My Blog

Category: Uncategorized

  • 33 millones sin derechos laborales en México: ¿Puede el desarrollo regenerativo y los negocios socioambientales cambiar el rumbo?

    33 millones sin derechos laborales en México: una crisis que exige regeneración social y económica

    La cifra es alarmante: 33 millones de personas en México trabajan sin acceso a derechos laborales básicos. Esta realidad no solo representa una emergencia social, sino también una oportunidad para replantear el modelo económico que perpetúa la informalidad y la desigualdad. En este contexto, los negocios socioambientales y el desarrollo regenerativo pueden y deben asumir un papel protagónico para revertir esta tendencia.

    El trabajo informal en México - Movimiento Antorchista Nacional

    ¿Por qué 33 millones de personas están fuera del sistema laboral formal?

    De acuerdo con el análisis publicado en Expok News, esta crisis estructural se debe a una combinación de factores:

    • Falta de oportunidades laborales formales, especialmente en zonas rurales y marginadas.

    • Exceso de burocracia y poca flexibilidad legal que desincentiva la formalización, especialmente para microempresarios.

    • Educación insuficiente y desconectada del mercado, lo cual limita el acceso a empleos con seguridad social.

    • Economías de subsistencia, donde emprender o emplearse en la informalidad es la única vía posible.

    Pero reducir esta crisis a un problema administrativo o económico es insuficiente. Se trata de una crisis del tejido social que exige una transformación más profunda.

    La informalidad laboral es también un reflejo de un sistema agotado

    El trabajo informal no solo excluye a millones de personas de prestaciones sociales, jubilación o seguridad médica. También reproduce una visión extractiva de la economía: una que ve al ser humano como recurso y no como sujeto con dignidad, creatividad y derechos.

    Frente a esto, urge adoptar una visión regenerativa del desarrollo. No basta con “no hacer daño”; es tiempo de reconstruir lo que ha sido roto: comunidades, economías locales, vínculos sociales y ecosistemas.

    Capital crimes of capitalism | Crescent International | Monthly News  Magazine from ICIT

    ¿Qué es el desarrollo regenerativo?

    Según el marco de Regenerat.es, el desarrollo regenerativo implica crear sistemas económicos y sociales que no solo sean sostenibles, sino que nutran la vida en todas sus formas:

    • Revitalizan comunidades en lugar de explotarlas.

    • Fortalecen la resiliencia local en vez de depender de estructuras centralizadas.

    • Promueven una economía del cuidado y la cooperación, no solo del capital.

    Esto es especialmente relevante en el contexto mexicano, donde las comunidades son ricas en saberes, cultura, biodiversidad y tejido comunitario, pero históricamente desatendidas por las políticas laborales formales.

    Negocios socioambientales: aliados clave en la regeneración del empleo

    En este panorama, los negocios con propósito socioambiental tienen un rol crucial. No solo generan empleo, sino que lo hacen desde otra lógica: priorizando el bienestar común, la equidad y la conexión con el territorio.

    ¿Cómo pueden ayudar concretamente?

    1. Creando empleos dignos en zonas rurales con procesos de producción locales y justos.

    2. Ofreciendo esquemas de participación comunitaria que revalorizan el trabajo como parte de la vida colectiva.

    3. Formalizando desde lo pequeño, con esquemas flexibles pero regulados, compatibles con la economía local.

    4. Invirtiendo en formación y educación regenerativa, que empodera y no solo capacita.

    Los negocios regenerativos no deben ser la excepción sino el modelo a seguir.

    (Regenesis Institue, 2025)

    Una visión regenerativa de los derechos laborales

    La regeneración no se limita al medio ambiente. También implica restaurar los derechos, la dignidad y el sentido del trabajo en nuestras comunidades. Si aspiramos a un país más justo, debemos dejar atrás el modelo que tolera la precarización como “inevitable”.

    Es tiempo de pensar en un nuevo contrato social, donde los derechos laborales no sean privilegios, sino manifestaciones del valor que cada persona aporta al tejido de la vida.

    Conclusión: regenerar el empleo, regenerar el país

    Los datos son claros y dolorosos. Pero también son un llamado a actuar. La solución no llegará solo desde las instituciones gubernamentales. La empresa con propósito, el liderazgo comunitario y la innovación regenerativa deben articularse para devolver al trabajo su poder transformador.

    Regenerar el empleo es regenerar a México.

    En la Universidad del Medio Ambiente, contamos con la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, en donde podrás conocer y desarrollar estrategías para generar negocios, estrategías que tengan una visión y propósitos regenerativos, contemplae la perspectiva sistémica entre actores, objetivos y alcances.

    Si quieres conocer mas acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad Educativa, da clic en la imagen.

    FIRMA:

    Escrito por Gonzalo Sierra Basurto, (Alumno de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales), generación 2024.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

    REFERENCIAS:

    ExpokNews. (2025, julio 28). 33 millones sin derechos laborales. ExpokNews. https://www.expoknews.com/33-millones-sin-derechos-laborales/

    Regenerat.es. (2025, julio 31). ¿Qué es el desarrollo regenerativo? Regenerat. https://www.regenerat.es/regenerative-development/

  • INCENDIOS 2025 EN VALLE DE BRAVO Y EL FONDO CIUDADANO EN APOYO A BRIGADISTAS FORESTALES  

    En artículos previos hemos abordado el marco legal alrededor de los incendios, las autoridades competentes y esfuerzos ciudadanos como el de la Comunidad de las montañas que se puede consultar en el siguiente enlace:

    https://uno.umamexico.com.mx/wp69/agua-bosque-fuego-incendios-lluvia-sociedad-civil-reverdecer-memoria-zona-ambiente-cambio-consecuencias/

     Aunque las lluvias han llegado, queremos aprovechar para abordar nuevamente la importancia de la ciudadanía en la atención de los incendios y en las acciones asociada para su prevención.

    Árboles que no resistieron incendios pasados, créditos de imagen: Cristina Juares H. 

    Neblina por incendios 2025, créditos de imagen: Cristina Juares H. 

    La cultura de “apagar incendios”

    Es muy importante cambiar la cultura de “apagar incendios” a una cultura de llevar a cabo acciones para prevenirlos. Aunque las desgracias siempre nos llevan a ser solidarios y unir esfuerzos, nos olvidamos que el cuidado de los ecosistemas debe ser una constante y no una excepción.

    La inversión en acciones de prevención son necesarias durante todo el año, que los incendios disminuyan es un indicador de éxito, pero si dejamos de poner energía y atención, se repetirá el ciclo.

    En Valle en cuanto hay un incendio la movilización es inmediata, se quiere ayudar, se quiere donar, participar e invariablemente se habla del Money Pool de incendios, en este artículo vamos a hablar de eso.

