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Tag: Innovación

  • Regeneración para el cambio de mentalidad en nuestras ciudades

    Yo entendía los proyectos de regeneración socioambiental como propuestas situadas a un espacio físico, pero la regeneración también puede ser personal. Al comprender la regeneración como una posibilidad más allá de un sitio particular y concebirla como un movimiento dentro de uno mismo que nos lleva a querer regenerar la vida, comprendí cómo el proyecto que estoy desarrollando en la maestría de educación puede ser regenerativo. La propuesta que estamos trabajando quiere replantear cómo estamos habitando, desde dónde nos vinculamos, qué valores sostenemos y qué formas de vida promovemos o transformamos.

     

    La regeneración socioambiental la ligo con el concepto de innovación de Benjamín Berlanga (2014). Berlanga desarrolla que la innovación parte de tres lugares: el rechazo a las injusticias existentes, la imagen del deseo construida en comunidad, y el hacer colectivo y constante que se actualiza mientras se va haciendo. Un proyecto que busca la innovación, busca la regeneración socioambiental, pues no solo busca solucionar desde lo que ya existe, si no innovar desde lo que todavía no existe pero que juntos deseamos. Imagear en colectivo.

     

    En mi investigación, el desarrollo regenerativo desde el aspecto pedagógico lo he ligado a los principios de la pedagogía del sujeto. Si los principios de Mang y Haagard (2016) reconocen la importancia de que la regeneración surge de la esencia y acerque a la vocación de un sitio, la pedagogía del sujeto reconoce que el conocimiento surge del que aprende, aprende porque le es relevante y lo que aprende lo acerca a quien quiere ser. Esto me permitió ver que los procesos regenerativos pueden también centrarse en el aprendizaje como una transformación del ser.

     

    El taller desarrollado en este trabajo busca que quienes habitamos la ciudad reconozcamos cómo los sistemas políticos, económicos, sociales, ecológicos afectan nuestra cotidianidad. En este sentido Mang y Haagard  (2016) han sido base importante. Los patrones de anidamiento en el taller se pueden comprender cómo con quién y con qué nos vinculamos, cómo están conectados nuestros espacios. La casa, el barrio y la ciudad son espacios que pareciera que tienen límites geográficos claros pero en realidad, en nuestro habitar esos límites se desdibujan y cambian en medida de cómo nos sentimos, qué hacemos y con quién estamos. Nuestro habitar está inserto en múltiples escalas, comprender cómo está anidado no permite ver cómo nuestras decisiones cotidianas impactan y son impactadas por sistemas mayores.

    Imagen de Natalia Z
    Imagen de Natalia Z

    1. Posibilidades de un dormitorio desjerarquizado por José Manuel Pardo.

    Por ejemplo, a muchos nos es habitual que exista la “recámara principal”. Qué sentimientos genera que exista esta jerarquía de las recámaras, cómo nos hace relacionarnos en casa, cómo nos hace comportarnos, por qué se tiene esta jerarquía, para quién está dirigido esta distribución espacial, por qué se asume esta necesidad como norma, a quién beneficia que habitemos de esta manera, a quién deja afuera, cómo afecta al barrio que haya o no haya cierto tipo de grupos habitando espacios con recámaras jerarquizadas, cómo afecta a la ciudad.

     

    Las formas de organización social tienen una importancia ambiental, pues las relaciones sociales influyen en la transformación del medio. Si miramos los impactos ambientales del desarrollo moderno podemos ver las relaciones entre el deterioro del medio y las formas de organización productiva o política” (Ángel Maya, 1996, p.107).

     

    Los patrones de interacción nos pueden mostrar cómo nos relacionamos con los elementos geológicos, biológicos y humanos que nos rodean. Estos nos ayudan a observar cómo nos relacionamos con otros seres y elementos del lugar, revelándonos si nuestras prácticas fomentan la cooperación, el cuidado y la reciprocidad, o si reproducen dinámicas extractivas y fragmentadas. A partir de esto, por ejemplo, incluí en el taller momentos de investigación del entorno donde cada persona identifica qué elementos influyen en su experiencia del lugar, desde lo físico hasta lo simbólico. Estas observaciones también fomentan una escucha más atenta, que permite tomar decisiones más conscientes sobre cómo habitamos y cómo nos relacionamos.

