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Category: Innovación Educativa

  • Los costos de la apatía, la negación o la procrastinación 

                                                                                             

    (El País, 2025)1 
    (El País, 2025)1

    En las organizaciones, como en otras instituciones, estamos inundados de narrativas dominantes que predominan en las historias y en las personas, las cuales aún sin darnos cuenta sostenemos en el tiempo con nuestras prácticas e inacción cotidiana, condenados a replicarlas cuando dejamos de cuestionar a qué propósito(s) sirven, para movernos de lugar y atrevernos a re-escribir nuevas historias cargadas de pertinencia, relevancia y de sentido de urgencia, cuando de derechos y medio ambiente  se trata, por servir a un propósito y bien común impostergable. 

    La pregunta de reflexión que hoy nos convoca es: 

    ¿Cuál está siendo el costo de la apatía, de la negación o la procrastinación, para la humanidad y la naturaleza en su conjunto, por NO considerar el impacto ambiental como prioridad en las agendas de las organizaciones de las que somos parte? 

    Si bien toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar conforme al artículo 4º de la Constitución, está lejos de ser suficiente. Los hechos nos revelan que México aún ocupa el 9º lugar a nivel mundial y el 2º en América Latina en emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI). (EDGAR, 2024)2 

    México reconoció que está emitiendo alrededor de 758 millones de toneladas de CO₂ al año, lo que representa 1.5% del total mundial. (Semarnat, 2025) 

    Entre las principales causantes están: 

    • Transporte (25% del total de emisiones),  
    • Consumo de energía (19%),  
    • Agricultura y ganadería (18%).   

    Sin embargo, para resolver esta policrisis ambiental necesitamos ColaborAcción, sacudirnos tanto la apatía, como la creencia de que alguien más lo resolverá por nosotros, y sumarnos proactivamente a la mitigación, conservación y regeneración de los ecosistemas desde cualquier rol, ya sea como emprendedores, empresarios, intraemprendedores, consumidores y ciudadanos activos, críticos y responsables. 

    Es urgente subir a la mesa de los tomadores de decisiones la corresponsabilidad por el medio ambiente como agentes de cambio, no solo por alinearnos al Objetivo 13 de Acción por el Clima de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, sino porque nos conviene y nos compete a tod@s.  

    Es urgente frenar la deforestación que según la Global Forest Watch avanza en México a pasos agigantados siendo que de 2001 a 2024 se ha perdido 886 miles de hectáreas, lo que equivale al 17% de las zonas arboladas.  

      (Global Forest Watch, 2025)3 
    (Global Forest Watch, 2025)3

                                                                                                               

    Por contribuir a regular la calidad del agua y ser una barrera de protección natural contra la erosión de las costas, tormentas y huracanes, los manglares tienen una gran importancia en prevención de diversos desastres y emergencias climáticas. Por lo que es necesario proteger y regenerar los manglares, México recién se propuso la meta del 50% como parte de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, ENCC. 

    Así también, es urgente frenar las prácticas extractivas del agua como se muestra en el diagrama, así como las fuentes contaminantes del agua para proteger y regenerar los mantos acuíferos y ojos de agua que garanticen el acceso al agua potable de la población. 

     

    (INEGI, 2025)4 
    (INEGI, 2025)4

                                                                                                                   

    Y muy importante también es sumarnos a la red de protección de los defensores del medio ambiente en Territorio, ya que “México es uno de los tres países más peligrosos del mundo para defender el medio ambiente. De acuerdo con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), en 2022 asesinaron a 24 personas a causa de su labor de defensa del ambiente, la tierra y el territorio. (Windland Network, 2025)5 

    Ten presente nuestro rol clave como consumidores que a través de nuestras decisiones de consumo influimos proactivamente en la oferta de productos y servicios de los mercados. Si bien hoy más consumidores (77%) que prefieren comprar a empresas con Responsabilidad Social Corporativa (RSC), seguimos siendo grandes consumiendo productos de las empresas más contaminantes en México. 

    Cada vez son más las Empresas Mexicanas por la Agenda 2030 en la década de acción 6. Sin embargo, no sólo es importante sumarse a la visión compartida, sino acompañar sus metas por indicadores de resultados y de impacto. 

    Si tú eres de las personas que sienten que las organizaciones aún no estamos haciendo lo suficiente, únete como intraemprendedor y sé parte del cambio que quieres ver en el mundo. 

    No esperes a que la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC)7 haga sola la tarea, porque es un asunto que nos compete a todos los sectores, público, privado y social, así como a personas, familias, emprendedores y empresarios 

    Como diría Mario Benedetti… 

    “No te salves 

    No te quedes inmóvil al borde del camino
    No congeles el júbilo, no quieras con desgana
    No te salves ahora ni nunca, no te salves
    No te llenes de calma…” 

    (Benedetti, M. 1974) 

     

     

    Verónica Porte Petit Anduaga estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad 2025-2026.

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”. 

     

    Referencias: 

    1. El País, (2025) Las inundaciones en el Valle de México, en imágenes. El País: https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/2AAOERUYNVGYVPRXJIQQJNTSCA.jpg?auth=9d601dc0d55e5aba827b04e671a22e264b37cf1b80c688d7d0c516f7ffd7753d&width=1960  
    2. Lara, M. (2024). ¿Qué lugar ocupa México en las Emisiones de Gases Efecto Invernadero?. BBVA: 2024-03-11-Comparativo-de-emisiones-Mexico-y-el-mundo-1.pdf 
    3. Global Forest Watch. (2025). Mexico Deforestation Rates & Statistics. www.globalforestwatch.org https://www.globalforestwatch.org/dashboards/country/MEX/?location=WyJjb3VudHJ5IiwiTUVYIl0%3D&mainMap=eyJzaG93QW5hbHlzaXMiOnRydWV9&map=eyJjZW50ZXIiOnsibGF0IjoyMy45NDYxMzc2NTcxMzkwMTIsImxuZyI6LTEwMi41Mzg2MTM3OTQ1MTE5N30sInpvb20iOjMuNzM1MzkxMDU1MTI0NDg5OCwiY2FuQm91bmQiOmZhbHNlLCJkYXRhc2V0cyI6W3siZGF0YXNldCI6InBvbGl0aWNhbC1ib3VuZGFyaWVzIiwibGF5ZXJzIjpbImRpc3B1dGVkLXBvbGl0aWNhbC1ib3VuZGFyaWVzIiwicG9saXRpY2FsLWJvdW5kYXJpZXMiXSwib3BhY2l0eSI6MSwidmlzaWJpbGl0eSI6dHJ1ZX0seyJkYXRhc2V0IjoidHJlZS1jb3Zlci1nYWluLTV5IiwibGF5ZXJzIjpbInRyZWUtY292ZXItZ2Fpbi01eSJdLCJvcGFjaXR5IjoxLCJ2aXNpYmlsaXR5Ijp0cnVlLCJ0aW1lbGluZVBhcmFtcyI6eyJzdGFydERhdGUiOiIyMDIwLTAxLTAxIiwiZW5kRGF0ZSI6IjIwMjAtMTItMzEiLCJ0cmltRW5kRGF0ZSI6IjIwMjAtMTItMzEifX0seyJkYXRhc2V0IjoidHJlZS1jb3Zlci1sb3NzIiwibGF5ZXJzIjpbInRyZWUtY292ZXItbG9zcyJdLCJvcGFjaXR5IjoxLCJ2aXNpYmlsaXR5Ijp0cnVlfSx7ImRhdGFzZXQiOiJ0cmVlLWNvdmVyIiwibGF5ZXJzIjpbInRyZWUtY292ZXItMjAxMCJdLCJvcGFjaXR5IjoxLCJ2aXNpYmlsaXR5Ijp0cnVlfV19&mapPrompts=eyJvcGVuIjp0cnVlLCJzdGVwc0tleSI6InN1YnNjcmliZVRvQXJlYSJ9&menu=eyJkYXRhc2V0Q2F0ZWdvcnkiOiJmb3Jlc3RDaGFuZ2UiLCJtZW51U2VjdGlvbiI6ImRhdGFzZXRzIn0%3D 
    4. INEGI. (2025). Estadísticas a propósito del Día Mundial del Agua. INEGI: EAP_DMunAgua.pdf 
    5. Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA). (mayo de 2023). Resumen ejecutivo abril 2023 [Archivo PDF]. Recuperado de https://www.cemda.org.mx/wp-content/uploads/2023/05/cmd_abr23-resumen-ejecutivo.pdf 
    6. Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo. (2016, 16 de marzo). El sector privado en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible [PDF]. AMEXCID. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/654378/ODS_reporte_Sector_Privado_MX_final-comprimido.pdf
    7. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). (2025, 26 de mayo). Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC) 2025 [Archivo PDF]. Recuperado de https://dsiappsdev.semarnat.gob.mx/datos/portal/publicaciones/2025/ENCC_2025_SEMARNAT.pdf 