    Comité del Fondo Ciudadano en apoyo a Brigadistas Forestales: Un ejemplo de comunidad y protección ambiental

    La protección de los bosques y viviendas en Valle de Bravo es un esfuerzo conjunto de autoridades, comunidad y organizaciones como Brigada Acatitlán. En entrevista con Adolfo Boisseauneau, miembro del Comité del Fondo Ciudadano en apoyo a Brigadistas Forestales y jefe de vinculación de Brigada Acatitlán, conocimos el trabajo dedicado y valioso de apoyo a brigadistas forestales de la región.

     

    Créditos de imagen: Brigada de Acatitlán, Valle de Bravo, Estado de México.

    La grabación completa de la entrevista, en donde tratamos temas de las donaciones, su administración, la capacidad de respuesta para atender incendios, el futuro del Fondo, entre otros, la puedes consultar en:

     

     

     

    Historia y misión de la Brigada Forestal en Valle de Bravo

    Hace once años, surgió el Comité del Fondo Ciudadano en apoyo a bomberos y brigadistas forestales en la región. Inicialmente, se enfocaron en atender emergencias y en capacitar a comunidades para proteger sus hogares y bosques. Gracias a la colaboración de personas como Alejandra Echeverría, Sandro Cusi (QEPD), Jaime Nuñez de Barrio 28, el propio Adolfo Boisseauneau y el apoyo de la comunidad, hoy se cuenta con un sistema fortalecido y preparado.

    El objetivo principal es prevenir incendios y responder de manera efectiva ante posibles emergencias. Se ha capacitado y equipado a más de 300 brigadistas con material de protección personal y herramientas, y se trabaja en mejorar la capacidad de movilidad y respuesta ante incendios forestales.

    Créditos de imagen: Brigada de Acatitlán.

    La estrategia comunitaria para la conservación del agua y los bosques

    Uno de los logros más importantes ha sido la formación de un cinturón de brigadas alrededor del lago de Valle de Bravo, que protege el bosque  y los servicios ambientales que este provee. La prevención de incendios es fundamental para garantizar la sustentabilidad de la región, particularmente la captación de agua.

    La colaboración con ProBosque ha permitido realizar censos y definir estrategias de equipamiento y fortalecimiento de las brigadas en zonas como Santa Teresa Tilostoc, Amanalco, Saucos, Villa de Allende y Donato Guerra.

    Desafíos y necesidades actuales

    A pesar del progreso, aún hay retos por superar, principalmente en el equipamiento y en el transporte de brigadistas. La insuficiencia de vehículos limita la capacidad de respuesta rápida en zonas vulnerables. Además, las donaciones son clave para mantener y ampliar estas acciones. Cuando los incendios disminuyen, las aportaciones también caen, poniendo en riesgo la continuidad del trabajo preventivo.

    Haz tu aportación y ayuda a proteger nuestros bosques

    El apoyo de todas las personas que disfrutamos el bosque y todos los servicios ambientales que este nos presta es fundamental para seguir fortaleciendo a las brigadas forestales, adquirir equipo, mantener vehículos y promover campañas de prevención. Las donaciones, por pequeñas que sean, marcan la diferencia y aseguran que la comunidad esté preparada para actuar ante cualquier emergencia.

    Puedes hacer tu aportación a través la liga money Pool: https://uno.umamexico.com.mx/wp69/www.moneypool.mx/p/-fpYCwM Si requieres recibos de deducibles, puedes escribir directamente a adolfogba@me.com ¡Sé parte activa de la protección de Valle de Bravo! ¡Tu colaboración ayuda a conservar sanos nuestros maravillosos bosques!

     

     

     

    Escrito por Cristina Sanches Juárez H. directora del área de Derecho Ambiental y Política pública de la Universidad del Medio Ambiente; y Martha Vargas Salgado, estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

    No te pierdas la oportunidad de formar parte de la primera universidad especializada en sustentabilidad en Latinoamérica, conoce la oferta educativa que la UMA te tiene preparada

     

    Maestría con validez oficial. RVOE: 205200000/556/2011

    UMA MDAPP 2022

     

  • Conociendo a los Umanos: Luis Fernando Guerrero y su visión de la arquitectura con tierra

    Conociendo a los Umanos surge con el objetivo de acercarnos un poco más a la vida de los docentes y comunidad UMA. Es interesante descubrir los caminos que han recorrido: ¿Cuál fue esa senda que atravesaron para estar hoy en día aquí? ¿Cómo ha sido esa búsqueda del propósito? ¿Qué viene en adelante para cada una/uno y para la UMA?

    En esta segunda edición de Conociendo a los UMAnos, tuve la oportunidad de tener una charla virtual muy interesante con el Arquitecto Luis Fernando Guerrero Baca, referente en el campo de la arquitectura con tierra. Su carisma, entusiasmo y, sobre todo, su pasión por compartir el conocimiento hacen que conversar con él sea una experiencia emocionante y reflexiva.

    Primeros encuentros con la tierra

    Luis Fernando fue uno de nuestros profesores del taller de tierra del primer semestre de la maestría en arquitectura sostenible de la UMA. Aunque el tiempo compartido fue corto, alcanzamos a realizar pruebas para identificar la composición de diferentes tierras, fabricar adobes, completar parte de un muro en bahareque y reparar unas bancas utilizando la técnica del cob.

    Para contextualizar parte de su trayectoria, comparto un apartado tomado del libro que escribió junto a Alejandra Caballero: Experiencias de Bioconstrucción. Conceptos generales y visiones desde México (2021), con algunos datos actualizados a la fecha:

    “Arquitecto, Maestro en Restauración Arquitectónica y Doctor en Diseño con especialidad en Conservación y Restauración del Patrimonio Construido. Desde 1998, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt con Nivel III.  Ha realizado investigaciones sobre tipología arquitectónica, teoría de la conservación del patrimonio, sistemas constructivos tradicionales y edificación sostenible con tierra, ha escrito más de 250 artículos en publicaciones mexicanas y extranjeras, ha impartido más de 350 conferencias, cursos y talleres sobre estos temas en instituciones académicas alrededor del mundo. Escritor y editor de varios libros. Desde 1987 ha sido profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Área de Investigación en Conservación y Reutilización del Patrimonio Edificado. Es consultor internacional para el Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO, miembro de la Red Iberoamericana PROTERRA, y representante en la UAM-Xochimilco de la Cátedra UNESCO de Arquitecturas de Tierra, Culturas Constructivas y Desarrollo Sostenible.”

    Foto del grupo con Luis Fernando Guerrero Baca. Fuente: Adriana Córdoba
    ¿Podrías contarnos un poco sobre tu juventud, dónde estudiaste? ¿Qué te motivó a enfocarte en la arquitectura en tierra? ¿Hay alguna experiencia personal o cultural que influyó en esta decisión?

    Desde niño siempre quise ser arqueólogo, pero mis papás decían que eso no era rentable, que tenía que estudiar algo “serio”. Me cambié a ingeniería química y a los dos años salí corriendo de la carrera. Siempre me han gustado las cosas artísticas, así que me cambié a Arquitectura, sin saber mucho. No tenía ningún contexto familiar en la arquitectura, además empezaba con “Arq”, como Arqueología.

