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Tag: Maestría en Arquitectura Diseño y Construcción Sustentable

  • Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    La historia como reflejo de la vida del lugar

    Reflexionar sobre la historia de un lugar me hizo pensar en cómo ésta se entreteje con la vida de cada habitante, humano o no humano, que lo ha habitado. Este pensamiento nos lleva al concepto biológico de coevolución, donde los seres vivos y su entorno cambian de manera conjunta. Influyéndose mutuamente a lo largo del tiempo.

    Existe una especie llamada mantis orquídea, que con el paso del tiempo ha adaptado su forma y colores a los de la flor que imita. Aunque la mantis no influye directamente en la apariencia de la orquídea, la interacción entre ambas especies y sus polinizadores ha moldeado su comportamiento y evolución. Mostrando cómo el entorno transforma a quienes lo habitan.

    Así como la mantis orquídea se adapta a su entorno, los seres humanos también interactuamos con nuestros lugares. Es natural pensar que nuestro comportamiento está profundamente ligado al territorio. ¿Podría el conocer y comprender mejor nuestros lugares cambiar la forma en que los habitamos y nos relacionamos con ellos?

    Foto de Yunnan Coffee Travel zhang: https://www.pexels.com/es-es/foto/naturaleza-verano-jardin-hoja-28214820/
    Tres capas para leer el territorio

    En este artículo exploraremos tres nuevas capas del marco de lectura del lugar propuesto por Regenesis Group: asentamientos humanos, economía y cultura. Para comprenderlas mejor, recordemos lo abordado en el texto anterior. Narrativa del lugar (Parte 2): Geología, Hidrología y Biología de Valle de Bravo (ver artículo aquí). La invitación es abrir los ojos a las interrelaciones entre las capas naturales y humanas que conforman el territorio. Así como en las capas anteriores encontramos conexiones, estas tres dimensiones —asentamientos humanos, economía y cultura— también se entrelazan no solo entre sí, sino con los sistemas ecológicos. Bajo esta idea base, quienes somos está profundamente conectado con el lugar que habitamos.

    Asentamientos humanos: redes y raíces de Valle de Bravo

    Valle de Bravo formó parte de los territorios Matlatzincas, nombre dado por los mexicas y que en náhuatl significa “señores de la red” o “los que tejen redes”. Algunos grupos matlatzincas ocuparon zonas dentro del territorio purépecha antes de la llegada de los españoles. Por lo que fueron llamados pirindas, “los de en medio”. Actualmente, el pueblo Matlatzinca conserva su nombre y memoria (De los Pueblos Indígenas, s.f.). Ambas denominaciones reflejan la posición estratégica de Valle de Bravo como punto de conexión y tránsito, un papel que ha mantenido a lo largo de su historia.

    El libro El Valle de Bravo histórico y legendario, del Padre José Castillo y Piña, relata que la población fue fundada en 1530, bajo el árbol que hoy se conoce como “El Pino”, un ahuehuete de más de 700 años que sigue en pie. A las diez de la mañana del 15 de noviembre de ese año se realizó una misa presidida por Fray Gregorio Jiménez de la Cuenca, en la que se consagraron las tierras y aguas del valle al rey de España. Aunque no existen registros oficiales del evento, se sabe que el templo del Señor de Santa María (Cristo Negro) se construyó sobre un basamento prehispánico vinculado con “El Pino”, guardián de manantiales y productor de agua.

    Durante siglos, el pueblo de Valle de Bravo abasteció a las minas cercanas y a la ciudad de Toluca, contando con bodegas, establos y un mesón de arrieros a mitad del camino entre Tierra Caliente y Toluca. Tras la Independencia, el territorio vivió conflictos y transformaciones, como otras zonas del país. Durante la Revolución, Valle de Bravo tuvo un papel estratégico para las huestes revolucionarias. Décadas después, con la construcción de la planta eléctrica de Ixtapantongo, que formaría parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán (1947), inició una etapa de modernización e infraestructura que más tarde se integraría al sistema Cutzamala.

    El Pino, Ahuehuete - Fuente: Alejandra Silva
    El Pino, Ahuehuete – Fuente: Alejandra Silva
    A raíz de la presa, el crecimiento urbano tuvo un auge en cuatro momentos clave:
    • 1968: subsede de las competencias de equitación de los Juegos Olímpicos.

    • 1971: obtiene el título de Ciudad Típica de Valle de Bravo y se celebra el famoso Festival de Rock en Avándaro.