     

     

  • Habitar la profesión desde la pedagogía

    Si el pensamiento crítico nos ayuda a tomar postura sobre cómo queremos llevar nuestras prácticas profesionales, la pedagogía nos ayuda a compartirnos congruentemente con el pensamiento crítico que nos sostiene. Es decir, no basta con tener una ética transformadora si no somos capaces de compartirla. Desde esta mirada, la pedagogía se vuelve una herramienta vital, pues traduce nuestro pensar a maneras de relacionarnos.

    En el caso de la arquitectura, como tal vez en cualquier otra profesión, se perpetúan lógicas capitalistas y de opresión. Felipe Guerra (2024) señala que “la arquitectura ha quedado indisolublemente ligada al capitalismo y colonialismo” (p. 49), y que “no hay arquitecturas más allá del capitalismo, ni modos alternativos de ser arquitecto, sino alternativas a la arquitectura y al arquitecto” (p. 106).

    Incluso la educación, que parecería el espacio más fértil para la emancipación, puede reproducir las mismas lógicas opresoras. Paulo Freire (2005) advertía que cuando la educación se convierte en un acto de transmisión unilateral, refuerza estructuras de dominación. Desde una crítica más amplia a las profesiones, Iván Illich (1973) denuncia que las profesiones institucionalizan y monopolizan procesos humanos separándolos de la experiencia cotidiana de las personas. Illich propone una des-profesionalización de la vida, un retorno al sentido común y a las capacidades compartidas.

    Carlos Esteva (2022) propone recuperar el poder de los verbos sobre los sustantivos: “sustantivos como ‘educación’, ‘salud’ o ‘vivienda’, llamadas ‘necesidades’ que dependen de entidades públicas o privadas, deben ser reemplazadas por verbos como ‘aprender’, ‘curar’ o ‘habitar’” una forma de reivindicar la agencia personal y colectiva y posibilitar vías autónomas de transformación social”.

    Sara Ahmed (2004) desarrolla que “estar en contra de algo es también estar a favor de algo, pero algo que todavía tiene que articularse o que todavía no es” (p. 265). Esta visión abre una posibilidad: la de incomodarnos, cuestionar lo establecido y, al mismo tiempo, proyectar un futuro distinto. Para Ahmed, la indignación es forma de conocimiento que nos conecta con el futuro que deseamos, “la indignación es visionaria” (p. 265).

    En ese sentido, la pedagogía como forma de relación ética, afectiva y crítica, nos permite sostener esa incomodidad y convertirla en acción transformadora. Una pedagogía crítica nos permite actuar en nuestras profesiones como si fueran aulas que podemos intervenir al acompañar, mediar, co-diseñar y facilitar procesos que devuelvan la palabra, el poder y la agencia a otros.

    Imagen. Tuppers obsequiados a la comunidad de aprendizaje Tupper Tocs.
    Imagen. Tuppers obsequiados a la comunidad de aprendizaje Tupper Tocs.

    En mi caso, he comenzado a incorporar esta mirada pedagógica en mi práctica profesional como arquitecta. He podido abrir espacios pedagógicos dentro del despacho donde trabajo al iniciar una comunidad de aprendizaje donde dialogamos sobre temas polémicos e interesantes del quehacer arquitectónico. También empecé a dar una clase en Centro a próximos licenciados en arquitectura donde cuestionamos el papel del arquitecto y  de la arquitectura.

    Por último, he procurado diseñar desde la escucha y la reciprocidad. Sin embargo, este camino no está exento de tensiones, no he encontrado congruencia y espacios de ruptura en toda mi práctica profesional y es que a veces tengo que soportar la incongruencia porque necesito ganar mi sueldo. Hablar de dinero puede sonar capitalista, pero la realidad es que la vida todavía cuesta. Sostener una ética pedagógica dentro del ejercicio profesional requiere preguntarse también cómo vivir dignamente desde esa postura, sin romantizar la precariedad ni idealizar la renuncia.

    Mi proyecto de titulación parte de esta ambivalencia. Por un lado, comparto la crítica de Felipe Guerra acerca de que la arquitectura es la herramienta colonial espacial del sistema capital, pero por otro, no creo que abandonar la arquitectura sea la salida viable. Me interesa explorar cómo, desde adentro, podemos tensionar y reconfigurar nuestras prácticas.

    Por ejemplo, Javier Sánchez durante años ha desarrollado proyectos inmobiliarios intentando convencer a la industria que apostarle a la ecología y la calidad de vida es una buena inversión. Felipe Guerra lo ubicaría del lado del problema, porque aunque intente hacerlo distinto, sigue operando a favor del sistema. Yo, en cambio, creo que Javier está arriesgándose al empujar un camino que lleva a la arquitectura a poner al centro otros valores, valores que en un futuro podrían propiciar el fin de la arquitectura misma. Como Javier, yo también quiero habitar ese terreno extraño de estar en contra desde adentro.

    En mi caso, esas preguntas han tomado forma en la propuesta de un taller de ruptura epistemológica para arquitectos, donde más que revisar teoría, quisiera provocar la reflexión sobre nuestras formas de habitar, reconociendo lo cotidiano como campo de aprendizaje. Porque abrir preguntas sobre nuestra cotidianidad profesional puede ser una forma de transformación.