    Estudié en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco. A finales de los setentas y comienzos de los ochentas llegaron varios profesores sudamericanos exiliados: chilenos, uruguayos, algunos brasileros y muchos argentinos. Entre ellos, tres venían huyendo de Argentina porque promovían el uso de la tierra como material constructivo. Hoy nos suena increíble, pero en los ochenta la gente podía ir a la cárcel por proponer la lectura del libro Arquitectura para los pobres de Hassan Fathy. Eran vistos como comunistas, sin necesariamente ser militantes.

    Comencé a llevarme bien con ellos sin saber nada sobre construcción con tierra. Lo triste es que fuimos solo cuatro estudiantes los que nos interesamos por estos temas. Yo les seguí los pasos y los tuve tres trimestres seguidos. Estamos hablando de 1982 y había muy poca información sobre estos temas en México. Así que comenzamos a salir de Ciudad de México para hacer registros en los pueblos cercanos. Estuvimos en la exposición itinerante de CRAterre sobre la obra de Hassan Fathy, consultábamos la bibliografía que nos compartían… y así me fui adentrando en este mundo.

    Formación autodidacta y colaboración internacional

    Al terminar la carrera, quise especializarme en construcción con tierra, pero descubrí que no había nada específico en las universidades. Lo más cercano era la maestría en restauración de monumentos del INAH. Esto fue en 1985, justo cuando ocurrió el terremoto en la Ciudad de México, lo que cambió mucho el panorama. Trabajamos intensamente en el Centro Histórico, aprendimos muchísimo y nos dimos cuenta de que carecíamos de datos: estábamos empezando desde cero a entender la construcción con tierra.

    Seguí mi formación de manera autodidacta, preguntándole a la gente, viajando por el país, pero lo que encontré fue que aquellos interesados en el tema, estábamos muy desconectados. Oía algo de Alejandra Caballero, pero no nos conocíamos. Fue hasta el 2011 que esto sucedió y desde entonces sigo colaborando con ella en sus talleres en Tlaxco.

    Yo veía que la construcción con tierra se realizaba de forma muy aislada. Desde mi puesto como profesor en la universidad, me fui conectando con el Instituto de Antropología. Paradójicamente, terminé colaborando con varios arqueólogos, así que volví a mi sueño infantil. Hoy no ejerzo como arquitecto; me dedico a la docencia, investigación y documentación. Me buscan mucho para asesorar restauraciones, no porque sepa mucho, sino porque somos pocos quienes trabajamos estos temas.

    En 1999 tomé un curso que organizó CRAterre con el Instituto Getty en Perú. Fue una experiencia única, porque entré en contacto con colegas de varios países. Ahí descubrí que no estaba solo, y encontré el potencial del trabajo en red.

    Taller de Construcción con tierra en la UMA. Fuente: Adriana Córdoba.

     

    ¿Qué opinas sobre las tecnologías como la impresión 3D con tierra?

    La verdad es que tengo sentimientos encontrados, ya que se contradice la lógica natural del trabajo con la tierra. Es una estrategia pensada para la automatización que obviamente genera dependencia de la tecnología y soluciones estandarizadas, lo que es opuesto a la libertad que ofrece la tierra como material constructivo. Es importante avanzar en la disminución del esfuerzo de algunas etapas de la construcción, pero no podemos dejar todo el trabajo a las máquinas porque, además de hacernos dependientes, se mercantiliza y precariza la actividad humana, se desintegra la colaboración comunitaria y se agudizan las diferencias económicas entre las sociedades que tienen acceso a las tecnologías y las que no lo tienen.

    ¿Qué identificas como ventajas o desventajas del uso de tierra en la construcción?

    Mucha gente desconoce las ventajas que tiene la construcción con tierra: la condición higrotérmica apropiada que tienen estos materiales. Es claro que falta información, faltan estudios, para entender y dimensionar sus potencial y limitaciones a fin de no idealizarlo. Hay regiones en México donde las personas viven en casas de tierra muy bien, sin necesidad de aires acondicionados, gracias a los espesores de muro, que dan confort.

    Cuestiones como el uso de los recursos locales, el ser un material 100% reciclable y tener tantos milenios de experiencia constructiva, son rasgos que muchas personas no valoran. Ven la construcción en tierra como algo complejo, con la percepción de que lo que está hecho con cemento es lo que funciona, y que la tierra es insalubre, insegura y reflejo de pocos recursos económicos.

    ¿Cómo ves la evolución de la arquitectura en tierra en México?

    El desarrollo constructivo y los procesos académicos relacionados con el uso de la tierra son muy heterogéneos. Hay universidades como el ITESO, en Guadalajara, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Autónoma de Baja California que mantienen interés y enseñan sobre el tema, pero hay otras instituciones como el Instituto Politécnico Nacional, la UAM o la UNAM, la universidad más grande del país, en las que no se habla sobre el uso de la tierra como material constructivo. Sigue habiendo mucho desinterés, a pesar de que, paradójicamente, comienza a haber mucha demanda.

    ¿Hay algún proyecto o iniciativa en la que hayas trabajado en construcción con tierra que destaques como un proyecto bien ejecutado?

    Me está dando mucho gusto lo que está pasando en Guatemala. Me invitaron desde hace ya cuatro años a colaborar en la exploración, y al mismo tiempo, consolidación de lo que iba apareciendo en Kaminaljuyú, una ciudad que debería estar en la lista de Patrimonio Mundial. Es un sitio fuera de serie, construido con diferentes técnicas de tierra por una cultura vinculada a los Mayas, que se desarrolló en lo que ahora es la ciudad capital de Guatemala.

    La arqueóloga Barbara Arroyo me invita como restaurador de lo que va apareciendo, porque la arquitectura en tierra tiene esta condición que, al excavar, se comienza a desintegrar. Así que hemos experimentado varias técnicas de consolidación, reintegración, relleno de grietas y he aprendido muchísimo de estos edificios tan bien hechos con tierra.

    ¿Qué sugerirías para la facultad de arquitectura de la UMA a futuro?

    Espero que se dedique más tiempo práctico a la valoración de la construcción con tierra. Yo veo que en otras asignaturas que toman, le dedican muchas horas a la parte teórica, pero el tiempo destinado a la práctica es muy corto. Entre las cosas que más valoro de la tierra es que es un material que te permite aprender haciendo, despegándote un poco del computador.

    Adicionalmente, pienso que en la docencia de la construcción con tierra se confía demasiado en la perspectiva de CRAterre. Es como un manual del que no se salen y siento que se pierde de vista todo lo que en nuestros países tenemos para explorar y experimentar. La visión de CRAterre resultó muy pedagógica en su momento, y qué bueno que hubo generaciones que aprendieron desde esa perspectiva, pero tenemos una riqueza casi infinita en nuestros países que estamos desperdiciando por depender de una estructura excesivamente metodológica, cuando la realidad nos rebasa por todos lados por su riqueza y diversidad.