    • 1972: sede de las competencias de vela y canotaje de los Juegos Centroamericanos.

    • 2012: designación como Pueblo Mágico.

    • La construcción del ramal carretero Toluca–Zitácuaro facilitó su conexión regional.

    Estos hitos consolidaron la identidad del valle como un territorio de encuentro entre lo natural, lo histórico y lo urbano.

    Economía: de la agricultura a la transformación turística

    Durante la época prehispánica, la economía de Valle de Bravo se basaba en la agricultura y la explotación forestal. Con la llegada de los españoles, la ganadería y la minería adquirieron gran importancia, transformando la relación de la población con la tierra.

    De acuerdo con el Censo Económico 2014, más del 53% del valor bruto municipal proviene de los servicios turísticos y la actividad inmobiliaria. La transformación socio-residencial iniciada en los años setenta, impulsada por la hidroeléctrica Miguel Alemán y el nombramiento como Pueblo Mágico en 2005, modificó profundamente las actividades económicas del municipio.

    De ser una región rural productiva —dedicada al trigo, maíz, frutales y ganadería—, Valle de Bravo se consolidó como un destino turístico y residencial. El paisaje se adaptó a nuevas prácticas: clubes náuticos, papalotes, esquí acuático, bicicletas y motos de montaña, así como clubes de golf y residencias campestres. Este desarrollo acelerado generó una concentración urbana desigual, donde el crecimiento económico no siempre se reflejó en una mejora equitativa del nivel de vida. El contraste entre turismo, comercio y vida local es hoy uno de los retos más visibles del territorio.

    Cultura: herencia viva y conexión con la naturaleza

    Dentro de Valle de Bravo se mantiene viva la herencia Matlatzinca. Los vestigios arqueológicos de La Peña, centro espiritual y geopolítico de este pueblo, recuerdan su antigua conexión con la naturaleza y el agua. Las prácticas agrícolas tradicionales, como la bendición de semillas (2 de febrero) y la petición de lluvias (15 de mayo), aún reflejan el vínculo sagrado entre las comunidades y la tierra. Estas celebraciones coinciden con el Día de la Candelaria y San Isidro Labrador, y combinan rituales agrícolas con expresiones religiosas mestizas.

    Aunque el impacto del sistema Cutzamala transformó la región, las peregrinaciones y fiestas patronales siguen siendo parte esencial de la identidad local. Los rituales de paso, las danzas y las representaciones de moros y cristianos mantienen viva la relación entre los ciclos naturales y las dinámicas sociales.

    Según el Censo de Población 2020 (INEGI), 398 personas en Valle de Bravo hablan alguna lengua indígena, siendo el mazahua la más hablada, con 317 hablantes. Esta diversidad lingüística evidencia la persistencia cultural y la riqueza humana del territorio.

    Iglesia de Santa María, Valle de Bravo – Fuente: Alejandra Silva
    Conclusiones: un sistema vivo en transformación

    Podemos observar cómo la riqueza natural de Valle de Bravo ha moldeado el comportamiento humano, la economía y la cultura. Los cambios en el paisaje han transformado el lugar, pero los vestigios de otras épocas siguen presentes en la vida cotidiana. El territorio se revela como un sistema vivo que se nutre y nutre a quienes lo habitan, recordándonos que comprender su historia es también comprendernos a nosotros mismos.

    Referencias

    Asentamientos humanos

    De los Pueblos Indígenas, I. |. I. N. (s. f.). Etnografía del pueblo matlatzinca del Estado de México. gob.mx. https://www.gob.mx/inpi/articulos/etnografia-del-pueblo-matlatzinca-del-estado-de-mexico

    Historia de Valle de Bravo. (2024, 11 julio). Programa Destinos México. https://programadestinosmexico.com/historia-de-valle-de-bravo/

    Referencias Economía

    Tapia J., (2016) Valle de Bravo: Pueblo Mágico, ciudad de contrastes. Diseño y Sociedad, Publicación No. 40 (22-37). https://disenoysociedadojs.xoc.uam.mx/index.php/disenoysociedad/issue/view/33

    Referencias Cultura

    Valle de Bravo: Economía, empleo, equidad, calidad de vida, educación, salud y seguridad pública | Data México. (s. f.). Data México. https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/geo/valle-de-bravo#population-and-housing

    Escrito por Alejanda Silva (egresada de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Conociendo a los Umanos: Luis Fernando Guerrero y su visión de la arquitectura con tierra

    Conociendo a los Umanos surge con el objetivo de acercarnos un poco más a la vida de los docentes y comunidad UMA. Es interesante descubrir los caminos que han recorrido: ¿Cuál fue esa senda que atravesaron para estar hoy en día aquí? ¿Cómo ha sido esa búsqueda del propósito? ¿Qué viene en adelante para cada una/uno y para la UMA?

