{"id":32057,"date":"2019-09-19T23:15:37","date_gmt":"2019-09-19T23:15:37","guid":{"rendered":"https:\/\/umamexico.com\/?p=32057"},"modified":"2019-09-19T23:15:37","modified_gmt":"2019-09-19T23:15:37","slug":"el-potencial-de-aprendizaje-de-esa-tierra-de-cultivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/2019\/09\/19\/el-potencial-de-aprendizaje-de-esa-tierra-de-cultivo\/","title":{"rendered":"El potencial de aprendizaje de esa tierra de cultivo"},"content":{"rendered":"<p>\u00adSusana Mar\u00eda Montesinos Abati<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os adquir\u00ed un terreno de 7 hect\u00e1reas en el campo para recrearme en la naturaleza y cultivar alimentos para mi familia. Escog\u00ed el lugar por encontrarse aislado de todo indicio de civilizaci\u00f3n y al mismo tiempo a s\u00f3lo 20 minutos de San Miguel de Allende, ciudad repleta de recursos para la conservaci\u00f3n. No hab\u00eda mayor aspiraci\u00f3n que la de regocijarme en la naturaleza con la producci\u00f3n de alimentos como excusa.<!--more--><\/p>\n<h2>El reto de mi sue\u00f1o en el campo<\/h2>\n<p>Durante el \u00faltimo a\u00f1o pude dedicarme a trabajar personalmente en el terreno para darme cuenta del enorme reto que supone producir alimentos en el clima semides\u00e9rtico: temperaturas extremas, heladas y sequ\u00edas fulminantes de varios meses de calor t\u00f3rrido. La degradaci\u00f3n y el desequilibrio ecosist\u00e9mico, consecuencia de los antiguos monocultivos de ma\u00edz y el sobre-pastoreo, han favorecido la presencia descontrolada de hormigas y chapulines que hacen pr\u00e1cticamente imposible producir hortalizas a campo abierto. Hasta los \u00e1rboles nativos como el mezquite y el huizache los cubre el paxtle, una bromelia que ha invadido los remanentes de bosque y que acaba lentamente con \u00e1rboles centenarios.<\/p>\n<p>As\u00ed que no estaba resultando f\u00e1cil cumplir mis aspiraciones productivas y mucho menos disfrutar del campo. Mi \u00fanica interacci\u00f3n con gente de la comunidad ocurri\u00f3 cuando el ejido cerc\u00f3 su terreno, bloqueando el acceso en veh\u00edculo hasta el m\u00edo. El asunto se resolvi\u00f3 solicitando ayuda al Municipio sin embargo, me di cuenta del tremendo abismo cultural que hab\u00eda entre nosotros. Lo cierto es que s\u00f3lo se ve\u00eda uno que otro campesino trabajando la milpa de temporal unos cuantos d\u00edas al a\u00f1o, la interacci\u00f3n no parec\u00eda un verdadero problema. El camino de tan poco transitado se fue cerrando y haciendo cada vez menos accesible. No me rodeaban bosques sino pastizales, que con el tiempo descifr\u00e9 eran campos de cultivo de ma\u00edz ahora abandonados. Lejos de mortificarme, este descubrimiento me hac\u00eda sentir \u00fanica en el lugar y due\u00f1a del paisaje circundante. Mi terreno segu\u00eda cumpliendo los requisitos de estar en medio de la nada, un espejismo pues lo cierto es que todas las tierras alrededor tienen propietario.<\/p>\n<h2>Estudiar en la UMA inici\u00f3 el cambio<\/h2>\n<p>Las cosas empezaron a cambiar en cuanto me convert\u00ed en estudiante de la UMA. All\u00ed encontrar\u00eda las respuestas para entender el lugar y los medios para cumplir pronto mis objetivos. A medida que transcurr\u00eda el primer semestre experiment\u00e9 una profunda transformaci\u00f3n. El lugar y mis aspiraciones fueron cobrando forma de proyecto y mis vecinos de \u00a1codise\u00f1adores! Me fui sensibilizando a la situaci\u00f3n socioambiental que sosten\u00eda mi privilegio de adquirir una tierra a muy buen precio y aunque aislada y solitaria, con posibilidad de contratar mano de obra barata y de gran calidad. La gente que me rodeaba no era de trato f\u00e1cil pero poco a poco me di cuenta de sus habilidades.