    Construyendo el bahareque Fuente: Adriana Córdoba
    ¿Qué le sugerirías a una arquitecta o arquitecto que ya se gradúa y quiere comenzar a acercarse al mundo de la tierra?

    Lo primero sería la participación en talleres. Lo que uno aprende usando las manos lo memoriza el cuerpo completo. De nada sirve ver o leer sobre arquitectura con tierra si no metes las manos y los pies al barro. Gran parte consiste en desarrollar la capacidad de reconocer con los sentidos el material.

    En la edificación con tierra no todo se puede planear. Casi todo es imprevisto, en especial en la restauración del patrimonio construido. Es urgente desarrollar el interés por aprender de los edificios viejos. No hay una tierra perfecta, sino que cada sociedad aprendió a mejorar su calidad en función de lo que les ofrecía la naturaleza localmente y, sobre todo, de sus necesidades reales. No deberíamos tenerles miedo a los errores. Echando a perder se aprende. Con la tierra, los errores no cuestan tanto.

    Las experiencias y reflexiones de Luis Fernando Guerrero nos muestran que la construcción con tierra va más allá de la técnica: es una forma de reconectar con la cultura, la comunidad y el entorno. Su compromiso con la transferencia de saberes y la investigación nos invita a valorar y respetar estos conocimientos para construir un futuro más consciente.

    Me siento muy agradecida por este espacio y emocionada por haber tenido esta oportunidad. Esperamos continuar conociendo más UMAnos.

     

    Referencias:

    • Caballero, A., & Guerrero, L. F. (2021). Experiencias de bioconstrucción: Conceptos generales y visiones desde México. Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
    • CRAterre. (s.f.). Centre international de la construction en terre. Recuperado de https://craterre.org
    • PROTERRA. (s.f.). Red Iberoamericana PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org
    • Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción con Tierra (SIACOT). (s.f.). Red PROTERRA. Recuperado de https://redproterra.org/siacot
      Escrito por Adriana Córdoba Jurado (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sostenible, generación 2025)Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.
  • Innovación en financiamiento sostenible para empresas rurales

    Innovación en financiamiento sostenible para pequeñas empresas socioambientales

    En un mundo donde los retos económicos y ambientales se entrelazan, los emprendimientos productivos socioambientales juegan un papel clave en el desarrollo rural y la conservación de la naturaleza. Sin embargo, muchas empresas rurales sostenibles enfrentan barreras importantes para acceder a financiamiento sostenible.

    Acceso limitado al crédito en zonas rurales

    Los modelos tradicionales de crédito no están diseñados para responder a las necesidades de las empresas socioambientales en territorios clave para la conservación. En México, sólo el 6.1% de las unidades de producción agropecuaria accedieron a crédito en 2022 (INEGI). Esto limita su capacidad para crecer, adoptar prácticas sostenibles y consolidarse.

    Apoyar estas iniciativas no solo estimula la economía local, sino que también refuerza la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y la inclusión de comunidades marginadas.

    Nuevos modelos de financiamiento para el desarrollo rural.

    Es urgente innovar en financiamiento para emprendimientos rurales que promueven el bienestar social y la protección ambiental. Para lograrlo, se necesitan productos y servicios financieros adaptados a contextos locales, con mecanismos flexibles de garantía, incentivos e inclusión financiera.

    Coa: una estrategia de vínculo financiero para la sostenibilidad

    Coa es una plataforma innovadora que facilita el acceso al financiamiento sostenible para pequeñas empresas socioambientales. No otorga créditos directamente, sino que vincula a emprendedores rurales con instituciones financieras comprometidas con el desarrollo rural sostenible.

    El modelo de Coa moviliza capital privado y filantrópico, propone instrumentos para mitigar riesgos e incentiva la colocación de crédito en proyectos productivos sostenibles y viables.

    Instrumentos clave de Coa:

    • Incentivos de originación: reducen costos operativos para que las instituciones financieras amplíen su cobertura.
    • Garantías líquidas: respaldan créditos a proyectos que carecen de garantías tradicionales.
    • Asistencia técnica: fortalece capacidades empresariales y financieras en las comunidades.
    • Desarrollo de capacidades: apoya a instituciones financieras en el diseño de productos para emprendimientos sostenibles.

    Impacto y respaldo de Coa

    Hasta hoy, Coa ha acreditado a más de 14 instituciones financieras como FINDECA, El Buen Socio, Fondo Mas y UCEPCO, todas con compromiso firme con el financiamiento sostenible en México.

    Esta estrategia cuenta con el respaldo de la Fundación Kelloggs y el Proyecto Comunidades Prósperas y Sostenibles, financiado por USAID México y liderado por The Nature Conservancy.

    Conclusión

    El modelo de Coa representa una solución viable para superar las barreras que enfrentan los emprendimientos productivos rurales sostenibles. Innovar en mecanismos de financiamiento es clave para impulsar el crecimiento económico, la justicia social y la sostenibilidad ambiental en los territorios más vulnerables.

    En la Universidad del Medio Ambiente (UMA) promovemos estas soluciones a través de programas como la Maestría en Administración de Negocios Socioambientales, el Diplomado en Finanzas Sostenibles y el Diplomado Líderes que Trascienden.

    Si quieres conocer mas acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad Educativa, da clic en la imagen.

    FIRMA:

    Escrito por Gabriel Chávez Cruz, (Egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales), generación 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Proyecto Socioambiental: Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias, una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria.

    Proyecto Socioambiental: Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias, una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria.

    El proyecto de titulación de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente de la estudiante de la Generación 2023 Mitzi Elizabeth González Medrano.

    A través de su experiencia, Mitzi nos invita a reflexionar con una pregunta: ¿Qué condiciones deben nutrirse para permitir un proceso de autogestión vecinal en los aprendizajes, proyectos y encuentros, de manera que inspire un compromiso por cuidar la comunidad social y natural?

    Durante su formación en la maestría, Mitzi se enamoró de las materias de Innovación Educativa, donde encontró espacios seguros para cuestionar, dialogar y construir en conjunto con sus compañeras estrategias y procesos que promuevan el cuidado individual, la libertad y la construcción de espacios, ideas y narrativas que fomentan la sostenibilidad y la ternura. A medida que profundizaba en su entusiasmo tanto personal como profesional, Mitzi descubrió e identificó el potencial de las comunidades de práctica que la llenaban de energía y esperanza.

    Como parte del Colectivo Floretika, un grupo conformado por amigos y amigas apasionados por la filosofía, los huertos urbanos, la educación y la creación de alternativas más sostenibles para vivir, decidió convocar un espacio común con tres grupos de vecinas en Monterrey, Nuevo León, quiénes estaban interesadas en aprender sobre huertos urbanos, compostaje y otras prácticas sostenibles. Consciente de las oportunidades de sinergia y del potencial de ambas comunidades, Mitzi codiseñó e implementó el proyecto titulado “Florecimiento de culturas de cuidado comunitarias: una respuesta de resiliencia ante la crisis civilizatoria” en su colonia en Monterrey. El proyecto está basado en la metodología de Proyectos de la UMA y en la metodología de codiseño curricular invertido del CESDER, por lo que las estrategias están orientadas a sesiones de encuentro que fomenten el aprendizaje y el diseño de propuestas que “agrieten” el sistema actual y permitan que nuevas relaciones florezcan.

