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Educación Financiera como palanca sistémica
¿Puede la Educación Financiera ser una palanca sistémica frente a la crisis climática?
Primera parte
Desde hace más de 20 años me incorporé al mundo de la Educación Financiera, cuando su presencia en el contexto nacional era casi nula.
Tuve la fortuna de ser parte de la instalación de capacidades en el sistema financiero, así como de la vinculación intersectorial para cocrear una infraestructura que favoreciera la construcción de una oferta de Educación Financiera de calidad en diversos canales para facilitar el acceso a diversos grupos de la población, con la finalidad de activar su agencia de cambio para crear mejores condiciones de bienestar y calidad de vida.
Descubrí el poder de transformación de la Educación Financiera en mi propia vida, pues me permitió ganar seguridad, confianza, autonomía financiera, y con el tiempo, la posibilidad de construir un patrimonio.
Conforme mi familia creció, crecieron nuestras necesidades, aunado a los cambios en un México y en un mundo que parecen complejizarse de muchas formas. Ante esto, me di cuenta de que no existe una garantía frente a un futuro impredecible. Sin embargo, nuestra previsión financiera nos permitió hacer frente a un cáncer desde el mejor escenario posible, que hoy agradezco.
A partir de ese día, tuve claro qué tan importante es anticipar y prever necesidades futuras, como disfrutar del presente, sin caer en los extremos.
La Educación Financiera es relevante para personas, familias y empresas, así como para instituciones. Y aun cuando parezca poco creíble, el nivel de ingresos tiene menos valor para los indicadores de Salud Financiera -estadísticamente hablando- que:
- tu gestión financiera cotidiana,
- tu resiliencia financiera,
- tu percepción de seguridad o control financiero, y
- tu proyección hacia el futuro

(ENEF 2025-2030)
Sin caer en la ingenuidad o el romanticismo, el nivel de ingresos sí importa para la atención o la calidad de la atención de necesidades básicas de los hogares en México y el mundo, el cual tiene causas estructurales que reproducen la exclusión y la desigualdad, como la transmisión intergeneracional de la pobreza, la brecha de género, el acceso limitado a la educación, a la salud y al trabajo e ingreso dignos, entre otras causas.
Por otro lado, la economía del comportamiento visibilizó los sesgos cognitivos sistemáticos en la población, los cuales operan como atajos -heurísticos o reglas mentales simplificadas-, que afectan el juicio y la toma de decisiones frente a situaciones complejas, sin pasar por un análisis de los detalles. Especialmente en situaciones de alta incertidumbre o de tiempo limitado.
Son la aversión a la pérdida, el anclaje, la brecha entre intención y acción, el costo de fricción, el efecto manada o el efecto túnel, algunos de estos sesgos heurísticos que algunas instituciones han aprovechado para incentivar el consumismo.
Por ello, resulta fundamental la ética de la arquitectura de las decisiones, así como promover el desarrollo y fortalecimiento de las capacidades personales y colectivas desde la educación informal y formal para fortalecer el pensamiento crítico, la autonomía y la libertad responsable.
La ausencia de metas y de planeación financiera también alimenta la ilusión de insignificancia, la sensación de que la necesidad o el problema financiero es tan grande, que nada de lo que puedas hacer, tendrá un impacto significativo en tu vida, operando como “neutralizador” de la agencia de cambio.
Ante esto, la Educación Financiera (ENEF 2025-2030)[1] se define hoy como “un proceso continuo, sistemático e intencionado mediante el cual las personas desarrollan conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos que les permiten tomar decisiones informadas, responsables y oportunas sobre la gestión de sus recursos económicos, con el propósito de fortalecer su autonomía y poder de decisión, así como de facilitar la construcción y sostenimiento del bienestar financiero a lo largo del ciclo de vida.”

¿En dónde te ves hoy, y en dónde te gustaría estar en 10 años?
Gobierno de México (2025)[1]
Siendo tan relevante el rol de la Educación Financiera por su impacto en el nivel de vida (poder adquisitivo) y en la calidad de vida (nivel de seguridad, tranquilidad y satisfacción por disfrutar de la vida)…
¿por qué no empezar a hablar de dinero en los hogares?,
¿por qué no incluir la Educación Financiera en el currículum formal?,
¿por qué no medir las habilidades financieras de la prueba PISA en México? (OCDE)[2],
¿por qué no impulsar los programas de asistencia social como palanca para desarrollo a partir de las evidencias de impacto probadas en México y la región? (BID, 2016)[3],
¿por qué no romper el círculo vicioso del consumismo al extractivismo?,
¿por qué no cambiar nuestros hábitos para sostener la vida del ser humano en la Tierra? (Stockholm Resilience Center, 2025)[4],
¿Por qué no usar nuestro poder como consumidores para incidir y transformar las cadenas de valor?,
¿Por qué no hacernos cargo de dejar al mundo, mejor de como lo encontramos?.
Si vamos un paso más allá en los fines de la Educación Financiera, podremos replantear los medios para potenciar su impacto económico, social y ambiental que no comprometa la continuidad de la vida humana en la Tierra.
No te pierdas la segunda parte de este artículo en el que te platicaré de los límites planetarios, la trayectoria de diseño ambientalmente responsable y el rol potencial de la educación financiera para impulsar un cambio sistémico.
Artículo escrito por Verónica Porte Petit Anduaga. Estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad, MIES. Universidad del Medio Ambiente, UMA
“Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.
FUENTES:
[1] Gobierno de México (2025). “Estrategia Nacional de Educación Financiera 2025-2030”. Recuperado el 20 de abril. Condusef: www.gob.mx/condusef/documentos/estrategia-nacional-de-educacion-financiera-enef-2025-2030
[2] OCDE. (2022). Student financial literacy. OCDE: https://www.oecd.org/en/topics/student-financial-literacy.html
[3]Regalia, F. (2016). Evidencias sobre impactos de largo plazo de los programas de transferencias monetarias condicionadas. BID: www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/153885/EVIDENCIA_SOBRE_IMPACTOS_BID_Ferdinando_Regalia.pdf
[4] Stockholm Resilience Center. (2025). Planetary boundaries. Recuperado el 28 de abril del 2026. Stockholm University: https://www.stockholmresilience.org/
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De cómo sostenernos en el aula cuando el cansancio es latente
Para quienes trabajamos en educación básica —seguramente en otros niveles es lo mismo— no es ningún secreto que las semanas previas a los periodos vacacionales son extenuantes. Dicen algunos de mis colegas que uno “se arrastra como puede” para llegar al ansiado último día de clases y poder disfrutar de las tan “merecidas” vacaciones.
Estas semanas previas al receso vacacional de abril no fueron la excepción. Se vivieron días de mucho estrés emocional, de cansancio acumulado por esfuerzos que, muchas veces, parecen en vano. A veces siento que pareciera ser incluso que no hay que esperar a las semanas previas a las vacaciones para sentirse de esa forma. Hay ocasiones en que he dialogado con mis compañeros docentes y esta sensación de cansancio, de frustración, de desesperanza se comienza a experimentar desde las primeras semanas del ciclo escolar.
Pero, ¿por qué? ¿Será que esto ya es lo normal para alguien que se dedica a la educación?