    Imagen. Extracto de cómic por Raúl Velázquez realizado en clase proyectos VI de Centro.
    Imagen. Extracto de cómic por Raúl Velázquez realizado en clase proyectos VI de Centro.

    No creo que todos los arquitectos deban tener la filosofía de Javier, ni la de Felipe, pero sí creo que todas las profesiones, incluida la arquitectura, necesitan nombrar su postura ético-política y sostenerla. Esa reflexión guía mi proyecto de titulación: ¿cómo acompañar a otras personas a reimaginar sus prácticas profesionales desde una mirada pedagógica?

    Esta posibilidad no es solo una intuición personal, ha sido explorada por autoras que expanden el horizonte de lo pedagógico más allá del aula. Bell Hooks (1994) plantea que la educación como práctica de libertad puede permear todos los espacios de la vida social. Elizabeth Ellsworth (1997) sugiere que la pedagogía crítica puede usarse para transformar instituciones más allá del contexto escolar. Y Raewyn Connell defiende que este enfoque puede reformar profesiones desde una mirada de justicia social.

    Integrar la pedagogía en las profesiones no significa cambiar de carrera, sino preguntarnos cómo, desde lo que ya hacemos, podemos reconfigurar nuestras prácticas de forma ética. Implica abrir espacio a nuevas formas de relación que redistribuyan el poder y reconozcan saberes diversos. Tal vez ahí resida su fuerza, en la posibilidad de imaginar profesiones que no solo se desmantelan desde afuera, sino que se destruyen y reconstruyen desde adentro, a través de vínculos horizontales, afectivos y emancipadores.

    Así, la pedagogía se vuelve una expresión ética que da sentido y dirección a nuestras maneras de habitar.

    Imagen. Extracto de cómic por Fernanda Delgadillo Soto realizado en clase proyectos VI de Centro.
    Imagen. Extracto de cómic por Fernanda Delgadillo Soto realizado en clase proyectos VI de Centro.

     

    Escrito por Natalia Zenteno Ortega, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente.

     

    Referencias

    Ahmed, S. (2004). La política de las emociones. Ed. Traficantes de Sueños.

    Connell, R. (2009). Just education. In The Routledge International Handbook of the Sociology of Education.

    Ellsworth, E. (1997). Teaching positions: Difference, pedagogy, and the power of address. Teachers College Press.

    Esteva, C. (2022). [Video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=o2SW4hcKM9U

    Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

    Guerra, F. (2024). Coreografías del habitar. OnA Ediciones.

    Hooks, B. (1994). Teaching to transgress: Education as the practice of freedom. Routledge.

    Illich, I. (1973). La sociedad desescolarizada. Barral Editores.

  • Camino de la memoria del taller de prácticas educativas y creación de situaciones de aprendizaje

    Camino de la memoria del taller de prácticas educativas y creación de situaciones de aprendizaje

     En nuestro tercer semestre de la maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad, nos encontramos con el taller de prácticas educativas y creación de situaciones de aprendizaje y nos encontramos continuamente con el Artilugio.

    Llegamos a este taller sin una definición clara, pero queriendo una definición clara, nos preguntamos ¿Qué es el artilugio? y tuvimos que liberarnos de la opresión de definir todo con rigidez, y querer saberlo palabra por palabra, se nos invitó a vivirlo y a descubrirlo por nosotres mismes.

    Y así fue como entregamos nuestros cuerpos, abrimos el corazón e intencionamos juntes cada sesión. Este fue un espacio pedagógico, de colores, de bordado, de mandalas y de creatividad, donde nos sentimos segures, un espacio de cuidado y de ternura que nos permitió explorar y empezar

    Foto: Lilian Galante
    Foto: Lilian Galante

    ¿Pero de dónde partimos? Primero lo primero y partimos de observar una realidad, nuestra realidad, un contexto, una experiencia situada, de conocer eso que me y nos pasa y conocimos la rueda de la realidad, donde pudimos visualizar eso que nos acontece en lo cotidiano, que nos acontece más allá y que nos atraviesa a través de los sistemas en los que vivimos.

    Y así, juntes, empezamos a construir ideas, el artilugio como respuesta creativa a esas situaciones que nos pasan, siempre en novedad, que rompa con la regularidad de lo cotidiano, no solo en hacer, sino hacerse en sujeto/sujeta, y que siempre va en contra del olvido del otre.

    En nuestra búsqueda de respuestas, exploramos, bailamos, actuamos, tejimos redes, hicimos podcast, teatro guiñol, lloramos, reímos, nos abrazamos y todo bajo una comunidad de aprendizaje viva, una comunidad de cuidado que siempre estuvo al pendiente de la otredad, poniendo siempre el corazón al centro.

     

    Foto: Lilian Galante
    Foto: Lilian Galante

    Sé nos invitó a soñar, a crear nuestro propio sueño guajiro, a volar alto, a ver más allá, a decolonizar la imaginación para poder crear nuestros propios sueños, porque es de ahí donde se mantiene la esperanza, dónde surgen nuevos mundos posibles.

    Descubrimos que para que el artilugio suceda, tiene que existir una provocación ¿Qué queremos que suceda? haciendo que el acto pedagógico sea político y lo político sea pedagógico, Nos llenamos de preguntas ¿Para qué agrietamos? ¿Qué queremos romper? las preguntas seguían y seguían, y nosotres lo seguíamos intentando.

    Artilugiamos con la mirada despierta y con el corazón atento, en los proyectos socioambientales trabajamos en colectivo porque nada se construye solo si se piensa desde lo individual. aprendimos a enojarnos, luego abrazarnos y a soñar juntes con digna rabia.

    Aprendimos a hacer, aprendimos a ser, aprendimos a convivir para transformar, transformar lo que hacemos, transformar lo que somos, transformar como nos relacionamos y transformar el mundo que habitamos.

    Foto: Lilian Galante
    Foto: Lilian Galante

    Llegamos al final pero ¿Qué sigue? ¿Cómo nos sostenemos? ¿Cómo mantenemos está comunidad? Nos tomamos un espacio para respirar y ofrecer algo nuestro a la mesa del don, ¿Qué aportó yo a la comunidad? y ¿Qué dejó en herencia para los que vienen detrás? y juntes construímos un nuevo significado de lo que es artilugiar.

     

    Escrito por Karla Andrea Figueroa Esquivel, estudiante de la maestría Innovación Educativa para la Sostenibilidad”

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de  exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del  Medio Ambiente”.

  • De paso por la UMA

    De paso por la UMA

    El comienzo 

    La Universidad del Medio Ambiente (UMA) ha sido un oasis para mirar y hablar con otros, incluyendo a los árboles, las hojas, las aves y otras especies en la Tierra. Lo más sorprendente ha sido escucharles de vuelta.  

    La UMA ha sido un llamado a encontrarnos, reunirnos y platicar alrededor del fuego para convertir en cenizas viejos paradigmas y prender la chispa de la colaboración y la confianza radical desde el potencial que llevamos dentro para dar a luz nuevas posibilidades que transformen lo que nos duele como sociedad. 

