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Tag: Especialidad en Arquitectura Bioclimática

  • Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    Hacia el rumbo bioclimático: El habitar en su dimensión espacial

    El concepto de habitar ha sido estudiado en diversas disciplinas, no sólo en la arquitectura y por ello puede abordarse desde distintas dimensiones: la espacial, la sensorial, la emocional, la social, la cultural, la espiritual, la ambiental.

    Solís, M. (2015)

    Para este primer artículo, me interesa iniciar con su dimensión más básica, la espacial, con la finalidad de reflexionar acerca de la trascendencia que puede tener el diseño bioclimático teniendo como base la propia existencia humana.

    Estas reflexiones surgen al concluir el primer trimestre de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática de la UMA, en donde nos enfocamos en conocer los factores que intervienen en el confort del ser humano, la importancia del entendimiento del entorno natural, de sus variables climatológicas y de las condicionantes propias del individuo que influyen en él.

    Entendiendo el habitar

    De ser posible, procura despejar tu mente, busca un sitio agradable preferentemente con vista al exterior, levanta tu cabeza, mira hacia el cielo por un par de segundos y plantéate la siguiente pregunta: ¿Qué es el habitar?

    Seguramente en la respuesta se esbozan conceptos como vivir, residir, asentarse, o quizás algunos relacionados a la propiedad y a la colectividad. Con el objetivo de plantear una definición propia del concepto de habitar, más que una revisión etimológica, me parece interesante realizar el ejercicio que solemos hacer cuando desconocemos el significado de una palabra.

    En la edición 23ª del Diccionario de la lengua española (2014), habitar es un verbo transitivo que proviene del latín habitāre que significa “Vivir, morar”; morar a su vez se define como “Habitar o residir habitualmente en un lugar”, con esta última podríamos identificar tres palabras clave: existir – tiempo – espacio.

    El significado de vivir, se entiende como “acomodarse a las circunstancias y aprovecharlas para lograr sus propias conveniencias” (Real Academia Española, 2014, definición 8). La definición de existir, es “tener vida, estar…” (definición 2 y 3). Podemos decir entonces que existimos cuando estamos vivos y, vivimos cuando estamos presentes. Uno de los sinónimos de existir, es subsistir, que bajo este mismo esquema, significa “Mantener con vida, seguir viviendo” (definición 2).

    En mi hipótesis inicial, con este enfoque espacial, habitar es una acción, una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida. Desde este enfoque, resulta interesante pensar cómo sería existir sin habitar.

    El habitar en su dimensión espacial – Elaboración propia
    Habitar para sobrevivir

    Haciendo un breve traslado a la época prehispánica, al ser nómada, el ser humano aprendió a sobrevivir en refugios naturales de manera temporal. Por ejemplo, las cavernas brindaron protección del clima y de otros animales, resguardo y almacén de utensilios, herramientas y alimento, un sitio en donde descansar.

    Desplazados por las condiciones climáticas, la escasez de alimento y el crecimiento de los grupos, la necesidad de permanecer en un sitio por más tiempo, nos llevó a establecernos en un entorno que ofreciera las mejores condiciones, convirtiéndonos en sedentarios.

    Nuestra conciencia e instinto de supervivencia, nos llevaron a observar, aprender y crear con nuestras propias manos lo necesario para sobrevivir… a construir, a cultivar. Todo a partir de nuestro entorno y proveniente de él, de la naturaleza de la Tierra. Además, aprendimos que los recursos son finitos, que el coexistir con otros y con el entorno es lo que nos permitiría seguir con vida.

    Habitar a escala

    Ahora, me gustaría auxiliarme del cortometraje Powers of Ten de Charles y Ray Eames de 1977 para ilustrar la siguiente reflexión:

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0 “Powers of Ten (1977). A film dealing with the relative size of things in the universe and the effect of adding another zero.” Made by the office of Charles and Ray Eames for IBM.