Tomado de la Revista AULA El diálogo como refugio
Movida por la eterna tensión entre mi desesperanza y mis esperanzas, decidí dedicar las últimas clases antes de vacaciones a dialogar con mis estudiantes sobre las sensaciones que estaba experimentando. Me dije: “tal vez también estén pasando por lo mismo y podemos acompañarnos en el camino”.
Resultó ser que sí. Se sentían cansados, desconectados, con incertidumbre; como dijo una de ellas, se sentían en “piloto automático”. Al intentar indagar más en las causas de nuestros sentires, salieron preguntas muy interesantes que creo siempre han estado rondando de generación en generación:
- ¿Quién inventó la escuela?
- ¿Para qué tenemos que hacer exámenes?
- ¿Por qué no podemos tener otras materias?
Si bien estas preguntas venían de un descontento generalizado, así como del hartazgo de no lograr comprender el por qué de lo que hacemos en la escuela, también noté que eran preguntas genuinas. Al final, hablar del por qué de la educación con estudiantes, dentro de un aula, es lo que tendría que estar pasando mucho antes que profundizar en los contenidos de la materia; al menos eso pensé.
Una conversación que desborda el aula
El diálogo estuvo intenso, muy revelador, como lo es siempre que se abre el espacio para dejarse sentir y reflexionar desde lugares de cuestionamiento. No fue un diálogo que duró una clase; en algunos grupos se prolongó a un par de clases. Aproveché un poco el ánimo del estudiantado de “querer perder clases” y di continuidad a lo que había estado surgiendo.
Me causó mucha ternura y sorpresa que en un grupo el diálogo ya no se pudo seguir dentro del aula por otras actividades de la escuela, pero algunas estudiantes me buscaron en los recesos y pasillos para seguir con el “debate”, como le llamaron ellas.
Nuestras Conclusiones
No estoy muy segura si llegamos a alguna respuesta que nos complaciera y llenara el corazón, pero lo que sí puedo compartir es que llegamos a diversas conclusiones:
- La liberación del desahogo: Como dijo un estudiante: “ah, qué liberador se siente desahogarse”. Muchos reconocieron que su cansancio venía de no entender para qué les iba a servir lo que estaban estudiando.
- La democratización de la palabra: Una estudiante compartió: “me gusta escuchar a quienes nunca había escuchado en clase”. Escuchamos voces críticas y perspectivas que normalmente no imperan en la escuela.
- La educación como encuentro: Basándome en Pedro Ortega Ruíz, entendimos que la educación no se da “desde arriba” (imposiciones), sino desde lo que se crea entre las personas. Cuando el cuidado estuvo al centro, ese cansancio compartido logró convertirse en escucha, en sostén y en comprensión.
La relación de alteridad
El encuentro del que habla Ortega Ruíz se da a través de actos de corresponsabilidad. Esos días yo me sentí sostenida en mi cansancio y agobio por la respuesta que tuvieron mis estudiantes. Experimenté la “relación de alteridad en la educación”: alguien irrumpió en mi vida, rompió con mi inercia y quebró la soledad de mi “yo”, de mi cansancio y de mi frustración.
Me dejé irrumpir por mis estudiantes. En esos diálogos encontramos la verdad del otro, que no es más que hacernos presentes a la vulnerabilidad y las fragilidades de quien comparte contigo el encuentro.
Un mensaje final
Por lo anterior, mis estudiantes y yo les queremos dejar este mensaje:
- Que las semanas previas a las vacaciones dejen de ser agobiantes.
- Que el ciclo escolar deje de pasar rápido.
- Que la educación se convierta en encuentro; un encuentro que sostiene y acompaña las fragilidades, pero también que deja emerger las esperanzas, las preguntas y la duda.
Escrito por Daniela Guadalupe Orozco, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.
Referencia bibliográfica:
Ortega Ruíz, P. (2017). “La educación es un encuentro con el otro” en Revista Virtual Redipe: año 6, vol. 8.Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.
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Mi utopía
Leer la Utopía de Tomás Moro me hizo pensar en cómo se reescribiría ese libro hoy. Lo leí hace 3 años y desde entonces mi mente imaginativa y creativa pero muy racional, no ha dejado de reimaginar obsesivamente sobre cómo podría ser la vida en este planeta. Balanceando los avances y conocimientos a los que hemos llegado como humanidad, pero respetando los límites planetarios y el delicado equilibrio de la vida.
Yo me imagino un mundo futuro (no tan lejano) en el que los seres humanos ya hayamos sido capaces de encontrar un rol regenerador con el resto de la naturaleza. Una sociedad en la que poco a poco hayamos logrado transitar y calibrar hacia un sistema económico y productivo basado en el valor de la suficiencia. Un mundo en el que la existencia o el sentido de vida sea uno muy diferente al actual: con mayor espiritualidad, agradecimiento por la creación y por la vida, mucho más disfrute y felicidad reales, mucho más baile, comunidad, bienestar.
Imagino un mundo en el que ya no hubiera países. Habría un gobierno mundial, absolutamente transparente, y democracia real, donde cada persona tuviera una voz, un voto, facilitados por la visibilidad que permitiría la tecnología de las comunicaciones.
Imagino ciudades pequeñas repartidas por toda la tierra, en donde cada persona viviera en un hogar digno. Cada aldea o pueblo tendría sus características y costumbres propias. Las personas podrían viajar y conocer las diferentes culturas.
En el mundo actual, me pasa que pareciera haber demasiado de todo, mucho más de lo que el mundo necesita: mucha más ropa, comida, cosas. Me parece abrumadora la cantidad de cosas (muchas de ellas innecesarias) que hay cada centro comercial. También me parece agotadora la cantidad de gastos y pagos que hay que hacer como mamá de una familia en un día normal. En mi utopía, la producción estaría enfocada en generar lo necesario y suficiente. Los modelos tecnológicos ayudarían a tener perfectamente medida la cantidad de cosas necesarias para la vida, sin tener desperdicios. No existiría el marketing. No habría que convencer a nadie de comprar algo.

