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Category: Universidad del Medio Ambiente

  • Economía circular en México

    La economía circular en México busca sustituir el modelo lineal que se enfoca en extraer-fabricar-usar-desechar, por un modelo de que imita a la naturaleza, donde gradualmente, se eliminan los residuos, esta estrategia se enfoca en reutilizar, reparar, renovar, reciclar e impulsa el rediseño de productos y materiales para extender su ciclo de vida y manteniéndolos en la economía el mayor tiempo posible, por lo tanto la economía circular en México representa una oportunidad valiosa para la gestión de residuos.

    Pasos que dan forma a una economía circular, tomado de revista.unam.mx

    Antecedentes

    Los inicios de la economía circular en México se dan desde los 90´s donde existía la cultura del reciclaje, impulsada principalmente por los pepenadores, después de la firma del TLCAN las normas ambientales empezaron a alinearse con estándares internacionales. Sin embargo, en 2003 con la promulgación de la LGPGIR (Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos) se empezó a mirar este sector, el cual introdujo el concepto de “valorización”, sentando las bases para que los residuos dejarán de ser vistos como basura y empezaran a ser vistos como materias primas potenciales.

    En 2010 las grandes transnacionales instaladas en México comenzaron a importar sus políticas de sostenibilidad global. Empresas de los sectores automotriz, cervecero y consumo masivo empezaron a reportar metas de “Zero Waste to Landfill” (Cero residuos a relleno sanitario). Un ejemplo de economía circular en México fue la creación de PetStar en 2006, que transformó el esquema de recolección en México en un modelo de negocio circular de clase mundial, demostrando que la circularidad era rentable en el contexto nacional.

    Actualmente con la firma, en 2019 del Acuerdo Nacional para el Manejo de Plásticos, donde la industria y gobierno se comprometieron a metas de reciclabilidad, buscando que los envases sean reciclables, reutilizables o compostables y con ello eliminar micro plásticos además de consolidar una política pública orientada a la economía circular en México. Hoy, la economía circular en México ha pasado de ser una actividad de recuperación de materiales a una de rediseño de sistemas, impulsada por la escasez de agua y el costo de las energías fósiles.

    Oportunidades de la economía circular en México

    La economía circular en México representa varias oportunidades que pueden dar el impulso que necesita este enfoque para que pueda ser adoptado por la industria, la sociedad y las políticas públicas, a continuación, enumero describo alguna de estas oportunidades.

    Nearshoring con requisitos verde: Las empresas transnacionales que se instalan en el país traen consigo compromisos globales de descarbonización, esto representa una oportunidad de oro para las empresas mexicanas que se integren como proveedores circulares (suministrando materiales reciclados, empaques reutilizables o servicios de mantenimiento de activos), ya que serán las preferidas en las cadenas de suministro globales frente a competidores tradicionales.

    Bonos Verdes: El sector bancario en México (BBVA, Santander, Banorte) ha lanzado líneas de crédito específicas para proyectos de economía circular y eficiencia de recursos. Las empresas que demuestren modelos circulares pueden acceder a tasas de interés más bajas y a fondos de inversión internacionales que buscan proyectos con impacto ambiental positivo y métricas ESG (Ambiental, Social y Gobernanza) sólidas.

    Nuevos Modelos de Servicio: En lugar de vender un activo (como maquinaria o uniformes industriales), las empresas están explorando el modelo de renta y mantenimiento. Esto asegura que el fabricante recupere el producto al final de su vida útil para reacondicionar, generando un flujo de efectivo constante por servicios de reparación y actualización, eliminando la necesidad de que el cliente final gestione el residuo.

    Esquema de bonos verdes por Axa, tomado de axa-im.com.mx

    Conclusión

    Las oportunidades de la economía circular en México son únicas debido a nuestra posición geográfica y nuestra base industrial. Mientras que en otros países la economía circular se centra solo en el reciclaje, en México la oportunidad real está en el rediseño de la cadena de valor y la simbiosis industrial (donde el residuo de una fábrica es el insumo de otra).

    Conoce más sobre el diplomado de Economía Circular de la UMA y otros cursos aquí https://uno.umamexico.com.mx/wp69/cursos/ o haz clic en la imagen si quieres conocer más acerca de los plan de estudios y la comunidad educativa.

    REFERENCIAS
    AXA Investment Managers. (s. f.). Bonos verdes. https://www.axa-im.com.mx/inversion-responsable/bonos-verdes

    Banco Interamericano de Desarrollo [BID]. (2025). Financiamiento de la economía circular en América Latina: El caso de México. https://www.iadb.org

    Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2003). Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos. Diario Oficial de la Federación

    Olvera, M., & Valenzuela, J. (2023). Economía circular en la formación para el empleo. Revista Digital Universitaria (RDU), 24(5). https://www.revista.unam.mx/2023v24n5/economia_circular_en_la_formacion_para_el_empleo/

    PetStar. (2022). Historia y evolución del modelo de negocio circular en México. https://www.petstar.mx/quienes-somos/

    SEMARNAT. (2019). Acuerdo Nacional para la Nueva Economía de los Plásticos en México. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales

    Secretaría de Economía. (2025). Guía para la implementación de modelos circulares en PYMES mexicanas. Gobierno de México

    FIRMA

    Escrito por Iván de Jesús Mendoza (egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, generación 2023), Campesino y Presea del Estado de México al Mérito Agrícola 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.

  • COP 30 en Belém: ¿El punto de no retorno? Análisis estratégico y matriz FODA

    COP 30 en Belém: ¿El punto de no retorno? Análisis estratégico y matriz FODA

    La COP 30, celebrada en el corazón de la Amazonía brasileña (Belém do Pará), prometía ser la “COP de la implementación”. Con el presidente Lula da Silva como anfitrión, el mundo dirigió su mirada no a los rascacielos de Dubái o a las salas de conferencias europeas, sino al bioma más crítico del planeta.

    Pero ¿logró realmente marcar la diferencia o fue otro ejercicio de diplomacia incremental? En este artículo, desglosamos los resultados clave y presentamos un análisis FODA (Fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) exclusivo para entender el verdadero impacto de este evento histórico.

    El Contexto: ¿Qué estaba en juego?

    La COP 30 tenía una misión crítica: la revisión de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Se esperaba que los países presentaran planes mucho más ambiciosos para mantener vivo el objetivo de 1,5 °C.

    El escenario no podía ser más simbólico. Belém sirvió como recordatorio visual de lo que está en riesgo. La narrativa principal giró en torno a la financiación climática para el Sur Global y la protección de los bosques tropicales como activos económicos, no solo ecológicos.

    Análisis FODA de la COP 30

    Para entender la complejidad de esta cumbre, hemos elaborado una matriz estratégica que evalúa los factores internos y externos del evento.

    Fortalezas:

    • Simbolismo Geográfico: Realizar el evento en la Amazonía obligó a los delegados a confrontar la realidad del ecosistema que intentan salvar, elevando la urgencia moral.
    • Liderazgo del Sur Global: Brasil logró unificar (aunque con dificultades) la voz de los países con bosques tropicales, exigiendo pagos por servicios ecosistémicos reales.
    • El Fondo “Bosques Tropicales para Siempre”: La creación y capitalización inicial de este mecanismo financiero es, quizás, el legado tangible más fuerte de la cumbre.

    Oportunidades (Lo que podemos aprovechar)

    • Bioeconomía en Auge: La cumbre abrió puertas masivas para inversiones en biotecnología y farmacéutica sostenible basada en la biodiversidad amazónica.
    • Mercados de Carbono 2.0: Se establecieron reglas más claras para evitar el greenwashing, lo que podría restaurar la confianza en los créditos de carbono de alta integridad.
    • Conexión Salud-Clima: Por primera vez, se integró seriamente la salud pública en la agenda climática, abriendo nuevas vías de financiación desde el sector sanitario.

    Debilidades (Fallos internos)

    • Logística e Infraestructura: Belém sufrió para alojar a las decenas de miles de delegados, lo que generó críticas sobre la elitización de los asistentes (quienes podían pagar precios desorbitados) y la exclusión de activistas de base.
    • Ambigüedad en Combustibles Fósiles: A pesar de la presión, el texto final volvió a utilizar un lenguaje diplomático suave respecto a la “eliminación gradual” (phase-out) del petróleo y gas, cediendo ante los grandes productores.
    • Brecha de Financiación: Aunque hubo promesas, el “Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado” (NCQG) quedó por debajo de los billones necesarios que exigían los países en desarrollo.

    Amenazas (Riesgos externos)

    • Inestabilidad Geopolítica: Las tensiones bélicas en Europa y Oriente Medio desviaron la atención y, crucialmente, los fondos que deberían haber ido a la acción climática.
    • Cambios Políticos en el G7: La incertidumbre electoral en potencias clave (como EE. UU. y miembros de la UE) hizo que muchas delegaciones negociaran con “freno de mano”, temiendo que los acuerdos fueran revocados por futuras administraciones.
    • Punto de Inflexión Amazónico: Los científicos advirtieron durante la cumbre que, independientemente de los acuerdos, el bioma está peligrosamente cerca de la “sabanización”.

    Conclusión: Un legado mixto

    La COP 30 será recordada como la cumbre que puso a la naturaleza en el centro de la ecuación financiera, pero que tropezó nuevamente con la energía.