     

    Por último los patrones de esencia nos pueden mostrar aquello que nos mueve, nuestras maneras únicas de habitar y nuestro rol en nuestro territorio. Hacer nuestras propias narrativas de nuestro lugar nos permite empezar a comprendernos dentro de él y entenderlo como una expresión viva de nuestras relaciones, valores y formas de conocer el mundo. Esto se tradujo en una actividad del programa donde cada persona escribe una narrativa sobre su día cotidiano, observando su rutina, lo que valora y le da sentido a su día, con quién interactúa y cómo se transporta. Este ejercicio permite que emerja una comprensión de lo cotidiano como espacio político, donde cada acción, trayecto y encuentro, puede perpetuar o transformar los sistemas en los que vivimos.

     

    La propuesta educativa busca trabajar en la primera linea de trabajo, uno mismo. Al poner al centro el reconocimiento de que nuestra cotidianidad tiene una relación simbiótica con los sistemas en los que estamos inmersos, se abre la posibilidad de que al replantear nuestro hábitos y nuestras relaciones, se pueden impactar las siguientes líneas de trabajo. Primero nuestras familias o grupos cercanos, tal vez después a nuestra comunidad y así a los sistemas mismos.

    Imagen de Natalia Z
    Imagen de Natalia Z

    2. Lineas de trabajo por Regenesis Group

     Para cambiarnos, la propuesta parte de cuestionar nuestros paradigmas. El habitus son nuestros estilos de vida consecuentes del entorno en el que vivimos. El habitus es la expresión de nuestros paradigmas y nuestros paradigmas son el reflejo de nuestra epistemología. A gran escala, esta experiencia formativa busca impactar sobre la epistemología colectiva a través de los hábitos cotidianos para así replicar habitus sostenidos en el valor por la diversidad.

     

    Regenerar la ciudad puede ser más que intervenir espacios públicos, puede ser cuestionar desde dónde vivimos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Regenerar nuestras formas de habitar implica también regenerar cómo nos vinculamos,  aprendemos e imaginamos futuro. La regeneración en este caso es ética y simbólica. Esta mirada me permite pensar que otros proyectos futuros, aunque sean diferentes en tema o escala, también pueden integrar estas preguntas regenerativas.

     

    La experiencia educativa en torno a la vivienda cooperativa se relaciona con la regeneración al buscar que quienes habitamos la ciudad deseen regenerarse y así el proyecto podría regenerar lo espacios que habitamos. Aunque más allá de los espacios, el Taller de Vivienda Cooperativa y Rehabilitación Socioambiental busca regenerar la forma en la que pensamos, sentimos y actuamos. La regeneración no solo ocurre afuera, sino también dentro de nosotros.

     

    Escrito por Natalia Zenteno Ortega estudiante de la maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad. 

     

    Biliografía:

    • Berlanga, Benjamín. (2014) La innovación social como posibilidades de deshacer y rehacer el mundo y a nosotros mismo. Puebla: Cesder.
    • Mang, P. Haggard, B. (2016). Regenerative Development and Design: A Framework for Evolving Sustainability. John Wiley & Sons.
    • Maya, A. (1996). El reto de la vida. Ecosistema y cultura, una introducción al estudio del medio ambiente (2ª ed.) augustoangelmaya.com Bogotá 2013.
    • Sánchez de Madariaga, Isabel. Novella, Inés (2021) Proyectar los espacios de la vida cotidiana. Val

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • De paso por la UMA

    De paso por la UMA

    El comienzo 

    La Universidad del Medio Ambiente (UMA) ha sido un oasis para mirar y hablar con otros, incluyendo a los árboles, las hojas, las aves y otras especies en la Tierra. Lo más sorprendente ha sido escucharles de vuelta.  

    La UMA ha sido un llamado a encontrarnos, reunirnos y platicar alrededor del fuego para convertir en cenizas viejos paradigmas y prender la chispa de la colaboración y la confianza radical desde el potencial que llevamos dentro para dar a luz nuevas posibilidades que transformen lo que nos duele como sociedad. 

    (Enriquez, L.M. 2005)
    Foto de Enriquez, L. M. 2005

     

    La UMA ha sido un espacio de nuevas oportunidades para mirar-se, reconocer-se y reciprocar el aporte que cada persona y especie hacen desde su unicidad al universo desde su cosmovisión 

    También ha sido atestiguar, apreciar y abrazar la diversidad para crear nuevas prácticas narrativas que incluyan a tod@a las voces practicando la re-autoría en palabras de Michael White.  (White, M., 2016)1                   

    Ha implicado levantarse al alba algunos sábados y domingos para atestiguar la salida del sol, escuchar y sentir los sonidos de la naturaleza y con esa pequeña acción elegimos ser guerreros(as) del amanecer, experimentando el equilibrio con y en la naturaleza a través del suave movimiento del tai chi.  