Imagen tomada de la página Shutterstock
Eso no significa que viviríamos sin ropa bonita, sin arte, sin belleza, sin artículos de cuidado personal, sin comida rica, sin salud, sin bienestar. La belleza y el disfrute representan una dimensión muy importante de la vida humana, y no la deberíamos dejar fuera de la ecuación. Pero habría balance.
Toda la gente trabajaría en puestos realmente necesarios. Se podrían quedar el tiempo que quisieran en cada trabajo, buscando disfrutar lo que hacen y buscando tener un buen balance de vida. Podrían hacer una pausa para descansar o viajar conforme lo sintieran necesario. El sentido de suficiencia haría que la gente se regulara y fuera justa; que estuviera consciente de su rol e importancia dentro de su comunidad; cada persona se sentiría valiosa e importante, reconocida como parte de una comunidad.
Los modelos tecnológicos inteligentes serían el sistema central transparente que representaría a la humanidad, y que administraría constantemente toda la demanda de producción suficiente, la demanda de puestos de trabajo necesarios, y la oferta de recursos y personas. Esa inteligencia artificial estaría configurada para administrar poniendo la vida y el bienestar/cuidado de todos al centro. Nadie batallaría para encontrar trabajo como sucede hoy. Nadie batallaría para tener comida, hogar, ropa, agua. Porque habría suficiente para todos. Todo sería de todos. Nadie ganaría más o menos por hacer el trabajo que les toca. No habría dinero, no habría capitalismo.
La avaricia sería muy mal vista y sería rechazada por la comunidad; ni siquiera tendría sentido ser avaricioso, porque el sentido de la vida se encontraría en otra cosa completamente diferente a lo que conocemos hoy, lejos de la acumulación. Los humanos se concebirían como parte de un todo y no como individuos independientes, al igual que las abejas de una colmena. Cada persona sabría el impacto que sus acciones tendrían en el resto y en sí mismos.
Todo el mundo sembraría y cosecharía alimentos endémicos en su hogar, para su propio consumo o para intercambiar.
Las armas no existirían. Al tener mayor consciencia y transparencia, la humanidad sería mucho más pacífica y sabría que en los conflictos siempre se pierde. Es mucho más inteligente buscar el bien común. No habría competencia. Habría bienestar y colaboración.
No existirían las escuelas. Todo el conocimiento del mundo estaría disponible para todas las personas, todo el tiempo. La vida entera sería la escuela, no habría límite para el aprendizaje. Habría parques y lugares comunitarios hermosos a los que la gente podría ir a conversar sobre ciertos temas.
No habría alimentos dañinos para nadie. Solo se produciría lo que hace bien a la mayoría. Todo lo que se produjera tendría un diseño circular.
La gente se dedicaría a realmente vivir. A bailar, a ver estrellas, a crear arte, a escribir, a explorar, a aprender, a hacer deportes por disfrute y no por competencia, a simplemente respirar y ver nubes con calma. Mañanas tranquilas. No habría tráfico, habría sistemas de transporte público y muchas bicicletas.

Imagen tomada de la página “La Nación”
El resto de la naturaleza estaría en armonía y en abundancia. La vida y la existencia tendrían un sentido mucho más rico.
Quisiera invitar a todas las personas a imaginar su utopía y a darse cuenta de que somos seres que podemos imaginar, diseñar, organizar y trabajar para ir hacia esos nuevos horizontes.
Escrito por María Fernanda Siller, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
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Parque Nacional: ¿A quién beneficia realmente?
Recientemente, tuve la oportunidad de colaborar en la aplicación de encuestas socioeconómicas en el ejido La Trinidad. Ubicado en la parte alta de la sierra de Montemorelos, Nuevo León, este lugar no es solo un punto en el mapa; es un microcosmos donde la conservación ambiental choca de frente con la realidad humana.

