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  • Manejo integral del agua, solución a la escasez

    Manejo integral del agua, solución a la escasez

    El agua para la tierra es vital, todos los seres vivos dependen de la presencia del agua. La vida del ser humano depende del uso y consumo de agua, de hecho, el 80% del cuerpo humano está compuesto por agua. Es por eso que, cuando se piensa en la escasez de agua y el diseño de proyectos arquitectónicos, viene una pregunta a la mente ¿Cómo el manejo integral del agua pude se una ruta de solución?

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  • La restauración ecosistémica en el contexto de la crisis climática

    La restauración ecosistémica en el contexto de la crisis climática

    La importancia de la restauración ecosistémica en el contexto de la crisis climática se suma como una propuesta que revitaliza los sistemas vivos naturales. El presente artículo tiene el fin de exponer los alcances de la restauración ecosistémica y la importancia que tiene la gestión y trabajo desde lo colectivo.

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  • Redefiniendo la sostenibilidad: del decir, al ir siendo

    Redefiniendo la sostenibilidad: del decir, al ir siendo

    La presente, es una de cuatro entregas (1/4) que busca reflexionar y redefinir la sostenibilidad de manera práctica, desde los aprendizajes y experiencias obtenidas en la Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente 

    El equipo: 

    En el seminario de Fundamentos de Sostenibilidad, decidí hacer equipo con Paty Cuevas, estudiante de la generación 2023 de Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad. La ventaja de tener clases interdisciplinarias es que puedes colaborar con diferentes maestrías.

    La tarea: 

    Nos encargaron  una tarea  en equipo donde co-escribimos un ensayo tituladoRepensando la práctica de la sostenibilidad: del decir, al ir siendo”. El cual compartiremos por medio de este blog en 4 entregas y de esta manera contarte sobre lo que significa para nosotras la práctica de la sostenibilidad. 

    ¿Qué significa sostenibilidad en la vida diaria? Por Mitzi González, 2023.

    El significado:

    Realizar esta tarea con mi querida amiga Paty, resultó importantísimo para darme cuenta de lo liberador que es repensarse en compañía.  Porque este ensayo, a la fecha, me ayudó a aglomerar un paradigma que me estaba limitando en mi forma de vivir. 

    Así pues, empezamos con este artículo para iniciar la exploración hacia redefinir la “sostenibilidad”.

    Desde lo que hoy somos:

    Seguramente ya has escuchado sobre esta palabra:  sostenibilidad. Parece monopolizada por una sola definición. Encapsulada a que sólo se trata de “cuidar el medio ambiente”, ser “ecofriendlys”, o trabajar los “objetivos de desarrollo sostenible”. 

    Sin embargo, puede que esa limitación que le hemos dado al concepto resulte perjudicial para realizar los cambios que hoy necesitamos. Para poder redefinir semejante palabra, debemos empezar desde lo que cada quién es.  

    Te invito a que nos aventuremos a reconfigurar y aportar otro punto de vista  sobre la sostenibilidad. Al iniciar la redefinición de la sostenibilidad, empezamos por ir separando los hilos que nos han hecho narrar la sostenibilidad como una sola entidad fragmentada, estandarizada y que apunta hacia la idea del desarrollo. Para poder hacerlo, tenemos que partir de las ideas, emociones, paradigmas y sentimientos que se encuentran en nosotros mismos. 

    El pensamiento fragmentado:

    Herrero (2013) en el ensayo de “Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible” menciona que, encaminarnos a una cultura de sostenibilidad requiere de reconstruir aquello que nos está condicionando a repetir los patrones actuales de una cultura basada en el dominio sobre la naturaleza y sobre los cuerpos. Es decir, que el pensamiento fragmentado que divide al mundo en dos (dicotomiza), ha facilitado que nuestra sociedad se subordine a la producción económica y esta se desvincule de la vida y la naturaleza.  

    Producir riqueza se ha convertido en la bandera del progreso al que cualquier sociedad debe aspirar para encontrar la verdadera libertad, igualdad y justicia del buen vivir. Por lo tanto, la producción económica se convirtió en el centro de la sociedad y cualquiera puede aportar con dar su tiempo por un salario, a lo que denominamos trabajo. 

    Al subordinar a las personas (sociedad) y a la naturaleza (tierra) al capital (dinero) estos se han convertido en entidades (mercancías) que deberán ser explotadas para mantener el progreso económico. 

    Bosque y ciudad del desarrollo. Por Mitzi González, 2023.

    Cuestionar el “desarrollo”: 

    Un año antes, Mies en 1993 en el texto “El mito de la recuperación del retraso en el desarrollo” propone con urgencia la necesidad de cuestionar el famoso “desarrollo”. Esto porque nuestras sociedades tienen una fascinación por querer sostener ese desarrollo.  

    “Sostenibilidad” es una palabra que hace alusión a sostener algo, entonces la pregunta que deriva es: ¿qué es aquello que se desea sostener? Pues, precisamente, ha sido en el estándar actual que el “desarrollo” es aquello que vale millones de vidas para sostener. 

    Sin embargo, las economías de mercado, que apuntan a sostener el desarrollo perpetuamente, demuestran que esto no es equivalente a un buen vivir para todos, pues se sostiene de la premisa que ese desarrollo debe ser a costa de las personas y la naturaleza. 

    En esos términos económicos, es fácil desvincularse de las personas y la  naturaleza porque estos son conocidos como medios de producción que llevan las etiquetas de “trabajo” y “tierra”.

    Si le quitas la máscara al trabajo y a la tierra, verás que detrás encuentras el rostro de la gente que trabaja por salarios para poder comprar el “buen vivir” y por otro lado, el rostro de la naturaleza convertida en ríos contaminados, monocultivos o deforestación. 

    Tal cual “sostener el desarrollo” es la obsesión que está causando la crisis civilizatoria y deteriorando la vida al peligrar su capacidad de continuar como la conocemos.

     

    Lluvia y asfalto. Por Mitzi González, 2023.

    ¿Sostener el desarrollo económico o sostener la vida?:

    Sostener el desarrollo tiene la tendencia de invisibilizar todo aquello que no tiene un precio o puede ser intercambiado por un salario. Nuestro sistema se sostiene basado en el mismo pensamiento que considera a un árbol convertido en un mueble de mayor valor que un árbol vivo.