    La infraestructura diplomática funciona, pero a una velocidad que no alcanza a la de la crisis climática. Para las empresas y ONG, el mensaje es claro: la regulación sobre cadenas de suministro libres de deforestación se endurecerá y la bioeconomía no es una moda; es el nuevo estándar de inversión en la región.

    En la Universidad del Medio Ambiente, contamos con la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, en donde podrás conocer y desarrollar estrategias para generar negocios, estrategias que tengan una visión y propósitos regenerativos, que contemplen la perspectiva sistémica entre actores, objetivos y alcances.

    Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, haz clic en la imagen.

    FIRMA:

    Escrito por Gonzalo Sierra Basurto (Alumno de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales), generación 2024.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • ¿Las certificaciones de edificación sustentable realmente son sustentables?

    ¿Las certificaciones de edificación sustentable realmente son sustentables?

    Las certificaciones de edificación sustentable, tales como LEED, EDGE y BOMA, se han consolidado como instrumentos ampliamente utilizados para evaluar y promover el desempeño ambiental de los edificios. Su objetivo principal es reducir el impacto ecológico de la industria de la construcción, mejorar la eficiencia energética y optimizar el uso de recursos naturales a lo largo del ciclo de vida de los inmuebles.

    No obstante, a pesar de sus beneficios ampliamente difundidos, estas certificaciones han generado un debate crítico en torno a su accesibilidad, su efectividad real y las consecuencias sociales y ambientales derivadas de su implementación.

    Este artículo propone un análisis crítico de las certificaciones de edificación sustentable, cuestionando si efectivamente mitigan más impactos de los que generan, particularmente cuando se aplican sin una adecuada consideración del contexto local.

    Certificaciones de edificación sustentable: definición y origen

    Edificaciones sustentables? – Fuente: http://cemix.com/construccion-sustentable-que-es/

    Las certificaciones de edificación sustentable son herramientas de evaluación que permiten medir y verificar el desempeño ambiental de un edificio en distintas etapas de su ciclo de vida, desde el diseño y la construcción hasta su operación y mantenimiento. Cada sistema de certificación establece criterios técnicos y metodológicos específicos con el fin de promover prácticas constructivas más responsables con el medio ambiente, más saludables para los ocupantes y más eficientes en el uso de recursos naturales y económicos.

    Estos sistemas surgen como respuesta a la creciente preocupación global por los impactos ambientales asociados al desarrollo industrial y urbano, preocupación que se intensificó tras eventos catastróficos a nivel mundial, como el desastre nuclear de Chernóbil. Dichos acontecimientos evidenciaron la necesidad de establecer mecanismos de control, evaluación y mejora continua en las prácticas constructivas.

    Entre los principales aportes de las certificaciones de edificación sustentable se encuentran la reducción de costos operativos a largo plazo, el uso más eficiente de la energía y del agua, la implementación de estrategias para el manejo responsable de residuos y la mejora de la calidad del ambiente interior. Asimismo, estos sistemas suelen incrementar la plusvalía de los edificios, al posicionarlos como inmuebles con mayores estándares de desempeño ambiental y confort.

    Desde una perspectiva técnica, las certificaciones han impulsado un cambio de paradigma en la industria de la construcción, obligando a proyectistas, desarrolladores y operadores a integrar criterios ambientales que históricamente habían sido relegados frente a consideraciones económicas o estéticas.

    Limitaciones económicas y exclusión social

    A pesar de los beneficios mencionados, uno de los principales cuestionamientos hacia las certificaciones de edificación sustentable radica en sus elevados costos iniciales. El proceso de certificación implica, además del pago de tarifas a los organismos certificadores, la contratación de consultores especializados y la inversión en tecnologías y materiales específicos para cumplir con los requisitos establecidos.

    Estos sobrecostos suelen trasladarse al usuario final, ya sea comprador o arrendatario, lo que incrementa el precio de la vivienda o de los espacios de trabajo. Como consecuencia, el acceso a edificaciones sustentables se limita a sectores con mayor poder adquisitivo, mientras que los grupos de menores ingresos permanecen excluidos de estos beneficios.

    Este fenómeno contribuye a procesos de gentrificación y profundiza la inequidad social en las ciudades, transformando la sustentabilidad en un privilegio y no en un derecho colectivo.

    Homogeneización de criterios y pérdida del contexto local

    Otro aspecto crítico de las certificaciones de edificación sustentable es la homogeneización de los estándares ambientales. Al aplicar criterios globales, en muchos casos no se consideran adecuadamente las particularidades climáticas, sociales, culturales y económicas del contexto local.

    Para cumplir con ciertos requerimientos, se privilegia el uso de materiales o tecnologías importadas en lugar de recursos locales, lo que incrementa la huella de carbono asociada al transporte y desplaza técnicas constructivas tradicionales que podrían resultar igual o más sustentables.

    Esta práctica genera una contradicción fundamental: la búsqueda de un reconocimiento ambiental puede derivar en impactos ambientales indirectos que contradicen los principios de la sustentabilidad. Además, se debilita el arraigo comunitario al desvalorizar conocimientos constructivos locales y prácticas históricamente adaptadas al entorno.

    Credibilidad y riesgo de greenwashing

    impacto de certificaciones en edificaciones – Fuente: https://www.linkedin.com/pulse/el-impacto-de-las-certificaciones-iso-en-la-sostenibilidad-3vnge?originalSubdomain=es

    La credibilidad de las certificaciones también ha sido cuestionada debido al riesgo de greenwashing. En algunos casos, los edificios obtienen una certificación al cumplir con los requisitos mínimos en la etapa de diseño o construcción, sin garantizar que el desempeño ambiental prometido se mantenga durante su operación cotidiana.

    Si bien existen certificaciones enfocadas en la fase operativa —como LEED O+M— que exigen evidencia de consumos reales durante periodos prolongados, la percepción de incongruencia persiste y afecta la confianza de los usuarios y de la sociedad en general.

    En respuesta a estas críticas, han surgido sistemas de certificación que buscan ser más accesibles y contextualizados. EDGE, impulsada por el Banco Mundial, se presenta como una alternativa orientada a países en desarrollo, simplificando procesos y reduciendo costos para facilitar el acceso a la certificación, especialmente en el sector habitacional. Por su parte, BOMA BEST se enfoca en la mejora de las prácticas operativas de los inmuebles, priorizando la gestión eficiente por encima del cumplimiento de estándares ambientales rígidos.

    Estas iniciativas representan un esfuerzo por democratizar la sustentabilidad y ampliar su alcance, aunque aún enfrentan el desafío de integrarse de manera efectiva en contextos sociales diversos.

    Reflexiones finales: ¿herramienta o contradicción?

    Las certificaciones de edificación sustentable constituyen una herramienta valiosa para orientar a la industria de la construcción hacia prácticas más responsables con el medio ambiente. Sin embargo, su implementación no está exenta de controversias.

    Cuando se prioriza la obtención de un reconocimiento internacional y el aumento de la plusvalía por encima de las realidades locales, se generan impactos ambientales y sociales que pueden contradecir los principios mismos de la sustentabilidad.

    El análisis evidencia que las certificaciones pueden mitigar ciertos impactos, pero también producir nuevos problemas cuando no consideran el contexto ambiental, económico y social de los proyectos. El reto actual consiste en replantear estos sistemas para que integren materiales locales, reconozcan saberes tradicionales, promuevan la justicia ambiental y garanticen accesibilidad social.

    Solo así será posible avanzar hacia una edificación sustentable que no solo sea eficiente, sino también incluyente, equitativa y coherente con su entorno.

    Dos realidades – Fuente: https://www.archdaily.mx/mx/962454/un-pais-dividido-segregacion-y-desigualdad-urbana-en-sudafrica

    Referencias bibliográficas

    Parada Rabell, A. G. (2025, 6 de agosto). Certificaciones para la edificación sostenible: ¿Cómo iniciaron y para qué aplicarlas? Universidad del Medio Ambiente. https://uno.umamexico.com.mx/wp69/certificaciones-para-la-edificacion-sostenible-como-iniciaron-y-para-que-aplicarlas/ Hernàndez, L. (2018, 24 de septiembre). Drawbacks for the implementation of sustainable certifications. Zero Consulting. https://blog.zeroconsulting.com/en/disadvantages-sustainability-certifications (blog.zeroconsulting.com Abraham, Y., Greenwood, L., & Schneider, J. (2022). Sustainable building without certification: An exploration of implications and trends. Journal of Sustainable Research, 4(2), e220007. https://doi.org/10.20900/jsr20220007 Autor desconocido. (2020, 4 de enero). Polémica en certificación de edificios. Expansión. https://expansion.mx/obras/pulso-de-la-construccion/polemica-en-certificacion-de-edificios (expansion.mx) Khoshbakht, M., Rasheed, E., & Baird, G. (2022). Do green buildings have superior performance over non-certified buildings? Occupants’ perceptions of strengths and weaknesses in office buildings. Buildings, 12(9), 1302. https://doi.org/10.3390/buildings12091302 Karamoozian, M., & Zhang, H. (2023). Obstacles to green building accreditation during operating phases: Identifying challenges and solutions for sustainable development. Journal of Asian Architecture and Building Engineering. https://doi.org/10.1080/13467581.2023.2280697 Hemmati, M., & Abdoli, N. (2024). Assessing the influence of green building certification programs on energy efficiency and sustainable development in the Middle East. International Journal of Engineering and Applied Sciences, 12(3). Recuperado de https://www.isi.ac/article/assessing-the-influence-of-green-building-certification-programs-on-energy-efficiency-and-sustainable-development-in-the-middle-east

    Escrito por Ana Giselle Parada Rabell (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Hacia el diseño bioclimático: arquitectura para el bienestar del ser humano

    Pensando en que el espacio construido que habitamos es justo el que nos conecta —o nos desconecta— del entorno en donde nos encontramos, me resulta de interés reflexionar: ¿cómo las decisiones de diseño contribuyen al bienestar del usuario? ¿Qué pasa con nuestro cuerpo cuando el espacio que construimos los arquitectos no contribuye a mantenernos con vida? ¿Cómo podemos lograr que lo construido ayude a mejorar nuestra calidad de vida y la de los nuestros? ¿De qué manera el entorno que diseñamos puede aportar al bienestar integral de nuestra sociedad?