    Imagen por Mitzi González, 2024

    El propósito del proyecto es establecer espacios comunitarios facilitados en el que las vecinas de Lomas del Paseo, Mirador Residencial y Colinas del Valle puedan acompañarse en procesos autogestivos de aprendizaje. Se busca que esos procesos de aprendizaje permitan a las participantes compartir saberes y desarrollar indagaciones y  vocación colectivas por el cuidado de la comunidad y el territorio que cohabitan. El fin último es contribuir a fortalecer el tejido social comunitario e impulsar la regeneración de su entorno natural con enfoque al suelo y agua.

    El problema socioambiental identificado es la disminución del valor de la cultura de cuidado hacia la vida: la comunidad, el agua y el suelo. Esto contribuye al deterioro del entorno natural-urbano: erosión de suelos, sobreexplotación de mantos acuíferos, así como la pérdida de identidad y confianza dentro de la comunidad.

    Imagen por Mitzi González, 2024

    A través del proyecto, el Colectivo Floretika, que es el equipo núcleo de codiseño,  busca aumentar el valor de la cultura de cuidados, promoviendo la regeneración del entorno natural-urbano y el fortalecimiento del sentido de comunidad. Para lograrlo, se identificaron tres intervenciones estratégicas, de las cuales solo la de comunidad de práctica fue implementada. A continuación una breve descripción de esta intervención: 

    Comunidad de práctica de cuidado socioambiental: Esta comunidad promueve el fortalecimiento de los proyectos comunitarios de cuidado socioambiental y la mejora de las relaciones dentro de las comunidades, fomentando la empatía y el trabajo colectivo. Esto se puede observar en la teoría de cambio desarrollada donde se identifican principalmente tres ciclos: agencia de cambio, relación con la comunidad y la relación con la naturaleza, como se puede observar en el siguiente grafico. 

    Imagen por Mitzi González, 2024

    Los objetivos de esta comunidad de práctica son los siguientes:

    1. Brindar un espacio de acompañamiento para que las comunidades revaloricen y fortalezcan su agencia de cambio, tanto individual como colectiva, para cuidar los lugares que habitan.
    2. Visibilizar la importancia de lo colectivo y ofrecer herramientas para la autogestión comunitaria.
    3. Fortalecer la afectividad ambiental a través de prácticas de cuidado socioambiental y reflexión profunda.
    Imagen por Mitzi González, 2024

    Los resultados alcanzados hasta la fecha, especialmente con el grupo Vecinas Unidas Ecológicas, incluyen:

    • Creación y cuidado de un huerto urbano en la casa de una vecina.
    • Visita a otro huerto urbano en una zona diferente de la ciudad.
    • Sesiones prácticas sobre el cuidado de los suelos, germinación, compostaje, siembra, trasplante y riego.
    • Actividades de diálogo y reflexión sobre la relación naturaleza-comunidad, el significado del huerto y mensajes inspiradores para el grupo de vecinas.
    Imagen por Mitzi González, 2024

    Este proceso ha permitido a Mitzi aprender valiosas lecciones sobre el poder de los encuentros como espacio para transformar lo colectivo, la fortaleza de los grupos de mujeres y la conexión entre lo social y lo ambiental. Como estudiante de maestría, Mitzi también ha descubierto su vocación como facilitadora y acompañante de procesos comunitarios, destacando el valor de la experimentación y los ciclos en los proyectos.

    Imagen por Mitzi González, 2024

    Mitzi es alumna de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la generación 2023 y actualmente se encuentra en proceso de titulación de un proyecto que refleja una combinación de pasiones, entusiasmo, experimentación, cuidado y colectividad.

    Escrito por: Mary Jose Torre Ramírez, alumna de la Maestría en Proyectos Socioambientales de la UMA. Generación 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • Impacto de la salida de USAID en la conservación en México

    Impacto de la salida de USAID en la conservación en México

    Durante más de 60 años, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) fue un aliado estratégico en iniciativas de conservación ambiental y desarrollo sostenible en países con alta biodiversidad como México. Su retirada representa una pérdida crítica para miles de comunidades y ecosistemas.

    ¿Qué hacía USAID en México?

    USAID fortaleció políticas públicas ambientales, impulsó capacidades técnicas locales y financió proyectos clave. Entre sus logros destacan:

    • Manejo comunitario de bosques y áreas naturales protegidas.

    • Restauración de ecosistemas y monitoreo de especies.

    • Adaptación al cambio climático.

    • Creación de empresas sostenibles con enfoque de mercado.

    El proyecto “Comunidades Prósperas y Sostenibles”

    Con una inversión de 31 millones de USD desde 2021, USAID lanzó el proyecto Comunidades Prósperas y Sostenibles (CPS), implementado por un consorcio liderado por The Nature Conservancy (TNC). Su objetivo fue impulsar sistemas productivos sostenibles y rentables en el Sur-Sureste de México.

    Resultados clave:

    • 45,000 personas con medios de vida mejorados.

    • 294,000 hectáreas conservadas o manejadas de forma sostenible.

    • 270 agentes de cambio comunitario capacitados.

    • 41 empresas sostenibles fortalecidas, generando más de 145,000 USD en mercado.

    • 42 iniciativas comunitarias apoyadas con capital semilla por más de 1.4 millones USD.

    • 37.5 millones USD movilizados en créditos para 45 empresas.

    • Creación de COA, una plataforma financiera inclusiva.

    • Inclusión de más de 10,000 mujeres y 2,000 jóvenes.

    • Producción de materiales en lenguas indígenas.

    Consecuencias de la cancelación del proyecto

    El cambio de prioridades en el gobierno de EE. UU. provocó una cancelación abrupta, con impactos negativos:

    • Pérdida de empleos y conocimientos técnicos.

    • Interrupción de prácticas sostenibles adoptadas.

    • Retroceso en modelos de negocio ambientalmente responsables.

    • Reducción del financiamiento para proyectos comunitarios.

    Lecciones clave para el futuro

    1. Diversificación financiera:

    Evitar depender de una sola fuente. Explorar fondos multilaterales (Fondo para el Medio Ambiente Mundial, Green Climate Fund) y bilaterales (cooperación alemana, francesa).

    2. Generación de ingresos propios:

    Desarrollar modelos de negocio sustentables en comercialización, servicios técnicos y tecnología.

    3. Redes colaborativas:

    Fomentar alianzas entre comunidades, gobiernos, academia y sector privado para lograr resiliencia sin depender exclusivamente de fondos internacionales.