Foto de Elsa Hdz.
El ascenso
Nuestra ruta comenzó por el municipio de Allende, siguiendo el cauce del río Ramos. Conforme avanzábamos, el paisaje nos regalaba una lección viva de ecología. Fuimos testigos de la transición de la biodiversidad, dejamos atrás el matorral submontano para entrar en la frescura del bosque de encino, hasta culminar en un imponente bosque de pino-encino.
Las vistas son majestuosas, con pinos altísimos que parecen tocar el cielo. Sin embargo, esta belleza tiene un precio, el acceso. El camino solo es transitable en vehículos 4×4. Para quienes visitamos, es una aventura; para los habitantes de La Trinidad, es su única y difícil vía para bajar a la ciudad por suministros básicos.

Foto de Ana Hdz.
Entre el decreto y la realidad
El ejido se encuentra dentro del Parque Nacional Cumbres de Nuevo León. Según la LGEEPA (Art. 44), un Área Natural Protegida (ANP) busca preservar ambientes originales que no han sido alterados significativamente o que requieren restauración. Los Parques Nacionales, específicamente, se decretan por su belleza escénica y valor científico o recreativo. (CONANP, 2025).
Sin embargo, al conversar con la gente y practicar la “lectura de contexto”, surge una desconexión alarmante:
- Desconocimiento del estatus, ya que la mayoría de los habitantes ignora que vive dentro de un Parque Nacional.
- Restricción sin alternativa, porque ellos saben que ya no pueden aprovechar la madera, pero desconocen los detalles del decreto y las obligaciones de las instituciones gubernamentales.
- Falta de organización, ya que al no entender las reglas del juego, se pierde la oportunidad de crear esquemas de manejo forestal regenerativo.

Foto de Ana Hdz.
El costo de “no tocar”
Antes del decreto estricto, los ejidatarios formaban cuadrillas de reforestación y saneamiento. Identificaban árboles afectados por la plaga del gusano barrenador, los extraían y evitaban la propagación, una actividad que a veces era remunerada.
Hoy, la prohibición total ha tenido efectos secundarios inesperados:
- Sobrepastoreo: Al no poder vender madera, han recurrido a la venta de ganado, lo que compacta y erosiona el suelo.
- Fragmentación del terreno: La venta de lotes para cabañas de descanso a personas externas se ha vuelto la nueva moneda de cambio.
- Deterioro forestal: Sin el saneamiento tradicional, las plagas pueden avanzar sin control humano directo.
La paradoja de la tranquilidad
Una respuesta repetida entre los habitantes. A pesar de las carencias de infraestructura, todos coincidieron en estar satisfechos con sus vidas. Afirman que nunca les falta qué comer y valoran la tranquilidad del monte. Su única petición genuina es tener oportunidades de trabajo dignas.
Pero esta paz es frágil. Los habitantes ya notan la reducción de agua en los mantos acuíferos. La falta de un manejo forestal adecuado afecta la infiltración de agua al subsuelo, lo que eventualmente secará las fuentes de las que dependen. Saben que parte de la responsabilidad de cuidar los bosques es de ellos, sin embargo la responsabilidad es de todos; ya que los bosques benefician a toda la humanidad.
Reflexión
¿Para quién es realmente el Parque Nacional? Si el decreto de conservación excluye a quienes habitan el territorio y los deja sin herramientas para gestionar su entorno, la protección es solo de papel.
La conservación no debería ser una prohibición que empobrece, sino un puente hacia prácticas regenerativas que permitan que tanto el bosque como su gente prosperen. Mientras no cerremos la brecha entre las leyes ambientales y la realidad social de ejidos como La Trinidad, estaremos protegiendo el paisaje, pero descuidando el ecosistema humano que lo mantiene vivo.
Escrito por Ana Hernández, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.
FUENTES
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas. (4 de junio de 2025). Áreas Naturales Protegidas. Gobierno de México.https://www.gob.mx/conanp/documentos/areas-naturales-protegidas-278226
“Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.
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Hacia el rumbo bioclimático: Evaluación del espacio habitable
En artículos anteriores hemos hablado de la importancia de la relación del ser humano con el medio en el que habita, de conceptos y aspectos relacionados con el bienestar, así como de las estrategias de diseño en la arquitectura que permiten que los espacios aporten a la vida, a la salud y al cuidado del entorno.
En esta ocasión exploraremos algunas herramientas que permiten evaluar el confort en los espacios habitables, un aspecto fundamental dentro de la arquitectura bioclimática.

En la búsqueda del confort. Elaboración propia. Criterios de habitabilidad en la normativa
Buscando la definición de este concepto en el ámbito normativo, en un artículo de la Revista Vivienda Infonavit se destaca que no existe una definición establecida de habitabilidad, sino únicamente criterios físico-espaciales y de materialidad, dejando de lado las necesidades subjetivas. El texto reflexiona que tener una definición clara y transdisciplinar, de manera inicial a nivel federal, podría ser la base para que las normativas regionales y municipales nos guíen hacia una planeación territorial más adecuada (Urias Barrera, 2022).
Sin pretender tener una visión reduccionista del tema, al revisar el Reglamento de Construcciones de la Ciudad de México y el de Morelia, donde resido, tampoco se integra una definición formal. El cumplimiento de las llamadas condiciones básicas de habitabilidad se intuye principalmente a partir de dimensiones mínimas de los espacios, porcentajes mínimos de ventanas que consideran ventilación e iluminación natural, y ciertos parámetros espaciales que buscan asegurar condiciones mínimas para habitar.
Por otro lado, existe una norma de aplicación voluntaria, la NMX-AA-164-SCFI-2013. En ella, el confort se define como “estado físico de bienestar percibido por los usuarios, generado por el ambiente interior del edificio”, mientras que la habitabilidad se entiende como “la cualidad de habitable que tiene un espacio construido, en función de normas legales” (Secretaría de Economía, 2013).
Lo interesante de esta norma es que no solo considera aspectos de eficiencia energética y materiales, sino que también integra elementos urbanos como el uso de suelo, la movilidad, el paisaje y la biodiversidad. Además, incorpora la calidad del ambiente interior y aspectos de responsabilidad social. Otro punto relevante es que los requisitos aplican durante todo el ciclo de vida de la edificación, es decir, durante el diseño, la construcción, la operación y el abandono.