    Partiendo de la escena de un picnic en un parque de Chicago, se muestra cómo al aumentar la distancia de la cámara en potencias de 10 cada 10 segundos, el cuadro se va ampliando hasta llegar a la imagen del universo observable en donde sólo hay polvo y vacío. Después, nos llevan de regreso al picnic y a partir del encuadre de la mano del hombre acostado en el parque, se va reduciendo la distancia bajo la misma métrica, hasta llevarnos a la estructura del átomo.

    Los Eames nos muestran la dimensión de nuestro existir en el universo en cuanto a superficie, pero al trasladarse en altura, nos llevan a repensar la significancia del lugar que ocupamos en él. Como humanos, nuestro cuerpo es diminuto, y a su vez, nuestro cuerpo es también un universo.

    ¿Qué pasaría si desde el primer encuadre intentamos identificar las cosas que lo componen? ¿Y si analizamos sus particularidades y la relación de unas cosas con otras? ¿Cómo te imaginas que se relacionan en el siguiente encuadre aumentado o reducido?

    Rumbo a la arquitectura bioclimática

    Nuestra profesión como arquitectos nos lleva a trabajar a distintas escalas, tanto en el análisis, en la planeación y hasta en la representación. Lo edificado como producto de nuestra labor, existirá en la escala 1 a 1, pisos, muros y techos afectados por las condiciones de su entorno y afectando a ese mismo entorno desde su concepción hasta su fin de vida útil.

    Debemos repensar cómo a través del diseño, lo construido funciona hacia el interior para quienes lo habitan en las condiciones específicas del sitio. Hay que ampliar y reducir la escala del emplazamiento entendiendo cómo cada decisión de diseño en espacio y tiempo aporta para mantener la vida.

    Aunque actualmente contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten visualizar posibles escenarios y analizar su comportamiento, el conocimiento ancestral con un entendimiento profundo puede trascender como la base del entendimiento de nuestro entorno, como bien se menciona en el artículo de “Diseño bioclimático: transitar del sentido común a la ciencia” en https://uno.umamexico.com.mx/wp69/diseno-bioclimatico-mas-alla-de-la-arquitectura-del-sentido-comun/.

    Aunque seguramente encontraremos otras formas de habitar, tenemos que cohabitar en la Tierra y a pesar de las variables que puedan intervenir en cada proyecto, ¿la base no debería de ser la relación de nuestra propia existencia con el entorno que habitamos? ¿no es la relación con nuestro planeta? ¿no sería entonces la arquitectura bioclimática la base del diseño para el habitar? 

     

    Bibliografía:

    Real Academia Española. (2014). Habitar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/habitar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Morar. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/morar?m=form

    Real Academia Española. (2014). Vivir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/vivir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Existir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/existir?m=form

    Real Academia Española. (2014). Subsistir. En Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. Recuperado en 14 de julio de 2025, de https://dle.rae.es/subsistir

    Eames Office. (26 de agosto de 2010). Powers of Ten™(1977) [Archivo de video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=0fKBhvDjuy0

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Resiliencia Climática: Estrategias de Diseño Pasivo para Ciudades del Futuro

    Resiliencia Climática: Estrategias de Diseño Pasivo para Ciudades del Futuro

    Entendiendo la resiliencia climática como la capacidad de nuestras ciudades para adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, es fundamental abordar este desafío a través del análisis del entorno natural en donde se proyecta el objeto a construir. Mediante el uso de estrategias de diseño pasivo y enfoques tradicionales del entendimiento del entorno, podemos contribuir de forma eficiente al impacto ambiental construyendo a su vez espacios urbanos innovadores y más sostenibles.

    Estrategias de Resiliencia Climática en la Arquitectura

    La resiliencia climática se ha convertido en un tema clave en la planificación urbana y el diseño arquitectónico. A medida que las ciudades crecen y los efectos del cambio climático se intensifican, es vital desarrollar enfoques que recuerden y promuevan la adaptación climática y la mitigación de sus impactos. Una de las soluciones más efectivas en este sentido son las estrategias de diseño pasivo, las cuales buscan maximizar el confort térmico y la eficiencia energética de los edificios sin depender de sistemas mecánicos.