    Es así que los árboles sólo tienen valor en la medida que pueden ser productivos para el mercado. Favoreciendo así, que lo natural convertido en un insumo es más valioso para nuestra sociedad que si está vivo en su hábitat natural. 

    Así los humanos que son de “mayor valor” pueden aportar a los fines económicos que se han establecido como lo importante. La expresión artística, el cuidado, la filosofía, la reproducción, los saberes ancestrales, el amor, la ética, toman una prioridad menor porque no suelen ser productivos económicamente. Aún teniendo una importante relevancia en la dirección que toma la humanidad son invisibilizados, ignorados o totalmente desconocidos para las economías de mercado. 

    Es entonces que desde estas narrativas o paradigmas estructurales —como lo son los mitos del desarrollo, el pensamiento fragmentado y la obsesión sobre el desarrollo— que se erige la definición más popular de la sostenibilidad: “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades propias” (UN citando a la Comisión Brundtland de  Naciones Unidas en 1987, 2023). 

    Este concepto delimitó la agenda mundial y con ello a la palabra “sostenibilidad”. El detalle de esta definición es que se sustenta bajo el paradigma de que lo natural es un recurso y que hay que “cuidarlo” para no perder nuestro derecho a seguir explotándolo en un futuro. 

    De esta forma, la sostenibilidad que hoy se conoce es un simple accesorio más, como unos lentes o una bufanda que puede portar una nación, sociedad, empresa o persona. 

    Buscando un nuevo centro: la vida:

    El arte de repensar la sostenibilidad requiere de valorar todos los pasos previos que hemos tomado como civilización hasta el momento; y al mismo tiempo, legitimar esa necesidad de transformar lo que antes se conocía para buscar formas que funcionen con la realidad que nos acontece. 

    Por lo tanto, hay que desincrustar a la sociedad y naturaleza de la esfera económica para darle su propia autonomía y libertad para expresarse (Polanyi, 1944). La economía, el desarrollo y el progreso se colocan en espacios de redefinición para poner en el centro la vida misma.

    Hablar de la sostenibilidad como una definición estática y estándar para todos, tan consternada por encajar en el sistema económico actual, es precisamente lo que la limita a explorarse en sus diferentes expresiones.  

    La sostenibilidad como una pregunta que invita a cuidarnos mutuamente: 

    DePuis y Ball (2007), mencionan que la sostenibilidad no es un problema a resolver con que se deba encasillar a una sola definición, sino un marco de pensamiento que invita a otras formas de pensar. 

    Es decir, más que una respuesta, la sostenibilidad es una pregunta que abre la posibilidad a: ¿cómo construir sistemas que ayuden a sostener la vida?

    La sostenibilidad para alinearse a algo tan diverso, complejo, interconectado y dinámico como la vida, tiene que tener en sus principios comunes estas mismas similitudes. Así como la vida se adapta a los muchos encuentros que tiene con otras vidas, también la sostenibilidad puede respetar sus procesos autónomos sin perderse en la fusión con otros.  

    Está claro que redefinir la sostenibilidad no es una respuesta concreta, estandarizada y concisa, sino una pregunta en constante transformación que nos coloca en un territorio común para que nuestros diversos caminos de “estar siendo vida” puedan entrelazarse, sostenerse y cuidarse. 

    Al menos eso va desde mi perspectiva en estos momentos de mi vida, pero me interesa saber: y tú, ¿qué sentipiensas al respecto?

    Bibliografía:

    Escrito por Mitzi González estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales por la Universidad del Medio Ambiente, ubicada en Acatitlán, Valle de Bravo, México

    Escrito por Patricia Cuevas estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad por la Universidad del Medio Ambiente, ubicada en Acatitlán, Valle de Bravo, México

  • La vulnerabilidad: un territorio común para trabajar las diversas sostenibilidades

    La vulnerabilidad: un territorio común para trabajar las diversas sostenibilidades

    La presente, es la segunda de cuatro entregas (2/4) que busca reflexionar y redefinir la sostenibilidad de manera práctica, desde los aprendizajes y experiencias obtenidas en la Maestría en Proyectos Socioambientales de la Universidad del Medio Ambiente 

    La sostenibilidad es una práctica que cuenta con una diversidad de manifestaciones. Su diversidad de expresiones es su fortaleza. 

    Sin embargo existe una tentadora necesidad de estandarizarlo todo. El tema es, que la sostenibilidad para acoplarse a los sistemas de vida, requiere flexibilidad, variabilidad y resiliencia, pero sobre todo ser diversa.

    Al mismo tiempo, y por más diversa que sea, hay puntos en común donde podemos encontrar espacios para practicarla en grupo. Porque la personalización de las prácticas de sostenibilidad, si bien, va a variar de persona a comunidad, también tiene sitios comunes para explorar en colectivo. La sostenibilidad es una pregunta en constante transformación que nos coloca en espacios comunes que conectan nuestras diversas formas de vivir para sostenernos y cuidarnos. 

    Dicho esto, el reto se encuentra en hallar los territorios comunes para trabajar en colectivo la sostenibilidad. Porque no es posible hacer una práctica real de la sostenibilidad sin tomar en cuenta la interconectividad que nos une a todos. 

    En resumen, significa que la única manera de encontrar un territorio común para practicar la sostenibilidad es precisamente viviéndola desde aquello que todo ser vivo comparte: nuestra naturaleza vulnerable. 

    Sentir para conectar. Por Mitzi González. 2023 

    Sentir para conectar: 

    En el momento de traducir los pensamientos en acciones concretas, comenzamos a interactuar con el mundo. Esas creencias sujetas a visiones o narrativas que tenemos se reflejan en esta experiencia de contacto con el otro. Es en nuestra sensibilidad y en una visión alineada a explorar la sostenibilidad que encontramos un espacio común para conectar con otros sentires, pensares y saberes. 

    De acuerdo con Brene Brown, autora del libro “El Poder de la Vulnerabilidad” define la vulnerabilidad como “como incertidumbre, riesgo y exposición emocional. Sin embargo, también menciona que es el lugar donde nace el amor, la pertenencia, la alegría, el coraje, la empatía, la responsabilidad y la autenticidad”. 

