Cuando inicié el 3er semestre de la Maestría en Proyectos Socioambientales en la Universidad del Medio Ambiente, comencé con una idea sencilla: rediseñar una prueba rápida antidoping (PRA) para ahorrar en fletes. Pronto entendí que era solo el punto de partida para algo más amplio: intervenir un sistema.
El Modelo UMA de Proyectos le dio estructura al proceso. La lectura de contexto y del potencial, así como la definición del estado futuro deseado ofrecieron un camino claro para avanzar. El modelo funciona como una guía que orienta el proyecto, pero que permite ajustes conforme se suma nueva información. A lo largo del camino fue necesario replantear preguntas, ajustar alcances y aceptar que el proyecto estaba vivo.
Con un enfoque sistémico, lo que inició como un rediseño de un producto se amplió hacia una cadena de valor completa: residuos sanitarios, emisiones por transporte, decisiones de compra institucional, costos, regulación y producción nacional. La teoría de cambio ayudó a entender que transformar este sistema no dependía de una sola acción, sino de varias intervenciones estratégicas actuando en distintos nodos, pero con un mismo objetivo de impacto.
El equipo de codiseño fue clave para profundizar en la comprensión del sistema. Involucrar a usuarios, equipo técnico y clientes permitió contrastar supuestos, revelar ángulos que yo no veía. El proceso me mostró que diseñar con otros transforma la manera de trabajar, hay que escuchar, dialogar y ajustar conforme se avanza en el proyecto.
Casi al final de esta etapa del proyecto, con la investigación activa pudimos aterrizar algunas de las ideas conceptuales del proyecto. A través de prototipos, pruebas y encuestas, se validaron supuestos clave como la reducción real de volumen, ahorros estimados, reducción de residuos y la usabilidad del nuevo formato.
Al mirar atrás, entiendo que el proceso fue tan importante como el resultado. Diseñar proyectos socioambientales requiere estructura, pero también escucha, flexibilidad y humildad frente al sistema. Este proyecto abrió nuevas preguntas y una forma distinta de abordar el diseño y la toma de decisiones.
Por David González Lozano, estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales. Generación 2024.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
En mi paso por la Universidad del Medio Ambiente (UMA) he aprendido que cuidar el ambiente no es solo proteger bosques, mares o especies. También significa cuidar lo que nos hace profundamente humanos: nuestras relaciones, nuestras emociones, nuestras distintas formas de pensar y de sentir el mundo.
Cuando recordé la frase “cuidar el ambiente es cuidar a la gente”, muy usada en una escuelita ambiental en la que tuve oportunidad de colaborar como voluntario, resonó en mí más allá de lo académico. Me hizo darme cuenta que no hay un afuera separado del adentro: el bienestar de la Tierra y el bienestar de quienes la habitamos están profundamente entrelazados.(Capra & Luisi, 2014).
En la naturaleza, la biodiversidad es señal de salud y resiliencia; en lo humano, esa fuerza proviene de la diversidad que llevamos dentro como comunidad. Y dentro de esa riqueza, la neurodiversidad ocupa un lugar especial para mí, porque ha sido parte de mi propia historia.
El cambio empieza dentro
Por mucho tiempo enfoqué mi energía trabajando temas socioambientales y poniendo principal atención en todo lo que estaba fuera: restaurar un ecosistema, reducir la contaminación, impulsar cambios en comunidades. Todo eso es valioso, pero aquí, en la UMA, he aprendido que los procesos regenerativos también empiezan en mi interior.
El enfoque regenerativo nos recuerda que no podemos crear un cambio profundo y duradero si no cultivamos, en paralelo, un trabajo interno de autoobservación, introspección y reconexión (Mang & Haggard, 2016). Esto implica reconocer nuestras sombras, patrones aprendidos, miedos y bloqueos, así como nuestras fortalezas y potenciales. A veces ese trabajo interno es incómodo, porque nos lleva a cuestionar creencias, reconocer heridas, debilidades o aceptar partes nuestras que no siempre habíamos querido mirar.
La Agencia de Cambio: un laboratorio de ser y hacer
Uno de los espacios más potentes que he descubierto en la UMA es la Agencia de Cambio. Ahí, a través de la investigación activa, no solo trabajo en proyectos con impacto socioambiental, sino que me adentro en un proceso vivo de transformación personal.
En mi caso, fue ahí donde tuve momentos de reconocimiento profundo: darme cuenta de que mis maneras de procesar el mundo, de aprender y comunicarme de manera diferente tenían un nombre. Fue como descubrir una parte de mi identidad que siempre había estado ahí, pero que nunca había reconocido como neurodivergente por intentar encajar en un mundo “normal”.
Este tipo de descubrimientos no solo me han permitido comprenderme mejor, sino también valorar y acompañar la neurodiversidad en otras personas. Porque cuando entendemos que no todos pensamos, sentimos o reaccionamos igual, es más fácil crear entornos seguros donde cada quien pueda florecer.
Trabajar desde el ser
En los modelos regenerativos, trabajar desde el ser significa que la fuente de nuestras acciones no está únicamente en el conocimiento técnico o la planificación estratégica, sino en la calidad interna de nuestra presencia (Wheatley, 2006).
Un proyecto puede fracasar o carecer de impacto no por falta de recursos, sino porque quienes lo impulsan no han cultivado la escucha, la empatía o la capacidad de sostener la complejidad. Por eso, cuidar el ambiente implica también cuidar las condiciones internas de quienes cuidan: salud mental, claridad emocional, sentido de propósito y relaciones de confianza.
Ampliar la mirada hacia la diversidad
Así como un ecosistema sano necesita muchas especies, una comunidad sana necesita diferentes maneras de ver y habitar el mundo. Sin embargo, la sociedad suele imponer moldes sobre lo que es “normal” o “correcto”.
Reconocer la neurodiversidad es un acto de justicia y también una oportunidad. Las personas neurodivergentes —ya sea por autismo, TDAH, dislexia u otras condiciones— aportan perspectivas únicas, a veces invisibles para la mirada común. Sin embargo, estas diferencias muchas veces pasan desapercibidas o son mal interpretadas. Reconocerlas y valorarlas exige ampliar nuestra mirada: ver más allá de los estándares homogéneos de aprendizaje, comunicación y productividad que la sociedad tiende a imponer (Armstrong, 2010; Singer, 1999).
Por Héctor David Arreola Rangel, estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales. Generación 2024.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
Reseña del proyecto de titulación de Ana Paulina Roldán Máynez estudiante de la generación 2023 de la Maestría en Proyectos Socioambientales y Beatriz Álamo Rojas estudiante de la generación 2023 de la Maestría en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos
Tejiendo comunidad en torno al Parque Dos Conejos en la CDMX
Contexto y problema socioambiental
El Parque Dos Conejos, ubicado en la colonia Romero de Terreros al sur de la Ciudad de México, se encuentra dentro del histórico Pedregal de San Ángel, una zona formada por el derrame de lava del volcán Xitle. Este territorio guarda una profunda riqueza natural y arqueológica, pues en él se han hallado vestigios de uno de los asentamientos humanos más antiguos del país.
A pesar de esta relevancia, hoy el parque se encuentra relegado a un uso recreativo básico, con un acceso restringido y escasa planeación comunitaria. En los últimos años, el parque ha sido víctima del abandono derivado de la desarticulación social entre los vecinos, quienes, fragmentados en grupos polarizados y sin estrategias claras, han perdido la capacidad de organización colectiva.
Este deterioro del tejido social ha provocado que el parque se deteriore aceleradamente: la erosión del suelo avanza, la vegetación muestra signos evidentes de estrés, hay árboles muertos y disminución de la biodiversidad. La falta de infiltración de agua pluvial ha generado además inundaciones en las zonas bajas, mostrando el impacto negativo tanto ambiental como urbano de este descuido.
A esta degradación ecológica se suma una crisis emocional y comunitaria: el parque, al perder su función como refugio verde, deja de ser un espacio de encuentro, salud y recreación. Esto contribuye al desarraigo y al estrés de lxs colonxs, que tienden a responsabilizar a terceros y autoridades sin generar soluciones colectivas.
Se rompe así un ciclo vital donde la calidad ambiental sostiene también la salud mental, la identidad y la cohesión social. Esta desconexión con el territorio perpetúa un círculo vicioso de apatía, pérdida de pertenencia y deterioro ambiental que urge revertir.