Consideraciones generales para el diseño de edificaciones, según la NMX-AA-164-SCFI-2013. Elaboración propia con base en los recursos proporcionados en la materia de Evaluación del Diseño Bioclimática, impartida por ITACA Reflexionando al respecto, considero que es complejo buscar un objetivo sin tener claro lo que se busca. Si bien existe una normativa que se enfoca en la edificación sustentable, surge la pregunta: ¿no deberían integrarse estos conceptos y requisitos en la regulación principal para la construcción en México?, ¿hacerlo haría más difícil la tarea de arquitectos y constructores?, ¿por qué es voluntario mejorar las condiciones de los habitantes y de nuestras ciudades?
Evaluación del confort en arquitectura bioclimática
Actualmente existen distintos modelos que evalúan el confort térmico y que pueden clasificarse según el ambiente que analizan, ya sea exterior o interior. Sin adentrarnos demasiado, resumiré las generalidades que hemos aprendido durante la especialidad.

Generalidades de los modelos de confort. Elaboración propia. En el caso del confort exterior, uno de los modelos más utilizados es el Physiological Equivalent Temperature (PET), que calcula el confort a partir de la sensación térmica y el estrés fisiológico del cuerpo en un ambiente particular. Este modelo utiliza datos específicos del usuario y factores climáticos del exterior para clasificar el confort en una escala de nueve categorías.
Otro modelo es el Universal Thermal Climate Index (UTCI), que identifica el confort a partir del intercambio de temperatura entre el cuerpo humano y el ambiente. En este caso se considera un estado de bienestar entre 9 y 26 °C y el confort se clasifica en once categorías de estrés térmico.
En cuanto al confort interior, se consideran principalmente dos modelos reconocidos por la norma ASHRAE 55. Uno de ellos es el Predicted Mean Vote (PMV), que se basa en la medición de la sensación térmica de un grupo de personas dentro de un espacio para predecir el nivel de confort que tendrá la mayoría, aproximadamente el 75 %. Para ello toma en cuenta factores climáticos, el nivel de arropamiento y la actividad metabólica de las personas. El resultado indica la sensación térmica del grupo en una escala subjetiva de siete puntos. Este modelo suele utilizarse en interiores que cuentan con sistemas de climatización.
El otro modelo es el Adaptive Comfort Model, basado en la idea de adaptación psicológica y conductual del individuo a las condiciones ambientales de distintos climas. Este modelo emplea un rango de aceptabilidad entre el 80 y el 90 %, y al analizar factores tanto del interior como del exterior identifica el confort en una escala de tres categorías. Actualmente es uno de los modelos más utilizados en arquitectura para evaluar espacios interiores que están ventilados de manera natural.
Simulación energética y análisis bioclimático
La evaluación del confort también puede realizarse mediante simulaciones energéticas en software especializado, como Rhino, Grasshopper y Ladybug. Estas herramientas permiten predecir el comportamiento energético de la edificación y las sensaciones térmicas del cuerpo humano, teniendo como base los datos climatológicos del sitio y condiciones específicas del habitante.
Uno de los aspectos más valiosos de este tipo de software es que permite identificar horarios, días y meses de disconfort, facilitando así el planteamiento de estrategias de diseño que mejoren el desempeño bioclimático de la edificación.
Beneficios del diseño bioclimático
Podemos encontrarnos con edificaciones excepcionales y bellas que cumplen al cien por ciento con las normas de construcción establecidas y, aun así, no son confortables para las personas que viven en ellas. Es en este punto donde cobra importancia la integración de los conceptos bioclimáticos en el diseño de las edificaciones, porque no debemos olvidar que proyectamos para seres humanos que vivirán en un sitio con condiciones específicas.
En este sentido, cierro con un concepto que está ligado a la bioclimática, la biofilia.
En el texto “14 Patrones de Diseño Biofílico”, los autores expresan que “el diseño biofílico es diseñar para personas como organismos biológicos, respetando los sistemas mente-cuerpo como indicadores de salud y bienestar dentro del contexto de lo que es apropiado y sensitivo localmente” (Browning, Ryan, & Clancy, 2017).
Este texto busca ser una guía que incluye recomendaciones, ejemplos y consideraciones de diseño para cada uno de los patrones biofílicos. Llamó mucho mi atención una tabla que resume cómo diferentes estudios e investigaciones han demostrado que la implementación de estas estrategias ha favorecido tres aspectos principales de la salud.

Tabla de patrones biofílicos de la naturaleza en el espacio. Extracto de la tabla 1 del libro “14 Patrones de Diseño Biofílico” de William Browning, Catherine Ryan y Joshep Clancy del 2017. Y es que me resulta increíble cómo pequeñas acciones en el diseño pueden tener un impacto tan beneficioso en el ser humano. Además, con el ritmo acelerado en el que vivimos actualmente, todos deberíamos poder sentir alivio, refugio y, sobre todo, amor por vivir; y qué mejor si uno, como arquitecto, puede contribuir a ello.
Referencias
Browning, W. D., Ryan, C. O., & Clancy, J. O. (2017). 14 Patterns of Biophilic Design [14 Patrones de diseño biofílico]. (L. Penabad-Camacho, Trad.). New York: Terrapin Bright Green, LLC.
Secretaría de Economía. (2013). NMX-AA-164-SCFI-2013. Edificación sustentable. Criterios y requerimientos ambientales mínimos. Diario Oficial de la Federación.
Urias Barrera, H. E. (1 de julio de 2022). La habitabilidad: reflexiones desde la perspectiva de la normativa y los planes de desarrollo. Vivienda Infonavit, 18-23.
https://revistavivienda.infonavit.org.mx/2022/07/01/la-habitabilidad-reflexiones-desde-la-perspectiva-de-la-normativa-y-los-planes-de-desarrollo/Escrito por Sofía Caballero (estudiante de la Especialidad en Arquitectura Bioclimática)
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
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La descarbonización del sector agrícola en México
La descarbonización del sector agrícola en México representa una gran oportunidad para la adaptación de los sistemas agropecuarios, este enfoque permitirá reducir las emisiones de CO2, eficientizar los procesos productivos y simultáneamente, hacer frente al cambio climático.