    (Enriquez, L.M. 2005)
    Foto de Enriquez, L. M. 2005

     

    La UMA ha sido un espacio de nuevas oportunidades para mirar-se, reconocer-se y reciprocar el aporte que cada persona y especie hacen desde su unicidad al universo desde su cosmovisión 

    También ha sido atestiguar, apreciar y abrazar la diversidad para crear nuevas prácticas narrativas que incluyan a tod@a las voces practicando la re-autoría en palabras de Michael White.  (White, M., 2016)1                   

    Ha implicado levantarse al alba algunos sábados y domingos para atestiguar la salida del sol, escuchar y sentir los sonidos de la naturaleza y con esa pequeña acción elegimos ser guerreros(as) del amanecer, experimentando el equilibrio con y en la naturaleza a través del suave movimiento del tai chi.  

    Ha sido atreverse a andar el territorio, antes que arrastrar la pluma. Conectar con el dolor desde la indignación y la empatía antes de correr a intentar borrar las heridas para crear soluciones que se desvanecen en el tiempo por no encontrar los cuerpos que las sostengan en acciones.  

    Ha sido escuchar antes que proponer, reconocer otras miradas reconociendo que cuando una persona ocupa un lugar de privilegio, el verdadero gran poder, radica en trascender lo individual para vivirse en colectivo.   

    En la UMA, las preguntas llueven a cántaros, y un gran reto ha sido crear los espacios no para contestarlas, sino para desarticular-las y re-construir otras preguntas que hagan más profundo el entendimiento de los conflictos socioambientales y posibles soluciones desde colectivos que ponen sus mentes, cuerpos y corazones para mapear sistemas, para descubrir interdependencias, analizar multi interacciones y flujos que nos muevan a intentar la acupuntura sistémica que disloque, que provoque, que mueva, que sostenga mejores condiciones de bienestar de fondo en los sistemas prevaleciendo en el tiempo, en donde habremos de caminar, en vez de trotar, porque el camino en colectivo será más importante que el mero resultado si lo hacemos desde el cuidado y la ternura. 

    Cuando dije que sí a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad quería fortalecer mi cuidado a la naturaleza, reconociendo que habiendo escuchado cada vez con mayor intensidad el grito de la Tierra, no he sabido cómo responder a su llamado. Sin embargo, sé que no hacer nada, también es una elección y no quiero que sea la mía, ni la tuya o la nuestra. Estoy dispuesta a cruzar mis propias fronteras para redescubrir y probar nuevas fórmulas. 

    El camino 
    UMA, 2025
    (UMA, 2025)2

    El camino es incierto, pero quiero ensayar la escucha a mi intuición, estoy dispuesta a descolocar-me y repensar los sistemas en los que estoy-estamos inmersos para poder re-crear en colectivo, asumiendo que solo somos una especie más en la maravillosa naturaleza, por lo que no hay cabida para el control. Que reine la escucha empática en medio del caos creativo, sabiendo que esta vía nos llevará orgánicamente a la innovación, la cual deberemos de acompañar de medición y monitoreo para lograr su trazabilidad y escala, además de fortalecer nuestra capacidad de resiliencia, co-construyendo nuevas relaciones e interacciones entre humanos, en y con la naturaleza, atestiguando las líneas causales y generando comunidades de aprendizaje y de práctica para reciprocar-nos. 

    Foto de Hernández, A.R, 2025
    Foto de Hernández, A.R. 2025

    Tenemos el poder de transformar y regenerar las condiciones para nuestra vida, para la vida, atrevámonos a romper la inercia, agrietar el sistema con propósito desde la congruencia, la indignación y el dolor, aboliendo la apatía, generando preguntas poderosas, provocando la reflexión-acción, siguiendo pistas, ampliando la conciencia, sumando voluntades, corazonando, mentalizando y acuerpando nuevas posibilidades. 

    Siempre me percibí humanista, antes que dolorosamente antropocentrista, y reconstruyendo mi propia narrativa, elijo estar en la UMA, no por ser un espacio perfecto, y me parece que no pretende serlo, pero sí reconociéndola como es un espacio para inspirar, conectar, soñar, cuestionar, crear, innovar, intentar, fallar y volver a empezar. La inversión de tiempo es enorme, sin embargo, experimentar la toma de decisiones desde el potencial y la esperanza de ser parte de las soluciones para un mejor futuro, me inspira. 

    La provocación 
    Foto de Porte Petit, V. 2025
    Foto de Porte Petit, V. 2025                                                                                                   

    Si tú como yo quieres impulsar un futuro regenerativo, sustentable, ético, y potenciar tu Mindset de agente de cambio capaz de promover iniciativas que transformen sistemas socioambientales desde sus círculos de influencia: 

    1. Conoce tu perfil de Agente de Cambio  CHANGEMAKER INDEX (3)de Ashoka, 
    2. Mantente cerca de la UMA,   
    3. Sigamos haciendo comunidad como UMAnos(as). 

     

    Escrito por Verónica Porte Petit Anduaga, estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad 

    Fuentes:

    1. White, M. (2016). Maps of Narrative Practices. Pranas Ediciones 

    2. UMA. (2025). Sustentabilidad y Regeneración. UMA: https://uno.umamexico.com.mx/wp69/wp-content/uploads/2022/12/CIRCULO-MODELO-EDUCATIVO-2017-c_fotos-01-scaled-800×765-1.jpg 

    3.  Ashoka. (2025). Chagemaker Index de Ashoka. Ashoka: https://cmi.ashoka.org/es 

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”. 

  • Las esperanzas y la educación

    Las esperanzas y la educación

    Preguntas incompletas

    Me dirigía a una reunión un poco de prisa, la segunda del día y todavía no eran ni las 10:00 de la mañana. Había estado en más reuniones aquel martes que dando clases a mis grupos de secundaria. En ese correr a donde sería la junta me encontré con uno de mis estudiantes que venía por los pasillos, lo noté cabizbajo y un poco desanimado.

    Cuando nos cruzamos de frente le pregunté si estaba bien, él volteó y me dijo: “sí, Dany, sólo estoy aburrido”. Le traté de dar ánimos diciéndole que ya casi era el receso. Llegué a la reunión y antes de comenzar con nuestros pendientes le pregunté a la maestra cómo estaba, me dijo que muy cansada, a lo que yo respondí: “lo bueno es que ya casi son vacaciones”. Nos reímos un poco. En ese momento me cayó un 20.

    Mi forma de animarme era la misma que le había dicho a mi estudiante en el pasillo: “ya casi es el receso”… ya casi son vacaciones, ya casi es la salida, ya casi… ¿ya casi qué?, ¿por qué no podemos disfrutar estar en la escuela?, ¿por qué nuestras motivaciones deben ser esos momentos de recreación, esos momentos de no estar en el aula o en la escuela? Me invadió una sensación de angustia y  comenzó a dolerme el estómago.