    El territorio compartido para trabajar esa sostenibilidad, está en nuestra capacidad de sentir. Como seres vivos, reconocer nuestra sensibilidad nos ayuda a interpretar el mundo y esas interpretaciones nos ayudan a elegir acciones y pensamientos para interactuar con él. Elegir interactuar desde un posicionamiento que pone en el centro la vida y acepta las diversidades en la sostenibilidad, es la oportunidad para atender también lo que sentimos. 

    La vulnerabilidad como territorio para conectar:  

    Encontramos que el inicio de un trabajo activo hacia integrar la sostenibilidad como una práctica de nuestro ir viviendo suele ser el dolor que nos genera ver esta escasez de armonía con el entorno. La desesperanza que puede venir acompañada de rabia, apatía, dolor o hartazgo es una oportunidad de encuentro de sensibilidades. 

    Consideramos que sentir miedo y dolor son aspectos que cualquier ser vivo ha experimentado. La capacidad sensible es un espacio generoso en el que al sumergirnos, podemos conectar de una forma más profunda  con otros seres vivos. 

    Desear la transición:

    Practicar la sostenibilidad encuentra sus puntos en común, en aquello que inició el movimiento hacia ello. Generalmente puede ser esta sensación de incomodidad o de inconformidad con el propio estilo de vida o el de otros, o hacia las consecuencias generadas por el deterioro ambiental. 

    Como menciona Herrero (2013), para que esta civilización evolucione requiere desear la transición. Esto significa que tiene que desear integrar a su vida formas más sostenibles de vivir. Se debe partir de reconocer la sostenibilidad como la vía para seguir siendo vida. Es decir, debe surgir desde nuestra propia libertad y autonomía elegir la sostenibilidad. 

    La sensibilidad de la vulnerabilidad:

    Antes de llegar a eso, empecemos por la apertura, por el territorio común de inicio: nuestra sensibilidad. Esta capacidad de sentir el dolor que nos genera nuestras actuales formas de vivir. Ahí en nuestra agencia individual encontramos el dolor y una necesidad que nos empuja a sanarlo. Por lo que es el deseo de transicionar a formas más armoniosas de estar siendo en vida, la que nos conduce a tomar un posicionamiento ético político donde comenzamos a repensar, de manera muy frecuente en este asunto, y por lo tanto tomar acciones que funcionen como piedra angular para reiterar nuestra práctica de la sostenibilidad.

    Herrero (2013) menciona  en las Miradas Ecofeministas…. que “lo individual también es político”. Nuestra capacidad de reconocer los sentires y con ello el dolor puede conducirnos a querer anestesiar ese dolor, o bien, desde un sitio de libertad y agencia hacía querer sanar. 

    El reto compartido es sentir ese dolor, sin caer en la tentación de anestesiarlo, y con ello encontrar la fuerza para hacer las transiciones que necesitamos. 

    Al movernos para iniciar la búsqueda de sanar nuestra relación con el medio que nos rodea, encontraremos que también sanamos nuestra propia relación interna. 

    Reconocer que las emociones de desesperanza son un territorio común para practicar la sostenibilidad. Se trata de compartir la dificultad, la incertidumbre, la rabia digna, la urgencia y la incomodidad. 

    La incomodidad que nos mueve a sanar:

    Cualquier practicante de sostenibilidad, por definición entonces, estará en los límites de la incomodidad pues ahí es donde, a modo de indicador, entenderá mejor su relación con el mundo y con ello los ajustes que quiera hacer en el camino. No es posible practicar la sostenibilidad sin permitirse sentir. 

    Entonces, el territorio común que encontramos es la sensibilidad con énfasis en aquellas sensaciones que pueden ser difíciles de digerir. La incomodidad, el error, la desesperanza y las brechas entre lo que queremos ser y lo que vamos siendo pueden ser espacios de innovación. Nos ayudan a iterar en el camino de la práctica de la sostenibilidad. Es vestirnos de fisuras, celebrar nuestras grietas y compartir con otros un camino que está íntimamente interconectado. 

    La sostenibilidad se practica desde su totalidad, reconociendo nuestra vulnerabilidad y por ende nuestra capacidad de sentir como espacios comunes para descubrir las manifestaciones diversas del acto de vivir. 

    La valentía de elegir ser vulnerables:

    A partir de esas grietas que encontramos existe la oportunidad de iniciar una búsqueda desde la libertad y dignidad hacia lugares que nos puedan sanar. Hay libertad en ese instante en el que elegimos una y otra vez el valor de sentir y aceptar nuestra naturaleza vulnerable. 

    El territorio común entonces es ese momento donde diferentes practicantes eligen la valentía de ser vulnerables para transitar hacia formas más amorosas de estar siendo vida. Es decir, que en la práctica de la sostenibilidad, encontramos la oportunidad común de honrar nuestras vulnerabilidades desde espacios de valentía, y libertad para movernos hacia lugares más armoniosos de vivir con el ambiente y los otros.  

    Eso digo ahora, tal vez mañana cambie de opinión, pero por lo pronto, ¿Qué diferencia hace para ti leer esto?

    Bibliografía: 

    • Herrero, Y. (2013). Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible. Revista de Economía Crítica.
    • Mies, M. (1993). El mito de recuperación del desarrollo . Ecofeminismo: Teoría, crítica y perspectivas. Instituto de la Mujer. Barcelona
    • Brown, B. (2016). “El poder de ser vulnerable” Urano: México

    Escrito por Mitzi González, estudiante de la Maestría en Proyectos Socioambientales por la Universidad del Medio Ambiente, ubicada en Acatitlán, Valle de Bravo, México

  • La Ruptura Epistemológica durante el desarrollo de mi labor como educadora ambiental

    Por Mariana Lazcano Ferrat, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

     

    ¿Cómo nos acercamos a la Ruptura Epistemológica desde la Innovación Educativa?

    Con la ruptura epistemológica construimos el conocimiento a partir de acontecimientos, dones, provisión (planeación), creamos momentos en tiempo/contenido no lineal para generar compromiso de acercamiento, hacer cosas juntos y compartir la experiencia con el descubrimiento (dando-se y recibiendo-se) ya que se basa en una relación de trato entre sujetos que respetan su subjetividad y sus inteligencias iguales.