Agricultura sustentable con enfoque CIMMYT, tomada de cimmyt.org Antecedentes
A nivel mundial el sector agrícola representa el 39% de emisiones de efecto invernadero, los cuales se distribuyen principalmente en, dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además según la FAO el 33% de los suelos en el mundo presentan algún tipo de erosión, lo que limita la producción de cultivos y limita los servicios ecosistémicos, la descarbonización del sector agrícola en México puede ser una gran oportunidad de acción local. En este contexto la agricultura convencional se posiciona como la principal razón de la emisión de estos gases de efecto invernadero, a través del uso excesivo de fertilizantes sintéticos, uso excesivo de maquinaría, etc., por lo que es necesario repensar y adoptar enfoques de agricultura sostenible que permitan adaptarse a estos contextos de conservación sin la necesidad de perder competitividad.
Oportunidades
La descarbonización del sector agrícola en México permitirá, además de disminuir las emisiones, ofrecer productos con mejor calidad, valor agregado, sistemas de producción sostenibles, fortalecimiento de cadenas productivas, ingresos económicos estables, pero sobre todo la posibilidad de desarrollo económico, ambiental y social al sector de pequeños productores que radican en pueblos originarios.
Actualmente diversas instituciones públicas y privadas promueven enfoques de producción agrícola diferentes al convencional, las cuales cuentan con el potencial de fomentar la descarbonización del sector agrícola en México, las cuales describo a continuación:
- Agroecología: Movimiento social con enfoque integral combinando principios ecológicos, sociales y económicos para crear sistemas alimentarios más sostenibles, haciendo énfasis en la combinación de plantas con microorganismos que eviten el uso de fertilizantes sintéticos.
- Permacultura: Movimiento con enfoque de diseño agrícola y de vida que imita los procesos naturales del sistema sin necesidad de recurrir a agroquímicos, haciendo uso de todos los recursos naturales cercanos como animales o plantas nativas además del aprovechamiento de los residuos como abono.
- Agricultura de conservación: Sistema de producción que se basa en tres principios, 1. Cero o mínima labranza, 2. Cobertura del suelo y 3. La rotación de cultivos busca eficientizar el suelo, de modo que le permita evitar la erosión, mejorar la absorción de agua y mejorar la disponibilidad de nutrientes disponibles para la planta.
- Agricultura regenerativa: Movimiento con enfoque agrícola que busca regenerar las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo a través de técnicas como siembra directa, abonos verdes, rotación de cultivos, incorporación de ganado, incorporación de microorganismos benéficos que propicien el ambiente ideal para las plantas.

Cultivo de maíz con enfoque en agricultura regenerativa, tomada de grupobimbo.com Ejemplos
La descarbonización del sector agrícola en México demanda que los enfoques sostenibles de producción sean ya una realidad en este contexto diversas instituciones, que describo a continuación, son ejemplo con sus enfoques de cultivo más sostenibles donde priorizan la salud del ecosistema sin perder competitividad.
Proyecto Margarita (Danone): “Se trata de un modelo sostenible de abasto de leche, que tiene como objetivo empoderar productores en escala local a través de un conjunto de capacitaciones, asistencia técnica, tecnología, financiamiento y conexiones a largo plazo con los mercados, con el fin de convertirlos en microempresarios capaces de elevar el nivel de vida de sus familias y su comunidad, mientras produce leche de mejor calidad”
Grupo Bimbo: “La estrategia de la empresa, bajo su marco global de Agricultura Regenerativa, plantea mejorar la salud del suelo a través de prácticas que ayuden a gestionar de manera más eficiente el uso de agua, mejoran la biodiversidad, ayuden a incrementar el rendimiento por hectárea y busquen la reducción y captura de las emisiones de gases de efecto invernadero, los cuales contribuyen al calentamiento global y el cambio climático”.
Tierra de todos: La Naturaleza es biodiversidad y es una interconexión entre plantas, animales y hongos. El manejo de cultivar flora, fomentar fauna o criar animales domésticos no debe ser con una sola especie. Cuando trabajamos con ella, ella trabaja con nosotros.
Conclusión
La descarbonización del sector agrícola en México representa un gran reto actualmente, no obstante con enfoques de producción sostenibles y regenerativos pueden ser un caso de éxito replicados en los siguientes años, de este modo propiciamos un campo mexicano con impactos ambientales positivos que fortalecen la adaptación de los sistemas agroalimentarios, como lo comenta Sergio en su blog La restauración ecosistémica en el contexto de la crisis climática los continuos desafíos impuestos por el cambio climático, demandan actividades innovadoras que pongan en el centro la restauración como eje rector del desarrollo para los siguientes años, por lo tanto, resulta fundamental promover los espacios de reflexión necesarios que permitan adoptar estrategias de descarbonización del sector agrícola en México a través de la iniciativa privada, pública e instituciones educativas.
Si quieres conocer más acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad educativa, da clic en la imagen.