    En esta segunda edición de Conociendo a los UMAnos, tuve la oportunidad de tener una charla virtual muy interesante con el Arquitecto Luis Fernando Guerrero Baca, referente en el campo de la arquitectura con tierra. Su carisma, entusiasmo y, sobre todo, su pasión por compartir el conocimiento hacen que conversar con él sea una experiencia emocionante y reflexiva.

    Primeros encuentros con la tierra

    Luis Fernando fue uno de nuestros profesores del taller de tierra del primer semestre de la maestría en arquitectura sostenible de la UMA. Aunque el tiempo compartido fue corto, alcanzamos a realizar pruebas para identificar la composición de diferentes tierras, fabricar adobes, completar parte de un muro en bahareque y reparar unas bancas utilizando la técnica del cob.

    Para contextualizar parte de su trayectoria, comparto un apartado tomado del libro que escribió junto a Alejandra Caballero: Experiencias de Bioconstrucción. Conceptos generales y visiones desde México (2021), con algunos datos actualizados a la fecha:

    “Arquitecto, Maestro en Restauración Arquitectónica y Doctor en Diseño con especialidad en Conservación y Restauración del Patrimonio Construido. Desde 1998, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt con Nivel III.  Ha realizado investigaciones sobre tipología arquitectónica, teoría de la conservación del patrimonio, sistemas constructivos tradicionales y edificación sostenible con tierra, ha escrito más de 250 artículos en publicaciones mexicanas y extranjeras, ha impartido más de 350 conferencias, cursos y talleres sobre estos temas en instituciones académicas alrededor del mundo. Escritor y editor de varios libros. Desde 1987 ha sido profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Área de Investigación en Conservación y Reutilización del Patrimonio Edificado. Es consultor internacional para el Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO, miembro de la Red Iberoamericana PROTERRA, y representante en la UAM-Xochimilco de la Cátedra UNESCO de Arquitecturas de Tierra, Culturas Constructivas y Desarrollo Sostenible.”

    Foto del grupo con Luis Fernando Guerrero Baca. Fuente: Adriana Córdoba
    ¿Podrías contarnos un poco sobre tu juventud, dónde estudiaste? ¿Qué te motivó a enfocarte en la arquitectura en tierra? ¿Hay alguna experiencia personal o cultural que influyó en esta decisión?

    Desde niño siempre quise ser arqueólogo, pero mis papás decían que eso no era rentable, que tenía que estudiar algo “serio”. Me cambié a ingeniería química y a los dos años salí corriendo de la carrera. Siempre me han gustado las cosas artísticas, así que me cambié a Arquitectura, sin saber mucho. No tenía ningún contexto familiar en la arquitectura, además empezaba con “Arq”, como Arqueología.

    Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. A finales de los setentas y comienzos de los ochentas llegaron varios profesores sudamericanos exiliados: chilenos, uruguayos, algunos brasileros y muchos argentinos. Entre ellos, tres venían huyendo de Argentina porque promovían el uso de la tierra como material constructivo. Hoy nos suena increíble, pero en los ochenta la gente podía ir a la cárcel por proponer la lectura del libro Arquitectura para los pobres de Hassan Fathy. Eran vistos como comunistas, sin necesariamente ser militantes.

    Comencé a llevarme bien con ellos sin saber nada sobre construcción con tierra. Lo triste es que fuimos solo cuatro estudiantes los que nos interesamos por estos temas. Yo les seguí los pasos y los tuve tres trimestres seguidos. Estamos hablando de 1982 y había muy poca información sobre estos temas en México. Así que comenzamos a salir de Ciudad de México para hacer registros en los pueblos cercanos. Estuvimos en la exposición itinerante de CRAterre sobre la obra de Hassan Fathy, consultábamos la bibliografía que nos compartían… y así me fui adentrando en este mundo.

    Formación autodidacta y colaboración internacional

    Al terminar la carrera, quise especializarme en construcción con tierra, pero descubrí que no había nada específico en las universidades. Lo más cercano era la maestría en restauración de monumentos del INAH. Esto fue en 1985, justo cuando ocurrió el terremoto en la Ciudad de México, lo que cambió mucho el panorama. Trabajamos intensamente en el Centro Histórico, aprendimos muchísimo y nos dimos cuenta de que carecíamos de datos: estábamos empezando desde cero a entender la construcción con tierra.