Estado actual:
El parque público se encuentra en abandono debido a la desarticulación social en la colonia Romero de Terreros. Existen tensiones y polarización entre grupos vecinales que disputan el control de recursos asignados a la COPACO, lo que ha derivado en amenazas personales, corrupción y una creciente degradación del entorno y de la comunidad.
El parque muestra signos visibles de deterioro: erosión del suelo, falta de riego, vegetación enferma y árboles muertos. La pendiente del terreno facilita el arrastre del suelo hacia el drenaje durante lluvias, agravando el problema.
Potencial futuro:
Imaginamos al Parque Dos Conejos como un laboratorio de investigación activa donde se aplican y perfeccionan prácticas agroecológicas que pueden replicarse en otros espacios urbanos. Su deterioro actual no limita su potencial; al contrario, lo posiciona como un caso ejemplar de transformación comunitaria y restauración ecosistémica.
Gracias a su biodiversidad latente, su topografía variada y ubicación estratégica, el parque podría integrarse como nodo clave dentro de una futura red de corredores biológicos en la Ciudad de México. Este escenario no solo contribuiría a la conservación de la flora y fauna urbana, sino también al fortalecimiento de comunidades organizadas y resilientes, capaces de gestionar de forma autónoma y solidaria el bienestar ambiental y social de sus barrios.
Estado futuro deseado como sueño en común:
Este proyecto nace del sueño compartido de vivir en una ciudad que valore y conserve los ecosistemas de sus parques urbanos públicos. Vemos estos espacios no solo como áreas verdes, sino como núcleos fundamentales para el bienestar social, la conexión con la naturaleza y la construcción de comunidades solidarias y autogestivas.
Vemos a la Comunidad Ometochtli encabeza los trabajos colaborativos para la conservación del parque Dos Conejo en la colonia Romero de Terreros de la CDMX, colocándolo como referente de rescate ecosistémico en parque público, habiendo rehabilitado la infiltración de agua pluvial, los servicios ecosistémicos hacia la fauna local y por ser considerado como refugio para la salud emocional, mental y social de sus usuarios y visitantes humanos.
Por lo que se convierte en un referente urbano para restauración de otros parques. Además de ser una muestra del ecosistema de Matorral Xerófilo de Palo Loco típico del área del Pedregal de San Ángel.
Propósito de cambio
Contribuir a la regeneración socioambiental urbana promoviendo, en los usuarios del parque Dos Conejo, Ometochtli, de la colonia Romero de Terreros de la CDMX, la apropiación sana de su espacio público. Esto se busca a través del fomento de la cohesión social y del aprendizaje para trabajar en colectivo, en favor de sanar la tierra de nuestro parque u oasis público. Las acciones se enfocan en obras de restauración ecosistémica orientadas a un manejo óptimo del agua de lluvia, al cuidado de la vegetación actual y endémica, a la recuperación del tejido social y a propiciar la reconexión con la naturaleza y con nuestro entorno.
De este modo, se busca volver a ser capaces de identificar y valorar las potencialidades locales de nuestra comunidad. Asimismo, se propone que la facilitación de actividades didácticas de agroforestería sintrópica, permacultura y agroecología se comparta con otras comunidades.
Esto permitirá crear lazos de alianza que nos tejan con una red más amplia de regeneración urbana y nos conecten con otros barrios. A través de esta propuesta, se generarán conocimientos valiosos a nivel personal y colectivo, promoviendo la convivencia entre colonos, fortaleciendo la autogestión social y enriqueciendo la red.
Objetivos del proceso de transformación
Involucramiento de vecinos en actividades comunitarias de restauración ecosistémica
Aumento de diversidad en vegetación endémica
Goce del espacio y apropiación del espacio público
Pertinencia y conceptualización de las estrategias implementadas
Los principios de la agroecología son altamente pertinentes para un proyecto de restauración ecosistémica en un parque urbano, ya que ofrecen enfoques sostenibles e integradores que, además, fomentan la participación comunitaria. Por ejemplo, la agroecología promueve la diversidad, tanto en el ecosistema como en los saberes locales a tomar en cuenta, permitiendo que se incluyan plantas nativas y adaptadas mientras que a la par se incorpora el conocimiento de la comunidad al trabajo colectivo.
También promueve la gestión eficiente de recursos, como el compostaje comunitario, que cierra ciclos de nutrientes y mejora la calidad del suelo. Además, fomenta la co-creación de conocimiento, combinando ciencia y saberes tradicionales mediante talleres y actividades participativas que fortalecen el vínculo de la comunidad con el parque. La agroecología también resalta la importancia de la resiliencia y las sinergias en los ecosistemas, diseñando espacios funcionales donde la flora, fauna y las prácticas humanas interactúan armónicamente, aumentando su capacidad de adaptación.
Por último, su enfoque inclusivo y orientado a la justicia social asegura que todos los actores se beneficien del proceso, promoviendo una toma de decisiones equitativa y el sentido de pertenencia. Implementar estos principios puede transformar nuestro proyecto en un modelo de restauración urbana participativa que no solo recupere el ecosistema del parque, sino que también fomente la cohesión social y las prácticas sostenibles a largo plazo no solo en este parque, sino en otros barrios de la CDMX.
Estrategia y teoría de cambio
La iniciativa busca crear una comunidad autogestiva vecinal de cuidadores mediante la organización de talleres para la conservación de áreas verdes urbanas con prácticas agroecológicas y el manejo sostenible del parque a través de faenas de mantenimiento a las obras de restauración ya hechas. A través de estas actividades, se pretende capacitar a los vecinos en técnicas como la creación de jardines de lluvia “islas de abundancia”, conocimiento sobre flora nativa y la resignificación de los residuos a través de la composta, fomentando además faenas comunitarias donde puedan colaborar activamente en la implementación de estas estrategias.
Estas acciones no solo contribuirán a regenerar el ecosistema del parque, mejorando la calidad del suelo, la biodiversidad y el manejo del agua, sino que también fortalecerán el tejido social de la comunidad. Se espera que los vecinos reconozcan sus capacidades colectivas para transformar su entorno, fomentando la colaboración y el sentido de pertenencia.
A mediano plazo, se busca consolidar un grupo autogestivo que asuma la planificación, ejecución y mantenimiento de estas iniciativas, generando un modelo replicable de manejo sostenible de áreas verdes urbanas. A largo plazo, el impacto deseado es la transformación del parque en un espacio resiliente y biodiverso, mientras se impulsa una cultura comunitaria de conservación ambiental y se mejora la calidad de vida de los habitantes.
Siguientes pasos y continuidad del proyecto
1.- Consolidación de una comunidad de práctica:
Reunión inicial con voluntarios y vecinos del parque
Identificación de líderes comunitarios
Talleres de trabajo con la comunidad
2.- Faenas Agroecológicas y mejoras del suelo
Implementación de prácticas agroecológicas, nidos de biodiversidad y faenas completadas
3.- Talleres de composta y resignificación de residuos:
Taller teórico práctico sobre compostaje
4.- Talleres de conservación y flores nativas para polinizadores
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
En un mundo donde 800 millones de personas padecen hambre y 2 mil millones sufren desnutrición (FAO, 2022), la pérdida y el desperdicio de alimentos aparece como una contradicción alarmante, ya que se estima que más del 30% de los alimentos producidos en México se pierden o se desechan en las distintas etapas de la cadena alimentaria (FAO, 2019). Esta situación no sólo pone de manifiesto la crisis y que existe un panorama de ineficiencia sistémica sino también de profundas desigualdades sociales, económicas y ambientales.
El desperdicio ocurre desde la producción rural y agrícola hasta el consumo en el hogar, y tiene múltiples causas: pérdidas debidas al clima, fallas en la infraestructura, exigencias estéticas excesivas o malas prácticas de consumo como las compras por impulso o el almacenamiento deficiente de los alimentos. En una vertiente social, se agrava la crisis ecológica y si el desperdicio alimentario fuera un país sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI), solo detrás de Estados Unidos y China (FAO, 2007).
Lai, O. (2021, 22 de noviembre). Food waste stages [Traducción propia]. Earth.org.
*Captura de pantalla del canal de difusión bye bye food waste de @noseaswaste
Champions 12.3. (2014). Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la pérdida y el desperdicio de alimentos se acercan a los niveles del transporte por carretera [Infografía, traducción propia]. Instituto de Recursos Mundiales y PNUMA.