    Elaboración propia
    Elaboración propia

    En este contexto, el diseño bioclimático y el bienestar humano se presentan como un eje fundamental para comprender la relación entre el cuerpo, el espacio y el ambiente, desde una mirada que prioriza la vida, la salud y el confort.

    En el artículo anterior —Hacia el rumbo bioclimático: el habitar en su dimensión espacial— se habló del habitar desde su dimensión espacial, entendiéndolo como “una necesidad que consiste en ocupar con nuestro cuerpo un espacio específico que brinde las condiciones para mantenernos con vida”. Si consideramos que existimos a través de nuestro cuerpo, surge entonces una pregunta clave: ¿cuáles son las condiciones ideales que debería tener un espacio para poder vivir y subsistir?

    El cuerpo humano como medio de habitar el espacio construido

    Para adentrarnos en el tema, me interesa reducir la escala de análisis y centrarnos en el ser humano. En este sentido, y apoyándonos en la teoría psicológica propuesta en 1943 por Abraham Maslow, la jerarquía de las necesidades humanas tiene como base los aspectos fisiológicos: alimentación, homeostasis, respiración y descanso.

    Si bien la arquitectura y el diseño de los espacios habitables pueden influir en distintos niveles de esta pirámide, el enfoque de este texto se centra en la base y en aquellos aspectos donde el diseño interviene de manera directa.

    Influencia del diseño en las necesidades humanas. Elaboración propia tomando como base la Pirámide de Maslow.

    En una breve conversación con el Dr. Alejandro Canedo Alberto, médico urgenciólogo adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social, se define la homeostasis como “el equilibrio interno del cuerpo para el adecuado funcionamiento y metabolismo celular (temperatura, pH, osmolaridad, etc.)”. Esto sin dejar de lado que el cuerpo humano es un sistema complejo y sofisticado, que emplea mecanismos regulatorios y compensatorios para su propia supervivencia a través de los órganos y sistemas que lo componen.

    Además, de acuerdo con la Constitución de 1948 de la Organización Mundial de la Salud, la salud se define como “el estado de completo bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Lo anterior reafirma que se trata de un tema complejo y, al mismo tiempo, subraya la importancia de los factores externos con los que el cuerpo se interrelaciona.

    Confort ambiental y bienestar del cuerpo humano

    El profesor Víctor Fuentes Freixanet, con maestría y doctorado en arquitectura bioclimática, define el confort como “el estado físico y mental en el cual el hombre expresa satisfacción (bienestar) con el medio ambiente circundante”, considerando que dicho ambiente incluye el entorno natural, social y artificial.

    El estado de bienestar puede variar entre lo físico y lo mental, ya que depende de las condiciones particulares de cada persona. Fuentes identifica factores internos —edad, sexo, salud física y mental, estado de ánimo— y factores externos —temperatura, humedad, viento, olores, ruidos, entre otros—. A partir de estos elementos, el confort puede clasificarse según el canal de percepción: térmico, lumínico, acústico, olfativo y psicológico (Fuentes, 1988).

    Canales de percepción del confort. Elaboración propia.

    Desde una perspectiva fisiológica, el Dr. Canedo señala que lo esencial para mantener la vida es “el sustrato (glucosa y oxígeno) y una adecuada homeostasis”. De ello se infiere que, entre los factores externos, el confort térmico tiene una repercusión significativa, ya que la piel —el órgano más grande del cuerpo— es el principal canal de percepción.

    Aunque el aspecto psicológico será abordado en otro artículo, es importante mencionar que este puede compensar ciertas incomodidades fisiológicas. Por ejemplo, “la incomodidad térmica o lumínica puede ser atenuada a través de los factores visuales involucrados en el diseño de los espacios”, como colores, texturas, vacíos y macizos (Fuentes, 1988).

    Finalmente, la salud se presenta como el factor fundamental para que un individuo experimente confort. Fuentes señala que “el hombre puede estar incómodo pero saludable; por el contrario, si está enfermo no puede sentirse cómodo”. Sin salud, los canales de percepción y la relación entre el cuerpo y el ambiente se alteran, afectando la interpretación de los estímulos que llegan al cerebro.

    Uno de los tres objetivos fundamentales que debe perseguir la arquitectura para contribuir al bienestar humano es, según Fuentes, “crear espacios habitables que cumplan con una finalidad funcional y expresiva, que sean física y psicológicamente saludables y confortables para propiciar el óptimo desarrollo del hombre y sus actividades”.

    Estrategias de diseño bioclimático para el bienestar fisiológico

    Con una metodología base, durante el segundo trimestre de la Especialidad se retomaron los análisis de sitio y usuario, así como las recomendaciones y normativas asociadas al tipo de clima y edificación. El objetivo fue generar una propuesta de proyecto encaminada al confort y a la eficiencia energética.

    Metodología para el diseño bioclimático para el proyecto del equipo 1 de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática. Elaboración propia con base en la metodología de ITACA.

    Desde esta fase, las estrategias de diseño pasivo se consolidan como la base consciente para guiar el diseño de los espacios habitables en un sitio específico. Entre las principales estrategias del diseño bioclimático se encuentran:

    • Emplazamiento: identificación de las condiciones ideales del contexto urbano y local.
    • Agrupamiento y forma: comprensión de la trayectoria solar y del comportamiento del viento para adaptar las edificaciones a las condiciones naturales.
    • Orientación: definición de la ubicación óptima de los espacios arquitectónicos para cumplir con requerimientos térmicos, de ventilación e iluminación, según su uso.
    • Envolvente: decisiones de diseño relacionadas con la proporción y materialidad de muros, pisos y techos para mejorar el desempeño térmico de la edificación.
    • Ventilación e iluminación natural: análisis de la ubicación y operación de aperturas para favorecer el desarrollo óptimo de las actividades del usuario.

    La responsabilidad del arquitecto bioclimático se vuelve más compleja conforme se diversifican los requerimientos del usuario. Como se ha comentado en diversas sesiones, uno de los espacios más difíciles de diseñar es la vivienda, no solo por la variedad de necesidades que concentra, sino porque, como refugio, debería ser el espacio que contribuya de manera directa a satisfacer las necesidades fisiológicas, base del bienestar integral del ser humano.

    Conclusión: arquitectura, cuerpo y bienestar

    Pensar el diseño bioclimático desde el bienestar humano implica asumir una responsabilidad ética, ambiental y social. Cuando la arquitectura responde al cuerpo, al clima y al contexto, deja de ser únicamente un objeto construido y se convierte en una herramienta activa para la vida, la salud y el cuidado del entorno.

    Referencias

    Fuentes, V. A. (1988). Confort ambiental. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 9(25), 29–40.
    https://biblat.unam.mx/hevila/Arevistadecienciassocialesyhumanidades/1988/vol9/no26/5.pdf

    Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • PROYECTO SOCIOAMBIENTAL COMUNIDAD OMETOCHTLI

    PROYECTO SOCIOAMBIENTAL COMUNIDAD OMETOCHTLI

    Reseña del proyecto de titulación de Ana Paulina Roldán Máynez estudiante de la generación 2023 de la Maestría en Proyectos Socioambientales y Beatriz Álamo Rojas estudiante de la generación 2023 de la Maestría en Agroecología y Sistemas Alimentarios Regenerativos

    Tejiendo comunidad en torno al Parque Dos Conejos en la CDMX

    Contexto y problema socioambiental

    El Parque Dos Conejos, ubicado en la colonia Romero de Terreros al sur de la Ciudad de México, se encuentra dentro del histórico Pedregal de San Ángel, una zona formada por el derrame de lava del volcán Xitle. Este territorio guarda una profunda riqueza natural y arqueológica, pues en él se han hallado vestigios de uno de los asentamientos humanos más antiguos del país.

    A pesar de esta relevancia, hoy el parque se encuentra relegado a un uso recreativo básico, con un acceso restringido y escasa planeación comunitaria. En los últimos años, el parque ha sido víctima del abandono derivado de la desarticulación social entre los vecinos, quienes, fragmentados en grupos polarizados y sin estrategias claras, han perdido la capacidad de organización colectiva.

    Este deterioro del tejido social ha provocado que el parque se deteriore aceleradamente: la erosión del suelo avanza, la vegetación muestra signos evidentes de estrés, hay árboles muertos y disminución de la biodiversidad. La falta de infiltración de agua pluvial ha generado además inundaciones en las zonas bajas, mostrando el impacto negativo tanto ambiental como urbano de este descuido.