    Seguí mi formación de manera autodidacta, preguntándole a la gente, viajando por el país, pero lo que encontré fue que aquellos interesados en el tema, estábamos muy desconectados. Oía algo de Alejandra Caballero, pero no nos conocíamos. Fue hasta el 2011 que esto sucedió y desde entonces sigo colaborando con ella en sus talleres en Tlaxco.

    Yo veía que la construcción con tierra se realizaba de forma muy aislada. Desde mi puesto como profesor en la universidad, me fui conectando con el Instituto de Antropología. Paradójicamente, terminé colaborando con varios arqueólogos, así que volví a mi sueño infantil. Hoy no ejerzo como arquitecto; me dedico a la docencia, investigación y documentación. Me buscan mucho para asesorar restauraciones, no porque sepa mucho, sino porque somos pocos quienes trabajamos estos temas.

    En 1999 tomé un curso que organizó CRAterre con el Instituto Getty en Perú. Fue una experiencia única, porque entré en contacto con colegas de varios países. Ahí descubrí que no estaba solo, y encontré el potencial del trabajo en red.

    Taller de Construcción con tierra en la UMA. Fuente: Adriana Córdoba.

     

    ¿Qué opinas sobre las tecnologías como la impresión 3D con tierra?

    La verdad es que tengo sentimientos encontrados, ya que se contradice la lógica natural del trabajo con la tierra. Es una estrategia pensada para la automatización que obviamente genera dependencia de la tecnología y soluciones estandarizadas, lo que es opuesto a la libertad que ofrece la tierra como material constructivo. Es importante avanzar en la disminución del esfuerzo de algunas etapas de la construcción, pero no podemos dejar todo el trabajo a las máquinas porque, además de hacernos dependientes, se mercantiliza y precariza la actividad humana, se desintegra la colaboración comunitaria y se agudizan las diferencias económicas entre las sociedades que tienen acceso a las tecnologías y las que no lo tienen.

    ¿Qué identificas como ventajas o desventajas del uso de tierra en la construcción?

    Mucha gente desconoce las ventajas que tiene la construcción con tierra: la condición higrotérmica apropiada que tienen estos materiales. Es claro que falta información, faltan estudios, para entender y dimensionar sus potencial y limitaciones a fin de no idealizarlo. Hay regiones en México donde las personas viven en casas de tierra muy bien, sin necesidad de aires acondicionados, gracias a los espesores de muro, que dan confort.

    Cuestiones como el uso de los recursos locales, el ser un material 100% reciclable y tener tantos milenios de experiencia constructiva, son rasgos que muchas personas no valoran. Ven la construcción en tierra como algo complejo, con la percepción de que lo que está hecho con cemento es lo que funciona, y que la tierra es insalubre, insegura y reflejo de pocos recursos económicos.

    ¿Cómo ves la evolución de la arquitectura en tierra en México?

    El desarrollo constructivo y los procesos académicos relacionados con el uso de la tierra son muy heterogéneos. Hay universidades como el ITESO, en Guadalajara, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Autónoma de Baja California que mantienen interés y enseñan sobre el tema, pero hay otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, la UAM o la UNAM, la universidad más grande del país, en las que no se habla sobre el uso de la tierra como material constructivo. Sigue habiendo mucho desinterés, a pesar de que, paradójicamente, comienza a haber mucha demanda.

    ¿Hay algún proyecto o iniciativa en la que hayas trabajado en construcción con tierra que destaques como un proyecto bien ejecutado?

    Me está dando mucho gusto lo que está pasando en Guatemala. Me invitaron desde hace ya cuatro años a colaborar en la exploración, y al mismo tiempo, consolidación de lo que iba apareciendo en Kaminaljuyú, una ciudad que debería estar en la lista de Patrimonio Mundial. Es un sitio fuera de serie, construido con diferentes técnicas de tierra por una cultura vinculada a los Mayas, que se desarrolló en lo que ahora es la ciudad capital de Guatemala.

    La arqueóloga Barbara Arroyo me invita como restaurador de lo que va apareciendo, porque la arquitectura en tierra tiene esta condición que, al excavar, se comienza a desintegrar. Así que hemos experimentado varias técnicas de consolidación, reintegración, relleno de grietas y he aprendido muchísimo de estos edificios tan bien hechos con tierra.