La propuesta del proyecto
“Planifica tu plato y cuida al planeta” es una propuesta educativa de carácter digital. El propósito es cambiar la relación cotidiana con la alimentación de una forma práctica, fácil y sostenible, que está destinada a la comunidad de “ecoamixes” que forma parte de la cuenta @noseaswaste de Instagram y que pretende fomentar la creación de contextos que ayuden a combatir el desperdicio alimentario desde los hogares.
Por medio de contenidos compartidos en las distintas redes sociales y desde el canal de difusión de estas prácticas, bye bye food waste, se proponen acciones concretas como planificar la compra semanal, optimizar el uso de los ingredientes, conservar adecuadamente los alimentos o incluir el compostaje en la rutina doméstica. Estos contenidos —reels, publicaciones, stories o materiales cocreados con personas expertas— están enfocados en acompañar y motivar el cambio desde lo cotidiano.
Más que información, propone generar experiencias de aprendizaje que defienden la cocina como un lugar donde cuidar, transformar y desplegar la creatividad. Desde una perspectiva sistémica, colaborativa y comprometida, propone una cultura alimentaria vinculada con el respeto por los ingredientes, la alimentación y el planeta a través del conocimiento formando en comunidad.
Imagen. Collage del sueño en común. Fuente: Elaboración propia (2024)
Objetivos específicos
Potenciar la elaboración consciente de las compras y de los alimentos, mediante el diseño de menús semanales, la elección de los ingredientes de temporada y la elaboración de las listas de compra. Esto pretende prevenir las compras impulsivas y los excesos de cantidad.
Impulsar las habilidades prácticas para la correcta y adecuada elaboración y almacenamientos de los alimentos. Esto puede mejorar la conservación, desinfección y compostaje, para evitar el desperdicio de productos alimenticios y reducir la generación de residuos orgánicos.
Aumentar la elaboración casera de los alimentos, desde la utilización de ingredientes frescos y de temporada así como el aprovechamiento de los restos. Así se evitaría el desperdicio de ingredientes, fomentando el espacio creativo y el disfrute en la cocina.
Mejorar la relación de las personas con la comida, incluyendo la alimentación consciente, para enlazar el acto de comer con el autocuidado, el bienestar emocional y el cuidado de los recursos naturales.
Teoría de cambio o propuesta sistémica
“Planea tu plato y cuida al planeta” es una invitación a repensar la forma en que nos relacionamos con los alimentos. Más que una campaña, es un esfuerzo por cambiar hábitos desde lo cotidiano, con especial enfoque en la comunidad digital que se identifica como “ecoamixes”. La propuesta no busca soluciones rápidas, sino sembrar poco a poco una nueva forma de ver, preparar y aprovechar la comida, con el objetivo de evitar que tanta termine en la basura.
La idea nace de experiencias que han funcionado en otros contextos y que, además, están respaldadas por estudios. Puede ser parte de algo muy simple pero poderoso: cuando la gente recibe información clara y útil —ya sea a través de redes sociales, como en Instagram, o por canales como “bye bye food waste”—, es más fácil que se anime a probar cosas nuevas, como hacer su propio compostaje, armar un pequeño huerto, organizar mejor sus comidas o aprender a conservar los alimentos de forma más eficiente.
Lo que proponen iniciativas como @hagamos_composta o la campaña británica Love Food Hate Waste no es algo lejano ni complicado. Al contrario, muestran que pequeños cambios, hechos con intención, pueden marcar la diferencia. Y que sí, cada persona, desde su cocina, tiene el poder de generar un impacto positivo en el planeta.
Cuando una persona empieza a tomar conciencia del impacto que tiene lo que come y lo que tira, eso se vuelve un punto de partida para cambiar costumbres. No es algo que pase de la noche a la mañana, pero sí se nota cuando ves ejemplos como @antojista o @cerosobras. Ellas enseñan, sin complicaciones, de manera sencilla y hasta creativa para sacarle provecho a los ingredientes y a lo que normalmente acabaría en la basura.
Y así, sin darse cuenta, la gente empieza a hacer cambios en su día a día: planean mejor lo que van a comprar, eligen productos de temporada, cocinan con lo que ya tienen en casa y hasta se animan a separar sus residuos para hacer composta. Son hábitos que, con el tiempo, hacen una diferencia real.
Gracias a eso, se desperdicia menos comida, se contaminan menos los suelos y el aire, y se cuidan recursos que ya no sobran, como el agua. Según la FAO, tirar comida representa entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, así que sí, cada acción cuenta.
Cocina, comunidad y transformación desde lo personal
Pero lo más valioso es que este cambio también toca lo personal. Comer con más conciencia no solo mejora nuestra salud física, también nos hace sentir más conectados con lo que comemos, con quienes cocinamos y con quienes compartimos la mesa. De acuerdo con Nelson (2017), esto va más allá del plato: mejora nuestra relación con la comida y con quienes nos rodean.
Lo interesante es que esto no se queda en lo individual. Cuando alguien comparte lo que aprende y lo que va aplicando, empieza a formar parte de una red que inspira, que contagia. Así se construye una cultura colectiva basada en el cuidado, en ser creativas y en estar más conectadas entre nosotras.
Detrás del proyecto hay un mapa que ayuda a entender por qué tiramos tanta comida: desde la presión por seguir dietas estrictas, hasta el ritmo acelerado con el que vivimos o el simple hecho de no tener tiempo para pensar en lo que comemos. Para darle forma a esta iniciativa, también se sumaron mujeres expertas en nutrición, cocina, psicología, composta, comunicación y educación. No están solo como consultoras: crean contenido, facilitan talleres, acompañan el proceso. Gracias a ellas, este esfuerzo no se queda estático. Se adapta, crece y sigue aprendiendo con cada paso.
Resultados y aprendizajes adquiridos: evidencias de la transformación
El impacto a partir de la puesta en marcha de esta comunidad de aprendizaje se evidencia en resultados concretos:
Un creciente interés en los temas abordados se refleja en el incremento significativo que se ha observado en la participación de la comunidad a través de comentarios, “me gusta”, mensajes directos y contenido compartido.
Diversas integrantes de la comunidad han comenzado a compartir sus propias recetas, consejos y reflexiones sobre alimentación consciente. De esta manera, muestran una real apropiación de los aprendizajes y una activa transformación de sus hábitos.
Etapas siguientes
Estén atentos mediante Instagram a los siguientes proyectos de Charlotte, donde se darán a conocer avances, contenidos educativos y modos nuevos de participar en esta comunidad que quiere cuidar el planeta, reconectar con la comida y con ellas mismas <3.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
Kamalli visualiza el turismo como el eje central que une sus otras dos áreas esenciales: la gestión ambiental y la enseñanza. Si bien promueve proyectos enfocados solo en la preservación o el aprendizaje, no todos buscan integrarse al sector turístico.
Su primer campo de acción ha sido San Francisco Oxtotilpan, en el Estado de México, donde ha empezado a revitalizar el Parque Ecoturístico Be Maatawi y a instruir a los habitantes en la lucha contra los incendios. El objetivo es cuidar el entorno natural y transformarlo en una fuente de ganancias duraderas. La idea clave es que este esquema se duplique en otras aldeas que deseen afianzar su vínculo con la naturaleza mediante el turismo consciente.
Además, Kamalli promueve alianzas con proyectos comunitarios para diversificar la oferta turística. Estas colaboraciones no solo fortalecen a las comunidades, sino que también buscan recuperar el valor del medio ambiente y fomentar una economía más justa y solidaria.
Problema socioambiental
San Francisco Oxtotilpan, localizado en una zona boscosa al pie del imponente Xinantécatl (Nevado de Toluca), es actualmente el último refugio del matlatzinca en el Estado de México. Este sitio, lleno de vida y rodeado de Áreas Naturales Protegidas, está compuesto por 2,170 hectáreas, de las que el 98% corresponde a los bosques de Oyamel y Pino.
Sin embargo, a pesar de su riqueza en recursos naturales, esta región enfrenta diversas amenazas: la explotación forestal ilegal ha aumentado un 20% cada año en el estado, provocando tensiones sociales, mientras que los incendios forestales se han incrementado, principalmente en Temascaltepec, el municipio al cual pertenece esta comunidad. Estos problemas no solo impactan al bosque y a las especies que lo habitan, sino que también disminuyen el interés turístico y el valor ecológico de la región.
Durante siglos, los bosques han sido vitales para el pueblo matlatzinca, no solo como fuente de recursos, sino también como elemento de su identidad cultural. En la actualidad, la carencia de alternativas económicas sostenibles pone en peligro tanto su ecosistema como sus costumbres tradicionales.