    OpenAI. (2024). Imagen generada de una terminal con techos verdes y formas curvas [imagen generada por inteligencia artificial]. DALL·E.
    Diseño Pasivo: Una Solución Sostenible

    El diseño pasivo se basa en aprovechar las condiciones naturales del entorno, como la orientación solar, la ventilación cruzada y el aislamiento térmico, para reducir la demanda energética de las edificaciones. Estas estrategias no solo contribuyen a la resiliencia climática, sino que también hacen que los edificios sean más eficientes y sostenibles.

    Arquitectura en Transición: Estrategias para la Resiliencia Climática

    Entre las estrategias puntuales más utilizadas en edificios se encuentran:

    • Aprovechamiento solar pasivo: Utilizar la orientación y geometría del edificio para maximizar la captación de luz natural y calor solar, lo que reduce la dependencia de sistemas de calefacción artificial.
    • Ventilación natural: Integrar el diseño de aberturas estratégicas y conductos de aire que favorezcan la circulación de viento, permitiendo la refrigeración pasiva sin necesidad de aire acondicionado.
    • Uso de materiales sostenibles: Emplear materiales de bajo impacto ambiental, como la madera certificada, el bambú, o el concreto reciclado, que no solo reducen la huella de carbono del proyecto, sino que también mejoran el aislamiento térmico y acústico.
    • Mejora de la envolvente del edificio: Refuerzo de las fachadas y techos con aislantes térmicos para minimizar las pérdidas de calor en invierno y mantener la frescura en verano, lo cual mejora el confort térmico interior y disminuye la necesidad de calefacción y refrigeración mecánica.
    El rol del diseño pasivo en la adaptación urbana.

    Hablando de arquitectura bioclimática en una escala mayor, las estrategias bioclimáticas que pueden hacer entornos urbanos más sostenibles y resilientes son:

    • Ciudades compactas:
      • Densidad media o media-alta, equilibrando espacios construidos y libres.
      • Concentración de población para reducir el consumo de suelo.
      • Proximidad a equipamientos y servicios para todos los ciudadanos.
      • Promoción de la movilidad sostenible (a pie o en transporte público).
      • Reducción del impacto ambiental de infraestructuras urbanas (carreteras, alcantarillado, red eléctrica).
    • Diseño urbano considerando la orientación solar:
      • Relación adecuada entre la altura de los edificios y su separación.
      • Favorecer fachadas orientadas al sur o sureste, minimizando las orientadas al oeste.
      • Promoción de la ventilación cruzada mediante fachadas con huecos en orientaciones opuestas.
    • Suelos y vialidades sostenibles:
      • Uso de suelos filtrantes para favorecer la absorción de agua.
      • Reducción de vías, priorizando conceptos como supermanzanas.
    • Vegetación y clima urbano:
      • Abundante vegetación para mitigar el efecto “isla de calor” y purificar el aire.
      • Uso de especies de hoja caduca para proporcionar sombra en verano y permitir radiación solar en invierno.
    • Adaptación al terreno:
      • Evitar construcciones en terrenos con pendientes pronunciadas que requieran grandes movimientos de tierra o muros de contención.
    • Energías renovables:
      • Integración de energías renovables en el espacio construido, evitando nuevas afectaciones al suelo.
    2OpenAI. (2024). Imagen generada de una terminal de autobuses con techos verdes en medio de una ciudad mexicana. [imagen generada por inteligencia artificial]. DALL·E.
    Estructuras Orgánicas en el Diseño.

    La humanidad siempre ha sido impulsada por su capacidad creadora, reflejando en sus obras una conexión con las formas de la naturaleza. Por lo tanto, las estructuras y organizaciones que diseñamos pueden considerarse una extensión de los principios orgánicos que gobiernan la vida misma. Estas creaciones artificiales, aunque construidas por el ser humano, están profundamente inspiradas por los patrones y la eficiencia climática de los sistemas vivos.