REFERENCIAS
Cabello Cortés, J. A. (2025). Desarrollo de un sistema agroalimentario sostenible a través de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el sector agrícola de México. En A. Pérez (Ed.), Compilado de 7 proyectos de intervención (pp. 36-55). CEP C Universidad. Disponible en: https://www.cepc.com.mx/files-pdf/Compilado-7-proyectos-de-intervenci%C3%B3n.pdf
Grupo Bimbo. (s.f.). Agricultura Regenerativa. Disponible en: https://www.grupobimbo.com/es/especial/agricultura-regenerativa
Morales Garcilazo, F. (2023). Agricultura sustentable, esencial para la reducción de emisiones de CO2. CIMMYT. Disponible en: https://www.cimmyt.org/es/noticias/agricultura-sustentable-esencial-para-la-reduccion-de-emisiones-de-co2/
Grupo Danone México. (s.f.). Agricultura Regenerativa. Disponible en: https://www.grupodanone.com.mx/impacto/one-planet/agricultura-regenerativa.aspx
Tierra de Todos. (s.f.). Conócenos. https://tierradetodos.com/pages/conocenos
FIRMA
Escrito por Iván de Jesús Mendoza (egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, generación 2023), Campesino y Presea del Estado de México al Mérito Agrícola 2023.
Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura de la Universidad del Medio Ambiente.
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Yoo’Nashi más que un destino, un encuentro con la tierra
La Reserva y Estancia Ecológica Yoo’Nashi que protegen con mucho amor Vanesa y Mariano, llegó a mi vida como llegan los lugares que no se olvidan, sin expectativas. Para mí, pasear en Oaxaca es especial; mi abuelo nació en esa tierra y yo buscaba en la gente mis raíces. Lo viví como un regalo que la selva decidió compartirme.
Fui a Oaxaca a una expedición con el Club Citlaltépetl, que lleva explorando México por más de cien años. Recorrimos de San José del Pacífico a Huatulco, caminando más de cien kilómetros. Fueron días llenos de aventura y retos.
Recuerdo la primera vez que caminé entre sus senderos. La humedad en la piel y el canto de las aves envolviéndolo todo me hicieron sentir en un espacio donde el tiempo deja de presionar. Ahí entendí que Yoo’Nashi no es un destino, es una pausa que te invita a volver a ti.

Foto de Marcela Treviño
Aprender a habitar la selva
La convivencia con la comunidad de Arroyo Xúchitl me enseñó algo profundo, que la naturaleza no es un paisaje que visitamos, es una relación que cuidamos. Observar la biodiversidad, endémica y migratoria, despertó en mí admiración y responsabilidad. Aprendí a mirar sin tocar y agradecer sin llevarme nada.
Caminar sus senderos fue también caminar mis propios pensamientos. Me dejé guiar por el sonido del viento y la intuición, sin prisa ni expectativas. En esos momentos sentí que la selva no solo me rodeaba: me sostenía.
Las experiencias comunitarias fueron un abrazo al alma. Preparar nieves de barril con Gaby, Deivis y su hija no fue solo cocinar; fue compartir historias, risas y memorias que saben a hogar. El aroma del comal y la paciencia del proceso me recordaron que la felicidad es sencilla.
Sabores que cuentan historias

Foto de Marcela Treviño
La experiencia del cacao fue todavía más íntima. Ver la semilla transformarse en chocolate artesanal, guiada por manos que honran una tradición ancestral, me conectó con identidad y gratitud. Cada sabor era una historia y cada textura un puente con nuestras raíces.
Cuando pienso en Yoo’Nashi, no recuerdo solo paisajes. Recuerdo cómo me sentí: tranquila, presente y ligera, como si la selva me hubiera susurrado otra forma de vivir. Una vida con más respeto, comunidad y amor por la tierra.
Y quizá eso es lo más valioso que me llevé de ahí: la certeza de que existen lugares que no te pertenecen. Sin embargo, de alguna forma, te transforman para siempre.
Un aula viva para la vida

Foto de Marcela Treviño
Mi paso por Yoo’Nashi me permitió comprender que la conexión profunda con la tierra es el primer paso, y quizás el más genuino, hacia una educación para la sostenibilidad. No se trata solo de acumular datos sobre el ecosistema, sino de transformar nuestra sensibilidad, entender que proteger el entorno nace de un vínculo afectivo y del reconocimiento de nuestra propia interdependencia con la naturaleza.
Al aprender a “habitar” y no solo a “consumir” el paisaje, la sostenibilidad deja de ser un concepto teórico para convertirse en una práctica cotidiana de respeto y reciprocidad. Esta experiencia me enseñó que la verdadera educación ambiental ocurre cuando:
- Reconocemos el valor de lo local: Honrando las tradiciones y los tiempos de la tierra.
- Fomentamos la empatía comunitaria: Entendiendo que el bienestar de la selva es inseparable del bienestar de quienes la cuidan.
- Asumimos una ética del cuidado: Donde cada acción, desde la semilla del cacao hasta el sendero recorrido, se realiza con la conciencia del impacto que dejamos atrás.
En definitiva, Yoo’Nashi no solo me devolvió a mis raíces, sino que me educó en una nueva forma de estar en el mundo: una donde la sostenibilidad es, ante todo, un acto de amor y gratitud hacia aquello que nos sostiene.
Escrito por Marcela Treviño Feria, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.
“Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.
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Herramientas para la autonomía: talleres de carpintería para mujeres en la UMA
Reapropiar el hacer como acto de cuidado
En un contexto donde los oficios, las herramientas y los saberes técnicos han sido históricamente asociados a lo masculino, abrir espacios para que las mujeres se apropien del hacer manual se vuelve un acto profundamente político.
Los talleres de herramientas de carpintería dirigidos a mujeres en la Universidad del Medio Ambiente (UMA) surgen desde esa convicción: la de generar espacios seguros donde aprender a usar herramientas no sea solo una capacitación técnica, sino una experiencia de transformación personal y colectiva.A través del uso de herramientas manuales y eléctricas, estos talleres buscan cuestionar los roles de género que han limitado la participación de las mujeres en actividades de construcción, reparación y autogestión, y abrir la posibilidad de nuevas narrativas sobre nuestras capacidades, nuestros cuerpos y nuestra relación con el territorio.