En el año 2013, se construyeron cabañas y restaurantes como parte de un proyecto ecoturístico que abarca actividades como senderismo, ciclismo y escalada. No obstante, estos esfuerzos no han logrado generar los ingresos que se esperaban, lo que ha llevado al líder comunal a contemplar una reestructuración.
A. Objetivos Específicos
Lograr 500 turistas al año en el Parque Bee Maatawi para fines de 2025.
Recaudar al menos $150,000 MXN para la comunidad por medio del ecoturismo.
Capacitar al 80% de la brigada forestal en técnicas de prevención y combate de incendios antes de julio de 2025.
B. Objetivos de Impacto
Aumento de visitantes en el Parque Bee Maatawi.
Generación de ingresos para la comunidad.
Capacitación de la brigada forestal.
Entrega de herramientas adecuadas para el combate de incendios.
C. Teoría de Cambio
Teoría de Cambio Raíces Vivas. Elaboración propia, 2024
La idea que originó este cambio, se basó enlos principios de la economía social y solidaria (ESS) y utiliza el método para involucrar a la comunidad en la investigación (ISP). Este método tiene como objetivo equilibrar tres objetivos importantes: proteger el medio ambiente, crear ganancias a largo plazo y preservar el patrimonio cultural de la comunidad, todo lo cual se logra a través del trabajo en equipo y guiado por los líderes locales.
El diseño de esta teoría se creó junto con la comunidad, utilizando áreas de discusión donde los actores clave estaban involucrados. Debido a estas reuniones, quedó claro cuáles eran las necesidades reales, y comenzamos a considerar soluciones prácticas que se ajustaran a la situación local. La entrada de varios grupos fue crucial en el desarrollo del proyecto:
Los ejidatarios y la brigada forestal indicaron que requieren herramientas adecuadas y capacitación actualizada para poder enfrentar los incendios. Ellos saben bien lo que implica cuidar el bosque, y por eso se decidió que una de las prioridades sea reforzar sus capacidades.
El comité de turismo habló de su deseo de recibir visitantes, pero no de cualquier manera: quieren un turismo responsable, que no venga a imponer ni a destruir, como ha pasado en otros lugares.
El Jefe Supremo enfatizó la importancia de compartir la cultura Matlatzinca garantizando que sus valores centrales permanezcan intactos. Esta idea nos animó a considerar las experiencias turísticas que honran y aprecian su propia singularidad.
Con estas bases, se definieron cinco líneas estratégicas que se complementan entre sí:
El entrenamiento y el equipo para la brigada → menos incendios y menos registro
Proporcionar recursos esenciales a los cuidadores de bosques no es un costo, sino una inversión en el futuro de la tierra En áreas como Petén, Guatemala, las personas bien organizadas e informadas han preservado con éxito sus bosques durante muchos años
Cuidar el bosque → atraer ecoturismo
Si el medio ambiente se mantiene saludable, hay más razones para que el turismo aprecie la naturaleza. En lugares como la encrucijada en Chiapas, es posible cuidar la naturaleza y al mismo tiempo ganar dinero para la gente local.
Turismo con identidad → Dinero y cultura viva
Involucrar tradiciones y modos de vida en la oferta turística no solo es un generador de ingresos, sino que también es un medio para que la juventud se reconecte con su esencia y cultura. En este sentido, Zinacantán y sus talleres textiles son un gran ejemplo.
Ingresos del turismo → Menos presión sobre el bosque
Cuando hay otras formas de ganarse la vida, ya no se necesita tanto cortar árboles o explotar el territorio. En Senderos Xicotepec han visto cómo el turismo puede ser una fuente de ingresos que no pone en riesgo lo que hay.
Volver a las raíces → Más compromiso a largo plazo
Al integrar lo ambiental y lo cultural en cada etapa del proyecto, esto permite construir una identidad colectiva que trasciende lo particular. En San Juan Chamula, este tipo de conexión ha sido fundamental para el sostenimiento de los proyectos durante varios años.
Conclusión
Más que una estrategia de desarrollo sostenible, este proyecto representa un proceso vivo de diálogo, reconocimiento y acción colectiva, construido desde y con la comunidad de San Francisco Oxtotilpan. La Teoría de Cambio aquí planteada evidencia que cuando las decisiones se arraigan en el territorio y se nutren de las voces locales, las soluciones no solo adquieren mayor pertinencia, sino también una dimensión ética más sólida.
Kamalli propone una mirada integradora del turismo: no como fin, sino como medio para articular el cuidado del bosque, la generación de ingresos sostenibles y el fortalecimiento del tejido comunitario. Desde esta perspectiva, la vivencia matlatzinca se posiciona no solo como un legado cultural digno de preservarse, sino como una fuente de saberes con capacidad de orientar otras formas de habitar y relacionarse con la naturaleza.
Este proyecto trasciende los indicadores cuantificables para proponer un modelo de desarrollo alternativo, con raíces profundas en lo local, en lo ancestral y en los vínculos comunitarios. San Francisco Oxtotilpan se convierte así en un ejemplo de regeneración territorial con identidad, donde el progreso no se mide únicamente en cifras, sino en la capacidad de cuidar la vida —en todas sus formas— sin renunciar a su esencia.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
Reseña del proyecto de titulación de María José Marquez Zaldivar. Generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.
Contexto y problema socioambiental
El proyecto se desarrolla en Playa Escondida, ubicada al norte de Playa Brasil y Playa Azul, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. A pesar del auge turístico en la región, su crecimiento demográfico e inmobiliario ha sido más moderado, lo que ha permitido la conservación de su diversidad ecosistémica. Sin embargo, enfrenta retos que representan oportunidades para el desarrollo sostenible y la implementación de soluciones innovadoras.
La comunidad vive una serie de problemas que están profundamente conectados entre sí y que afectan tanto al medio ambiente como a la vida cotidiana de las personas. La falta de ingresos estables ha obligado a muchas familias a buscar alternativas para subsistir, a veces recurriendo a prácticas que dañan el entorno. Un ejemplo claro es la escasez de materiales para construir, que ha llevado a que se tale mangle o la venta de carbón, con consecuencias graves para los ecosistemas locales.
Por otro lado, la reforma a la Ley Agraria cambió por completo la forma en que se organizaba la propiedad ejidal, lo que debilitó los lazos entre vecinos y abrió la puerta a procesos de privatización de la tierra. Las formas tradicionales de cultivo —como el ajonjolí, el sorgo, el maíz y la sandía— siguen presentes, pero ahora conviven con una caída en la pesca. Esto se debe, en parte, al aumento de las temperaturas, la contaminación del agua por fosas sépticas y la sobreexplotación del mangle.
El problema del agua se ha vuelto crucial La dificultad para acceder a agua potable, la baja en los mantos acuíferos y la contaminación de ríos y lagunas demuestran la urgencia de abordar este problema.. A todo esto se suman otros desafíos sociales: empleos mal pagados, migración constante y carencia de servicios básicos. Todo este panorama ha ido desgastando la relación de la comunidad con su entorno.
Frente a este escenario, es clave pensar en soluciones integrales que ayuden a recuperar el vínculo con la tierra y apuesten por formas de vida más sostenibles.
Propósito de cambio
El propósito del cambio se basa en la estrategia de desarrollo de un programa integral orientado al fomento de la cultura de cuidado e identidad, así como en la construcción desde la esencia y el enfoque del turismo regenerativo. Esta estrategia busca promover el desarrollo de actividades y servicios turísticos sostenibles en Playa Escondida, con el objetivo de contribuir a la regeneración de recursos naturales, la reducción de la contaminación y el cuidado del hábitat. Como resultado, se pretende mejorar los servicios ecosistémicos, beneficiando tanto a la pesca como a la vida cotidiana y a las actividades recreativas en la región.
Teoría de cambio
Figura 1: Teoría de cambio cíclica. Fuente: Elaboración propia (2024).
El mapa conceptual de esta problemática se centra en la degradación de los recursos naturales, el aumento de la contaminación y el deterioro del hábitat en Playa Escondida y Guelaguechi, enmarcándola dentro de un contexto más amplio. Esta degradación conlleva el desgaste de los servicios ecosistémicos esenciales para actividades económicas y recreativas, lo cual, a su vez, afecta la calidad de vida, la salud y el desarrollo económico de los habitantes, quienes se ven forzados a buscar nuevos medios de sustento.