     

    Desde la Práctica

    Su práctica es gozo. Es atenta al entorno y simultáneamente al interior de nosotros y las relaciones que construimos, es diferenciada, responsable, ética, en comunidad, pone al centro el expertise de nuestra vida, prevalece la escucha activa y la confianza de hablar de nosotros mismos, con hospitalidad de pensamiento (disposición, apertura) y actitud de cuidado.

     

    Desde los Artilugios Pedagógicos

    Los artilugios se diseñan para modificarse en el momento de ser implementados porque se enriquecen al momento de desplegarse, son creativos, de lenguaje transformable, planeados y flexibles, construyen la cooperación persona –naturaleza – persona (la naturaleza como otroriedad que se expresa, se siente y re-siente), responden al tiempo de lo que es posible, son ágiles y lentos, con orden desordenado.

    En este intento de otra cosa, el artilugio estimula la mirada apreciativa hacia la naturaleza, el alrededor, lo cómodo e incómodo del sol, del agua, del aire, del suelo, de la flora y de la fauna.

    Es una invitación a sentir a la naturaleza desde adentro, de hacer conexión, de aprender de nosotros y de ella en simultáneo. Asomarnos al interior de nosotros para explorar lo que nos hace sentir, comprometernos y tomar acción a partir de ahí.

    El artilugio se construye con la oportunidad que nos da el ave que pasa, la marea que sube, el insecto que zumba, la sombra que enfría, el viento que circula, la emoción que se apodera, la curiosidad que emerge y la reflexión que se desborda. Y así con todo, el artilugio se puede desechar y suplir por la simple activación sensorial en silencio y en paz.

     

     

    La Ruptura Epistemológica implica una Apuesta Política

    El intento de otra cosa tiene una política de igualdad, de crear en conjunto y de aprender de los errores propios y comunes. Propone sacar a los niños y jóvenes de las aulas de concreto para que vivan el aprendizaje en libertad, con la piel en contacto con la naturaleza.

    Se reconoce a la naturaleza como génesis, indispensable invitando a observar nuestro comportamiento. También se promueve el actuar en cohesión, en escuchar, en reglamentar en conjunto para el bien y seguridad colectivo. Resulta indispensable el cuidado del otro, el cuidado de la naturaleza, la conexión entre acto- pensamiento-sentimiento-emoción. Nos movemos hacia reconocer la importancia de la vida y su fragilidad planetaria.

    Buscamos la confianza para compartir-nos en pensamiento y acción, para crecer juntos y apoderarnos de nuestras propuestas de acción para transformar el mundo. Un hilo conductor de la apuesta política es transitar por la zona del desarrollo próximo de la mano de unos y otros.

     

    ¿Dónde queda el rol de la facilitadora de aprendizajes en todo esto?

    Las habilidades que debe tener un facilitador que promueve el andamiaje en aula natural debe ser capaz de elaborar las estrategias básicas:

    Reconocer y valorar el conocimiento y cultura del otro: escucha activa y mediación, pedagogía de la ternura.

    Diseñar la conversación libre y estructurada: paciencia para facilitar la verbalización, evita el control intelectual e incorpora la palabra del otro en la propuesta de aprendizaje

    Contextualizar ágilmente lo visual, auditivo y verbal: reconocer la otroriedad abiótica y biótica del contexto y de las personas, presentar los conceptos, ideas y vocablos utilizando los elementos y sus relaciones. Agilidad mental para no cosificar el miedo, la renuencia y emociones que se interpongan en el deseo de curiosear desde los artilugios.

    Modelar y narrar: es maestro porque ejemplifica el cuidado, la ternura, la paciencia, el respeto, así como los actos que llevan al aprendizaje.

    Le da su lugar a la naturaleza: permite que el andamio natural sea el que guíe la práctica educativa en conjunto con la comunidad. Respeta los ritmos naturales del sol, la luna, el viento y es sensible al cansancio, la sed y el hambre del participante.

    Curiosear, callar y preguntar: elabora preguntas, estimula el intercambio de opiniones respetuosas, modela la escucha activa y la doble escucha, respeta el tiempo de dar. Pregunta sabiendo que quizás no hay respuesta y está dispuesto a ser habitado por la palabra de los demás.

     

    La Ruptura Epistemológica en el Colectivo

    Su carácter colectivo permite propuestas ricas en ideas, fértiles en predicciones y alternativas de salidas abiertas a la propuesta de aprendizaje basada en proyectos.

    Ser un ente colectivo en el trabajo en Aula Natural es un reto para medir y auto regular el impacto en los sitios que nos reciben. Somos consientes de uno y de todos, planeamos para uno y el todo, considerando la otroriedad natural.

    Sin embargo, al exponernos a los elementos como individuos permite el aprendizaje situado y es flexible para la integración de población neurodivergente, justamente porque estamos todos al cuidado de todos. Juntos transitamos hacia la zona de desarrollo próximo.

     

    Los valores dentro de este proceso innovador en la Educación Ambiental

    Los valores que caracterizan a El intento de otra cosa es el respeto, la solidaridad, la apertura ,el gozo, la tolerancia, la inclusión, el amor, el cuidado, la responsabilidad, la reconciliación y la coherencia. No es intención de trabajarlos bajo una definición única de valores, más bien es el reconocimiento de los propios valores para compartirlos y vivirlos.

    Se puede enfocar en trabajar algunos en específico para cada sesión de Aula Natural basados en la Taxonomía de Bloom, en sus dominios: afectivo, cognitivo, psicomotor y de conocimiento. En particular es interesante poder trabajar en significar los valores personales, nuestra postura, nuestra congruencia para poder regenerarnos y desarrollar habilidades de alto orden, habilidades blandas y autodeterminación.