    ¿Qué sugerirías para la facultad de arquitectura de la UMA a futuro?

    Espero que se dedique más tiempo práctico a la valoración de la construcción con tierra. Yo veo que en otras asignaturas que toman, le dedican muchas horas a la parte teórica, pero el tiempo destinado a la práctica es muy corto. Entre las cosas que más valoro de la tierra es que es un material que te permite aprender haciendo, despegándote un poco del computador.

    Adicionalmente, pienso que en la docencia de la construcción con tierra se confía demasiado en la perspectiva de CRAterre. Es como un manual del que no se salen y siento que se pierde de vista todo lo que en nuestros países tenemos para explorar y experimentar. La visión de CRAterre resultó muy pedagógica en su momento, y qué bueno que hubo generaciones que aprendieron desde esa perspectiva, pero tenemos una riqueza casi infinita en nuestros países que estamos desperdiciando por depender de una estructura excesivamente metodológica, cuando la realidad nos rebasa por todos lados por su riqueza y diversidad.

    Construyendo el bahareque Fuente: Adriana Córdoba
    ¿Qué le sugerirías a una arquitecta o arquitecto que ya se gradúa y quiere comenzar a acercarse al mundo de la tierra?

    Lo primero sería la participación en talleres. Lo que uno aprende usando las manos lo memoriza el cuerpo completo. De nada sirve ver o leer sobre arquitectura con tierra si no metes las manos y los pies al barro. Gran parte consiste en desarrollar la capacidad de reconocer con los sentidos el material.

    En la edificación con tierra no todo se puede planear. Casi todo es imprevisto, en especial en la restauración del patrimonio construido. Es urgente desarrollar el interés por aprender de los edificios viejos. No hay una tierra perfecta, sino que cada sociedad aprendió a mejorar su calidad en función de lo que les ofrecía la naturaleza localmente y, sobre todo, de sus necesidades reales. No deberíamos tenerles miedo a los errores. Echando a perder se aprende. Con la tierra, los errores no cuestan tanto.

    Las experiencias y reflexiones de Luis Fernando Guerrero nos muestran que la construcción con tierra va más allá de la técnica: es una forma de reconectar con la cultura, la comunidad y el entorno. Su compromiso con la transferencia de saberes y la investigación nos invita a valorar y respetar estos conocimientos para construir un futuro más consciente.

    Me siento muy agradecida por este espacio y emocionada por haber tenido esta oportunidad. Esperamos continuar conociendo más UMAnos.

     

    Referencias:

    • Caballero, A., & Guerrero, L. F. (2021). Experiencias de bioconstrucción: Conceptos generales y visiones desde México. Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
    • CRAterre. (s.f.). Centre international de la construction en terre. Recuperado de https://craterre.org
    • PROTERRA. (s.f.). Red Iberoamericana PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org
    • Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción con Tierra (SIACOT). (s.f.). Red PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org/siacot
      Escrito por Adriana Córdoba Jurado (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Biofiltros para sanear el agua: “Sembrando agua”

    Biofiltros para sanear el agua: “Sembrando agua”

                      El Humedal, Tour virtual. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://elhumedal.org/tour

    En proyectos actuales de arquitectura, cada vez hay más interés por integrar sistemas relacionados con el agua. Su disponibilidad, uso y retorno se han vuelto temas urgentes para lograr un bienestar colectivo.

    Los biofiltros han sido una de las soluciones más inspiradoras con las que me he encontrado. Esto se debe a que no solamente atienden el tema del agua por separado. También, desde un profundo entendimiento de la naturaleza, permiten sanear aguas residuales de forma accesible, eficiente y sostenible.

    ¿Qué es un biofiltro?

    En términos generales, un biofiltro es un sistema de tratamiento de aguas residuales basado en la naturaleza. Puede diseñarse de diversas maneras, dependiendo del tipo de agua a filtrar y del uso final que se le quiera dar.

    A diferencia de los sistemas convencionales, que dependen de maquinaria o procesos químicos, los biofiltros utilizan procesos naturales como la alimentación de microorganismos, la filtración a través de sustratos y el uso de vegetación adaptada.

    Alternativas sostenibles: ecotecnologías del agua

    Aunque el concepto lleva varios años desarrollándose, la mayoría de las propuestas que han dominado el mercado son filtros comerciales. Sin embargo, estos requieren recursos contaminantes, tienen un impacto ambiental considerable y son costosos.