La falta de ingresos estables a corto plazo ha llevado a la comunidad a vender los terrenos frente a la playa, lo que ha disminuido su conexión con este ecosistema vital. Este proceso de alienación contribuye a la falta de una cultura de cuidado y al debilitamiento de la identidad local, lo que facilita la proliferación de actividades y proyectos turísticos no sostenibles. Estas actividades, como la contaminación de los recursos acuáticos y la playa, crean un ciclo perjudicial que agrava aún más los problemas ambientales y sociales.
La hipótesis es que este ciclo puede transformarse mediante la implementación de un programa de fomento al cuidado y la identidad local, el cual permitiría que la comunidad se reapropie de sus recursos naturales y de su territorio frente a la posibilidad de nuevos desarrollos.
La adquisición de herramientas técnicas relacionadas con la construcción y la preservación desde una perspectiva auténtica ayudará a evitar desarrollos insostenibles, promoviendo el valor de los recursos naturales que posibilitan la generación de ingresos estables a través de iniciativas como el turismo regenerativo. De esta manera, se regeneran los mismos recursos que hacen único al lugar y permiten a la comunidad disfrutar de una buena calidad de vida.
Este enfoque es respaldado por el Plan de Desarrollo Municipal Trienio 2024-2026 de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, que reconoce la importancia de la sostenibilidad y la preservación de los recursos locales.
Para promover el turismo regenerativo y otros proyectos que fomenten la armonía económica y social, es necesario proteger la base de estos modelos: la naturaleza. Si los recursos naturales prosperan, los ingresos de la comunidad también lo harán, asegurando la sostenibilidad a largo plazo. Conectar con nuestras raíces, finalmente, significa conectar con nosotros mismos y con nuestro entorno, lo que implica cuidar y proteger lo que nos rodea. Por ello, es crucial que la comunidad se apropie de sus recursos naturales, ya que nadie mejor que ellos los conoce y estará dispuesto a cuidarlos y preservarlos.
Productos y avances
Las estrategias seleccionadas surgieron a partir de los conversatorios con el ejido, la encuesta realizada y el análisis de los recursos disponibles en la zona. También se consideraron los intereses de la comunidad, identificados por la recurrencia de estos temas durante las reuniones y actividades. Como resultado, se definieron tres estrategias clave para el proyecto integral: el Programa de Fomento al Cuidado e Identidad (FCI), el Diseño de una Experiencia de Turismo Regenerativo (DTR) y el Programa de Construcción desde la Esencia (PCE), el cual se está considerando implementar a largo plazo y se desarrolla a fondo en el trabajo de mi compañera de arquitectura Paola Williams.
Figura 2: Representación gráfica e integral de las estrategias que abarca el proyecto. Fuente: Elaboración propia (2025).
Como primera fase para el FCI, se organizaron tardes de cine, se planificó la proyección de un episodio por semana. Durante la primera sesión, se aclaró el propósito de esta actividad: ofrecer una nueva perspectiva sobre su espacio y cotidianidad, para luego llevar a cabo un mapeo de sus lugares y actividades favoritas en Guelaguechi. Aunque se planificó un episodio por semana la comunidad decidió ver toda la serie en una tarde.
Al concluir la primera mitad de la serie, se habilitó un espacio para el diálogo en el que los participantes pudieron compartir sus impresiones sobre la serie, filmada en Playa Escondida. Durante esta instancia, se utilizaron las preguntas y experiencias previamente planteadas en el mapeo de entusiasmo como guía para estructurar la reflexión colectiva.
Antes de comenzar el mapeo, los niños dibujaron sus cuerpos y les pusieron nombres inspirados en la serie proyectada. Estas actividades permitieron que se conectaran más profundamente con los contenidos y se expresaran de manera creativa. En cuanto al mapeo, se obtuvieron respuestas muy valiosas por parte de los niños, quienes expresaron diversos sueños y aspiraciones. Algunos mencionaron el deseo de ser “marina para proteger a la comunidad y a los niños” o “maestra”, mientras que otros mencionaron profesiones como azafata, futbolista o doctora. Además, se destacó el sueño de contar con una cancha para jugar, un circo en el pueblo, partidos de voleibol y clases de arte.
Asimismo, los niños manifestaron su interés por diversas actividades relacionadas con la naturaleza y la comunidad, como ir a la playa en repetidas ocasiones, levantar basura, barrer para jugar, jugar canicas, pesca, regar las plantas, plantar árboles, ayudar en las tareas del hogar y con los abuelos, así como limpiar la playa, recoger latas y limpiar las calles. También expresaron el deseo de ir a la playa para remover el chapopote del mar y cuidar la biodiversidad.
Cabe destacar que todos los niños votaron por aprender zapoteco, lo que refleja su interés en preservar y fortalecer su lengua materna.
En relación con las encuestas distribuidas entre adultos y jóvenes durante esa misma tarde, el 100% expresó su interés por el turismo sustentable, mientras que el 96.7% manifestó interés en temas ambientales. En cuanto a los resultados del mapeo, la actividad más votada fue el turismo sustentable, con 11 votos, seguida por el arte, con 10 votos, y la gastronomía y la agricultura, con 9 votos cada una.
El Programa de Fomento al Cuidado e Identidad, se planea realizar cada 3 meses con actividades complementarias al Diseño de una Experiencia de Turismo Regenerativo. Este programa alimenta ambas estrategias y nutre a las siguientes experiencias.
Figura 3: Mapeo de fuentes de entusiasmo con las infancias de Guelaguechi. Fuente: Elaboración propia (2025).
Etapas siguientes
Se está trabajando para formar el comité de turismo en Guelaguechi, la comunidad más cercana a Playa Escondida. Posteriormente, se planea realizar la capacitación del comité con un especialista en turismo regenerativo. Asimismo la siguiente fase del FCI, es una actividad con los niños de Guelaguichi, en donde la experiencia consiste en jugar juegos de mesa para generar inspiración en la creación de juegos mesa con temática del lugar, la cultura zapoteca y Guelaguechi.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.
Al final de un proyecto exitoso, los jefes agradecieron el esfuerzo del equipo y la líder del proyecto repartió pastel para todos. El pastel fue “patrocinado” por los jefes. Todo eran risas, hasta que noté algo: al terminar su pastel, uno de los jefes dejó su plato desechable sobre la mesa. Le dijo a su asistente “ahí te lo dejo” y regresó a su oficina. Ni siquiera incluyó un “por favor” en la frase. Simplemente dejó el plato desechable ahí, poniendo en claro que ahora era el problema de su asistente.
Ramírez, N. (2025, 9 mayo). Pastel en la oficina.
Como si la obligación de una asistente ejecutiva fuera encargarse de la basura que genera su jefe. Tal vez se sintió con ese derecho por ser jefe, por ser hombre, porque tenía mucha prisa o simplemente… porque al ser un jefe “tan importante”, no puede dedicar su valioso tiempo a buscar un bote de basura y prefiere que lo haga “alguien más”.
No pude ocultar mi inconformidad y mi mirada se cruzó con su asistente. Ambas, indignadas y molestas, entendimos perfectamente el sentimiento de la otra, pero no reclamamos nada. Hay personas que no escuchan y, como dicen, hay madera que no agarra el barniz… ¿Alguna vez te has comportado como ese jefe? ¿A quién le dejas el trabajo de limpiar lo que tú ensucias? ¿A quién le das tu basura (física y emocional) para que “se encarguen de ella”? ¿A dónde va a parar esa basura y de quién es responsabilidad ahora?
Escrito por Belén Ramírez, estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales de 2° semestre.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente
Reseña del proyecto de titulación de Perla Castañón Floresde la generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.
Contexto y problema socioambiental
La crisis ecológica actual, resultado de formas de vida insostenibles y de un modelo económico extractivista, colonial, capitalista y patriarcal, ha generado una profunda degradación ambiental y social, afectando de manera desproporcionada a comunidades vulnerables y a los ecosistemas que sostienen la vida. Esta crisis tiene raíces ontológicas, vinculadas a una visión jerárquica del ser humano sobre la naturaleza y otros seres, y plantea la necesidad urgente de imaginar nuevos modos de habitar el mundo desde una transformación cultural profunda.
En este contexto, las prácticas creativas emergen como herramientas potentes para la reflexión, la reconstrucción de vínculos y la transición hacia futuros más justos y sostenibles. Retomando esta mirada, el proyecto se sitúa en una realidad específica —principalmente en la Ciudad de México, Valle de Bravo y zonas cercanas—, con una primera fase desarrollada en Inhala, un espacio en el bosque de Villa Victoria, Estado de México, que ofrece condiciones ideales para la conexión con la naturaleza, la introspección y la creación colectiva. Este lugar, gestionado desde valores comunitarios como la generosidad, el respeto y el placer de convivir, fue sede del prototipo y la experiencia piloto del proceso, que servirán de base para su adaptación futura en otros contextos y con distintos públicos.