    Reflexión final

    La desaparición de USAID deja un vacío profundo en la conservación ambiental y el desarrollo sostenible. No se trata solo de perder financiamiento, sino de perder un aliado con enfoque integral e inclusivo. Frente a esta realidad, toca redoblar esfuerzos, innovar en modelos sostenibles y fortalecer la cooperación para proteger nuestra biodiversidad y nuestras comunidades.

    En la Universidad del Medio Ambiente contamos con distintos programas para ser parte de la solución ante esta situación. Como la MAestría en Administración de Negocios Sociambientales, el Diplomado de Finanzas Sostenibles o el Diplomado de Líderes que Trascienden.

    Si quieres conocer mas acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad Educativa, da clic en la imagen.

    FIRMA:

    Escrito por Gabriel Chávez Cruz, (Egresado de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales), generación 2023.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

    REFERENCIAS:

    The Nature Conservacy (TNC). Presentación de resultados del Proyecto ComunidadesPrósperas y Sotenibles. 2025

  • Ciudad esponja, paisajes resilientes

    Ciudad esponja, paisajes resilientes

    Ciudad esponja es una propuesta urgente y regenerativa frente a la crisis hídrica actual. Nos invita a reconciliarnos con el agua a través de soluciones basadas en la naturaleza, integrando el paisaje en el corazón de la planificación urbana. Este modelo promueve ciudades resilientes que captan, infiltran, almacenan y reutilizan el agua, restaurando así el ciclo hidrológico que muchas urbes han perdido. Más que una técnica, es una nueva relación con el territorio: una invitación a rediseñar nuestros asentamientos desde la sensibilidad ecológica y la memoria del agua.

    Agua: memoria planetaria y desafío urbano

    El planeta Tierra podría llamarse, como propone Jeremy Rifkin, el “planeta Agua”. Esta idea no es solo simbólica: más del 70% de su superficie está cubierta por agua, y toda forma de vida depende de ella para existir. A lo largo de la historia, el agua ha moldeado territorios, alimentado civilizaciones y definido la relación entre los seres humanos y su entorno. Su presencia no solo es vital, también ha sido culturalmente significativa, reverenciada en muchas cosmovisiones como un ser con espíritu (Rifkin, 2002).

    Sin embargo, en la era industrial, muchas ciudades rompieron ese lazo. Ríos fueron canalizados, humedales rellenos, cuencas pavimentadas. Esto no solo borró el paisaje hídrico original, sino también la memoria colectiva del agua como elemento vital.Un caso emblemático es el de la Ciudad de México, cuya transformación de un sistema lacustre a una metrópoli desecada ha generado profundos desequilibrios sociales, ecológicos e infraestructurales. La desecación del Lago de Texcoco, el entubamiento de ríos y el crecimiento urbano desordenado han hecho de esta ciudad un territorio hídrico profundamente vulnerable .Las consecuencias son evidentes: en muchas urbes, la escasez y el exceso de agua conviven de forma contradictoria, generando vulnerabilidad climática y social. (Castañón, Rojas & Hernández, 2022, p. 11)
    La paradoja del agua en CDMX. Fuente: De Urbanisten 2016


    Ciudad esponja: una solución basada en la naturaleza

    La ciudad esponja responde a la crisis hídrica con una visión que recupera los procesos naturales: en lugar de rechazar el agua, la integra, permitiendo su absorción, infiltración, purificación y reutilización (Yu, 2016).

    Para lograrlo, combina vegetación, suelos permeables, cuerpos de agua abiertos y sistemas urbanos diseñados para trabajar con el ciclo del agua. Este enfoque, conocido como solución basada en la naturaleza (SBN), se aleja de la infraestructura gris tradicional y apuesta por sistemas vivos y resilientes (ONU Medio Ambiente, 2020).

     

    Visión Ciudad Esponja. Fuente: De Urbanisten
    Turenscape: pioneros del enfoque territorial y regenerativo

    El estudio chino Turenscape, fundado por Kongjian Yu, es uno de los referentes mundiales del enfoque ciudad esponja. Su metodología se basa en leer primero el territorio desde tres escalas: macro (cuenca), meso (tejido urbano) y micro (espacio público). Esto permite diseñar intervenciones coherentes con el sistema natural (Turenscape, 2020).

    Un ejemplo emblemático es el parque Qunli Stormwater Wetland en Harbin, China. Allí, una antigua zona inundable fue transformada en un espacio público resiliente capaz de retener agua de lluvia, regenerar biodiversidad y ofrecer valor social y ecológico. La intervención no solo protege contra inundaciones, sino que ha devuelto identidad al territorio y bienestar a sus habitantes (Yu, 2016).

     

    Harbin Qunli Stormwater Park. Fuente: Turenscape

     

    Beneficios de una ciudad esponja

    Más allá de la gestión hídrica, una ciudad esponja trae múltiples beneficios: mejora la calidad del aire, regula el microclima, aumenta la biodiversidad urbana y ofrece espacios de encuentro y bienestar.

    Desde el punto de vista social, genera seguridad hídrica, equidad en el acceso al espacio público y promueve la justicia ambiental. Y desde lo económico, reduce costos en infraestructura tradicional, alivia el sistema de drenaje y mitiga daños por eventos extremos (WWF, 2021).

    Un llamado a imaginar futuros porosos

    En un mundo marcado por el cambio climático, el rediseño de nuestras ciudades no puede posponerse. El modelo de ciudad esponja nos muestra que es posible convivir con el agua, no desde el control, sino desde la adaptación.

    Reimaginar las ciudades como esponjas es, en el fondo, una forma de recuperar nuestra relación con el paisaje, con la memoria del lugar y con nosotros mismos. Es también una invitación a crear futuros habitables, resilientes y profundamente humanos.

    REFERENCIAS:

    ONU Medio Ambiente. (2020). *Soluciones basadas en la naturaleza para la gestión del agua*. Recuperado de https://www.unep.org/es
    Rifkin, J. (2002). *El siglo de la biotecnología*. Ediciones Paidós.
    Turenscape. (2020). *Sponge City Concept*. Recuperado de https://www.turenscape.com
    WWF. (2021). *Ciudades naturales: soluciones basadas en la naturaleza para un futuro urbano resiliente*. WWF Reporte Global.
    Yu, K. (2016). *The Art of Survival: Recovering Landscape Architecture*. China Architecture & Building Press.

    Escrito por Maxime Scagnetti  (estudiante de la Maestría en Arquitectura, Diseño y Construcción Sustentable, generación 2025

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • ¿Está México invirtiendo lo suficiente contra el cambio climático?

    México necesita invertir 1.7 billones de pesos al año para mitigar el cambio climático, según la Secretaría de Hacienda. Descubre por qué esta cifra importa y qué riesgos enfrentamos si no se actúa ahora.