    Continuamos con el trabajo pendiente. Hablamos del clima escolar de la institución, de la voz del estudiantado, de nuestro rol como docentes, de nuestras carencias en el aula, de las violencias que atraviesan lo cotidiano. Concluimos que la educación se ha transformado en llenar formatos para protegernos “por si algo pasa”, en terminar el libro de texto porque ya gastaron las familias en el material, en ser la o el mejor docente para que seas reconocida como una gran persona.

    Ya no hay cabida para los errores, para las preguntas incómodas, más preocupante aún, no hay cabida para escuchar lo que el estudiantado quiere, piensa y siente. Cerramos con una reflexión: nos estamos haciendo las preguntas incorrectas, necesitamos nuevas preguntas para que nuestras respuestas no sean: “lo bueno es que ya casi son vacaciones”.

    Foto de Daniela Orozco: " Encontrando paradigmas"
    Foto de Daniela Orozco: ” Encontrando paradigmas”

    Cuando las esperanzas se entrelazan

    De camino a mi salón sonó el timbre que indicaba el inicio del receso. Los pasillos se llenaron de risas, de gritos, de adolescentes sintiéndose libres. Mientras les veía correr pensé, “¡Claro!, si alguien debe saber qué preguntas hacernos, son ellas y ellos”. Eso me encanta de las adolescencias: su sinceridad.

    Después del receso, por fin tuve mis clases. Ansiaba contarles la crisis en la que estaba metida. Las conversaciones de aquel día en el aula fueron mágicas, reveladoras y dolorosas. Me compartieron cómo se sienten con relación a la educación y qué les gustaría que pasara en las aulas. Les pedí mucha paciencia y apertura para lo que venía. Acordamos que pensaría cómo estructurar este último trimestre y les llevaría una propuesta en la siguiente clase para cuestionarla y, sobre todo, co-diseñarla.

    Hemos hecho de todo un poco. Cambiamos el temario y elegimos estudiar los temas que les inquietan. Lo siguiente fue pensar en nuevas formas de evaluar, para ello, cada grupo eligió un par de habilidades que quieren desarrollar más. Diseñaron la rúbrica con la que evaluaremos esas habilidades.

    Volvimos a revisar los objetivos del trimestre y los cambiamos, en lugar de ser una frase que empieza con un verbo en infinitivo como dicta la regla en la docencia, los convertimos en preguntas poderosas como: “¿por qué pensamos lo que pensamos?, ¿qué paradigmas sostienen nuestras creencias con relación a “x” tema?”. Lo más revelador, sin duda, ha sido cómo cada grupo ha definido su horizonte, su para qué. El común de sus respuestas ha sido: honrar nuestros más profundos deseos y esperanzas (no materiales). 

    Foto de Daniela Orozco: "Rúbrica diseñada por estudiantes del grupo 3ºD"
    Foto de Daniela Orozco: “Rúbrica diseñada por estudiantes del grupo 3ºD”

     

    Seguir luchando, seguir resistiendo 

    Es cierto que el proceso no ha sido fácil. Ha requerido de muchas voluntades, de mucha escucha, de pruebas y errores, muchos errores; de clases que han resultado muy aburridas y otras tanto muy inspiradoras, de esas donde tus estudiantes se despiden de ti con un abrazo. En los pasillos hemos empezado a escuchar, tanto mis estudiantes como yo: “¿qué onda con Dany?, ¿por qué están haciendo rúbricas en una clase de Historia?, ¿por qué cambiaron el temario? Esa pregunta me encanta, pero más la respuesta que escuché que le dio una de mis estudiantes a una de sus amigas en el receso: “porque queremos decidir sobre lo que aprendemos”. 

    Todo este trabajo colectivo, sabiendo que en el centro del aprendizaje están nuestras más profundas esperanzas, nos ha llevado a diseñar nuestra propia de forma de aprender:

    Foto de Daniela Orozco: "Formas de aprender"
    Foto de Daniela Orozco: “Formas de aprender”

    Ahí es donde vamos. Lo que sigue es compartir todo esto, nutrirnos de otras miradas y opiniones, seguir probando, seguir equivocándonos. Seguir resistiendo, seguir luchando por una educación donde lo más preciado es cuidar y honrar esas esperanzas compartidas. 

     

    Escrito por Daniela Orozco González, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente’’.

  • Tenemos permiso de reimaginarlo todo

    Tenemos permiso de reimaginarlo todo

    ¿Qué sería lo mejor que nos podría pasar como humanidad? Somos seres imaginativos y al mismo tiempo racionales, capaces de entender problemas y por lo tanto imaginar y solucionar, ¿por qué vivimos tan anclados y resignados a una inercia desesperanzadora y enfermiza? ¿Por qué la mayoría de las historias en el cine y en libros muestran más distopías que utopías?

    Hace dos años nació mi segundo hijo, y durante la pausa de maternidad sentí una necesidad desesperada por conocer a profundidad sobre la crisis ambiental, por entender cómo se espera que sea el mundo cuando mis hijxs crezcan, por descubrir qué puedo hacer yo al respecto y por lo tanto también por reimaginarlo todo. 

    Diseño de Katie Patrick
    Diseño de Katie Patrick

    Me atravesaba la necesidad de buscar todas las visiones utópicas que existieran en la cultura general, pero me sorprendía toparme con tan pocas opciones. La mayoría de las películas muestran visiones de futuros oscuros, peligrosos, enfermos, horribles.

    Al mismo tiempo, me sorprendía la falta de guías claras, empáticas y fáciles de seguir para que las personas comunes y corrientes sepamos qué hacer al respecto de la crisis ambiental. Y me parece que ambas necesidades van junto con pegado.

    Creo que hace mucha falta imaginar visiones esperanzadoras, que nos jalen y motiven a pensar (en ingeniería inversa) en los posibles caminos para alcanzarlas. Sin esas visiones no puede haber esperanza, y sin esperanza no nos podemos mover de la forma extraordinaria que nos debemos mover.

    Como dice Rob Hopkins (2019), vivimos una crisis imaginativa. La corriente de la inercia en que vivimos es muy fuerte y generalmente no hay tiempo de pensar en cómo sí nos gustaría que fueran las cosas. Generalmente solo hay tiempo de intentar sobrevivir en este mundo caótico, bombardeados constantemente por noticias de terror. 

    Diseño de Katie Patrick
    Diseño de Katie Patrick

    Pero yo quiero invitar a soñar. Quiero decirle al mundo algo muy simple: la vida no está escrita en piedra y tenemos permiso para buscar otras formas de existir.

    Yo sueño con un futuro limpio, sano, balanceado; en el que el ser humano ya aprendió y adoptó los valores de la suficiencia y de los cuidados; un futuro en el que nos sabemos parte de la naturaleza y no dueños de ella y en el que usamos nuestra evolución, habilidades, inteligencia y sensibilidad para ser guardianes del balance del resto de la naturaleza.

    En el que haya un sistema local de producción de comida, sin agroquímicos, sin desperdicios. Donde no sea necesario vender lo invendible, lo que le hace daño a todo y a todxs a su alrededor. En el que haya buen diseño urbano, y por lo tanto mucho mayor calidad de vida para todxs: mucho menos trabajo, mucho más tiempo para simplemente existir, maravillarnos y agradecer por la vida. Donde no hubiera ningún estatus que mantener. Donde todos los esfuerzos estuvieran al servicio de la vida y bienestar de todxs.