    A esta degradación ecológica se suma una crisis emocional y comunitaria: el parque, al perder su función como refugio verde, deja de ser un espacio de encuentro, salud y recreación. Esto contribuye al desarraigo y al estrés de lxs colonxs, que tienden a responsabilizar a terceros y autoridades sin generar soluciones colectivas.

    Se rompe así un ciclo vital donde la calidad ambiental sostiene también la salud mental, la identidad y la cohesión social. Esta desconexión con el territorio perpetúa un círculo vicioso de apatía, pérdida de pertenencia y deterioro ambiental que urge revertir.

    Estado actual:

    El parque público se encuentra en abandono debido a la desarticulación social en la colonia Romero de Terreros. Existen tensiones y polarización entre grupos vecinales que disputan el control de recursos asignados a la COPACO, lo que ha derivado en amenazas personales, corrupción y una creciente degradación del entorno y de la comunidad.

    El parque muestra signos visibles de deterioro: erosión del suelo, falta de riego, vegetación enferma y árboles muertos. La pendiente del terreno facilita el arrastre del suelo hacia el drenaje durante lluvias, agravando el problema.

    Potencial futuro:

    Imaginamos al Parque Dos Conejos como un laboratorio de investigación activa donde se aplican y perfeccionan prácticas agroecológicas que pueden replicarse en otros espacios urbanos. Su deterioro actual no limita su potencial; al contrario, lo posiciona como un caso ejemplar de transformación comunitaria y restauración ecosistémica.

    Gracias a su biodiversidad latente, su topografía variada y ubicación estratégica, el parque podría integrarse como nodo clave dentro de una futura red de corredores biológicos en la Ciudad de México. Este escenario no solo contribuiría a la conservación de la flora y fauna urbana, sino también al fortalecimiento de comunidades organizadas y resilientes, capaces de gestionar de forma autónoma y solidaria el bienestar ambiental y social de sus barrios.

    Estado futuro deseado como sueño en común:

    Este proyecto nace del sueño compartido de vivir en una ciudad que valore y conserve los ecosistemas de sus parques urbanos públicos. Vemos estos espacios no solo como áreas verdes, sino como núcleos fundamentales para el bienestar social, la conexión con la naturaleza y la construcción de comunidades solidarias y autogestivas.

    Vemos a la Comunidad Ometochtli encabeza los trabajos colaborativos para la conservación del parque Dos Conejo en la colonia Romero de Terreros de la CDMX, colocándolo como referente de rescate ecosistémico en parque público, habiendo rehabilitado la infiltración de agua pluvial, los servicios ecosistémicos hacia la fauna local y por ser considerado como refugio para la salud emocional, mental y social de sus usuarios y visitantes humanos.

    Por lo que se convierte en un referente urbano para restauración de otros parques. Además de ser una muestra del ecosistema de Matorral Xerófilo de Palo Loco típico del área del Pedregal de San Ángel.

    Propósito de cambio

    Contribuir a la regeneración socioambiental urbana promoviendo, en los usuarios del parque Dos Conejo, Ometochtli, de la colonia Romero de Terreros de la CDMX, la apropiación sana de su espacio público. Esto se busca a través del fomento de la cohesión social y del aprendizaje para trabajar en colectivo, en favor de sanar la tierra de nuestro parque u oasis público. Las acciones se enfocan en obras de restauración ecosistémica orientadas a un manejo óptimo del agua de lluvia, al cuidado de la vegetación actual y endémica, a la recuperación del tejido social y a propiciar la reconexión con la naturaleza y con nuestro entorno.

    De este modo, se busca volver a ser capaces de identificar y valorar las potencialidades locales de nuestra comunidad. Asimismo, se propone que la facilitación de actividades didácticas de agroforestería sintrópica, permacultura y agroecología se comparta con otras comunidades.

    Esto permitirá crear lazos de alianza que nos tejan con una red más amplia de regeneración urbana y nos conecten con otros barrios. A través de esta propuesta, se generarán conocimientos valiosos a nivel personal y colectivo, promoviendo la convivencia entre colonos, fortaleciendo la autogestión social y enriqueciendo la red.

    Objetivos del proceso de transformación

    • Involucramiento de vecinos en actividades comunitarias de restauración ecosistémica
    • Aumento de diversidad en vegetación endémica
    • Goce del espacio y apropiación del espacio público

    Pertinencia y conceptualización de las estrategias implementadas

    Los principios de la agroecología son altamente pertinentes para un proyecto de restauración ecosistémica en un parque urbano, ya que ofrecen enfoques sostenibles e integradores que, además, fomentan la participación comunitaria. Por ejemplo, la agroecología promueve la diversidad, tanto en el ecosistema como en los saberes locales a tomar en cuenta, permitiendo que se incluyan plantas nativas y adaptadas mientras que a la par se incorpora el conocimiento de la comunidad al trabajo colectivo.

    También promueve la gestión eficiente de recursos, como el compostaje comunitario, que cierra ciclos de nutrientes y mejora la calidad del suelo. Además, fomenta la co-creación de conocimiento, combinando ciencia y saberes tradicionales mediante talleres y actividades participativas que fortalecen el vínculo de la comunidad con el parque. La agroecología también resalta la importancia de la resiliencia y las sinergias en los ecosistemas, diseñando espacios funcionales donde la flora, fauna y las prácticas humanas interactúan armónicamente, aumentando su capacidad de adaptación.

    Por último, su enfoque inclusivo y orientado a la justicia social asegura que todos los actores se beneficien del proceso, promoviendo una toma de decisiones equitativa y el sentido de pertenencia. Implementar estos principios puede transformar nuestro proyecto en un modelo de restauración urbana participativa que no solo recupere el ecosistema del parque, sino que también fomente la cohesión social y las prácticas sostenibles a largo plazo no solo en este parque, sino en otros barrios de la CDMX.

    Estrategia y teoría de cambio

    La iniciativa busca crear una comunidad autogestiva vecinal de cuidadores mediante la organización de talleres para la conservación de áreas verdes urbanas con prácticas agroecológicas y el manejo sostenible del parque a través de faenas de mantenimiento a las obras de restauración ya hechas. A través de estas actividades, se pretende capacitar a los vecinos en técnicas como la creación de jardines de lluvia “islas de abundancia”, conocimiento sobre flora nativa y la resignificación de los residuos a través de la composta, fomentando además faenas comunitarias donde puedan colaborar activamente en la implementación de estas estrategias.

    Estas acciones no solo contribuirán a regenerar el ecosistema del parque, mejorando la calidad del suelo, la biodiversidad y el manejo del agua, sino que también fortalecerán el tejido social de la comunidad. Se espera que los vecinos reconozcan sus capacidades colectivas para transformar su entorno, fomentando la colaboración y el sentido de pertenencia.

    A mediano plazo, se busca consolidar un grupo autogestivo que asuma la planificación, ejecución y mantenimiento de estas iniciativas, generando un modelo replicable de manejo sostenible de áreas verdes urbanas. A largo plazo, el impacto deseado es la transformación del parque en un espacio resiliente y biodiverso, mientras se impulsa una cultura comunitaria de conservación ambiental y se mejora la calidad de vida de los habitantes.

    Siguientes pasos y continuidad del proyecto

    1.- Consolidación de una comunidad de práctica:

    • Reunión inicial con voluntarios y vecinos del parque
    • Identificación de líderes comunitarios
    • Talleres de trabajo con la comunidad

    2.- Faenas Agroecológicas y mejoras del suelo

    • Implementación de prácticas agroecológicas, nidos de biodiversidad y faenas completadas

    3.- Talleres de composta y resignificación de residuos:

    • Taller teórico práctico sobre compostaje

    4.- Talleres de conservación y flores nativas para polinizadores

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Proyecto socioambiental planea tu plato y cuida al planeta

    Proyecto socioambiental planea tu plato y cuida al planeta

    Reseña del proyecto de titulación de Charlotte Brum Bezié. Generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.

    Contexto y problema socioambiental

    En un mundo donde 800 millones de personas padecen hambre y 2 mil millones sufren desnutrición (FAO, 2022), la pérdida y el desperdicio de alimentos aparece como una contradicción alarmante, ya que se estima que más del 30% de los alimentos producidos en México se pierden o se desechan en las distintas etapas de la cadena alimentaria (FAO, 2019). Esta situación no sólo pone de manifiesto la crisis y que existe un panorama de ineficiencia sistémica sino también de profundas desigualdades sociales, económicas y ambientales.

    El desperdicio ocurre desde la producción rural y agrícola hasta el consumo en el hogar, y tiene múltiples causas: pérdidas debidas al clima, fallas en la infraestructura, exigencias estéticas excesivas o malas prácticas de consumo como las compras por impulso o el almacenamiento deficiente de los alimentos. En una vertiente social, se agrava la crisis ecológica y si el desperdicio alimentario fuera un país sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI), solo detrás de Estados Unidos y China (FAO, 2007).

    Lai, O. (2021, 22 de noviembre). Food waste stages [Traducción propia]. Earth.org.

    *Captura de pantalla del canal de difusión bye bye food waste de @noseaswaste

    Champions 12.3. (2014). Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la pérdida y el desperdicio de alimentos se acercan a los niveles del transporte por carretera [Infografía, traducción propia]. Instituto de Recursos Mundiales y PNUMA.