    El cambio climático ya no es una amenaza futura: está afectando la economía, la salud y la infraestructura de México. Según un reciente informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el país necesita invertir 1.7 billones de pesos anualmente —el 6.7% del PIB— para enfrentar esta crisis global. Pero, ¿realmente estamos poniendo el dinero donde se necesita?

    ¿Por qué 1.7 billones de pesos?

    Esta cifra no es un capricho: representa lo necesario para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París y asegurar que México pueda mitigar los efectos del calentamiento global, como olas de calor, sequías, huracanes y pérdida de biodiversidad. Se requiere una transformación profunda en sectores como energía, transporte, agricultura, agua y urbanismo.

    El alto costo de no actuar ante el cambio climático

    Especialistas de la UNAM estiman que, si no se actúa ahora, los costos acumulados del cambio climático podrían alcanzar hasta 15 veces el PIB mexicano en 2100 (Toribio L, 2025). Las consecuencias ya se sienten: sequías que amenazan cultivos, olas de calor históricas y daños por tormentas más frecuentes y severas.

    Falta de ejecución: presupuesto subutilizado

    Paradójicamente, mientras se estima esa inversión multimillonaria, el gobierno federal dejó de ejercer 16.3 mil millones de pesos asignados a programas climáticos durante el primer trimestre de 2024 (UNAM Global TV. 2025, 14 mayo). Esta falta de ejecución afecta 63 programas destinados a la prevención de incendios, manejo de agua, y energía sustentable.

    Avances financieros: ¿suficientes?

    Sí se han dado pasos importantes. Hacienda ha movilizado más de 722 mil millones de pesos mediante bonos sostenibles, incluyendo bonos verdes y sociales (UNAM Global TV. 2025, 14 mayo). Además, la creación de una taxonomía sostenible busca dirigir recursos a actividades verdaderamente alineadas con objetivos climáticos.

    Aun así, estas acciones representan menos de la mitad de lo requerido cada año. El desafío no es solo económico, sino político e institucional.

    Obstáculos estructurales al financiamiento climático

    Entre los principales cuellos de botella destacan:

    • Burocracia que retrasa la liberación de fondos

    • Falta de capacitación técnica en gobiernos locales

    • Incoherencia entre dependencias federales

    • Escasa presión social para priorizar la acción climática

    Estos factores impiden que las buenas intenciones se conviertan en acciones concretas y medibles.

    Recomendaciones: ¿qué puede hacerse ya?
    1. Asignar presupuesto multianual para proyectos climáticos.

    2. Capacitar a estados y municipios en gestión ambiental y financiera.

    3. Asegurar transparencia en la ejecución del gasto.

    4. Fomentar la inversión privada mediante incentivos fiscales y mecanismos de riesgo compartido.

    5. Monitorear impactos y resultados con métricas claras.

    Conclusión

    El cambio climático no espera. Cada año que México posterga una inversión climática seria, se multiplican los riesgos económicos, sociales y ambientales. Si bien se ha avanzado en instrumentos financieros, el país aún está lejos de cerrar la brecha de inversión climática.

    Invertir 1.7 billones de pesos anuales no es un lujo: es una necesidad urgente. Si México quiere un futuro resiliente y sostenible, debe actuar ahora. No hay margen para la inacción.

    En la Universidad del Medio Ambiente contamos con distintos programas para ser parte de la solución ante esta situación. Como la MAestría en Administración de NEgocios Sociambientales, el Diplomado de Finanzas Sostenibles o el Diplomado de Economía Circular.

    Si quieres conocer mas acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad Educativa, da clic en la imagen.

    FIRMA:

    Escrito por Gonzalo Sierra Basurto, (Alumno de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales), generación 2024.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

    REFERENCIAS:

    UNAM Global TV. (2025, 14 mayo). Cátedra SCHP 2025 «Panorama Económico de México, Crecimiento y retos estructurales» [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=UlS8At0-W4Q

    Toribio, L. (2025, 16 mayo). Se requieren 1.7 bdp contra calentamiento; Hacienda reconce impacto. Excélsior. https://www.excelsior.com.mx/nacional/se-requieren-17-bdp-contra-calentamiento-hacienda-reconce-impacto/1716275 

  • Incumplimiento de los ODS: una alerta para el mundo de los negocios.

    El incumplimiento de los ODS es más que una señal de alerta para los gobiernos: es una advertencia directa al sector empresarial. Un estudio reciente demuestra que ningún país está en camino de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, y que el avance en algunos objetivos está ocurriendo a costa del retroceso en otros.

    Incumplimiento de los ODS: un riesgo global para los negocios

    El incumplimiento de los ODS no es un “fun fact” para decir en la conversación de la mañana, sino una tendencia alarmante. Según el análisis realizado por García-Rodríguez et al. (2025) a través de PLOS ONE, el desarrollo sostenible se encuentra estancado o incluso en retroceso en varias regiones del mundo. Esto no solo representa una crisis social y ambiental, sino también una amenaza directa a la estabilidad económica y a los modelos de negocio actuales.

    Por lo tanto, si tu empresa o proyecto depende de recursos naturales, estabilidad política o acceso a mercados justos, el incumplimiento de los ODS podría comprometer seriamente su viabilidad.

    Además, el informe destaca que los avances en objetivos como crecimiento económico o infraestructura muchas veces coinciden con retrocesos en igualdad de género, acción climática o conservación ambiental. Entonces, parecería que nos encontramos en una paradoja demasiado compleja.

    ¿Por qué debería importarle a los negocios?

    El mundo corporativo, especialmente el que promueve una visión socioambiental, no puede operar como si este diagnóstico no lo interpelara. Aunado a esto, el incumplimiento de los ODS representa una desconexión entre lo que las empresas prometen en sus informes de sostenibilidad y lo que realmente ocurre a escala global.

    Sin embargo, también representa una oportunidad. Las empresas que reconozcan esta realidad pueden posicionarse como líderes en soluciones transformadoras. Invertir en regeneración ambiental, educación, salud o inclusión puede ser no solo una responsabilidad, sino una ventaja competitiva en los próximos años.

    Cada  ODS debe ser analizado de acuerdo al contexto del país, García-Rodríguez et al. (2025).

    ¿Y qué hay de América Latina?

    América Latina aparece en una posición ambigua. Por un lado, presenta algunos avances en reducción de pobreza y acceso a servicios básicos. Pero por otro, enfrenta retrocesos en educación, salud y justicia ambiental. Esto pone en evidencia que las políticas públicas y los modelos económicos actuales no están funcionando de forma integral.

    Además, los datos muestran que incluso países con buenas intenciones políticas no logran progresar si no hay coherencia entre sus políticas económicas, sociales y ambientales. El sector privado tiene aquí una tarea pendiente: dejar de ver los ODS como una lista de chequeo para relaciones públicas, informes o estrategías de mercadotecnía;  y comenzar a integrarlos como ejes centrales de operación y estrategia.

    ¿Qué deberían hacer los negocios socioambientales?

    Primero, reconocer el problema. Luego, preguntarse: ¿mi proyecto está ayudando a resolver estos retos o está contribuyendo a perpetuarlos?