    Diseño de Katie Patrick
    Diseño de Katie Patrick

    Entré a la maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad porque creo que para reimaginar visiones realistas, hay que tener bases, estructura y sobre todo, comunidad.

    Creo que tanto la educación como la comunicación de estos temas van a ser claves en los próximos años para poder crear un punto de inflexión, sobre todo en tema de valores, conciencia y paradigmas. Pero también creo que lograr educación y comunicación ambiental efectiva es un verdadero arte, porque implica lidiar con emociones muy complejas. 

    Hoy, cerca de terminar el primer semestre de la maestría, siento que aterricé en el lugar y la comunidad correctas, tanto para poder sacar de mi sistema todo eso que me urgía liberar y rebotar, como para poder nutrirme de los conocimientos y experiencias de lxs demás.

    Ya no me siento tan sola y al contrario, me siento “viento en popa” para invitar a mucha más gente a reimaginar y a llenarse de esperanza.

     

    Escrito por María Fernanda Torres Siller, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

     

    FUENTE: Hopkins, R. (2019). From what is to what if: Unleashing the power of imagination to create the future we want. Chelsea Green Publishing

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente’’.

     

  • La magia de la composta comunitaria

    Si solo pudiera hacer una cosa desde mi trinchera para contribuir a reducir la contaminación, sería hacer composta casera, motivando a más personas a hacer lo mismo. Hacer composta en casa tiene su truco, pero en realidad es muy sencillo. 

    Todos generamos residuos orgánicos en nuestras casas, departamentos; y en los entornos de las comunidades encontramos hojas caídas en jardines, parques, banquetas o camellones. Hacer composta es tan fácil como juntar, por capas, esos dos ingredientes.

    Una comunidad organizada para hacer composta de manera colectiva, realiza una gran solución para evitar que los residuos orgánicos terminen en los vertederos municipales, contaminando el ambiente. 

    Los residuos en sí mismos no contaminan; lo que contamina es la mezcla desordenada. Si se separan adecuadamente, una parte puede reciclarse y con los residuos orgánicos podemos hacer magia y transformarlos en tierra fértil.

    Foto de Marcela Treviño Feria
    Foto de Marcela Treviño Feria

     

    Corredor Ecológico de Bellavista

    En el Corredor Ecológico de Bellavista, se hace composta a partir de los residuos que se generan en un fraccionamiento de cuatrocientas casas. Se utiliza el método Bocashi, que acelera el proceso de descomposición añadiendo ingredientes especiales. Este proceso incluye melaza, carbón, biocarbón, harina de roca, harina de hueso, levadura, residuos orgánicos y hojas secas trituradas.

    En este fraccionamiento, el camión de basura municipal no entra. Ellos tienen su propio camión con el que recogen los residuos. Aquellos residuos que se pueden reciclar son llevados por los muchachos de mantenimiento a vender y las ganancias se las reparten entre ellos; por otro lado, los orgánicos los llevan al Corredor donde ocurre la  magia para convertirlos en tierra fértil.

     

    Importancia de la Educación Sostenible 

    En esta comunidad, separar los desechos es obligatorio, dividiéndolos en tres categorías: orgánicos, reciclables, y lo que no puede ir en esas dos categorías se coloca en un recipiente llamado “residuos sanitarios”. 

    A los vecinos les dieron Talleres de Separación de Residuos para explicarles la forma correcta en la que deben de hacerlo y para concientizarlos. En caso de que no separen los residuos, les dejan un comunicado explicando cómo hacerlo; sin embargo tras  la tercera vez que no separan los residuos las consecuencia es que se deja de recoger sus residuos. Con el tiempo la comunidad ha ido comprendiendo la importancia de esta práctica y adaptándose a ella. 

    Desde que hicieron obligatorio separar los residuos hace cuatro años, se ha visto que en vez de que vayan doce camiones a la semana al vertedero ahora sólo van tres camiones. Los residuos orgánicos deben colocarse en un bote sin bolsa de plástico, luego el camión los vacía en un contenedor y enjuaga el bote. 

    Al llegar al Corredor Ecológico, comienza el proceso: los orgánicos se mezclan con hojas secas y pasan por una trituradora, y este material se coloca en un pozo para que inicie la descomposición. Después de unas semanas, el material es utilizado como ingrediente para la producción del bocashi, un fertilizante orgánico que favorece la fertilidad del suelo.

    La educación sostenible es fundamental para una gestión ambiental responsable. En esta comunidad, además de separar los residuos, se promueve la conciencia sobre el impacto de nuestras acciones en el planeta. Al enseñar a los vecinos a manejar los desechos, se optimizan los recursos y se fomenta un compromiso con el medio ambiente. 

    Prácticas como el compostaje de residuos orgánicos muestran cómo pequeñas acciones pueden regenerar los ecosistemas. Es crucial expandir estos esfuerzos educativos para integrar la sostenibilidad en la vida diaria y avanzar hacia un mundo más equilibrado y consciente.

    Foto de Marcela Treviño Feria
    Foto de Marcela Treviño Feria

     

    Poema

    Soy tierra, soy agua, soy fuego y soy aire. Soy vida que nace, crece, se transforma y renace. Dejo huella, un tesoro, un legado. Camino por los campos sembrando y cosechando, navego en mares inmensos, a veces violentos, a veces calmados. 

    Grito, lloro, amo y aprendo. Soy causa, soy responsable, y lucho por ello. Amo a los animales y los protejo. Sé que mis tataranietos verán lo que he hecho. Por eso no paro, por eso me despierto para ver lo que quiero.

     Los sueños que tengo los vivo en mi mente, y cada día doy un paso hacia el frente. Reciclo, hago composta y cuido mi pasto. Veo las flores crecer y disfruto de la fruta de mi árbol. Encuentro mi talento y lo comparto. Doy gracias por todo y sigo sembrando.

     

    Escrito por Marcela Treviño Feria, estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente’’.