    Ha sido atreverse a andar el territorio, antes que arrastrar la pluma. Conectar con el dolor desde la indignación y la empatía antes de correr a intentar borrar las heridas para crear soluciones que se desvanecen en el tiempo por no encontrar los cuerpos que las sostengan en acciones.  

    Ha sido escuchar antes que proponer, reconocer otras miradas reconociendo que cuando una persona ocupa un lugar de privilegio, el verdadero gran poder, radica en trascender lo individual para vivirse en colectivo.   

    En la UMA, las preguntas llueven a cántaros, y un gran reto ha sido crear los espacios no para contestarlas, sino para desarticular-las y re-construir otras preguntas que hagan más profundo el entendimiento de los conflictos socioambientales y posibles soluciones desde colectivos que ponen sus mentes, cuerpos y corazones para mapear sistemas, para descubrir interdependencias, analizar multi interacciones y flujos que nos muevan a intentar la acupuntura sistémica que disloque, que provoque, que mueva, que sostenga mejores condiciones de bienestar de fondo en los sistemas prevaleciendo en el tiempo, en donde habremos de caminar, en vez de trotar, porque el camino en colectivo será más importante que el mero resultado si lo hacemos desde el cuidado y la ternura. 

    Cuando dije que sí a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad quería fortalecer mi cuidado a la naturaleza, reconociendo que habiendo escuchado cada vez con mayor intensidad el grito de la Tierra, no he sabido cómo responder a su llamado. Sin embargo, sé que no hacer nada, también es una elección y no quiero que sea la mía, ni la tuya o la nuestra. Estoy dispuesta a cruzar mis propias fronteras para redescubrir y probar nuevas fórmulas. 

    El camino 
    UMA, 2025
    (UMA, 2025)2

    El camino es incierto, pero quiero ensayar la escucha a mi intuición, estoy dispuesta a descolocar-me y repensar los sistemas en los que estoy-estamos inmersos para poder re-crear en colectivo, asumiendo que solo somos una especie más en la maravillosa naturaleza, por lo que no hay cabida para el control. Que reine la escucha empática en medio del caos creativo, sabiendo que esta vía nos llevará orgánicamente a la innovación, la cual deberemos de acompañar de medición y monitoreo para lograr su trazabilidad y escala, además de fortalecer nuestra capacidad de resiliencia, co-construyendo nuevas relaciones e interacciones entre humanos, en y con la naturaleza, atestiguando las líneas causales y generando comunidades de aprendizaje y de práctica para reciprocar-nos. 

    Foto de Hernández, A.R, 2025
    Foto de Hernández, A.R. 2025

    Tenemos el poder de transformar y regenerar las condiciones para nuestra vida, para la vida, atrevámonos a romper la inercia, agrietar el sistema con propósito desde la congruencia, la indignación y el dolor, aboliendo la apatía, generando preguntas poderosas, provocando la reflexión-acción, siguiendo pistas, ampliando la conciencia, sumando voluntades, corazonando, mentalizando y acuerpando nuevas posibilidades. 

    Siempre me percibí humanista, antes que dolorosamente antropocentrista, y reconstruyendo mi propia narrativa, elijo estar en la UMA, no por ser un espacio perfecto, y me parece que no pretende serlo, pero sí reconociéndola como es un espacio para inspirar, conectar, soñar, cuestionar, crear, innovar, intentar, fallar y volver a empezar. La inversión de tiempo es enorme, sin embargo, experimentar la toma de decisiones desde el potencial y la esperanza de ser parte de las soluciones para un mejor futuro, me inspira. 

    La provocación 
    Foto de Porte Petit, V. 2025
    Foto de Porte Petit, V. 2025                                                                                                   

    Si tú como yo quieres impulsar un futuro regenerativo, sustentable, ético, y potenciar tu Mindset de agente de cambio capaz de promover iniciativas que transformen sistemas socioambientales desde sus círculos de influencia: 

    1. Conoce tu perfil de Agente de Cambio  CHANGEMAKER INDEX (3)de Ashoka, 
    2. Mantente cerca de la UMA,   
    3. Sigamos haciendo comunidad como UMAnos(as). 

     

    Escrito por Verónica Porte Petit Anduaga, estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad 

    Fuentes:

    1. White, M. (2016). Maps of Narrative Practices. Pranas Ediciones 

    2. UMA. (2025). Sustentabilidad y Regeneración. UMA: https://uno.umamexico.com.mx/wp69/wp-content/uploads/2022/12/CIRCULO-MODELO-EDUCATIVO-2017-c_fotos-01-scaled-800×765-1.jpg 

    3.  Ashoka. (2025). Chagemaker Index de Ashoka. Ashoka: https://cmi.ashoka.org/es 

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.