    Segundo, conectar con actores locales e internacionales que están promoviendo transformaciones reales. Y tercero, reconfigurar sus indicadores de éxito: no basta con crecer, hay que contribuir a restaurar, incluir y regenerar.

    Un negocio que no entienda el colapso sistémico detrás del incumplimiento de los ODS está destinado a operar en un mundo más inestable, más desigual y más conflictivo.

    Elaboración propia

    • Descripción: Gráfico que muestra la interdependencia entre los ODS: cómo el progreso en unos puede ir en contra de otros.
    Conclusión: no hay sostenibilidad sin acción coherente

    Por cierto, el artículo de García-Rodríguez et al. deja claro que los discursos no bastan. La sostenibilidad exige datos, voluntad y acción real.

    Y para los negocios, esto implica ir más allá del “greenwashing” y comprometerse con un cambio estructural que no deje atrás a nadie.

    Además, si la comunidad empresarial no actúa, terminará pagando el costo de un desarrollo fallido en forma de crisis económicas, desplazamientos, conflictos y pérdida de confianza.

    En la Universidad del Medio Ambiente, contamos con la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales, en donde podrás conocer y desarrollar estrategías para llevar mas allá la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), contemplando esta perspectiva sistémica entre actores, objetivos y alcances.

    Si quieres conocer mas acerca del plan de la UMA, el plan de estudios y la comunidad Educativa, da clic en la imagen.

    FIRMA:

    Escrito por Gonzalo Sierra Basurto, (Alumno de la Maestría en Administración de Empresas Socioambientales), generación 2024.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

    REFERENCIAS:

    García-Rodríguez, A., Núñez, M., Robles Pérez, M., Govezensky, T., Barrio, R. A., Gershenson, C., Kaski, K. K., & Tagüeña, J. (2025). Sustainable visions: unsupervised machine learning insights on global development goals. PLOS ONE, 20(3), e0317412. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0317412

     

  • Una yucateca en la Universidad del Medio Ambiente

    Una yucateca en la Universidad del Medio Ambiente

    Yucatán, cuna de la civilización Maya y escenario de eventos geológicos trascendentales como el impacto del meteorito, ha sido tradicionalmente asociado con su rica historia y biodiversidad. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos y sociales, la dimensión ambiental suele quedar en segundo plano. Como yucateca, he sido testigo de los profundos impactos que nuestras acciones pueden tener en el entorno. Esta realidad me ha impulsado a reflexionar y a tomar acciones concretas para proteger nuestro patrimonio natural.

    ¿De Yucatán hasta Valle de Bravo?

    Sí, así como lo leen. Pero la gran pregunta es: “¿Por qué hasta allá?”. Y créanme, ha sido la pregunta más común que me han hecho este año. ¿Y cuál es la respuesta? Bueno, a veces queremos hacer cambios, tenemos ideas, apoyo e incluso conocimiento, pero ¿dónde encontrar todo lo que necesitamos en un solo lugar?

    Después de estudiar simultáneamente las licenciaturas de Comunicación y Ecoturismo, me encontré en un limbo al terminar. Las preguntas sobre mi futuro me generaban ansiedad. Descubrir mi camino fue un proceso largo y complicado. Intenté combinar mis dos licenciaturas en una maestría, pero las cosas no salieron como esperaba. La vida parecía poner obstáculos en mi camino que, aunque frustrantes, me hicieron replantearme mis opciones.

    Fue entonces cuando descubrí la UMA. Su propuesta educativa era perfecta para mí, pero había un detalle: tenía que ir a Valle de Bravo. La idea de viajar y los gastos… eran un gran desafío. Sin embargo, algo dentro de mí me impulsó a intentarlo.

    La curiosidad venció al miedo. Investigando, encontré apoyo para estudiantes por medio de las diferentes becas que la UMA ofrece y fue ahí cuando me di cuenta de que era posible lograrlo. Así que tomé la decisión de embarcarme en esta nueva aventura.

    De 35 grados a 10

    En resumen, quedé seleccionada para la beca que tanto deseaba y, ¡sorpresa!, obtuve la que más me interesaba. Ahora, el verdadero desafío era prepararme para esta nueva etapa. El tiempo voló y finalmente llegó el momento de partir. Sin embargo, la emoción se mezclaba con cierta incertidumbre: ¿y si no encajaba? ¿y si me sentía sola?. Como en toda aventura, el miedo siempre acecha, pero decidí enfrentarlo y convertirlo en mi acompañante de viaje.

    Mi padre y yo emprendimos esta aventura desde Mérida hasta Toluca en avión. Luego de un viaje en autobús y otro corto trayecto, llegamos a la Universidad. Recuerdo el frío intenso que me recibió, un contraste abrumador con los cálidos días de Mérida pero, al ver el hermoso campus rodeado de bosque, la emoción volvió a apoderarse de mí.

    Al conocer a mis compañeros, me di cuenta de que era la más joven del grupo. En ese momento, una pequeña voz interior me susurró: “¿Qué haces aquí, Andrea?”. Sin embargo, decidí no dejar que ese pensamiento me paralizara.



    Imagen 2. Primera foto de la generación 24-26

    De oveja negra a verde

    En ese momento, sentí una profunda sensación de no pertenecer. ¿Habría sido demasiado apresurado tomar una maestría a los 22 años? La duda me invadió. Ya estaba inmersa en el programa y el segundo reto era decidir si era el momento adecuado para estar ahí.

    Las actividades de integración fueron reveladoras. Al conocer a mis compañeras y compañeros de la Maestría en Proyectos Socioambientales (MAPS), descubrí que compartimos una misma inquietud: hacer del mundo un lugar mejor. Todos sentíamos que no encajamos del todo en la rutina cotidiana. Nos dimos cuenta de que éramos como ‘ovejas verdes’, personas que buscaban un cambio desde una perspectiva ambiental. Esta autodenominación nos unió y nos marcó como generación.

    Imagen 3. Amigos UMAnos

    ¿Y ahora que es de mi?

    La UMA se ha convertido en mi segundo hogar, un espacio donde, junto a compañeros con diversas visiones, buscamos construir un futuro más justo y sostenible. Los viajes y los desafíos académicos han sido una constante en estos dos semestres, pero, lejos de desanimarme, han fortalecido mi deseo de aprender y crecer. La UMA me ha brindado las herramientas necesarias para explorar mis intereses en el ámbito ambiental y social, y me ha conectado con un mundo de posibilidades.

    Cada día descubro nuevas facetas de mí misma y del mundo que me rodea. Sé que este camino está lleno de retos, pero también de grandes satisfacciones. Estoy agradecida por haber encontrado mi vocación y estoy ansiosa por seguir aprendiendo y creciendo.


    Imagen 4. Actividades del “encuentro con el ser”

     

    Andrea Paola López Bautista
    Generación 2024 Maestría en Proyectos Socioambientales

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.