Problema socioambinetal
Imagen por Perla Castañón Flores
El proyecto parte del reconocimiento de una desconexión profunda entre los seres humanos, la naturaleza y sus propios cuerpos, percibida como una de las principales barreras para establecer vínculos más armónicos con el entorno. Esta ruptura responde a un paradigma de separación que nos ha hecho concebirnos como entidades aisladas, legitimando relaciones de dominación, explotación y desequilibrio con otros seres y sistemas de vida. Desde la perspectiva de la Afectividad Ambiental, esta ilusión de separación revela una alteración en nuestras relaciones, no solo con la naturaleza, sino también con lo sagrado, lo colectivo y lo vital. Comprender que somos parte de una red compleja de interdependencias —en la que nuestra existencia está entrelazada con múltiples cuerpos, humanos y no humanos— implica asumir una responsabilidad activa en la calidad de nuestras relaciones. Así, el daño al entorno es también un daño a nuestra integridad física, emocional y espiritual. Esta visión sustenta la necesidad de proyectos que busquen restablecer el equilibrio natural desde una ética del cuidado, la reciprocidad y el respeto por los sistemas que sostienen la vida.
Propósito de cambio
Estado actual: Representa la percepción colectiva actual del sistema en el que nos encontramos inmersos los profesionales creativos en México, específicamente en la Ciudad de México.
Potencial futuro: Identifica el potencial (aquello que puede llegar a ser) basado en la detección de posibilidades que emergen del sistema. Promueve movimientos y transformaciones viables según la disposición del sistema.
Estado futuro deseado como sueño en común: Visualización colectiva a futuro acorde a las posibilidades del sistema y en concordancia con el sueño en común entre codiseñadores.
El propósito de cambio es el diseño de una experiencia transformadora que posibilite un cambio de percepción en la comunidad profesional creativa mediante la exploración de los vínculos entre la creatividad y el cuidado de la vida para promover la creación de obra con narrativas que pongan al centro el cuidado de la vida y con ello contribuir en la promoción de relaciones recíprocas con la vida y los sistemas de soporte vida, con el fin de contribuir a la preservación de la vida y los sistemas que la soportan y con ello, al bienestar personal y colectivo.
El proyecto propone analizar y mapear el sistema en el que se desenvuelven los profesionales creativos en la Ciudad de México, a partir de una lectura colectiva que considera tres momentos clave: el estado actual, un futuro potencial y un estado deseado construido colaborativamente. El propósito general es identificar las dinámicas, tensiones y posibilidades de transformación dentro del ecosistema creativo contemporáneo, con énfasis en los factores sociales, económicos y culturales que influyen en las prácticas de creación.
Imagen por Perla Castañón Flores
Se reconoce que el contexto actual está profundamente atravesado por la lógica del capital, lo cual condiciona tanto la producción como la circulación del arte, limitando las posibilidades de subsistencia para quienes no se alinean con las demandas del mercado. Este panorama evidencia desigualdades estructurales en el acceso a la profesionalización, a los espacios de exhibición y al consumo cultural, lo que perpetúa la exclusión de voces no hegemónicas y restringe el rol del acto creativo como fuerza transformadora en la sociedad.
El proyecto también indaga en las motivaciones profundas de la creación, contrastando la búsqueda de validación externa con la expresión auténtica, así como en el tipo de participación que se genera entre creador, obra y audiencia. Asimismo, se exploran las tensiones entre discursos dominantes y propuestas disidentes, el papel de los espacios autogestionados y la relación entre creación y naturaleza, visibilizando una desconexión común frente a los conceptos de ecología, cuidado y vida.
Esta investigación busca contribuir a la construcción de una visión compartida sobre un futuro posible para el ecosistema creativo, más justo, inclusivo y sostenible, a partir del reconocimiento de su complejidad, de la diversidad de sus actores y de la potencia transformadora que emerge desde lo colectivo.
Objetivos del proceso de transformación
Generar conciencia en la comunidad creativa de la urgencia de contribuir como gremio en contra de la crisis civilizatoria.
Visibilizar el don de la creación y su impacto en la sociedad como un poder y una responsabilidad para accionar en beneficio del mantenimiento de la vida.
Resignificar el papel de los creativos en la sociedad y su importancia en las estrategias para lograr un futuro sustentable y armónico con toda forma de vida.
Generar vínculos y redes colaborativas en la comunidad creativa para impulsar proyectos y narrativas desde la cooperación, la conciencia y el cuidado, así como imaginar en conjunto nuevas posibilidades de interacción y economías para la industria creativa.
Evaluar la calidad de nuestras relaciones y orientarlas hacia la reciprocidad a partir del entendimiento de la interdependencia radical.
Generación de una comunidad de aprendizaje y de vida en torno a las prácticas creativas y su impacto de transformación
Imagen por Perla Castañón Flores
Estrategia y teoría de cambio
La teoría de cambio parte del principio que restablecer relaciones recíprocas con la vida y los sistemas que la sostienen no solo favorece su preservación, sino que también mejora el bienestar personal y colectivo. Esta restauración vincular permite una reconexión con el cuerpo y las emociones, fortaleciendo la empatía y el reconocimiento de otros seres como parte de una misma red interdependiente. Al integrar una perspectiva de ecodependencia, se debilita la noción individualista de autonomía que sostiene al capitalismo y al patriarcado, abriendo paso a prácticas de cuidado, colectividad y cooperación. La sensibilización corporal y emocional también permite afinar dimensiones no racionales —como la intuición o la vivencia espiritual— que favorecen una comprensión más amplia del sentido de la existencia y refuerzan una ética de la reciprocidad.
Imagen por Perla Castañón Flores
Esta transformación interior, a su vez, impulsa una práctica creativa comprometida con el cuidado de la vida, capaz de generar narrativas que inspiran, cuestionan estructuras dominantes, fortalecen comunidades y promueven nuevas posibilidades de ser y estar en el mundo. Así, la creación se convierte en un proceso profundamente valioso tanto para quien lo produce como para quienes lo reciben, alimentando un ciclo virtuoso de reconexión y transformación colectiva.
Siguientes pasos y continuidad del proceso de transformación
El plan diseñado para implementar las estrategias propone crear una metodología para el diseño de la Inmersión Creatividad y Vida mediante la implementación del Laboratorio de Creatividad y Vida, en un proceso iterativo, adaptativo e incremental.
De este modo, cada fase genera un producto y un aprendizaje que enriquecen la planificación de la siguiente, validando y fortaleciendo el contenido de la Inmersión, al tiempo que se ejercitan las habilidades de facilitación y se adquieren nuevos saberes.
Imagen por Perla Castañón Flores
El ciclo de vida completo se proyecta a 34 meses, al final del cual se tendrá como producto:
Diseño y prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuerpos.
Sistematización del prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuerpos.
Diseño y prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión espíritu.
Sistematización del prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión espíritu.
Diseño y prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuidados.
Sistematización del prototipo de Laboratorio de Creatividad y vida – Dimensión cuidados.
Diseño y prototipo de la Inmersión de Creatividad y vida
Sistematización del prototipo de la Inmersión de Creatividad y vida.
Informe de resultados, evaluación y reflexión de los tres laboratorios implementados y una inmersión de transformación.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
El proyecto de titulación de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente de la estudiante de la Generación 2023 Mitzi Elizabeth González Medrano.
A través de su experiencia, Mitzi nos invita a reflexionar con una pregunta: ¿Qué condiciones deben nutrirse para permitir un proceso de autogestión vecinal en los aprendizajes, proyectos y encuentros, de manera que inspire un compromiso por cuidar la comunidad social y natural?
Durante su formación en la maestría, Mitzi se enamoró de las materias de Innovación Educativa, donde encontró espacios seguros para cuestionar, dialogar y construir en conjunto con sus compañeras estrategias y procesos que promuevan el cuidado individual, la libertad y la construcción de espacios, ideas y narrativas que fomentan la sostenibilidad y la ternura. A medida que profundizaba en su entusiasmo tanto personal como profesional, Mitzi descubrió e identificó el potencial de las comunidades de práctica que la llenaban de energía y esperanza.