    La propuesta del proyecto

    “Planifica tu plato y cuida al planeta” es una propuesta educativa de carácter digital. El propósito es cambiar la relación cotidiana con la alimentación de una forma práctica, fácil y sostenible, que está destinada a la comunidad de “ecoamixes” que forma parte de la cuenta @noseaswaste de Instagram y que pretende fomentar la creación de contextos que ayuden a combatir el desperdicio alimentario desde los hogares.

    Por medio de contenidos compartidos en las distintas redes sociales y desde el canal de difusión de estas prácticas, bye bye food waste, se proponen acciones concretas como planificar la compra semanal, optimizar el uso de los ingredientes, conservar adecuadamente los alimentos o incluir el compostaje en la rutina doméstica. Estos contenidos —reels, publicaciones, stories o materiales cocreados con personas expertas— están enfocados en acompañar y motivar el cambio desde lo cotidiano.

    Más que información, propone generar experiencias de aprendizaje que defienden la cocina como un lugar donde cuidar, transformar y desplegar la creatividad. Desde una perspectiva sistémica, colaborativa y comprometida, propone una cultura alimentaria vinculada con el respeto por los ingredientes, la alimentación y el planeta a través del conocimiento formando en comunidad.

    Imagen. Collage del sueño en común. Fuente: Elaboración propia (2024)

    Objetivos específicos

    • Potenciar la elaboración consciente de las compras y de los alimentos,  mediante el diseño de menús semanales, la elección de los ingredientes de temporada y la elaboración de las listas de compra. Esto pretende prevenir las compras impulsivas y los excesos de cantidad.
    • Impulsar las habilidades prácticas para la correcta y adecuada elaboración y almacenamientos de los alimentos. Esto puede mejorar la conservación,  desinfección y compostaje, para evitar el desperdicio de productos alimenticios y reducir la generación de residuos orgánicos.
    • Aumentar la elaboración casera de los alimentos, desde la utilización de ingredientes frescos y de temporada  así como el aprovechamiento de  los restos. Así se evitaría el desperdicio de ingredientes, fomentando el espacio creativo y el disfrute en la cocina.
    • Mejorar la relación de las personas con la comida, incluyendo la alimentación consciente, para enlazar el acto de comer con el autocuidado, el bienestar emocional y el cuidado de los recursos naturales.

    Teoría de cambio o propuesta sistémica

    “Planea tu plato y cuida al planeta” es una invitación a repensar la forma en que nos relacionamos con los alimentos. Más que una campaña, es un esfuerzo por cambiar hábitos desde lo cotidiano, con especial enfoque en la comunidad digital que se identifica como “ecoamixes”. La propuesta no busca soluciones rápidas, sino sembrar poco a poco una nueva forma de ver, preparar y aprovechar la comida, con el objetivo de evitar que tanta termine en la basura.

    La idea nace de experiencias que han funcionado en otros contextos y que, además, están respaldadas por estudios. Puede ser parte de algo muy simple pero poderoso: cuando la gente recibe información clara y útil —ya sea a través de redes sociales, como en Instagram, o por canales como “bye bye food waste”—, es más fácil que se anime a probar cosas nuevas, como hacer su propio compostaje, armar un pequeño huerto, organizar mejor sus comidas o aprender a conservar los alimentos de forma más eficiente.

    Lo que proponen iniciativas como @hagamos_composta o la campaña británica Love Food Hate Waste no es algo lejano ni complicado. Al contrario, muestran que pequeños cambios, hechos con intención, pueden marcar la diferencia. Y que sí, cada persona, desde su cocina, tiene el poder de generar un impacto positivo en el planeta.

    Cuando una persona empieza a tomar conciencia del impacto que tiene lo que come y lo que tira, eso se vuelve un punto de partida para cambiar costumbres. No es algo que pase de la noche a la mañana, pero sí se nota cuando ves ejemplos como @antojista o @cerosobras. Ellas enseñan, sin complicaciones, de manera sencilla y hasta creativa para sacarle provecho a los ingredientes y a lo que normalmente acabaría en la basura.

    Y así, sin darse cuenta, la gente empieza a hacer cambios en su día a día: planean mejor lo que van a comprar, eligen productos de temporada, cocinan con lo que ya tienen en casa y hasta se animan a separar sus residuos para hacer composta. Son hábitos que, con el tiempo, hacen una diferencia real.

    Gracias a eso, se desperdicia menos comida, se contaminan menos los suelos y el aire, y se cuidan recursos que ya no sobran, como el agua. Según la FAO, tirar comida representa entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, así que sí, cada acción cuenta.

    Cocina, comunidad y transformación desde lo personal

    Pero lo más valioso es que este cambio también toca lo personal. Comer con más conciencia no solo mejora nuestra salud física, también nos hace sentir más conectados con lo que comemos, con quienes cocinamos y con quienes compartimos la mesa. De acuerdo con Nelson (2017), esto va más allá del plato: mejora nuestra relación con la comida y con quienes nos rodean.

    Lo interesante es que esto no se queda en lo individual. Cuando alguien comparte lo que aprende y lo que va aplicando, empieza a formar parte de una red que inspira, que contagia. Así se construye una cultura colectiva basada en el cuidado, en ser creativas y en estar más conectadas entre nosotras.

    Detrás del proyecto hay un mapa que ayuda a entender por qué tiramos tanta comida: desde la presión por seguir dietas estrictas, hasta el ritmo acelerado con el que vivimos o el simple hecho de no tener tiempo para pensar en lo que comemos. Para darle forma a esta iniciativa, también se sumaron mujeres expertas en nutrición, cocina, psicología, composta, comunicación y educación. No están solo como consultoras: crean contenido, facilitan talleres, acompañan el proceso. Gracias a ellas, este esfuerzo no se queda estático. Se adapta, crece y sigue aprendiendo con cada paso.

    Resultados y aprendizajes adquiridos: evidencias de la transformación

    El impacto a partir de la puesta en marcha de esta comunidad de aprendizaje se evidencia en resultados concretos:

    • Un creciente interés en los temas abordados se refleja en el incremento significativo que se ha observado en la participación de la comunidad a través de comentarios, “me gusta”, mensajes directos y contenido compartido.
    • Diversas integrantes de la comunidad han comenzado a compartir sus propias recetas, consejos y reflexiones sobre alimentación consciente. De esta manera, muestran una real apropiación de los aprendizajes y una activa transformación de sus hábitos.

    Etapas siguientes

    Estén atentos mediante Instagram a los siguientes proyectos de Charlotte, donde se darán a conocer avances, contenidos educativos y modos nuevos de participar en esta comunidad que quiere cuidar el planeta, reconectar con la comida y con ellas mismas <3.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios

    Tejer mundos donde quepan muchos mundos

    En tiempos en los que la vida parece fragmentarse por los efectos del sistema capitalista, patriarcal, colonial y racista, el encuentro Hábitat y género desde la pluralidad. Tejidos colectivos para el cuidado de la vida y de los territorios surge como una invitación a repensar y reconstruir nuestras formas de habitar el mundo.

    Durante tres días, en el Campus de la Universidad del Medio Ambiente (UMA), nos reuniremos para reflexionar y aprender colectivamente.
    Queremos pensar cómo el hábitat puede ser también un espacio de resistencia, cuidado y regeneración.

    El propósito del encuentro es RE-pensar el hábitat, RE-significar las culturas constructivas y DE-construir la obra, cuestionando los conocimientos formales dominantes que han desplazado los saberes situados de las, los y les habitantes.
    En este sentido, desde una mirada crítica y sensible, buscamos RE-inventar mundos plurales donde todas las formas de vida sean valoradas y podamos coexistir en reciprocidad, cooperación e interdependencia.

    De un ciclo de diálogos a un encuentro plural

    Este encuentro tiene una historia.
    Surge del ciclo “Hábitat y Género. Mujeres construyendo un hábitat sostenible e inclusivo”, realizado en 2022.

    Por otra parte, aquel espacio de videoconferencias y comunidad de diálogo permitió entrelazar experiencias, pensamientos y sentires desde distintos territorios.
    Compartimos contradicciones, aprendizajes y preguntas que nos llevaron a cuestionar la noción misma de hábitat y su relación con el género y la inclusión.

    A partir de esas conversaciones, comprendimos que el hábitat no se construye solo con materiales o técnicas, sino con vínculos, afectos y visiones del mundo.
    De este modo, entendimos también que las luchas por el hábitat son múltiples y que en ellas deben participar activamente las diversidades, las infancias, los hombres y las disidencias.

    Por eso, este nuevo encuentro amplía la conversación y nos invita a tejernos desde la pluralidad.
    Reconocemos que, para crear un mundo donde quepan muchos mundos, debemos abrazar las distintas formas de ser, existir y habitar como parte esencial del cuidado de la vida.

    Confrontar lo que oprime, cuidar lo que sostiene

    En un contexto global donde la desigualdad, el despojo y la violencia hacia ciertos cuerpos-territorios se han naturalizado, necesitamos confrontar las categorías que sostienen esas estructuras opresoras.

    El encuentro busca generar un espacio donde podamos imaginar juntas/os/es otros relatos del habitar.
    Relatos que existen, resisten y re-existen desde los afectos, la espiritualidad, los conocimientos situados, el buen vivir y los cuidados colectivos de la Tierra.

    Diseñar este encuentro ha sido ya un ejercicio de aprendizaje mutuo y transformación colectiva.
    Quienes lo co-diseñamos hemos compartido procesos, mapas conceptuales, conversaciones y silencios que nos han permitido construir un lenguaje común sin imponer certezas.