     

    Bibliografía

    1.Acosta-Gonzaga, E.; Ramirez-Arellano, A. Scaffolding Matters? Investigating Its Role in Motivation, Engagement and Learning Achievements in Higher Education. Sustainability 2022, 14, 13419. https://doi.org/10.3390/ su142013419

    2. Smartpimaryed. (2015).THEORY: DAP Developmentally Appropriate Practice (Part 3): The Affective Domain. https://smartprimaryed.com/2015/11/15/theory-dap-developmentally-appropriate-practice-part-3-the-affective-domain/

    3. Sijen (2012) Sharing learningand teaching practices and insights. Is Higher Education lacking its affective dimension?. Taxonomy Circles – Visualisations of Educational Domains https://sijen.com/tag/affective-domain/

    4. Gotzone Barandika1 , Javier I. Beitia2 , María-Luz Fidalgo2 , Idoia Ruiz-deLarramendi (2015) A PROCEDURE TO ADAPT SOME COGNITIVE TOOLS TO THE SELF-LEARNING

    OF CHEMISTRY Departamento de Química Inorgánica, Facultad de Ciencia y Tecnología, University of the Basque Country (SPAIN) https://www.researchgate.net/publication/280305360

    5. Joan Carles Mèlich. (1996). “El texto como otro”. Ars Brevis, 2, pp. 269- 278.

    6. Benjamín Berlanga Gallardo. (2015). “Romper, romper, romper: subvertir el orden de lo educativo. La experiencia de los posgrados de la Universidad Campesina Indígena en Red

    (México)”. La Piragua, 41, pp. 84-92

    7. Benjamín Berlanga Gallardo. (2020). Cinco ideas sobre la profundización del apagón pedagógico en tiempos de pandemias y los retos de la pedagogía del sujeto. Documento preparado para el curso de verano de la maestría en Pedagogía del Sujeto y Práctica Educativa, julio 2020.

    8. UCIRED. “Acerca de la hospitalidad del pensamiento: de la cordialidad en el trato con el otro”. Documento sin editar.

  • Proceso de integración para el trabajo final de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública

    El tomar la decisión de estudiar una licenciatura generalmente involucra considerar diversos aspectos de la vida de un estudiante, buscando desarrollarse profesionalmente en lo que considera es la mejor opción para su trayectoria de vida.

    Sin embargo, durante mi trayectoria en la licenciatura, al llegar al noveno semestre mi atención se enfocó en la única materia que cautivo mi necesidad de lucha: el Derecho ambiental. Creo que solo hasta ese momento confirme que había tomado la decisión indicada con respecto a mi carrera.

    En mi caso, mi principal motivación para decidir estudiar la Licenciatura en Derecho fue considerar que ésta me daba las mejores herramientas para luchar por las injusticias sociales y por aquellos que no podrían defenderse por sí solos.

    En particular, desarrollándome en una zona rural rodeada de vegetación tuve la experiencia de crecer en medio del bosque mexiquense, así que me di cuenta de primera mano, de las problemáticas que la marginación provoca.

    Por lo que una de mis mayores motivaciones era apoyar a los campesinos mexiquenses, para que ellos -mis vecinos- consiguieran salir adelante sin explotar su entorno, agua, tierra o bosque, sin medida.

    Al paso de los años, sin darnos cuenta realizamos actividades que son perjudiciales para el manejo más sustentable del os recursos naturales que tenemos disponibles en el entorno, provocando un menoscabo de difícil o inclusive nula reparación a largo plazo.

    Inquietudes de la formación como agente de cambio

    Y es aquí donde he escuchado algunas posturas que me hacen sentir inquieta; “los recursos se dividen en renovables y no renovables” “la naturaleza sigue su curso” “no es la única ni primera vez que le sucede esto al planeta” “tenemos que vivir y aprovechar los recursos”, “la tecnología nos va a salvar”.  Y esta última en generaciones más jóvenes: “nosotros tenemos que reponer lo que ustedes han descompuesto”.

    Entonces en este punto ¿estoy sola en esta lucha? ¿a nadie le interesa? ¿de quién es esta responsabilidad? La realidad, aunque sea dura de aceptar, es que frecuentemente solo somos unos cuantos interesados en defender y proteger al medio ambiente.

    Ya algunos años después y con poco menos de 6 meses de haber comenzado a cursar una Maestría en la UNIVERSIDAD DEL MEDIO AMBIENTE creo que puedo decir con confianza que en esta institución convergen profesionistas de varias disciplinas que me parece comparten mi objetivo.

    Primer semestre de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Publica

    En el desarrollo de mi 1er semestre como estudiante de esta maestría, enfrenté directamente la realidad de las condiciones del actual marco jurídico ambiental mexicano e internacional, notando que aún queda mucho camino por recorrer, así como la constante necesidad de mantener el compromiso de nuestros legisladores para robustecer las leyes en materia ambiental.

    Al día de hoy con ayuda de mis facilitadores de la maestría, comprendo cómo se conecta la metodología de cada una de las asignaturas para lograr el mejor desarrollo de una idea final. En última instancia para que todo aquello por lo que luchas se concrete en un mismo propósito.

    Por ejemplo, a través de un enfoque sistémico y multidisciplinario mi memoria recordó cómo actualmente uno de los principales desafíos para el mejor manejo de los recursos naturales es asegurar que las actividades humanas se rijan por los principios del desarrollo sostenible (Aleksić y Šušteršič, 2020).

    En vista de estos problemas, varios autores y organizaciones, incluyendo particularmente a la FAO, han señalado la utilidad de usar recursos provenientes de ambientes acuáticos, entiéndase pescados y mariscos, para solventar el imponente futuro de una creciente necesidad de alimentos para la población humana.

    Trabajo final del semestre

    Así pues, mi trabajo final se basa en la utilidad de la implementación de cultivos acuapónicos para la promoción del desarrollo sostenible y la mejora de las condiciones de vida de los habitantes del ejido de Los Berros, Villa de Allende, Estado de México.

    A través del desarrollo de un sistema acuapónico se propone impulsar mejoras en la calidad de vida de los habitantes del ejido de los Berros, Municipio de Villa de Allende, Estado de México vía la venta de productos tanto vegetales como piscícolas.

    La acuacultura, definida como el cultivo de animales y plantas acuáticas en condiciones controladas o semi-controladas (Tildwell, 2013) es uno de los sistemas más amigables para la producción sustentable de proteína de alta calidad para el consumo humano.

    Esta a su vez, puede considerarse como una “economía circular” pues involucra la integración de los sistemas de la acuacultura y la hidroponía para multiplicar beneficios en términos de producción de vegetales y de pescado en sistemas de acuicultura.