     

  • Manifiesto de la facilitación socioambiental

    Reconocer cómo ha evolucionado nuestra trayectoria profesional implica mapear las experiencias que nos han marcado para llegar hasta donde estamos. Los momentos dulces, agríos y salados que han formado un perfil que nos desenvuelve en el mundo laboral, pero también como personas.
    Gracias a todas las experiencias y la formación profesional que lo complementa, es que he escrito el siguiente manifiesto. Este pretende ser luz para marcar una postura ética – pedagógica en mi facilitación como profesionista de la educación socioambiental, pero también en todo acompañamiento que involucra poner al centro la vida.
    Este año ha sido de movimientos: de finalizar contratos y trazar nuevos caminos profesionales gracias a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad. Es por ello que, sabiendo que el barco zarpaba a la aventura de mar abierto, decidí escribir este manifiesto que sirviera de faro para decidir el camino que quiero seguir profesionalmente.
    Fotografía tomada por el “profe Belén Alonso”, 2022. Clases de inglés para la escuela rural de la comunidad de “Las Placitas”, parte de la Coordinación de Educación de Playa Viva.
    Fotografía tomada por el “profe Belén Alonso”, 2022. Clases de inglés para la escuela rural de la comunidad de “Las Placitas”, parte de la Coordinación de Educación de Playa Viva.
    Entre el mundo de opciones y de bendecidas oportunidades, ha tocado el aprender a decir “no” y optar por aquello que construye el perfil profesional que sí quiero seguir. No obstante, la ternura y la amabilidad deben hacerse presente para confiar en el proceso. Agradezco el pasado, reconozco la postura de quien soy en el presente, y trazo el futuro.
    Si bien no es la finalidad, espero que otras personas puedan encontrar en este escrito alguna luz que también guíe sus caminos en favor de una pedagogía por el cuidado de la vida, pero también de cualquier otra interacción con la viviente y el lugar que habitamos. Reconociendo que, como dice Ranciere (2007): “todo está en todo”, y la sociedad y nuestro trato medioambiental son reflejo del corazón del ser humano.

    Manifiesto de la facilitación socioambiental

    Fotografía tomada por Miguel Corral, 2016. Cierre de ciclo del grupo juvenil “ads Garibaldi 2015-2016”.
    Fotografía tomada por Miguel Corral, 2016. Cierre de ciclo del grupo juvenil “ads Garibaldi 2015-2016”.

    1 – La educación es en y para la vida

    Recuperar el sentido social de la educación, reconociendo que esta debe ser para la vida y para la construcción de una mejor sociedad (Battle, s.f.).

    2 – El acompañamiento y la presencia son pilares

    Aprendemos en y para la comunidad, por lo que el acompañamiento y la presencia son clave para cuidarnos y descubrir el mundo.

    3 – Educar es imitar y respetar el proceso natural de aprendizaje

    El kairós, a diferencia del kronos, es el momento espontáneo, el que no se puede prever ni se planea (Mélich, 2010). Cada proceso de aprendizaje es personal y toma su tiempo; querer acelerar los procesos naturales es una alteración de la vida.

    4 – El espacio también educa

    Es preciso, ante ello:
    • Diseñar programas educativos llevando de referencia un espacio libre y abierto.
    • Reconocer los espacios que nos oprimen para poder resignificarles y liberarnos.
    • La necesidad de recuperar la memoria y aprender a habitar el lugar.
    • Si la educación debe ser liberadora, los espacios deben conducirnos a ella: una libertad para ser, conocer, convivir y aprender.

    5 – No se cuida lo que no se conoce

    Partiendo de la idea de que todo está en todo (Ranciere, 2007), es preferible recuperar los elementos del entorno y momento que vivimos para situar los aprendizajes y que su utilidad y significado se vea en la inmediatez.

    6 – La comunidad que coopera y cuida, sobrevive

    La vida es primero, y el compromiso de unas personas con otras en el entendido de que tenemos el derecho de ser cuidados y el deber de cuidar, es la base del sistema de supervivencia.
    En el sistema de capital que vivimos, la competencia, producción y extracción son los pilares. El giro que propone el ecofeminismo es centrarnos en la cooperación y cuidado, antes que la competencia; valores que podemos ver en la naturaleza y en las relaciones catalogadas comúnmente como maternales (Herrero, 2013).

    7 – No existe una jerarquía de inteligencia

    Alguien que se reconoce en constante aprendizaje, que no lo sabe todo, y que opta por decisiones democráticas, es más transparente para guiar comunidades de aprendizaje. En el reconocimiento de que no existe una jerarquía de inteligencia, se fomenta la confianza y se emancipa a las y los sujetos que aprenden (Ranciere, 2007).

    8 – La escucha y el respeto comienzan con uno(a) mismo(a)

    Educar no es meramente un enfoque de adquisición de conocimientos, sino también de reconocimiento de nuestros espacios, almas y cuerpos.
    Educar para la sostenibilidad implica aprender a escuchar y respetarnos a nosotros mismos, para reconocer que cada ser que co-habita tiene sus necesidades de vida.

    9 – La comunidad de aprendizaje debe respetar la experiencia

    Todas las personas estamos posicionadas desde distintos espacios y niveles de privilegio; si bien mi tarea es reconocer desde dónde me posiciono, como facilitadora puedo partir de abrir el diálogo para que cada persona comparta aquello con lo que vive, la experiencia que nos pasa, y que puede ser respetado y sostenido por el resto de la comunidad de aprendizaje.

    10 – El trabajo debe dignificar a la persona

    Un mayor sueldo no es directamente proporcional a una mejor vida; pero la justicia social va de la mano con garantizar que las personas se sientan dignas en su sitio de trabajo, reconociendo que el trabajo no es el centro de la vida, pero sí un espacio que nos ayuda a construirnos como sociedad. No olvidar que, así como la educación tiene un sentido social, también el trabajo lo tiene. Las personas son el centro de este.
    Finalmente, quiero compartir y concluir con la siguiente frase que marcan el camino ético de la educación (o facilitación, mejor dicho) socioambiental: si los esfuerzos del ser humano no ayudan a rectificar la vida, entonces se vuelven contra éste.

    Referencias

    • Batlle, R. (s.f.). Guía práctica de aprendizaje-servicio. Santillana Educación, S. L.
    • Francisco. (2015). Laudato SI’: Carta encíclica del Sumo Pontífice Francisco : a los obispos, a los presbíteros y a los diáconos, a las personas consagradas y a todos los fieles laicos sobre el cuidado de la casa común. Lima: Paulinas.
    • Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.
    • Herrero López, Y. (2013). Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible. Revista de Economía Crítica(16), 278-307.
    • Larrosa, J. (2006). Sobre la experiencia. Aloma. Revista de Psicologia i Ciències de l’Educació(19), 87-112.
    • Mélich, J.-C. (2010). El profesor y el maestro en “La pedagogía del Testimonio”. En J.-C. Mélich, Ética de la compasión (págs. 276-282). Bacerlona, España: Herder editorial.
    • Ranciere,J. (2007). El maestro ignorante. Argentina. Libres el Zorzal.

     

    Escrito por Ana Lorena Anguiano Suárez del Real, estudiante de la Maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad. 

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.

  • Quiero tiempo para poder encontrar figuras en las nubes

    Quiero tiempo para poder encontrar figuras en las nubes

    Quiero tiempo para poder encontrar figuras en las nubes.

    Una pequeña historia de una mente inquieta. 

     

    Una historia 

    Llegó el 16 de enero y la decisión de hacer una maestría se volvió realidad a la mitad de una bella carretera a las 6:30 de la mañana. Regresar a las aulas se veía como la cumbre de una montaña de dudas, de expectativas, de renuncias, de esfuerzo, de culpas, de preocupaciones, de deseos, etc., a la cual finalmente estaba llegando.

    Y ahí estaba yo, en la UMA (Universidad del Medio Ambiente). Sobreviviendo al primer día, nerviosa, ansiosa y segura de que esto había sido una muy mala decisión y que yo no estaba lista para ninguna transformación de ningún tipo.