    Más que respuestas cerradas, nos llevamos preguntas que nos conmueven y nos impulsan a seguir caminando juntas/os/es.

    ¿A quién se dirige este encuentro?

    El Encuentro Hábitat y género desde la pluralidad está dirigido a todas las personas que deseen participar en la construcción colectiva de un hábitat vivible, equitativo y libre de discriminación.

    Queremos convocar a arquitectas, constructores, diseñadoras, activistas, artistas, estudiantes, comunidades y colectivos que estén buscando formas de RE-crear los territorios y las comunidades desde el cuidado de la vida.

    Además, reconocemos la importancia de las infancias como parte fundamental de los territorios que queremos habitar.
    Por ello, durante los tres días del encuentro habrá un espacio propio y digno para ellas.
    Un lugar donde puedan jugar, descansar y participar de acuerdo con sus tiempos y necesidades.

    Lo que encontrarás en el encuentro

    El programa incluirá:

    • Conversatorios y conferencias con voces diversas de México y América Latina que compartirán sus experiencias sobre hábitat, género, cuidados y tejidos comunitarios.

    • Talleres prácticos, como construcción con tierra y uso de herramientas manuales y eléctricas, donde la práctica se entrelaza con la reflexión colectiva.

    • Espacios de convivencia, reflexión y escucha, diseñados para fomentar el diálogo horizontal y el intercambio de saberes.

    • Actividades paralelas para infancias, pensadas desde el juego, la creatividad y el cuidado.

    Queremos que este encuentro sea un espacio amoroso, seguro y digno.
    Un espacio donde podamos sostenernos en nuestras diferencias y reconocernos como parte de un entramado común.

    Un llamado al cuidado y a la acción

    Hoy más que nunca necesitamos imaginar y construir nuevas formas de habitar.
    Formas que no partan del control ni del dominio, sino del cuidado, la cooperación y la reciprocidad.

    El encuentro Hábitat y género desde la pluralidad es una oportunidad para tejer redes, compartir saberes, abrir preguntas y construir horizontes comunes.

    🗓️ 20, 21 y 22 de noviembre de 2025
    📍 Campus UMA, Valle de Bravo, Estado de México
    🔗 Inscríbete aquí

    Este es un llamado a todas las personas que quieren imaginar y hacer posible otros mundos, desde la pluralidad, los afectos y el cuidado de la vida.

    Porque solo tejidas colectivamente podremos sostener el futuro que soñamos. 💜

    Escrito por Daniela Meléndez (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Proyecto Socioambiental Kamalli

    Proyecto Socioambiental Kamalli

    Reseña del proyecto de titulación de  Alejandro Jiménez Vázquez. Generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.

    Kamalli visualiza el turismo como el eje central que une sus otras dos áreas esenciales: la gestión ambiental y la enseñanza. Si bien promueve proyectos enfocados solo en la preservación o el aprendizaje, no todos buscan integrarse al sector turístico.

    Su primer campo de acción ha sido San Francisco Oxtotilpan, en el Estado de México,  donde ha empezado a revitalizar el Parque Ecoturístico Be Maatawi y a instruir a los habitantes en la lucha contra los incendios. El objetivo es cuidar el entorno natural y transformarlo en una fuente de ganancias duraderas. La idea clave es que este esquema se duplique en otras aldeas que deseen afianzar su vínculo con la naturaleza mediante el turismo consciente.

    Además, Kamalli promueve alianzas con proyectos comunitarios para diversificar la oferta turística. Estas colaboraciones no solo fortalecen a las comunidades, sino que también buscan recuperar el valor del medio ambiente y fomentar una economía más justa y solidaria.

    Problema socioambiental

    San Francisco Oxtotilpan, localizado en una zona boscosa al pie del imponente Xinantécatl (Nevado de Toluca), es actualmente el último refugio del matlatzinca en el Estado de México. Este sitio, lleno de vida y rodeado de Áreas Naturales Protegidas,  está compuesto por  2,170 hectáreas, de las que el 98% corresponde a los bosques de Oyamel y Pino.

    Sin embargo, a pesar de su  riqueza en recursos naturales, esta región enfrenta diversas amenazas: la explotación forestal ilegal ha aumentado un 20% cada año en el estado, provocando tensiones sociales, mientras que los incendios forestales se han incrementado, principalmente en Temascaltepec, el municipio al cual pertenece esta comunidad. Estos problemas no solo impactan al bosque y a las especies que lo habitan, sino que también disminuyen el interés turístico y el valor ecológico de la región.

    Durante siglos, los bosques han sido vitales para el pueblo matlatzinca, no solo como fuente de recursos, sino también como elemento de su identidad cultural. En la actualidad, la carencia de alternativas económicas sostenibles pone en peligro tanto su ecosistema como sus costumbres tradicionales.

    En el año 2013, se construyeron cabañas y restaurantes como parte de un proyecto ecoturístico que abarca actividades como senderismo, ciclismo y escalada. No obstante, estos esfuerzos no han logrado generar los ingresos que se esperaban, lo que ha llevado al líder comunal a contemplar una reestructuración.

    A. Objetivos Específicos
    1. Lograr 500 turistas al año en el Parque Bee Maatawi para fines de 2025.
    2.  Recaudar al menos $150,000 MXN para la comunidad por medio del ecoturismo.
    3. Capacitar al 80% de la brigada forestal en técnicas de prevención y combate de incendios antes de julio de 2025.
    B. Objetivos de Impacto
    • Aumento de visitantes en el Parque Bee Maatawi.
    • Generación de ingresos para la comunidad.
    • Capacitación de la brigada forestal.
    • Entrega de herramientas adecuadas para el combate de incendios.
    C. Teoría de Cambio

    Teoría de Cambio Raíces Vivas. Elaboración propia, 2024

    La idea que originó este cambio, se basó enlos principios de la economía social y solidaria (ESS) y utiliza el método para involucrar a la comunidad en la investigación (ISP). Este método tiene como objetivo equilibrar tres objetivos importantes: proteger el medio ambiente, crear ganancias a largo plazo y preservar el patrimonio cultural de la comunidad,  todo lo cual se logra a través del trabajo en equipo y guiado por los líderes locales.

    El diseño de esta teoría se creó junto con la comunidad, utilizando áreas de discusión donde los actores clave  estaban involucrados.  Debido a estas reuniones, quedó claro cuáles eran las necesidades reales, y comenzamos a considerar soluciones prácticas que se ajustaran a la situación local. La entrada de varios grupos fue crucial en el desarrollo del proyecto:

    • Los ejidatarios y la brigada forestal  indicaron que requieren herramientas adecuadas y capacitación actualizada para poder enfrentar los incendios. Ellos saben bien lo que implica cuidar el bosque, y por eso se decidió que una de las prioridades sea reforzar sus capacidades.
    • El comité de turismo habló de su deseo de recibir visitantes, pero no de cualquier manera: quieren un turismo responsable, que no venga a imponer ni a destruir, como ha pasado en otros lugares.
    • El Jefe Supremo enfatizó la importancia de compartir la cultura Matlatzinca  garantizando que sus valores centrales permanezcan intactos. Esta idea nos animó a considerar las experiencias turísticas que honran y aprecian su propia singularidad.

    Con estas bases, se definieron cinco líneas estratégicas que se complementan entre sí:

    El entrenamiento y el equipo para la brigada  → menos incendios y menos registro

    Proporcionar recursos esenciales a los cuidadores de bosques no es un costo, sino una inversión en el futuro de la tierra En áreas como Petén, Guatemala, las personas bien organizadas e informadas han preservado con éxito sus bosques durante muchos años

    Cuidar el bosque → atraer ecoturismo

    Si el medio ambiente se mantiene saludable, hay más razones para que el turismo aprecie la naturaleza. En lugares como la encrucijada en Chiapas, es posible cuidar la naturaleza y al mismo tiempo ganar dinero para la gente local.

    Turismo con identidad → Dinero y cultura viva

    Involucrar tradiciones y modos de vida en la oferta turística no solo es un generador de ingresos, sino que también es un medio para que la juventud se reconecte con su esencia y cultura. En este sentido, Zinacantán y sus talleres textiles son un gran ejemplo.

    Ingresos del turismo → Menos presión sobre el bosque

    Cuando hay otras formas de ganarse la vida, ya no se necesita tanto cortar árboles o explotar el territorio. En Senderos Xicotepec han visto cómo el turismo puede ser una fuente de ingresos que no pone en riesgo lo que hay.

    Volver a las raíces → Más compromiso a largo plazo

    Al integrar lo ambiental y lo cultural en cada etapa del proyecto, esto permite construir una identidad colectiva que trasciende lo particular. En San Juan Chamula, este tipo de conexión ha sido fundamental para el sostenimiento de los proyectos durante varios años.

    Conclusión

    Más que una estrategia de desarrollo sostenible, este proyecto representa un proceso vivo de diálogo, reconocimiento y acción colectiva, construido desde y con la comunidad de San Francisco Oxtotilpan. La Teoría de Cambio aquí planteada evidencia que cuando las decisiones se arraigan en el territorio y se nutren de las voces locales, las soluciones no solo adquieren mayor pertinencia, sino también una dimensión ética más sólida.