    ¿Cómo funciona?

    Usando los productos de desecho de los peces como fertilizantes para las especies vegetales, que, utilizando éstos como materia prima para su desarrollo “limpian” el agua donde viven los peces. Así que esa agua puede ser regresada al ambiente acuático con una mejor calidad, en un productivo sistema cerrado (Figura 6) (Tildwell 2013).

    El ciclo del cultivo de peces y vegetales en un sistema acuapónico. Redibujado a partir de la imagen original de Bernstein (2011, pág. 2).

     

    En este sentido, creo que resulta imperante buscar la protección del medio para prevenir, disminuir, y evitar los impactos negativos que las actividades humanas provocan en la naturaleza, algo que tal vez solo se pueda lograr o cuando menos promover, a través de normas jurídicas y políticas específicas que regulen la actividad humana.

    Por todo lo anterior, en mi opinión, el uso de sistemas acuapónicos de producción de vegetales y peces de manera conjunta, circular y sostenible tiene el potencial de impactar benéficamente a la comunidad que lo emplee, más allá del mero beneficio económico que podría derivarse de la conformación de una sociedad cooperativa de producción.

    Proceso de integración

    Considero que el mayor reto de esta propuesta es identificar la influencia que el conocimiento disciplinario e interdisciplinario (en términos de derecho ambiental, política pública, sostenibilidad y pensamiento sistémico) puede aportar a la resolución de una problemática compleja con un aparente origen social y económico.

    Creo firmemente que el ser humano en su relación con el medio debe ser contenido por normas que restrinjan o modulen su campo de acción, su conducta y el uso de recursos.

    Por esta razón, fue emocionante el encontrar que el ámbito municipal considerara los programas de desarrollo desde un punto de vista de la sostenibilidad, algo poco plasmado en otros documentos del propio Estado de México.

    Por ejemplo, existe evidencia de que el Municipio de Villa de Allende está interesado en la promoción o desarrollo de proyectos de desarrollo económico y social a pequeña escala vía la acuacultura/acuaponia.

    Diagrama, vinculación planes de desarrollo, federal estatal y municipal, elaborado por Karmina Alvarez

    Afortunadamente, lo más probable es que esto derive de una alineación estratégica de las competencias de los niveles Federal, Estatal y Municipal.

    Considero entonces que la acuaponía es un sistema subexplotado que podría dar lugar al desarrollo de una gran industria en nuestro país. En general, resultó grato y emocionante descubrir el potencial de producción de una técnica agro-acuícola que ya era utilizada, al parecer, desde tiempos prehispánicos.

    Planta productiva piloto de especies de tilapia y ranas toro en la localidad de Atarasquillo en el municipio de Lerma de Villada, Edo., de Méx, 2018; © AJMC, 2018; con permiso para su uso y reproducción.

    Conclusiones

    El desarrollo humano depende no solo de sus capacidades y estructuras sociales, sino también de su rol cómo un organismo en un hábitat especifico. Así pues, su uso de recursos de una forma planeada y sostenible o explotada y desmedida, se verá necesariamente reflejada en su capacidad de supervivencia futura.

    Tanto desde el punto de vista de la legislación mexicana como del derecho internacional, nuestro proyecto pretende abonar a la defensa de la biodiversidad y los derechos de la naturaleza, respetando los principios rectores del Derecho ambiental.

    Todo lo anterior sugiere la pertinencia de desarrollar sistemas de cultivos de vegetales, en coordinación con cría de peces para el aprovechamiento humano, promoviendo así tanto el desarrollo alimentario sostenible, como el desarrollo socioeconómico y ambiental a nivel local en aquellos ejidos o municipios con las características sociales, orográficas, ambientales y de políticas públicas que así lo permitan o promuevan.

    A manera de conclusión entonces, confiamos en que la generación de proyectos sostenibles desde el potencial permitirá identificar, planear y sistematizar lo necesario para lograr cristalizar un mejor futuro para todos.

    Escrito por Karmina Isabel Álvarez Velázquez estudiante de la Maestría en Derecho Ambiental y Política Pública.

    “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”

    UMA MDAPP 2022

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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    Transformación hacia una vida más agroecológica

    La transformación hacia una vida más agroecológica parte desde la reflexión interna y se expande hacia el entorno exterior. El presente escrito aborda el proceso de acercamiento hacia la agroecología y algunas recomendaciones prácticas y sencillas.

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  • Mi línea del tiempo hasta llegar a la Universidad del Medio Ambiente

    Mi línea del tiempo hasta llegar a la Universidad del Medio Ambiente

    En este espacio quiero contar mi línea de tiempo hasta llegar a la Universidad del medio ambiente.

    • Huellas autobiográficas: 

    Hace algún tiempo que comencé a explorar mi interés por recorrer el mundo buscando lugares, proyectos, personas y pistas de quienes viven en armonía consigo mismos y con el lugar que habitan.

    Me motiva ponerme la mochila de nómada, y los lentes de asombro para descubrirme a mí misma, a las personas y el entorno. 

    En este blog comparto unos trazos de mi línea del tiempo, donde ilustro lo que ha dejado huella en mi búsqueda profesional en relación con llegar a la Universidad del Medio Ambiente, en donde estudié la Maestría de Proyectos Socioambientales MAPS .

    • Búsqueda del bienestar personal y el entorno: 

    Por lo tanto, quiero compartir momentos que para mi han sido significativos en este proceso de búsqueda por la armonía personal y con el entorno. 

    Foto tomada por Monica Tostado, 2018.

    • Un viaje significativo: 

    En el verano 2008, al terminar la prepa, con amigos y el arquitecto @IgnacioUlacia partimos en una combi de Guadalajara a los estados de Oaxaca y Chiapas, en una de las paradas visitamos un proyecto social de alumnos en San Juan Cancuc, aquí me llamó mucho la atención que una universidad tuviera un proyecto social en la comunidad. 

    Me pareció fascinante observar cómo vestían, comían, dormían, oraban. Este viaje fue muy significativo ya que fuimos alojados en casas de  personas locales. En nuestros tiempos libres predominaban caminatas de conexión con la naturaleza. Este viaje influyó en que cambiara de licenciatura a la que estaba por ingresar. 