    Para contrarrestar esta situación, surgen las ecotecnologías del agua. Estas se diseñan con materiales naturales, reutilizables (como cubetas) o elementos constructivos de bajo costo. Gracias a esto, es posible construir biofiltros caseros que puedan incorporarse a casi cualquier proyecto arquitectónico.

    Tipos de biofiltros de escala doméstica

    Existen biofiltros de diferentes tipos y tamaños. Sin embargo, aquí nos enfocamos en los que pueden instalarse en viviendas particulares:

    Biojardineras

    También conocidas como “lavaderos ecológicos”, tratan aguas grises de lavabos o regaderas mediante flujo subsuperficial. Visualmente parecen jardineras comunes, pero en vez de tierra, usan un lecho filtrante de grava y arena. Sobre él crecen plantas resistentes como platanillo, papiro, juncos o lirios acuáticos.

    Humedales construidos

    Estos sistemas, más grandes y abiertos, pueden recibir tanto aguas grises como negras. Imitan el funcionamiento de un ecosistema acuático como un estanque o laguna. Para ello, usan plantas acuáticas y sustratos por donde fluye el agua, ya sea superficial o subterráneamente.

    Además, son capaces de tratar el agua de una vivienda entera o incluso de comunidades pequeñas.

    En consecuencia, estos sistemas no solo limpian el agua. También regeneran el paisaje y fortalecen los lazos entre las personas y su entorno. Esto se logra al involucrar a la comunidad en los procesos de saneamiento y filtración.

    ¿Cómo funciona un biofiltro?

    A continuación, se describen las etapas principales de su funcionamiento:

    • Captación: se recolectan aguas grises o jabonosas.

    • Filtrado inicial y trampa de grasas: el agua pasa por capas de piedra, reteniendo sólidos.

    • Procesos biológicos: microorganismos en el sustrato descomponen compuestos orgánicos.

    • Absorción vegetal: las plantas absorben nutrientes y contaminantes.

    • Almacenamiento y uso: el agua tratada se reutiliza para riego o servicios no potables.

     

     

    Permahabitat. (s. f.). Ecotecnias. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://permahabitat.wixsite.com/permacultura/ecotecnias
    Escuela Itinerante del Agua, en la sección “Quiénes somos”. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://escuelaitinerantedelagua.org/
    Casos reales de implementación

    Por ejemplo, la Escuela Itinerante del Agua ha desarrollado procesos comunitarios de diseño y construcción de biofiltros. A través de talleres, promueven la “siembra de agua” como estrategia para enfrentar la crisis hídrica. Su enfoque pedagógico, comunitario y regenerativo ha impactado positivamente a comunidades con acceso limitado al agua potable.

    Actualmente, trabajan en la Península de Yucatán. Su objetivo es ayudar a proteger y revitalizar la mayor reserva de agua subterránea del país.

    El caso UMA: pedagogía viva

    En la Universidad del Medio Ambiente (UMA) también se ha integrado esta tecnología. Por ejemplo, el humedal de tratamiento del campus recibe aguas negras y jabonosas de baños y cocinas.

    De manera técnica, está compuesto por filtros, trampas de sólidos y un lecho de plantas como el platanillo. El sistema está oculto en el paisaje y permite que el agua pase por varias etapas de depuración antes de ser reutilizada.

    Por otro lado, más allá de su función técnica, este humedal es una herramienta pedagógica viva. Permite a estudiantes, docentes y visitantes observar cómo la naturaleza regenera lo que normalmente consideramos desecho.

    El humedal de la UMa – Fuente: Regina Rueda
    Conclusiones: una tecnología con urgencia

    La distribución de agua potable en México no es equitativa. Por ejemplo, muchas zonas rurales y urbanas carecen tanto de agua limpia como de sistemas adecuados de drenaje.

    En estos contextos, implementar biofiltros no solo es viable. También es una forma de empoderar a las personas para cerrar sus propios ciclos del agua.

    Además, frente al cambio climático y la contaminación, estas tecnologías representan una forma concreta de actuar desde lo local.
    Por consiguiente, con creatividad, conocimiento y colaboración, podemos transformar nuestra relación con el agua.