    Kamalli propone una mirada integradora del turismo: no como fin, sino como medio para articular el cuidado del bosque, la generación de ingresos sostenibles y el fortalecimiento del tejido comunitario. Desde esta perspectiva, la vivencia matlatzinca se posiciona no  solo como un legado cultural digno de preservarse, sino como una fuente de saberes con capacidad de orientar otras formas de habitar y relacionarse con la naturaleza.

    Este proyecto trasciende los indicadores cuantificables para proponer un modelo de desarrollo alternativo, con raíces profundas en lo local, en lo ancestral y en los vínculos comunitarios. San Francisco Oxtotilpan se convierte así en un ejemplo de regeneración territorial con identidad, donde el progreso no se mide únicamente en cifras, sino en la capacidad de cuidar la vida —en todas sus formas— sin renunciar a su esencia.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

  • Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    Asentamientos, economía y cultura en Valle de Bravo: un territorio que evoluciona con sus habitantes

    La historia como reflejo de la vida del lugar

    Reflexionar sobre la historia de un lugar me hizo pensar en cómo ésta se entreteje con la vida de cada habitante, humano o no humano, que lo ha habitado. Este pensamiento nos lleva al concepto biológico de coevolución, donde los seres vivos y su entorno cambian de manera conjunta. Influyéndose mutuamente a lo largo del tiempo.

    Existe una especie llamada mantis orquídea, que con el paso del tiempo ha adaptado su forma y colores a los de la flor que imita. Aunque la mantis no influye directamente en la apariencia de la orquídea, la interacción entre ambas especies y sus polinizadores ha moldeado su comportamiento y evolución. Mostrando cómo el entorno transforma a quienes lo habitan.

    Así como la mantis orquídea se adapta a su entorno, los seres humanos también interactuamos con nuestros lugares. Es natural pensar que nuestro comportamiento está profundamente ligado al territorio. ¿Podría el conocer y comprender mejor nuestros lugares cambiar la forma en que los habitamos y nos relacionamos con ellos?

    Foto de Yunnan Coffee Travel zhang: https://www.pexels.com/es-es/foto/naturaleza-verano-jardin-hoja-28214820/

    Tres capas para leer el territorio

    En este artículo exploraremos tres nuevas capas del marco de lectura del lugar propuesto por Regenesis Group: asentamientos humanos, economía y cultura. Para comprenderlas mejor, recordemos lo abordado en el texto anterior. Narrativa del lugar (Parte 2): Geología, Hidrología y Biología de Valle de Bravo (ver artículo aquí). La invitación es abrir los ojos a las interrelaciones entre las capas naturales y humanas que conforman el territorio. Así como en las capas anteriores encontramos conexiones, estas tres dimensiones —asentamientos humanos, economía y cultura— también se entrelazan no solo entre sí, sino con los sistemas ecológicos. Bajo esta idea base, quienes somos está profundamente conectado con el lugar que habitamos.

    Asentamientos humanos: redes y raíces de Valle de Bravo

    Valle de Bravo formó parte de los territorios Matlatzincas, nombre dado por los mexicas y que en náhuatl significa “señores de la red” o “los que tejen redes”. Algunos grupos matlatzincas ocuparon zonas dentro del territorio purépecha antes de la llegada de los españoles. Por lo que fueron llamados pirindas, “los de en medio”. Actualmente, el pueblo Matlatzinca conserva su nombre y memoria (De los Pueblos Indígenas, s.f.). Ambas denominaciones reflejan la posición estratégica de Valle de Bravo como punto de conexión y tránsito, un papel que ha mantenido a lo largo de su historia.

    El libro El Valle de Bravo histórico y legendario, del Padre José Castillo y Piña, relata que la población fue fundada en 1530, bajo el árbol que hoy se conoce como “El Pino”, un ahuehuete de más de 700 años que sigue en pie. A las diez de la mañana del 15 de noviembre de ese año se realizó una misa presidida por Fray Gregorio Jiménez de la Cuenca, en la que se consagraron las tierras y aguas del valle al rey de España. Aunque no existen registros oficiales del evento, se sabe que el templo del Señor de Santa María (Cristo Negro) se construyó sobre un basamento prehispánico vinculado con “El Pino”, guardián de manantiales y productor de agua.

    Durante siglos, el pueblo de Valle de Bravo abasteció a las minas cercanas y a la ciudad de Toluca, contando con bodegas, establos y un mesón de arrieros a mitad del camino entre Tierra Caliente y Toluca. Tras la Independencia, el territorio vivió conflictos y transformaciones, como otras zonas del país. Durante la Revolución, Valle de Bravo tuvo un papel estratégico para las huestes revolucionarias. Décadas después, con la construcción de la planta eléctrica de Ixtapantongo, que formaría parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán (1947), inició una etapa de modernización e infraestructura que más tarde se integraría al sistema Cutzamala.

    El Pino, Ahuehuete - Fuente: Alejandra Silva
    El Pino, Ahuehuete – Fuente: Alejandra Silva

    A raíz de la presa, el crecimiento urbano tuvo un auge en cuatro momentos clave:
    • 1968: subsede de las competencias de equitación de los Juegos Olímpicos.

    • 1971: obtiene el título de Ciudad Típica de Valle de Bravo y se celebra el famoso Festival de Rock en Avándaro.

    • 1972: sede de las competencias de vela y canotaje de los Juegos Centroamericanos.

    • 2012: designación como Pueblo Mágico.

    • La construcción del ramal carretero Toluca–Zitácuaro facilitó su conexión regional.

    Estos hitos consolidaron la identidad del valle como un territorio de encuentro entre lo natural, lo histórico y lo urbano.

    Economía: de la agricultura a la transformación turística

    Durante la época prehispánica, la economía de Valle de Bravo se basaba en la agricultura y la explotación forestal. Con la llegada de los españoles, la ganadería y la minería adquirieron gran importancia, transformando la relación de la población con la tierra.

    De acuerdo con el Censo Económico 2014, más del 53% del valor bruto municipal proviene de los servicios turísticos y la actividad inmobiliaria. La transformación socio-residencial iniciada en los años setenta, impulsada por la hidroeléctrica Miguel Alemán y el nombramiento como Pueblo Mágico en 2005, modificó profundamente las actividades económicas del municipio.

    De ser una región rural productiva —dedicada al trigo, maíz, frutales y ganadería—, Valle de Bravo se consolidó como un destino turístico y residencial. El paisaje se adaptó a nuevas prácticas: clubes náuticos, papalotes, esquí acuático, bicicletas y motos de montaña, así como clubes de golf y residencias campestres. Este desarrollo acelerado generó una concentración urbana desigual, donde el crecimiento económico no siempre se reflejó en una mejora equitativa del nivel de vida. El contraste entre turismo, comercio y vida local es hoy uno de los retos más visibles del territorio.

    Cultura: herencia viva y conexión con la naturaleza

    Dentro de Valle de Bravo se mantiene viva la herencia Matlatzinca. Los vestigios arqueológicos de La Peña, centro espiritual y geopolítico de este pueblo, recuerdan su antigua conexión con la naturaleza y el agua. Las prácticas agrícolas tradicionales, como la bendición de semillas (2 de febrero) y la petición de lluvias (15 de mayo), aún reflejan el vínculo sagrado entre las comunidades y la tierra. Estas celebraciones coinciden con el Día de la Candelaria y San Isidro Labrador, y combinan rituales agrícolas con expresiones religiosas mestizas.

    Aunque el impacto del sistema Cutzamala transformó la región, las peregrinaciones y fiestas patronales siguen siendo parte esencial de la identidad local. Los rituales de paso, las danzas y las representaciones de moros y cristianos mantienen viva la relación entre los ciclos naturales y las dinámicas sociales.

    Según el Censo de Población 2020 (INEGI), 398 personas en Valle de Bravo hablan alguna lengua indígena, siendo el mazahua la más hablada, con 317 hablantes. Esta diversidad lingüística evidencia la persistencia cultural y la riqueza humana del territorio.

    Iglesia de Santa María, Valle de Bravo – Fuente: Alejandra Silva

    Conclusiones: un sistema vivo en transformación

    Podemos observar cómo la riqueza natural de Valle de Bravo ha moldeado el comportamiento humano, la economía y la cultura. Los cambios en el paisaje han transformado el lugar, pero los vestigios de otras épocas siguen presentes en la vida cotidiana. El territorio se revela como un sistema vivo que se nutre y nutre a quienes lo habitan, recordándonos que comprender su historia es también comprendernos a nosotros mismos.

    Referencias

    Asentamientos humanos

    De los Pueblos Indígenas, I. |. I. N. (s. f.). Etnografía del pueblo matlatzinca del Estado de México. gob.mx. https://www.gob.mx/inpi/articulos/etnografia-del-pueblo-matlatzinca-del-estado-de-mexico

    Historia de Valle de Bravo. (2024, 11 julio). Programa Destinos México. https://programadestinosmexico.com/historia-de-valle-de-bravo/

    Referencias Economía

    Tapia J., (2016) Valle de Bravo: Pueblo Mágico, ciudad de contrastes. Diseño y Sociedad, Publicación No. 40 (22-37). https://disenoysociedadojs.xoc.uam.mx/index.php/disenoysociedad/issue/view/33

    Referencias Cultura

    Valle de Bravo: Economía, empleo, equidad, calidad de vida, educación, salud y seguridad pública | Data México. (s. f.). Data México. https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/geo/valle-de-bravo#population-and-housing

    Escrito por Alejanda Silva (egresada de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2023)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Proyecto “Mangle Escondido”

    Proyecto “Mangle Escondido”

    Reseña del proyecto de titulación de María José Marquez Zaldivar. Generación 2023. Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente.