<\/p>\n<p>El 10 de mayo de 2018 tuve un encuentro con un vecino que termin\u00f3 mi transformaci\u00f3n personal y la del proyecto. Me abri\u00f3 los ojos al profundo problema social y ambiental que existe en el campo mexicano, especialmente en los climas semi\u00e1ridos. La UMA hab\u00eda preparado en pocos meses el terreno de cultivo para poder interpretar aquel evento de una manera nueva.<\/p>\n<h2>Marcelino y la tierra de cultivo<\/h2>\n<p>Todo empez\u00f3 con la arremetida del ganado vecino a mi finca. Si las vacas de Marcelino no se hubieran colado a mi terreno y pisoteado mi huerto, yo no hubiera tenido que ir al suyo para cumplir con el protocolo de entrega personal del ganado, <em>junto con el reclamo<\/em>. Y el reclamo era severo: el esfuerzo invertido en la labranza manual de mi tierra no era poca cosa y pese a mi amor por los animales, no me explicaba por qu\u00e9 habiendo tanto espacio ten\u00edan que pasar precisamente por ah\u00ed. Puse especial \u00e9nfasis en lo de la \u201clabranza manual\u201d, como si tuviera m\u00e1s m\u00e9rito y derecho a ser respetada por ser una pr\u00e1ctica antigua y en desuso; como recalcando que jam\u00e1s dar\u00eda entrada a un tractor a mi terreno por tener \u00e9ste una vocaci\u00f3n especial y privilegiada respecto a las tierras circundantes: la de ser un prometedor agroecosistema sustentable en desarrollo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-32060 size-large\" src=\"https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/A-todo-se-acostumbra1-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/A-todo-se-acostumbra1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/A-todo-se-acostumbra1-300x225.jpg 300w, https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/A-todo-se-acostumbra1-768x576.jpg 768w, https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/A-todo-se-acostumbra1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>Las vacas se dejaron llevar por el olor a tierra mojada mientras Marcelino se ocupaba en sus abejas. No se disculp\u00f3 en absoluto. En su lugar y de manera bastante recia, me hizo ver que la responsabilidad era m\u00eda por no tener cercado el terreno. En mi defensa no se me ocurri\u00f3 otra cosa que argumentar que lo ten\u00eda as\u00ed para que los coyotes pasaran (ellos s\u00ed), como si \u00e9l fuera a ver alg\u00fan valor en eso. El abismo abierto entre el lugare\u00f1o y yo, agroec\u00f3loga neo-rural con cisterna y huerto, aumentaba conforme trataba de defender mi pintoresco proyecto. \u201c\u00bfDijo miel?, no sab\u00eda que por aqu\u00ed hubiera abejas\u201d, fue lo siguiente que decid\u00ed agregar.<\/p>\n<p>Mi huerto era lo \u00fanico h\u00famedo en kil\u00f3metros a la redonda, ubicado en zona rural de Guanajuato y a 30 minutos en burro de la comunidad m\u00e1s cercana, el agua irrumpe con las lluvias y desaparece r\u00e1pidamente a trav\u00e9s de los arroyos que s\u00f3lo la transportan unas cuantas horas al a\u00f1o. A su paso deja profundas c\u00e1rcavas y arrastra todo lo que encuentra (sobre todo el suelo desnudo). As\u00ed es el agua de Guanajuato: escasa y torrencial. Le dicen agua bronca, como llamar\u00eda yo a su gente.<\/p>\n<p>Marcelino se encontraba recostado en el tronco de uno de los escasos mezquites de un pastizal inmenso. Me incomod\u00f3, no me hab\u00eda dado yo el permiso de hacer lo mismo. Entend\u00ed que la envidia ten\u00eda que ver m\u00e1s con su arraigo que con su disfrute. Ese hombre se encontraba en su tierra, la tierra de sus ancestros, correspond\u00eda al lugar. La diferencia entre poseer una tierra o pertenecer a ella la encarnaba Marcelino; junto a aquellos agaves en un paisaje que cobraba sentido con su presencia. Ante \u00e9l me sent\u00eda una forastera, agroec\u00f3loga de buenas intenciones pero inmigrante al fin y al cabo.