     

    Referencias

    Biofiltra. (s.f.). Biofiltros. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://biofiltra.com/

    CESUMA – Universidad Internacional del Talento. (2022, 9 junio). Breve historia del tratamiento de agua. Recuperado de https://www.cesuma.mx/blog/breve-historia-del-tratamiento-de-agua.html

    Condorchem Envitech. (2021, 15 septiembre). Historia sobre el tratamiento del agua potable. Recuperado de https://condorchem.com/es/blog/historia-sobre-el-tratamiento-del-agua-potable/

    El Humedal. (s.f.). Tour virtual. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://elhumedal.org/tour

    Escuela Itinerante del Agua, Escuela Itinerante del Agua. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://escuelaitinerantedelagua.org/

    Fundación Canal. (s.f.). El agua en la antigua Roma. Canal Educa. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://www.fundacioncanal.com/canaleduca/pdf/el-agua-en-la-antigua-Roma-publicacion.pdf

    Permahabitat. (s.f.). Ecotecnias. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://permahabitat.wixsite.com/permacultura/ecotecnias

    Unidad de Ecotecnologías, UNAM. (s.f.). Humedales artificiales. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://ecotec.unam.mx/ecoteca/humedales-artificiales-2

    Unidad de Ecotecnologías, UNAM. (s.f.). Humedales artificiales. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://ecotec.unam.mx/ecoteca/humedales-artificiales-2

    Universidad del Medio Ambiente. (s.f.). Manejo integral del agua en la UMA. UMA México. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://uno.umamexico.com.mx/wp69/manejo-integral-del-agua-en-la-uma/

    Universidad del Medio Ambiente. (s.f.). Los humedales como estrategia para el manejo integral del agua. UMA México. Recuperado el 25 de abril de 2025, de https://uno.umamexico.com.mx/wp69/los-humedales-como-estrategia-para-el-manejo-integral-del-agua/

    Escrito por Regina María Rueda Carmona (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Conociendo a los Umanos: Andreea Dani

    Conociendo a los Umanos surge con el objetivo de acercarnos un poco más a la vida de los docentes y directivos de la UMA. Es interesante aprender sobre los caminos que han recorrido: ¿Cuál fue esa senda que atravesaron para estar hoy en día aquí? ¿Cómo ha sido esa búsqueda del propósito? ¿Qué viene en adelante para cada una/uno y para la UMA?

     

    El recorrido de Andreea Dani en la Arquitectura Sostenible

    La arquitectura sostenible es un tema crucial en la actualidad, y en la UMA se aborda desde diferentes enfoquesEn esta primera charla, tuve la oportunidad de entrevistar a Andreea Dani, directora del área de Arquitectura Sostenible en la Universidad del Medio Ambiente (UMA). Andreea es arquitecta de la Universidad de Cluj-Napoca, Rumania, y ha dedicado gran parte de su vida laboral a la academia y a la construcción con tierra. Ha trabajado en Francia y México, y reside en México desde hace 17 años.

    Nos encontramos en la terraza Sauco. Cuando llegué, ella ya estaba sentada, como siempre, sonriente. Previamente, habíamos revisado algunos temas que queríamos abordar, así que sabíamos más o menos de qué trataría la charla. Lo que no previmos fue que no tendríamos tiempo para abarcar todos los temas planificados. Sin embargo, aprovechamos el momento y logramos hablar especialmente del camino que la llevó a ser hoy en día la directora de la maestría en la UMA.

    El descubrimiento de la construcción con tierra

    Andreea nació en Rumania y estudió arquitectura allí, pero no fue en la universidad donde se conectó con la tierra, ya que en la Facultad de Arquitectura de Cluj-Napoca se hablaba poco de ella. Su primer contacto fue en el museo etnográfico de la ciudad, donde tuvo una visión clásica y hermosa de la arquitectura tradicional. Fue gracias a su llegada a Grenoble, en Francia, donde realizó un año de intercambio a través del programa Erasmus, que tuvo la oportunidad de adentrarse en los talleres de experimentación de CRAterre y vivir de cerca el mundo de la construcción con tierra. Estos talleres los realizó de manera extracurricular. Allí descubrió un lado estético y valioso de la arquitectura de tierra y de la sostenibilidad que no había vislumbrado en Rumania. Se involucró como voluntaria en diversos procesos y así aprendió sobre materiales naturales y saludables.

    Este acercamiento a CRAterre le abrió la oportunidad de una beca para realizar una práctica profesional en el extranjero. Ese momento fue crucial: Andreea decidió viajar a México para hacer su práctica y, 17 años después, reside en Valle de Bravo, México. Trabajó junto a Elena Ochoa en el CIPTEV, donde ayudaba a organizar el Diplomado de construcción con tierra y materiales naturales, en el cual, durante varios, fines de semana, los estudiantes aprendían distintas técnicas.  Asimismo apoyaba a recibir visitas de grupos de estudiantes del Tecnológico de El Grullo al centro. Así surgió la invitación a dar una conferencia sobre manejo de residuos de la construcción en el Tecnológico y, posteriormente, a impartir clases.