    Contexto y problema socioambiental

    El proyecto se desarrolla en Playa Escondida, ubicada al norte de Playa Brasil y Playa Azul, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. A pesar del auge turístico en la región, su crecimiento demográfico e inmobiliario ha sido más moderado, lo que ha permitido la conservación de su diversidad ecosistémica. Sin embargo, enfrenta retos que representan oportunidades para el desarrollo sostenible y la implementación de soluciones innovadoras.

    La comunidad vive una serie de problemas que están profundamente conectados entre sí y que afectan tanto al medio ambiente como a la vida cotidiana de las personas.  La falta de ingresos estables ha obligado a muchas familias a buscar alternativas para subsistir, a veces recurriendo a prácticas que dañan el entorno. Un ejemplo claro es la escasez de materiales para construir, que ha llevado a que se tale mangle o la venta de carbón, con consecuencias graves para los ecosistemas locales.

    Por otro lado, la reforma a la Ley Agraria cambió por completo la forma en que se organizaba la propiedad ejidal, lo que debilitó los lazos entre vecinos y abrió la puerta a procesos de privatización de la tierra. Las formas tradicionales de cultivo —como el ajonjolí, el sorgo, el maíz y la sandía— siguen presentes, pero ahora conviven con una caída en la pesca. Esto se debe, en parte, al aumento de las temperaturas, la contaminación del agua por fosas sépticas y la sobreexplotación del mangle.

     El problema del agua se ha vuelto  crucial La dificultad para acceder a agua potable, la baja en los mantos acuíferos y la contaminación de ríos y lagunas  demuestran la urgencia de abordar este problema.. A todo esto se suman otros  desafíos sociales: empleos mal pagados, migración constante y carencia de servicios básicos. Todo este panorama ha ido desgastando la relación de la comunidad con su entorno.

    Frente a este escenario, es clave pensar en soluciones integrales que ayuden a recuperar el vínculo con la tierra y apuesten por formas de vida más sostenibles.

    Propósito de cambio 

    El propósito del cambio se basa en la estrategia de desarrollo de un programa integral orientado al fomento de la cultura de cuidado e identidad, así como en la construcción desde la esencia y el enfoque del turismo regenerativo. Esta estrategia busca promover el desarrollo de actividades y servicios turísticos sostenibles en Playa Escondida, con el objetivo de contribuir a la regeneración de recursos naturales, la reducción de la contaminación y el cuidado del hábitat. Como resultado, se pretende mejorar los servicios ecosistémicos, beneficiando tanto a la pesca como a la vida cotidiana y a las actividades recreativas en la región.

    Teoría de cambio

    Figura 1: Teoría de cambio cíclica. Fuente: Elaboración propia (2024).

    El mapa conceptual de esta problemática se centra en la degradación de los recursos naturales, el aumento de la contaminación y el deterioro del hábitat en Playa Escondida y Guelaguechi, enmarcándola dentro de un contexto más amplio. Esta degradación conlleva el desgaste de los servicios ecosistémicos esenciales para actividades económicas y recreativas, lo cual, a su vez, afecta la calidad de vida, la salud y el desarrollo económico de los habitantes, quienes se ven forzados a buscar nuevos medios de sustento.

    La falta de ingresos estables a corto plazo ha llevado a la comunidad a vender los terrenos frente a la playa, lo que ha disminuido su conexión con este ecosistema vital. Este proceso de alienación contribuye a la falta de una cultura de cuidado y al debilitamiento de la identidad local, lo que facilita la proliferación de actividades y proyectos turísticos no sostenibles. Estas actividades, como la contaminación de los recursos acuáticos y la playa, crean un ciclo perjudicial que agrava aún más los problemas ambientales y sociales.

    La hipótesis es que este ciclo puede transformarse mediante la implementación de un programa de fomento al cuidado y la identidad local, el cual permitiría que la comunidad se reapropie de sus recursos naturales y de su territorio frente a la posibilidad de nuevos desarrollos. 

    La adquisición de herramientas técnicas relacionadas con la construcción y la preservación desde una perspectiva auténtica ayudará a evitar desarrollos insostenibles, promoviendo el valor de los recursos naturales que posibilitan la generación de ingresos estables a través de iniciativas como el turismo regenerativo. De esta manera, se regeneran los mismos recursos que hacen único al lugar y permiten a la comunidad disfrutar de una buena calidad de vida.

    Este enfoque es respaldado por el Plan de Desarrollo Municipal Trienio 2024-2026 de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, que reconoce la importancia de la sostenibilidad y la preservación de los recursos locales.

    Para promover el turismo regenerativo y otros proyectos que fomenten la armonía económica y social, es necesario proteger la base de estos modelos: la naturaleza. Si los recursos naturales prosperan, los ingresos de la comunidad también lo harán, asegurando la sostenibilidad a largo plazo. Conectar con nuestras raíces, finalmente, significa conectar con nosotros mismos y con nuestro entorno, lo que implica cuidar y proteger lo que nos rodea. Por ello, es crucial que la comunidad se apropie de sus recursos naturales, ya que nadie mejor que ellos los conoce y estará dispuesto a cuidarlos y preservarlos. 

    Productos y avances

    Las estrategias seleccionadas surgieron a partir de los conversatorios con el ejido, la encuesta realizada y el análisis de los recursos disponibles en la zona. También se consideraron los intereses de la comunidad, identificados por la recurrencia de estos temas durante las reuniones y actividades. Como resultado, se definieron tres estrategias clave para el proyecto integral: el Programa de Fomento al Cuidado e Identidad (FCI), el Diseño de una Experiencia de Turismo Regenerativo (DTR) y el Programa de Construcción desde la Esencia (PCE), el cual se está considerando implementar a largo plazo y se desarrolla a fondo en el trabajo de mi compañera de arquitectura Paola Williams.

    Figura 2: Representación gráfica e integral de las estrategias que abarca el proyecto. Fuente: Elaboración propia (2025).

    Como primera fase para el FCI, se organizaron tardes de cine, se planificó la proyección de un episodio por semana. Durante la primera sesión, se aclaró el propósito de esta actividad: ofrecer una nueva perspectiva sobre su espacio y cotidianidad, para luego llevar a cabo un mapeo de sus lugares y actividades favoritas en Guelaguechi. Aunque se planificó un episodio por semana la comunidad decidió ver toda la serie en una tarde.  

    Al concluir la primera mitad de la serie, se habilitó un espacio para el diálogo en el que los participantes pudieron compartir sus impresiones sobre la serie, filmada en Playa Escondida. Durante esta instancia, se utilizaron las preguntas y experiencias previamente planteadas en el mapeo de entusiasmo como guía para estructurar la reflexión colectiva.

    Antes de comenzar el mapeo, los niños dibujaron sus cuerpos y les pusieron nombres inspirados en la serie proyectada. Estas actividades permitieron que se conectaran más profundamente con los contenidos y se expresaran de manera creativa. En cuanto al mapeo, se obtuvieron respuestas muy valiosas por parte de los niños, quienes expresaron diversos sueños y aspiraciones. Algunos mencionaron el deseo de ser “marina para proteger a la comunidad y a los niños” o “maestra”, mientras que otros mencionaron profesiones como azafata, futbolista o doctora. Además, se destacó el sueño de contar con una cancha para jugar, un circo en el pueblo, partidos de voleibol y clases de arte.

    Asimismo, los niños manifestaron su interés por diversas actividades relacionadas con la naturaleza y la comunidad, como ir a la playa en repetidas ocasiones, levantar basura, barrer para jugar, jugar canicas, pesca, regar las plantas, plantar árboles, ayudar en las tareas del hogar y con los abuelos, así como limpiar la playa, recoger latas y limpiar las calles. También expresaron el deseo de ir a la playa para remover el chapopote del mar y cuidar la biodiversidad.

    Cabe destacar que todos los niños votaron por aprender zapoteco, lo que refleja su interés en preservar y fortalecer su lengua materna.

    En relación con las encuestas distribuidas entre adultos y jóvenes durante esa misma tarde, el 100% expresó su interés por el turismo sustentable, mientras que el 96.7% manifestó interés en temas ambientales. En cuanto a los resultados del mapeo, la actividad más votada fue el turismo sustentable, con 11 votos, seguida por el arte, con 10 votos, y la gastronomía y la agricultura, con 9 votos cada una.

    El Programa de Fomento al Cuidado e Identidad, se planea realizar cada 3 meses con actividades complementarias al Diseño de una Experiencia de Turismo Regenerativo. Este programa alimenta ambas estrategias y nutre a las siguientes experiencias. 

    Figura 3: Mapeo de fuentes de entusiasmo con las infancias de Guelaguechi. Fuente: Elaboración propia (2025).

    Etapas siguientes

    Se está trabajando para formar el comité de turismo en Guelaguechi, la comunidad más cercana a Playa Escondida. Posteriormente, se planea realizar la capacitación del comité con un especialista en turismo regenerativo. Asimismo la siguiente fase del FCI, es una actividad con los niños de Guelaguichi, en donde la experiencia consiste en jugar juegos de mesa para generar inspiración en la creación de juegos mesa con temática del lugar, la cultura zapoteca y Guelaguechi.

     

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.