<\/p>\n<p>El terreno era enorme para contener algunos panales de abejas, unas cuantas vacas y s\u00f3lo un vaquero. Sin duda hab\u00eda sido tierra de cultivo, pues se sent\u00edan todav\u00eda los surcos de la milpa debajo de los pies. Era evidente que llevaba a\u00f1os abandonada al pastoreo indiscriminado. La visi\u00f3n del paisaje escarpado al otro lado del r\u00edo daba una idea de la lentitud con la que las condiciones del semidesierto permit\u00edan la restauraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n que debi\u00f3 cubrirlo anta\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>El potencial<\/h2>\n<p>\u201cTenemos 21 hect\u00e1reas\u201d coment\u00f3 Marcelino orgulloso. Me escandalic\u00e9 de aquel desperdicio de tierra en una sucesi\u00f3n aparentemente detenida. El agua en Guanajuato no facilita la regeneraci\u00f3n natural del bosque de mezquites talado para sembrar milpa, (mucho menos cuando a su abandono se convierte en potrero para el pisoteo caprichoso de las vacas). Me descubr\u00ed juzgando la situaci\u00f3n antes de procurar entender. Me detuve y empec\u00e9 a ver el potencial aprendizaje que significaba tratar de descifrar las causas y relaciones involucradas en que un pedazo de tierra ubicado en la regi\u00f3n que fuera denominada anta\u00f1o \u201cel granero de la Nueva Espa\u00f1a\u201d, estuviera desaprovechada como tierra de cultivo y maltratada como ecosistema.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-32058 size-large\" src=\"https:\/\/uno.umamexico.com.mx\/wp69\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Potencial1-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"768\" \/><\/p>\n<p>Mis preguntas tajantes y condenatorias se tornaron humildes a medida que conoc\u00eda la historia personal de Marcelino. Empezaba a indagar por la historia misma del sistema, la situaci\u00f3n cobraba nuevo sentido. \u00c9l tambi\u00e9n era un inmigrante y viv\u00eda las consecuencias del desarraigo; estaba pasando unos d\u00edas en su tierra para conocer a su hijo. Su aventura empez\u00f3 a los 16 a\u00f1os cuando migr\u00f3 a Estados Unidos en busca de trabajo. Lo consigui\u00f3 (de sol a sol) poniendo y reparando techos. Sus hermanos se quedaron en Texas, \u00e9l se fue a buscar mejores pagas m\u00e1s al norte. Vive solo, trabaja muy duro y no vio nacer ni crecer a su hijo.<\/p>\n<p>En su relato no hubo asomo de victimismo, ni siquiera mientras relataba lo duro que era llegar al otro lado desde que los Zetas empezaron a condicionar el paso de los migrantes a cambio de mucho dinero y con el riesgo de ser golpeados y secuestrados hasta su env\u00edo. En cambio, s\u00ed puede interpretar de sus palabras lo mucho que extra\u00f1aba el campo. Pude ver que alg\u00fan d\u00eda regresar\u00eda a seguir con sus abejas y vacas encargadas a su hermana durante su prolongada ausencia.<\/p>\n<h2>A todo se acostumbra uno<\/h2>\n<p>Su vida hab\u00eda sido esa y as\u00ed la tomaba. \u201cYa me acostumbr\u00e9\u201d contestaba a todas las preguntas que hac\u00eda yo para entender si los d\u00f3lares pod\u00edan pagar tanto desgarro. Sent\u00ed una profunda compasi\u00f3n por Marcelino, por esa tierra y por las circunstancias, de las que ya no ser\u00eda juez, que los llevaron a separarse. Entend\u00ed por qu\u00e9 ve\u00eda s\u00f3lo viejitos con sus burros y los campos sin \u00e1rboles, sin milpa y sin gente. Ejidos por los que tanto se hab\u00eda luchado a\u00f1os atr\u00e1s, dejados a la inclemencia de la sequ\u00eda guanajuatense. La belleza natural que vi en este lugar y por la que lo escog\u00ed, era el resultado de la transformaci\u00f3n del abandono de sus hombres y de la visi\u00f3n del M\u00e9xico que la sustentaba. A todo, menos al hambre, se acostumbra uno<em>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00adSusana Mar\u00eda Montesinos Abati Hace unos a\u00f1os adquir\u00ed un terreno de 7 hect\u00e1reas en el campo para recrearme en la naturaleza y cultivar alimentos para mi familia. 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