    Botmobil_IleD’Yeu, Francia 2006. Fuente: Andreea Dani

     

    Ecolocalli y la enseñanza de la arquitectura sostenible

    En 2009, Andreea se encontraba viajando entre Guadalajara y El Grullo, un trayecto de aproximadamente cuatro horas y media en ese entonces. Como una joven entusiasta, no solo combinaba su tiempo entre ambos lugares, sino que también fundó Ecolocalli, una asociación civil inspirada en el Ciptev, que promovía la construcción con tierra y la recuperación de saberes locales en la comunidad de Ayotitlán, perteneciente al municipio de Cuautitlán de García de Barragán. En febrero de 2012 le ofrecieron coordinar la carrera de Arquitectura en El Grullo, donde logró la acreditación del programa por la Acreditadora Nacional de Programas de Arquitectura, y Disciplinas del Espacio Habitable A.C. (ANPADEH) y propuso la inclusión de técnicas tradicionales en el plan de estudios.

    Taller Festival de la Tierra en Guadalajara 2009. Fuente: Andreea Dani
    La llegada a la UMA y el futuro de la arquitectura sostenible

    En mayo de 2015 Andreea conoció a Dora María Ruiz (Doris, como la conocemos en la UMA) y a Oscar Hagerman en un evento de la Asociación de Instituciones de la Enseñanza de la Arquitectura de la República Mexicana A.C. (ASINEA). Oscar le insistió en que debía conocer la UMA. Andreea ya estaba siguiendo las noticias de la UMA desde la apertura de la primera generación de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible y quedó encantada con la historia del diseño del campus por parte de Oscar, el uso de materiales como la tierra y la madera, la escala y la inclusión de la comunidad. Poco después de este encuentro, en enero de 2016, comenzó a trabajar en la UMA como directora del área de Arquitectura Sostenible.

    Desde entonces, Andreea ha guiado el codiseño de los programas de estudio de arquitectura, ha liderado la maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible y ha estado involucrada en proyectos de consultoría o relacionados con el campus. Tanto Andreea como la UMA han hecho grandes esfuerzos por contar con un excelente cuerpo docente, aportando diferentes conocimientos, puntos de vista, técnicas, materiales y estrategias para enriquecer el programa y ofrecer una formación novedosa.

    Diplomado de construcción con tierra cruda en la UMA. Fuente : Andreea Dani
    Reflexión sobre la arquitectura y su impacto

    Al cerrar nuestra charla, hablamos un poco sobre cómo se imagina el futuro de la UMA. Su sueño es que la UMA contribuya a que no se pierdan los saberes tradicionales, se siga valorando la arquitectura que responde a las condiciones geográficas y se discutan los modos de habitar actuales. Esta reflexión busca entender cuál es la arquitectura adecuada y el papel de los materiales locales. Andreea se hace esta pregunta poderosa con la intención de dialogar con la comunidad, con la UMA como parte de este proceso, y mantener vivo el espíritu de la arquitectura local.

    La última pregunta que le hice fue: ¿Qué le dirías a alguien que está pensando estudiar arquitectura en este momento? Su respuesta: “Cada persona tiene un llamado y ciertos talentos que podemos poner al servicio de ese llamado para hacer una contribución valiosa al mundo. Si alguien es consciente de esto, ha reflexionado sobre cuál es su llamado y realmente siente que es la arquitectura, le diría ‘bienvenida o bienvenido’. Pero considero importante que se haga esta reflexión primero. Si la idea del servicio no está presente, invitaría a reconsiderarlo, ya que los arquitectos y arquitectas debemos estar al servicio de quienes habitan los espacios y del mundo vivo que nos rodea, pues nuestra profesión tiene la capacidad de impactar de manera significativa los ecosistemas y las formas de habitar. Este ejercicio debe realizarse desde una postura ética y de servicio”.

    Después de esta enriquecedora charla, quedan ganas de seguir explorando temas como la construcción en tierra en el contexto local mexicano y global, los retos y las oportunidades que enfrenta la construcción con materiales nobles, y las perspectivas para un futuro más sostenible.

    Muchas gracias a Andreea por su tiempo y esperamos continuar conociendo a más Umanos.

    Escrito por Adriana Córdoba Jurado (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

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