    • Visitando una Ecoaldea: 

    En 2011 conozcí Teopantli Kalpulli, una ecoaldea con más de 35 años en la búsqueda por integrar salud, permacultura y sociedad, de una forma armónica y práctica. Allí conocí a una amiga y maestra, Beatriz Cardenas, quien nos compartió sus conocimientos sobre cocina vegetariana, astrología y cosmética natural. Poner en práctica estos saberes ha transformado mi estilo de vida.

    • Inicios en la permacultura y agroecología: 

    En el verano del 2012, tuve mis primeros contactos con la agroecología y la permacultura. Tomé un curso de Sistemas Ecológicos impartido por Gerardo Ruiz, el cual fue diseñado en conjunto con su mentor Holger Hieronimi. Este curso estimulando aún más mi interés por conocer más proyectos con temas de construcción sostenible, tecnología del agua, agroecología y cosmética natural.  

    • La Universidad del Medio Ambiente:

    En 2018 me enteré que existía la UMA. En cuanto me fue posible, en enero del 2019 me inscribí a la Maestría de Diseño Arquitectura y Construcción. Destaqué mi interés en las materias lectura de lugar y construcción con tierra. Fue una grata experiencia escuchar la sabiduría de Oscar Haggerman de viva voz y su imperdible documental “El patio de mi casa”. El cual me inspiró a disfrutar las áreas verdes, donde hay vida y simplicidad. Luego decidí que quería ampliar el especto de conocimientos y por esto hice mi transición a la Maestría en Proyectos Socioambientales. 

    Fotografía tomada por Monica Tostado en el taller de construcción con tierra en la UMA.2019.

    • Colaboraciones e inspiraciones en el mundo empresarial:

    En el 2021, en una colaboración con Francisco Bonilla quien lidera Synergy,  empresa y consultora con firmes convicciones en el desarrollo de  proyectos sostenibles con tecnología de agua y eficiencia energética,  encuentro la inspiración y el ejemplo para los proyectos y emprendimientos socioambientales que quiero emprender.

    Este acercamiento al diseño de espacios, aunado a mi pasión por viajar no tanto de forma turística, sino siendo y sintiendo de manera  local, sumado a un fuerte llamado por emprender, me ha llevado a explorar el Agriturismo creando alianzas de hospitalidad para visitantes y amantes del bienestar. De donde surge el reciente emprendimiento social llamado “Tejiendo Casas” en conjunto con mi compañera Alexis Gutiérrez, el cual fue planteado como nuestro proyecto de titulación  de la Maestría de Proyectos Socioambientales y Green MBA, el cuál fue presentado durante el mes de junio 2023 en la Universidad del Medio Ambiente.

    Durante el  2023, me he visto impulsada a tejer una red de personas y lugares que comparten la búsqueda de temas afines a vivir en armonía con la naturaleza, llevando el cuidado de uno mismo, las personas, la biodiversidad, el lugar a emprendimientos prácticos y reales. Los cuales puedan sumar conocimiento a mis intereses en hospedaje, intercambio cultural, conexión con la naturaleza, tejido social, alimento agroecológico, innovación, y explorar de esta manera el planeta tierra.

    • El futuro: 

    Nos puede ayudar, en esos tiempos difíciles, a recordar que: “el amor no es solo una relación, sino que también es un asunto del alma “(Tomas Moore, 2009) .

    Sigo en la búsqueda de un mundo sustentable y regenerativo, donde el bienestar personal, de los seres que me rodean y del entorno son la brújula. 

    Al terminar la maestría en Proyectos Socioambientales MAPS  en la UMA en junio 2023, empiezo una nueva etapa donde me cuestiono mis creencias, y me acompaña la red de personas que he conocido, junto con una buena cosecha de aprendizajes. 

    Finalmente, invito al lector a hacer una breve recapitulación de los eventos y motivaciones le llevan a la UMA y compartirla. 

    Elaboración de Mónica Tostado Mónaco, Maestra en Proyectos Socioambientales 2023. 

    Bibliografía sugerida:  Tomas Moore (2009) El cuidado del alma: cultivar lo profundo y lo sagrado en la vida cotidiana.  

     

  • Mi experiencia sobre la nueva forma de pensar y vivir la Innovación Educativa

    Por Paola Andrea Charria Espinosa, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Cuando me preguntan qué Maestría estoy haciendo, suelo responder: “Es una maestría en pedagogía… (pausa) con enfoque socioambiental”. Por alguna razón evito usar el nombre de “Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad”. Siento que no me van a entender, o que sueno un poco pretenciosa.

     

    Con esta corta introducción, no quiero juzgar ni criticar el nombre que la Universidad otorga al Máster. Es simplemente la introducción sobre lo que compete a este texto. Mi objetivo es llegar a explicar lo que significa ahora para mí la “Innovación Educativa” y por qué en ciertos contextos me resulta difícil nombrarla.

     

    Sin duda, los profesionales encargados de estructurar el pénsum de la maestría, hicieron un gran esfuerzo en el armado de este estudio de profundización, e intuyo, que nombrarla de esta manera va más allá de un ejercicio de adjetivar o etiquetar un producto en pro del marketing académico.

    Nombrar, nominar, nos ayuda a distinguir una cosa de otra. Y esta distinción también hace parte de la “innovación”. La idea de ser/hacer algo diferente. Pero no se trata de nombrar las cosas de otra manera y que éstas sigan siendo las mismas de base. El nombre elegido para el máster implica cierto grado de responsabilidad, de compromiso. “Innovación Educativa para la Sostenibilidad” casi resulta ser una promesa, un anuncio de cambio.

    Mi experiencia del aprendizaje y la transmisión de saberes

    Mi intención al referirme a la maestría como “pedagogía con enfoque socioambiental” no es tanto por reducción, sino por traducción. Quiero darle a entender a mi interlocutor que lo que estoy tratando de hacer es un estudio sobre la educación y las formas como hacemos la educación.

    Esa parte que nos resulta tan fundamental como seres humanos que es la experiencia del aprendizaje y la transmisión de saberes; y que, en esta universidad, en especial, se esfuerzan por darle un lugar importante a la naturaleza e intentan que los miembros de la comunidad educativa seamos conscientes de nuestro vínculo de coexistencia con ella y la urgente necesidad que tenemos de preservarla.

