¿Podría ser el diseño bioclimático una manera para los arquitectos de contribuir a la creación de espacios habitables adaptados a los imperativos actuales de alto confort ambiental para los habitantes y de bajo consumo energético?
En el actual contexto de pandemia, ¿qué podría aportar el diseño bioclimático a la concepción de viviendas que respondan mejor a nuestras nuevas formas de habitar?
La formación universitaria que recibimos las arquitectas y los arquitectos, ¿nos capacita para concebir arquitecturas basadas en una comprensión integral del sitio y en la aplicación de estrategias bioclimáticas?