatrocientas casas. Se utiliza el método Bocashi, que acelera el proceso de descomposición añadiendo ingredientes especiales. Este proceso incluye melaza, carbón, biocarbón, harina de roca, harina de hueso, levadura, residuos orgánicos y hojas secas trituradas.

    En este fraccionamiento, el camión de basura municipal no entra. Ellos tienen su propio camión con el que recogen los residuos. Aquellos residuos que se pueden reciclar son llevados por los muchachos de mantenimiento a vender y las ganancias se las reparten entre ellos; por otro lado, los orgánicos los llevan al Corredor donde ocurre la  magia para convertirlos en tierra fértil.

     

    Importancia de la Educación Sostenible 

    En esta comunidad, separar los desechos es obligatorio, dividiéndolos en tres categorías: orgánicos, reciclables, y lo que no puede ir en esas dos categorías se coloca en un recipiente llamado “residuos sanitarios”. 

    A los vecinos les dieron Talleres de Separación de Residuos para explicarles la forma correcta en la que deben de hacerlo y para concientizarlos. En caso de que no separen los residuos, les dejan un comunicado explicando cómo hacerlo; sin embargo tras  la tercera vez que no separan los residuos las consecuencia es que se deja de recoger sus residuos. Con el tiempo la comunidad ha ido comprendiendo la importancia de esta práctica y adaptándose a ella. 

    Desde que hicieron obligatorio separar los residuos hace cuatro años, se ha visto que en vez de que vayan doce camiones a la semana al vertedero ahora sólo van tres camiones. Los residuos orgánicos deben colocarse en un bote sin bolsa de plástico, luego el camión los vacía en un contenedor y enjuaga el bote. 

    Al llegar al Corredor Ecológico, comienza el proceso: los orgánicos se mezclan con hojas secas y pasan por una trituradora, y este material se coloca en un pozo para que inicie la descomposición. Después de unas semanas, el material es utilizado como ingrediente para la producción del bocashi, un fertilizante orgánico que favorece la fertilidad del suelo.

    La educación sostenible es fundamental para una gestión ambiental responsable. En esta comunidad, además de separar los residuos, se promueve la conciencia sobre el impacto de nuestras acciones en el planeta. Al enseñar a los vecinos a manejar los desechos, se optimizan los recursos y se fomenta un compromiso con el medio ambiente. 

    Prácticas como el compostaje de residuos orgánicos muestran cómo pequeñas acciones pueden regenerar los ecosistemas. Es crucial expandir estos esfuerzos educativos para integrar la sostenibilidad en la vida diaria y avanzar hacia un mundo más equilibrado y consciente.

    Foto de Marcela Treviño Feria
    Foto de Marcela Treviño Feria

     

    Poema

    Soy tierra, soy agua, soy fuego y soy aire. Soy vida que nace, crece, se transforma y renace. Dejo huella, un tesoro, un legado. Camino por los campos sembrando y cosechando, navego en mares inmensos, a veces violentos, a veces calmados. 

    Grito, lloro, amo y aprendo. Soy causa, soy responsable, y lucho por ello. Amo a los animales y los protejo. Sé que mis tataranietos verán lo que he hecho. Por eso no paro, por eso me despierto para ver lo que quiero.

     Los sueños que tengo los vivo en mi mente, y cada día doy un paso hacia el frente. Reciclo, hago composta y cuido mi pasto. Veo las flores crecer y disfruto de la fruta de mi árbol. Encuentro mi talento y lo comparto. Doy gracias por todo y sigo sembrando.

     

    Escrito por Marcela Treviño Feria, estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente’’.

     

  • ¿Por qué estudiar la Maestría en Proyectos Socioambientales?

    ¿Por qué estudiar la Maestría en Proyectos Socioambientales?

    ¡Hola! Soy Majo M. Zaldívar  y me gustaría contarles mi experiencia sobre estudiar la Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.  

    La UMA (Universidad del Medio Ambiente) es una experiencia realmente regenerativa, lo que hace difícil plasmarla en palabras. Sin embargo, me armé de valor y aquí estoy, intentando explicar por qué elegí la UMA y por qué me siento orgullosamente única y diferente, es decir que formo parte de  MAPS (Proyectos Socioambientales). 

    ¿Por qué la UMA? ¿Y qué es MAPS?

    La UMA tiene un plan de estudios particular que, a primera vista, me llamó la atención, aunque, siendo sincera, no lo entendí del todo al principio. Lo único que tenía claro era que quería aprender haciendo; ya no quería más clases donde solo tuviera que memorizar diapositivas vintage.

    Si te preguntas qué hace especial el currículo de la UMA, te cuento:

    El Eje de Sostenibilidad, donde tomas clases con estudiantes de todas las maestrías. Esto es increíble, porque te permite convivir con perfiles muy diversos, como abogados, arquitectos, agrónomos, entre otros. La diversidad de perspectivas enriquece muchísimo las discusiones y hace que las clases sean más dinámicas y entretenidas. Además, todas estas materias están enfocadas en temas socioambientales. Mis favoritas fueron Teoría Evolutiva, Prácticas Regenerativas y las aulas verdes (clases en el bosque).