Como parte del Colectivo Floretika, un grupo conformado por amigos y amigas apasionados por la filosofía, los huertos urbanos, la educación y la creación de alternativas más sostenibles para vivir, decidió convocar un espacio común con tres grupos de vecinas en Monterrey, Nuevo León, quiénes estaban interesadas en aprender sobre huertos urbanos, compostaje y otras prácticas sostenibles. Consciente de las oportunidades de sinergia y del potencial de ambas comunidades, Mitzi codiseñó e implementó el proyecto titulado “Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias: una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria” en su colonia en Monterrey. El proyecto está basado en la metodología de Proyectos de la UMA y en la metodología de codiseño curricular invertido del CESDER, por lo que las estrategias están orientadas a sesiones de encuentro que fomenten el aprendizaje y el diseño de propuestas que “agrieten” el sistema actual y permitan que nuevas relaciones florezcan.
Imagen por Mitzi González, 2024
El propósito del proyecto es establecer espacios comunitarios facilitados en el que las vecinas de Lomas del Paseo, Mirador Residencial y Colinas del Valle puedan acompañarse en procesos autogestivos de aprendizaje. Se busca que esos procesos de aprendizaje permitan a las participantes compartir saberes y desarrollar indagaciones y vocación colectivas por el cuidado de la comunidad y el territorio que cohabitan. El fin último es contribuir a fortalecer el tejido social comunitario e impulsar la regeneración de su entorno natural con enfoque al suelo y agua.
El problema socioambiental identificado es la disminución del valor de la cultura de cuidado hacia la vida: la comunidad, el agua y el suelo. Esto contribuye al deterioro del entorno natural-urbano: erosión de suelos, sobreexplotación de mantos acuíferos, así como la pérdida de identidad y confianza dentro de la comunidad.
Imagen por Mitzi González, 2024
A través del proyecto, el Colectivo Floretika, que es el equipo núcleo de codiseño, busca aumentar el valor de la cultura de cuidados, promoviendo la regeneración del entorno natural-urbano y el fortalecimiento del sentido de comunidad. Para lograrlo, se identificaron tres intervenciones estratégicas, de las cuales solo la de comunidad de práctica fue implementada. A continuación una breve descripción de esta intervención:
Comunidad de práctica de cuidado socioambiental: Esta comunidad promueve el fortalecimiento de los proyectos comunitarios de cuidado socioambiental y la mejora de las relaciones dentro de las comunidades, fomentando la empatía y el trabajo colectivo. Esto se puede observar en la teoría de cambio desarrollada donde se identifican principalmente tres ciclos: agencia de cambio, relación con la comunidad y la relación con la naturaleza, como se puede observar en el siguiente grafico.
Imagen por Mitzi González, 2024
Los objetivos de esta comunidad de práctica son los siguientes:
Brindar un espacio de acompañamiento para que las comunidades revaloricen y fortalezcan su agencia de cambio, tanto individual como colectiva, para cuidar los lugares que habitan.
Visibilizar la importancia de lo colectivo y ofrecer herramientas para la autogestión comunitaria.
Fortalecer la afectividad ambiental a través de prácticas de cuidado socioambiental y reflexión profunda.
Imagen por Mitzi González, 2024
Los resultados alcanzados hasta la fecha, especialmente con el grupo Vecinas Unidas Ecológicas, incluyen:
Creación y cuidado de un huerto urbano en la casa de una vecina.
Visita a otro huerto urbano en una zona diferente de la ciudad.
Sesiones prácticas sobre el cuidado de los suelos, germinación, compostaje, siembra, trasplante y riego.
Actividades de diálogo y reflexión sobre la relación naturaleza-comunidad, el significado del huerto y mensajes inspiradores para el grupo de vecinas.
Imagen por Mitzi González, 2024
Este proceso ha permitido a Mitzi aprender valiosas lecciones sobre el poder de los encuentros como espacio para transformar lo colectivo, la fortaleza de los grupos de mujeres y la conexión entre lo social y lo ambiental. Como estudiante de maestría, Mitzi también ha descubierto su vocación como facilitadora y acompañante de procesos comunitarios, destacando el valor de la experimentación y los ciclos en los proyectos.
Imagen por Mitzi González, 2024
Mitzi es alumna de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la generación 2023 y actualmente se encuentra en proceso de titulación de un proyecto que refleja una combinación de pasiones, entusiasmo, experimentación, cuidado y colectividad.
Escrito por: Mary Jose Torre Ramírez, alumna de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la UMA. Generación 2023.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
Una reflexión sobre neurodiversidad en mi paso por la Universidad del Medio Ambiente, UMA
A lo largo de mi proceso de aprendizaje en la UMA, he atravesado por un profundo reconocimiento de identidad, además me ha hecho entender las diversas formas sobre cómo percibo, proceso y estructuro la información. Un descubrimiento clave estas últimas semanas, después de dos intensos semestres asistiendo a los talleres presenciales, ha sido darme cuenta de que pienso y aprendo en imágenes, lo que ha implicado un cambio radical en la forma en que entiendo el mundo, un quiebre con las ideas y métodos previos. Esto me lleva a adoptar una nueva perspectiva reconfortante ante los desafíos y adaptaciones en un mundo diseñado principalmente para el procesamiento verbal y auditivo.
Principio del Pensamiento Visual:
El pensamiento visual es un rasgo que se observa en muchas personas neurodivergentes, por lo que no es exclusivo del autismo. Se trata de procesar la información principalmente a través de imágenes mentales en lugar de palabras o conceptos abstractos. Temple Grandin (1995), una de las voces más reconocidas en autismo, ha reflexionado extensamente sobre esto en su libro Thinking in Pictures. Grandin describe cómo su mente funciona como un catálogo de imágenes detalladas que le permite visualizar soluciones a problemas de manera única.
Diferenciadores neurodiversos:
Procesamiento visual en lugar de verbal
Muchas personas neurodivergentes piensan en imágenes antes que en palabras. Cuando escuchan una palabra o idea, evocan una serie de imágenes mentales relacionadas en lugar de conceptualizar con lenguaje interno. Ejemplo: Si se dice “gato”, una persona neurotípica puede pensar en el concepto abstracto de la palabra gato, mientras que alguien con pensamiento en imágenes podría visualizar un gato específico que ha visto antes, con detalles como su color, textura y comportamiento.
Memoria visual (fotográfica) detallada
La memoria de las personas con pensamiento en imágenes suele ser más vívida y detallada. Pueden recordar lugares, rostros o patrones con una precisión impresionante. Esto puede facilitar habilidades en áreas como diseño, ingeniería, mecánica, arte o cualquier campo donde la visualización sea clave.
Dificultades con conceptos abstractos
Mientras que algunas personas autistas sobresalen en pensamiento visual, pueden tener dificultades con ideas abstractas o lenguaje figurado. Ejemplo: Frases como “se me fue el avión” pueden interpretarse literalmente, ya que no generan una imagen clara en la mente.
Solución de problemas no lineal
En lugar de seguir una línea de pensamiento secuencial o lógica tradicional, las personas con pensamiento en imágenes pueden “ver” múltiples soluciones a la vez. Pueden construir modelos mentales de problemas y soluciones sin necesidad de escribirlas o describirlas verbalmente.
Un ejemplo práctico alineado a mi experiencia en la Maestría de Proyectos Socioambientales:
Ahora que me enfrento al reto de diseñar un espacio comunitario sostenible, mi proceso de pensamiento sigue un camino distinto al de quienes estructuran sus ideas a través de palabras y conceptos abstractos. En lugar de eso, mi mente opera como un lienzo donde las imágenes y esquemas tridimensionales toman forma de inmediato. Antes de poder escribir una sola palabra, mi mente ya había construido una representación visual del espacio, imaginando la disposición de jardines, áreas de descanso y puntos clave para la interacción social. No solo veo los elementos por separado, sino que percibo cómo se podrían interconectar en un sistema dinámico y armónico.
Este enfoque visual, en la mayoría de las ocasiones, no sólo me permite la comunicación de la idea de otra manera, sino que me permite detectar mejoras, prever problemas de distribución y encontrar soluciones de manera más intuitiva. Al plasmar el diseño en imágenes, puedo comparar patrones con experiencias previas y realizar ajustes de forma casi instantánea. Es un proceso similar que puedo asociar a mi forma de aprender a tocar un instrumento de percusión: al observar videos de ejecución, mi cerebro capta los patrones de movimiento y ritmo de manera más efectiva que si simplemente leyera una partitura técnica. Así como el aprendizaje musical se interioriza mediante la observación y la repetición visual de secuencias, el diseño de un espacio se me facilita cuando lo construyo desde la imaginación gráfica y la experimentación mental.