    De manera similar a los cuerpos orgánicos, los espacios arquitectónicos deben funcionar como sistemas interconectados, con cada parte contribuyendo al todo. Entonces, los edificios que siguen esta lógica operan de manera más orgánica, práctica y eficiente, como si fueran organismos en interacción constante con su entorno. Además, en el pasado, algunas máquinas dependían de la acción del ser humano, con un manejo íntimamente ligado a los movimientos y decisiones de las personas.

    El concepto de lo “orgánico” en el diseño climático también implica una sensibilidad hacia la forma y función. Aunado a esto, la naturaleza nos enseña que la armonía entre las partes es esencial para la supervivencia. De este modo, aplicar principios orgánicos en el diseño arquitectónico no solo busca una estética fluida y natural, sino también la eficiencia y resiliencia del entorno construido.

    Diseño Orgánico, Entendimiento Bioclimático y Resiliente

    La fusión entre lo artificial y lo orgánico en el diseño arquitectónico crea espacios que no solo responden a las necesidades humanas, sino que también respetan los principios de la naturaleza. Entonces, al incorporar estrategias pasivas y estructuras orgánicas en el diseño urbano, surge como estrategia para desarrollar ciudades que conviven con su entorno. Estas ciudades combinan lo mejor de las creaciones humanas con la sabiduría de los sistemas vivos.

    Por lo tanto, en esta visión de la arquitectura, los edificios funcionan como extensiones del cuerpo humano y del entorno, adaptándose a las necesidades energéticas y climáticas. Aunado a esto, los parques y áreas verdes dentro de las ciudades mexicanas actúan como pulmones orgánicos, conectando lo artificial y lo natural para generar un espacio más resiliente. 

    Además, al integrar la bioclimática con un diseño inspirado en la naturaleza, los espacios urbanos pueden enfrentar los desafíos climáticos del futuro. Este enfoque no solo promueve la eficiencia, sino que también fomenta una mayor conexión entre el ser humano y su entorno construido. 

    REFERENCIAS:

    Merchant, C. (2023). Utopías orgánicas. En La muerte de la naturaleza. (31,125). Siglo veintiuno editores. 

    Olgay, V. (2006). Arquitectura y Clima. Gustavo Gili.

    Velázquez Flores, G. (2024). Reconversión sustentable de edificios. Universidad Iberoamericana A.C.

    Small Kelly, (2020) Acciones Medioambientales en Crear con Conciencia. Gustavo Gili.

     

     

     

     

     

     

     

    Escrito por Oly Vanelly Guevara Andrade (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática, generación 2024)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

     

  • Diseño bioclimático en la arquitectura del transporte: integrando sustentabilidad y eficiencia.

    Diseño bioclimático en la arquitectura del transporte: integrando sustentabilidad y eficiencia.

    ¿Pueden los principios de la naturaleza redefinir la arquitectura del transporte? En un mundo donde la sustentabilidad y la eficiencia energética se han convertido en prioridades, el diseño bioclimático emerge como una respuesta innovadora para transformar los espacios de transporte. ¿Qué principios y técnicas están detrás del proyecto arquitectónico que respetan el medio ambiente y mejoran la experiencia de los usuarios? La arquitectura bioclimática, inspirada en los sistemas naturales, representa un cambio de paradigma en la forma que concebimos y diseñamos nuestros entornos construidos, y se ha convertido en pieza clave para el diseño arquitectónico de vanguardia. ¿Cómo está cambiando este enfoque la manera en que concebimos y construimos nuestros espacios de transporte.

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  • Diseño bioclimático para repensar la formación de los arquitectos

    ¿Podría ser el diseño bioclimático una manera para los arquitectos de contribuir a la creación de  espacios habitables adaptados a los imperativos actuales de alto confort ambiental para los habitantes y de bajo consumo energético?

    En el actual contexto de pandemia, ¿qué podría aportar el diseño bioclimático a la concepción de viviendas que respondan mejor a nuestras nuevas formas de habitar?

    La formación universitaria que recibimos las arquitectas y los arquitectos, ¿nos capacita para concebir arquitecturas basadas en una comprensión integral del sitio y en la aplicación de estrategias bioclimáticas?

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