    Luego está el Eje Especializado, donde las materias  se enfocan en tu área de especialización. Por ejemplo, si estudias Arquitectura, tendrás clases de Bioclimática. Pero si eres de la Maestría en Proyectos Socioambientales, podrás elegir durante primer y segundo semestre,  las materias que quieras cursar de otras maestrías, lo cual te permite personalizar tu currículo, y así adquirir los conocimientos multidisciplinarios que tu proyecto necesita.

    Como estudiante de MAPS, tienes la puerta abierta para descubrir tu camino en la UMA. Puedes conocer el funcionamiento de otras maestrías y, así, obtener una perspectiva más amplia de las oportunidades de aprendizaje que mejor se adapten a tus intereses profesionales y personales. Al mismo tiempo, vas tejiendo tu propia experiencia educativa, diseñando tu plan de estudios con la base que la UMA y la directora de maestría te proporcionan.

    Por último, está el Eje de Investigación Activa, la parte que más me costó entender, pero que terminó cambiando por completo mi perspectiva. Aquí aprendes a conocerte a fondo y te dan herramientas para lograrlo. Por ejemplo, la bitácora te proporciona una estructura para planificar, desarrollar, evaluar e identificar tus aprendizajes, además de identificar tus fuentes de entusiasmo y crecimiento.

    Lo mejor es que después puedes aplicar estas herramientas en tus propios proyectos. Es un proceso retador, pero sumamente valioso. El cual consiste en hacer pequeños experimentos, ir a la acción, probar cosas nuevas, al tiempo que las mides y documentas. 

    ¿Cómo qué MAPS?

    Les confieso algo: yo estudiaba el Green MBA, pero me cambié a MAPS porque me identifiqué más con lo que podía aprender en esta maestría, incluso sin tener un proyecto definido. Pensaba que era un requisito indispensable para entrar a la maestría, pero no. En MAPS me enseñaron cómo diseñar, estructurar, implementar y medir un proyecto desde cero. No pasa nada si es la primera vez que haces algo, lo importante es aprender a generar evidencia de tus ideas implementadas y asegurarte de que se alineen con tus propósitos.

    Una de las grandes ventajas de MAPS es que puedes elegir tus materias según el enfoque de tu proyecto. Por ejemplo, si te interesa el derecho ambiental o la agroecología, puedes tomar clases en esas áreas si aportan a tu proyecto. Y, si tienes dudas sobre qué materias elegir, siempre puedes pedir consejos a tus maestros o a tus compañeres de la generación anterior.

    Si algo no falta en la UMA es comunidad. De verdad, no hay mejor lugar para ser tú mismo. Compartir este espacio con personas tan especiales crea un vínculo único y significativo.

    Mi experiencia: ¿por qué fue tan especial?

    Al principio, me sentí completamente perdida, como si una ola tras otra me revolcara. Pero poco a poco fui entendiendo el proceso. Algo que te dicen mucho en la UMA es: “confía en el proceso”, que suena fácil, pero hacerlo es mucho más complejo.

    Al entrar a la UMA, les facilitadores comienzan a hacerte preguntas que quizás nunca antes te habías planteado. A mí me pasó con mi fuente de entusiasmo. Cuando me preguntaron qué era lo que realmente me gustaba hacer, me di cuenta de que no lo sabía. Me había guiado toda la vida por el “deber ser”, lo que tenía que hacer, y no por lo que quería hacer.Después, te piden medir esa fuente de entusiasmo, lo que se convierte en la base de un microproyecto personal que sienta los cimientos para proyectos futuros más grandes.

    Además, aprendí a intentar hacer cosas nuevas sin ser experta en el tema con todo y miedo. Dejé de obsesionarme con que todo saliera perfecto, porque entendí que, si algo no funciona, solo es experiencia y aprendizaje para la próxima vez. Tener la posibilidad de llevar la teoría a la práctica, acompañada de la comunidad UMA, ha sido una oportunidad invaluable para crecer como persona.

    ¿Qué me encantó?

    Poder aprender en un espacio tan único como la UMA, donde me sentía constantemente inspirada por mis compañeros y mis clases es lo que más disfruté. A pesar de que algunas clases eran largas, se volvían súper interesantes porque fomentan un ambiente en el que podías hacer preguntas y compartir opiniones o experiencias con total confianza.

    Durante los descansos, amaba comprar un snack del mercadito (deliciosos y artesanales), jugar algún juego, tener conversaciones enriquecedoras y, sobre todo, sentirme acompañada en este proceso tan especial. 

    Escrito por Maria José Márquez Saldivar. Generación 2023. Maestría de Proyectos Socioambientales

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.