    Arrancaba el segundo día, un poco más suave que el primero.  Cuando nos dan la noticia de que nuestro maestro tiene covid y no podrá asistir, lo que nos condena a 6 horas en una clase híbrida. ¡Todos los traumas postpandemia activados! Pero soy adulta, elegí esto y empatizo por completo con mi maestro;  así que echarle ganas era lo más obvio por hacer.

    La sorpresa

    Comenzó la clase, que por cierto lleva el nombre de la maestría, Innovación educativa para la sostenibilidad, cuando el buen maestro Cuyo se presentó a través de las pantallas, dando inicio a una clase muy íntima, poderosa, amorosa y muy significativa. Con decirles que aún no conozco a Cuyo y ya es una parte importante de mi historia.

    Las horas pasaron volando; 6 horas se quedaron cortas y un grupo de personas prácticamente desconocidas se fue fundiendo para juntos descubrir el verdadero significado de la palabra innovación: mirar desde otro lado.

    En el último tramo de la sesión, Cuyo nos habló de la importancia de comenzar a innovar desde nuestro interior, y nos dio tiempo para reflexionar y contestar algo parecido a las siguientes preguntas: ¿Cuándo fue la última vez que te narraste y cómo? Y si eligieras verte desde otro lado, ¿desde dónde te narrarías?

    Segundos después estaba sentada en el pasto confrontando mis crueles y propias narrativas, echando limón a la herida, cuando el edificio de la UMA se enmarcó por unas bellísimas y esponjosas nubes blancas, que capturaron mi atención y esto llegó a mi mente: “Quiero tiempo para encontrar figuras en las nubes”.

    El reto

    Mientras encontraba un cocodrilo entre las nubes, me di cuenta de que justo así es como quiero renovarme, es como quiero, y necesito narrarme: quiero espacio para encontrar la sombra en las faldas de un árbol, quiero honrar lo efímero de una flor, quiero escuchar cantar a la lluvia, etc.

     

    Foto de Daniela de Daniela Quinzaños
    Foto de Daniela Quinzaños
    Foto de Daniela Quinzaños
    Foto de Daniela Quinzaños

    Y todo esto no son solo hermosas metáforas, es como realmente quiero que sea mi historia en pasado, presente y futuro y es la innovación que deseo vivir.

    Ya no quiero tener una lista de compras interminable, ya no quiero trabajar todos los días para ir tachando objetos de esta lista. Ya no quiero pertenecer a un sistema que me roba el tiempo, el espacio, mis sentidos y mis emociones. Ya no quiero que la belleza de lo cotidiano me pase desapercibida.

    Pero sé que nada de esto llegará por arte de magia, que la innovación es tan importante como todos los pequeños pasos que te hacen llegar a ella y que definitivamente en solitario solo sería una loca peleando contra molinos de viento.

    El compromiso

    Quiero regalar a muchos este deseo, quiero compartir con muchos este sueño y quiero construir en comunidad esta historia. Yo soy maestra por vocación, creo en el gran poder de la educación, buscar el bienestar de las infancias siempre está en mi mente y por eso también deseo que todos los niños y las niñas tengan tiempo para encontrar figuras en las nubes.

    Y por eso me quedé, por eso estoy aquí en la maestría, encontrando formas de innovar la educación desde el corazón, desde nuestra naturalidad y para encontrar a más maestros y maestras que, como yo, quieran mucho más para sus niños y sus niñas.

    Gracias Cuyo

    ¿Tu, cómo quieres innovar tu vida ?

     

    Escrito por: Daniela Quinzaños estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad

     

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”.

     

     

     

     

  • Educación, Habilidades y Empleos para Lograr las Metas Climáticas en la COP29

    La 29ª Conferencia de las Partes (COP29) sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas finalizó. Este evento global se centró en el financiamiento, un aspecto clave para el éxito de iniciativas dirigidas a combatir la crisis climática. A medida que las consecuencias del cambio climático se hacen más evidentes, la inversión en educación y habilidades para la sostenibilidad se vuelve más crucial que nunca.

    Uno de los temas fundamentales en esta transición es la capacitación en Green Skills o Habilidades Verdes. Pero, ¿qué significa realmente este concepto?

    ¿Qué son las Habilidades Verdes?

    Las habilidades verdes son un conjunto de competencias, conocimientos y comportamientos que permiten a las personas contribuir a una economía más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Estas habilidades no solo ayudan a las industrias y profesionales a adaptarse a nuevos desafíos ambientales, sino que también fomentan la innovación y el emprendimiento en sostenibilidad.

    Algunas de las habilidades verdes más relevantes incluyen:

    1. Competencias Técnicas en Prácticas Sostenibles

    Incluyen conocimientos sobre eficiencia energética, energías renovables, gestión de residuos, agricultura sostenible y construcción ecológica.

    2. Habilidades para la Economía Circular

    Permiten diseñar, usar y gestionar productos y servicios minimizando los desechos y promoviendo el reciclaje y la reutilización de materiales.

    3. Capacidad para Gestionar Proyectos de Sostenibilidad

    Implica planificar, implementar y evaluar proyectos con un enfoque ambiental, como auditorías de sostenibilidad, análisis del ciclo de vida y certificaciones ecológicas.

    4. Competencias en Innovación y Diseño Sostenible

    Relacionadas con el desarrollo de productos, servicios o procesos que reduzcan su impacto ambiental mediante materiales innovadores y diseños eficientes.

    5. Habilidades en Educación Ambiental

    Capacidades para comunicar temas complejos de sostenibilidad a diferentes audiencias, fomentando la conciencia ambiental y el cambio de comportamiento.

    6. Liderazgo Sostenible

    Habilidades para tomar decisiones considerando el impacto ambiental, social y económico, guiando equipos y organizaciones hacia prácticas más sostenibles.

    La Importancia de la Inversión en Habilidades Verdes

    Fomentar estas competencias no solo significa preparar a la fuerza laboral para nuevas industrias, sino también impulsar la creación de proyectos y empresas que promuevan la sostenibilidad. La inversión en educación y capacitación verde debe ser una prioridad en las agendas nacionales e internacionales.

    Si crees que este tema es clave para la transición hacia una economía sostenible y la adaptación climática, te invitamos a sumarte a la campaña de IEMA #GreenSkillsAtCOP y a conocer la agenda de la International Labour Organization en este enlace.

    Conclusión: Formación para un Futuro Sostenible

    El desarrollo de habilidades verdes es un factor determinante para lograr una economía más sostenible y resiliente. Para aquellos interesados en profundizar en la administración de negocios con un enfoque socioambiental, la Maestría en Administración de Negocios Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente (UMA) ofrece una formación integral en liderazgo y estrategias para un desarrollo sostenible.

    Para saber más sobre la maestría visita la pagina oficial de la Green MBA 

    Green MBA

    FIRMA:

    Escrito por Raúl Montiel Calderón, Coordinador de la Licenciatura en Emprendimiento y Proyectos Socioambientales.

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.