Flyer Taller – Elaborado por Maxime Scagnetti Del miedo a la autonomía: diseñar espacios seguros para aprender
Los talleres no parten de la idea de “enseñar a usar herramientas” de manera neutral. Su diseño responde a barreras reales identificadas por mujeres de la comunidad UMA y de Valle de Bravo: el miedo, la sensación de no ser capaces, la falta de conocimiento técnico y la creencia de no tener la fuerza suficiente.
A partir de encuestas previas y procesos de escucha activa, el equipo facilitador diseñó experiencias pedagógicas con enfoque de género, donde la reflexión colectiva sobre estereotipos y narrativas limitantes es tan importante como la práctica misma. Antes de encender una máquina o tomar un taladro, se abre un espacio para nombrar aquello que nos dijeron —explícita o implícitamente— sobre lo que “no era para nosotras”.
Así, el taller comienza mucho antes del primer corte: empieza en el cuerpo, en la palabra compartida y en el reconocimiento de que aprender implica también desaprender.
Aprender haciendo, acompañadas
A lo largo de distintas ediciones realizadas en el Campus UMA y en otros espacios de la región, mujeres de entre 16 y 54 años se han reunido para experimentar con herramientas como taladros, atornilladores, serruchos, lijadoras y sierras de inglete. En algunos talleres, la construcción colectiva de un objeto funciona como pretexto; en otros, el énfasis está en conocer y manipular las herramientas sin la presión de “producir”.
Dinámicas como El bazar de herramientas permiten vincular lo técnico con lo biográfico: cada herramienta evoca recuerdos, historias familiares o experiencias pasadas marcadas por la exclusión o la dependencia. Al poner estas historias en común, el grupo resignifica el vínculo con los objetos y con el aprendizaje.
El acompañamiento cercano de facilitadoras mujeres —carpinteras, talleristas, docentes y vecinas de la comunidad— resulta clave para generar confianza. No se trata de demostrar destreza, sino de habilitar la experimentación, el error y el aprendizaje colectivo. Poco a poco, el miedo se transforma en curiosidad; la duda, en seguridad; y las herramientas dejan de sentirse ajenas para convertirse en aliadas.

Taller de uso de herramientas en Odisea – Foto: Lavinia Negrete Comunidad, redes y saberes compartidos
Más allá de las habilidades técnicas adquiridas, uno de los principales resultados de los talleres es la creación de redes de apoyo y comunidad. El trabajo en parejas, la observación mutua y el acompañamiento constante fortalecen la confianza individual y colectiva.
Durante los talleres emergen micromachismos interiorizados —frases como “nunca pensé que pudiera hacer esto” o “creí que no tenía la fuerza”— que son abordados y resignificados de manera colectiva. Nombrarlos permite desactivarlos y reconocer que esas creencias no son individuales, sino construidas socialmente.
La participación de mujeres de distintas trayectorias, así como la incorporación de actoras locales con experiencia en oficios, fortalece el arraigo territorial del proceso y abre posibilidades para seguir explorando oficios tradicionalmente masculinizados desde una mirada crítica, comunitaria y situada.
Herramientas para la vida cotidiana
Las impresiones de las participantes reflejan el impacto profundo de estos espacios. Más allá de aprender a usar un taladro o una sierra, las mujeres expresan una sensación de empoderamiento y entusiasmo por seguir utilizando las herramientas en su vida cotidiana.
“Usar el taladro sin miedo, máquinas cortadoras… soy capaz de trabajar con madera.”
“Poner las manos a experimentar en un espacio con otras mujeres rompe con creencias limitantes.”Los talleres confirman que la autonomía no se construye solo desde el discurso, sino desde la práctica acompañada, el cuidado mutuo y la confianza en nuestras propias capacidades.

Taller de uso de herramientas en UMA – Foto: Adriana Cordoba Tejer autonomía desde el hacer
Los talleres de herramientas para mujeres en la UMA son una apuesta por una educación situada, con enfoque de género y profundamente humana. Son espacios donde el aprendizaje técnico se entrelaza con la reflexión crítica, donde el cuerpo aprende tanto como la mente, y donde el hacer se convierte en una forma de cuidado y de resistencia.
En un mundo que fragmenta y excluye, reapropiarnos de las herramientas es también una manera de tejer autonomía, comunidad y futuros más justos.
Continuar aprendiendo juntas
Como parte de este proceso que sigue creciendo, y en coherencia con la apuesta por la autonomía, el aprendizaje colectivo y el arraigo territorial, en febrero y marzo de 2026 se realizará un taller de carpintería básica, en colaboración con Fondo Alternativa A.C., en La Escuelita de Los Álamos.
El taller se desarrollará en cuatro sesiones de dos horas, y propone un espacio de aprendizaje práctico y acompañado para profundizar en el uso de herramientas manuales y eléctricas. Más que un curso técnico, será una invitación a seguir cuestionando los estereotipos de género ligados al hacer, fortalecer redes entre mujeres y continuar tejiendo autonomía desde lo cotidiano.
Próximamente se compartirá la información para la convocatoria e inscripciones.

Escrito por Maxime Scagnetti (estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales, generación 2025) Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
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