Redescubriendo mi Forma de Aprender a Través de la Música
Mi experiencia personal se enriqueció cuando, en la UMA, en el eje de Agencia de cambio, dentro del laboratorio de desarrollo autodirigido de habilidades, me embarqué en el aprendizaje del steel drum, un instrumento armónico musical de percusión. El aprendizaje clave que observé de mi manera de aprender fue el asimilar que los patrones melódicos me resultaban más sencillos al ver videos de personas tocando el instrumento, en lugar de seguir instrucciones verbales o partituras. Este descubrimiento a su vez, evocó recuerdos de mi infancia, cuando aprendí a tocar el tambor de la banda de guerra sin instrucción formal y sin pertenecer a la banda de guerra, simplemente observando los ensayos de la banda y replicando los movimientos durante mis tiempos libres en la escuela.
Este descubrimiento me llevó a una profunda reflexión: ¿cuántos de nosotros habremos tenido que abandonar nuestra forma natural de aprender y comprender el mundo, esa que empleamos en la infancia? Sospecho que la mayoría. Alison Gopnik, en su obra “El Bebé Filosófico” (2009), aborda precisamente esta capacidad innata de los niños. Gopnik sostiene que “los niños son pensadores visuales naturales. Construyen imágenes mentales que les permiten dar sentido al mundo y resolver problemas intuitivamente”.
Esta afirmación de Gopnik resonó en mí con fuerza. Me llevó a considerar que, a medida que crecemos, quizás perdamos o suprimimos esta habilidad fundamental. La educación tradicional, con su énfasis en el pensamiento lineal y lógico, podría estar contribuyendo a esta pérdida. Al alejarnos del pensamiento visual, ¿acaso estaremos renunciando a una herramienta poderosa para la creatividad y la resolución de problemas?.
El Reto de Traducir Información en Imágenes
Aunque el pensamiento visual ofrece ciertas ventajas, también presenta desafíos en entornos donde predomina el aprendizaje verbal y escrito. Escuchar largas explicaciones o leer textos extensos sin apoyos gráficos demanda un esfuerzo adicional para transformar esa información en imágenes mentales. Por ello, he estado en la búsqueda de adoptar estrategias más visuales como la creación de esquemas, mapas conceptuales, el uso de diagramas y la búsqueda de videos explicativos para hacer la información más accesible a mi forma de procesarla.
Perspectiva de los Tipos de Inteligencias y el Pensamiento Visual
La teoría de las inteligencias múltiples, propuesta por Howard Gardner (1994), revolucionó nuestra comprensión de las capacidades humanas al desafiar la concepción tradicional de la inteligencia como una habilidad única y generalizada. Según Gardner, no existe una sola manera de ser “inteligente”. En cambio, cada individuo puede desarrollar múltiples tipos de inteligencia, como la lingüística, lógico-matemática, musical, intrapersonal, interpersonal, naturalista, y kinestésico-espacial, entre otras.
El pensamiento visual no solo se refiere a la capacidad de ver imágenes en la mente, sino a la habilidad de organizar, transformar y comprender la información a través de imágenes. Esta forma de cognición permite a quienes piensan visualmente no solo recordar detalles con gran precisión, sino también resolver problemas de manera creativa y conectar ideas que a menudo permanecen dispersas en formatos verbales o abstractos.
Avanzando hacia enfoques más inclusivos
Dentro del contexto académico, agradezco a la UMA el interés de adaptar los entornos de aprendizaje para que se reconozca y fomente una diversidad de estilos cognitivos. A medida que la educación avanza hacia enfoques más inclusivos, resulta fundamental que más educadores consideren las distintas formas de aprender y comprendan que, al igual que las inteligencias múltiples, no todos los estudiantes procesamos la información de la misma manera. Mientras que algunos pueden destacar en el análisis lógico de problemas complejos, otros podemos comprender los mismos conceptos de manera más efectiva cuando se nos presentan a través de representaciones visuales o actividades kinestésicas. En este sentido, las estrategias pedagógicas deben ser tan diversas como los tipos de inteligencia para que cada estudiante pueda aprender de manera eficaz y alineada con sus fortalezas cognitivas.
Este enfoque inclusivo no solo podría mejorar la experiencia de aprendizaje, sino que también nos prepararía para un mundo que valora las habilidades multifacéticas. La combinación de pensamiento visual y la integración de las inteligencias múltiples pueden ser particularmente poderosas en disciplinas como la sostenibilidad, en la que se requiere creatividad, resolución de problemas complejos y una comprensión holística de los sistemas.
Ilustraciones del libro: The girl who thought in pictures. Escrito por Julia Finley. Posted by Raising My Little Superheroes
Reconociendo la Diversidad: Una Analogía entre Personas y Ecosistemas
La sostenibilidad no solo se aplica a la preservación de los recursos naturales, sino también a la creación de ambientes donde las distintas formas de vida, tanto humana como no humana, puedan coexistir de manera armónica. En el eje académico de sostenibilidad de la UMA, uno de los pilares más importantes que he reconocido es el de la diversidad en los ecosistemas. Aprendemos que la diversidad biológica no es solo un aspecto deseable, sino esencial para la salud y la resiliencia de los ecosistemas. Cada especie cumple una función vital dentro de su entorno y es la interacción entre estas especies la que genera un equilibrio que permite la supervivencia y adaptación frente a desafíos.
Este principio, que observamos en la naturaleza, también tiene un paralelo en nuestras comunidades y entornos de aprendizaje. Al igual que un ecosistema saludable depende de la diversidad de especies para prosperar, nuestras sociedades y comunidades de aprendizaje pueden florecer aún más cuando reconocemos y valoramos las diferencias individuales. En el contexto educativo, la diversidad cognitiva—es decir, las diferentes formas de pensar, procesar información y abordar problemas—puede ser una riqueza invaluable. Cada mente única aporta una perspectiva diferente que, al ser compartida y combinada con las perspectivas de otros, enriquece el entendimiento colectivo.
En este sentido, el reconocimiento de la diversidad cognitiva debe ir más allá de un enfoque superficial o inclusivo; debe convertirse en un principio fundamental dentro de nuestras metodologías educativas y de colaboración. Al integrar estas diferencias, no solo enriquecemos nuestro conocimiento, sino que también construimos entornos más inclusivos, resilientes e innovadores.
Conclusión
Este viaje de autoconocimiento ha sido crucial no solo en mi formación académica dentro de la UMA, sino también en mi desarrollo personal. Redescubrir mi forma de aprender y comprender el mundo me ha permitido enfrentar de manera más efectiva los desafíos académicos y profesionales, optimizando mi energía y adaptando los métodos de aprendizaje a mi estilo cognitivo. Este proceso no ha sido solo un descubrimiento intelectual, sino también un camino hacia el entendimiento de mi neurodiversidad, lo que me ha permitido acceder a nuevas formas de aprender y conectar.
Al compartir esta experiencia, invito a todos a reflexionar sobre su propia forma de procesar la información. Así como en los ecosistemas la diversidad biológica es clave para la estabilidad, la resiliencia y el progreso, en los entornos afectivos, educativos y profesionales, tener presente la diversidad cognitiva es esencial para fomentar la innovación y el crecimiento mutuo. Al reconocer nuestras diferencias cognitivas y valorar la forma única en que cada uno de nosotros contribuye al aprendizaje y al desarrollo social, podemos construir entornos más inclusivos, equitativos y enriquecedores, donde todos tengamos la oportunidad de crecer y aportar.
Este enfoque no solo se limita al ámbito académico; se extiende a la vida familiar, profesional y comunitaria. La integración de diversas perspectivas y habilidades enriquece todos los aspectos de nuestra interacción con el mundo y es, en última instancia, lo que nos permitirá avanzar hacia un futuro más sostenible, justo y colaborativo.
Referencias:
Alison Gopnik (2009). The Philosophical Baby: What Children’s Minds Tell Us About Truth, Love, and the Meaning of Life
Howard Gardner (1994). Estructuras de la Mente. La Teoría de Las Inteligencias Múltiples (2a ed. en español). FCE México.
Temple Grandin (1995). Thinking in Pictures https://www.grandin.com/spanish/autismo.pensamiento.visual.html
Por Hector David Arreola Rangel. Generación 2024. Maestría en Proyectos Socioambientales.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.