     

    Quizás, el pudor que siento al referirme a la Maestría, es que en la frase “innovación educativa” hay implícita una crítica al orden actual. Hablar de innovación en el ámbito pedagógico tiene que ver con que las cosas en el mundo no están funcionando y es necesario hacer algo nuevo, algo diferente.

    La crisis actual nos resulta evidente a todos. Sin embargo, es mucha la confianza que las personas depositan aún en los sistemas educativos tradicionales, y hablar de la necesidad de cambio en aquellos modelos, me resulta intimidante. Por alguna razón, temo que mis comentarios resultarían insultantes para quienes sí tienen fe en ese tipo de prácticas educativas.

     

    Sin embargo, la misma Maestría me ha ofrecido respuestas: Lo que tendría que hacer, bajo la perspectiva de la “educación desde el encuentro”, es abrir un espacio de conversación. Un encuentro de presencias dispuestas a escucharse y a narrarse desde la experiencia. Sólo así, podría compartir, mostrarme al otro y narrarle por qué desconfío de los paradigmas educativos con los que crecí.

    También sería la oportunidad para hacer en conjunto una crítica a la idea de innovación y revisar las creencias que cada uno tiene sobre lo que implica ser innovador. Entendiendo cómo sucede lo innovador desde las perspectivas: la innovación como genialidad, la innovación como práctica de resolución de problemas a través de procesos racionales técnicos-instrumentales y la innovación como producto.

     

    Ahora bien, si en medio de la conversación con el otro, se diagnostican los problemas y dificultades que conlleva el orden actual, se podría llegar a la idea de la educación como herramienta para resolver dichos problemas.

    No obstante, como concluimos junto el docente Benjamín Berlanga, “resolver problemas no necesariamente es hacer lo diferente”. Y lo que queremos precisamente, es cuestionar, transgredir, romper, subvertir los mecanismos de poder y de control actual.

     

    Y bien, ¿en qué se basa esta idea de que las cosas puedan ser diferentes? Se basa en la idea de la pensadora, escritora y teórica política, Hanna Arendt; quien reflexiona sobre nuestra condición de natalidad: “La natalidad es la condición humana de ser comienzo, y tener la capacidad de comenzar algo nuevo”. Si ser mortal es la constante posibilidad de desaparecer, de pasar de estar siendo a no ser más, ser natal es la constante posibilidad de romper con la regularidad del cadente estar siendo y comenzar algo nuevo, inesperado, incalculable (Murillo 2009).

    Así pues, los seres humanos no hemos nacido para morir, sino para siempre comenzar algo nuevo. A través de las acciones podemos forjar un mundo capaz de crearse ante las preguntas: quiénes somos y quiénes queremos ser. Es la manera como podemos llegar a pensar para cuestionar.

    Es posible que ocurra un cambio de ética cuando seamos capaces de preguntarnos: ¿Esto está bien? ¿Esto es justo? ¿Por qué tiene que ser así? Es primordial que lleguemos a ser conscientes de los dispositivos colonialistas, machistas y patriarcales que nos producen como seres humanos. Y es prioritario activar nuestra memoria histórica, preservar la sabiduría tradicional, la que fue transmitida de generación en generación, en donde la relación con la naturaleza no funciona desde el extrativismo, sino desde el reconocimiento de nuestra interdependencia.

     

     

    Entonces ¿Qué es la Innovación Educativa?

    La innovación en la educación parte entonces de la necesidad y el deseo de cambios profundos y radicales. Porque si es posible hacer lo nuevo, nuestro rol como educadores o transmisores de humanidad; es contagiar a los demás de que todos somos y podemos hacer lo nuevo.

     

    Para ello hay que construir el espacio pedagógico, crear entornos fértiles. Gestionar momentos de interacción, diálogo, conversación, escucha atenta. Disponerse a dar, a donar la palabra y la escucha. Realizar encuentros para hacer comunidad.

    Una comunidad que huye de las relaciones asimétricas y los roles establecidos (docente/alumno). Un espacio de resignificación para hacernos juntos sujetos y construir en comunidad los futuros deseados. Estos encuentros entre sujetos exigen crear condiciones de hospitalidad, acogida, tacto, deferencia. Para ello es necesario instalar un espacio de confianza en donde todos y todas puedan decirse, narrarse a sí mismos desde su propia experiencia.

     

    Ahora bien, ¿por qué para este modelo educativo resulta importante la narración que los sujetos hacen de sí mismos?

    Este pensamiento está configurado desde la creencia de que la crisis narrativa conlleva a una crisis educativa.

    Ya que “no es posible descubrir el sentido de la vida si uno no es capaz de articularla narrativamente. Encontrar un sentido para la vida depende del enmarque que demos a las expresiones significativas adecuadas” (Mèlich 1996).

    La crisis actual de la educación es, entre otras cosas, una crisis de capacidad narrativa y expresiva del ser humano, una crisis lingüística. Esta incluye nuestra relación con el lenguaje escrito, con el texto.

    Este modelo educativo innovador propone emplear la conversación y la lectura como instrumentos, para que, a través de ellos, se puedan generar entornos fértiles que activen la condición de lo nuevo en cada sujeto, hasta llegar a gestar alteraciones emancipatorias. Hasta alterar nuestra realidad actual.

     

    Mi reflexión sobre esta nueva forma de pensar y vivir la innovación es que, la innovación requiere un posicionamiento ético y político en el que debo dar valor a mi deseo de cuestionar y transgredir el orden actual. Que resolver problemas no necesariamente es hacer lo diferente. Pero que, al reconocer mi propia condición de natalidad, se abre la posibilidad de siempre volver a empezar. Que, como sujeto, existe en mí la voluntad de quiebre, en donde puedo ser capaz de decir ¡No, ya basta! Y que, al compartir mi experiencia con los otros, también puedo compartir mis deseos de futuro e intentar construirlo juntos. Porque en el centro de lo educativo están las relaciones humanas y la posibilidad de hacernos juntos.

     

    REFERENCIAS

     

    • Murillo Urrutia, José Andrés (2009). Mortalidad y natalidad, del amor a la acción Heidegger y Arendt Revista internacional de filosofía política. págs. 111-129.
    • Mèlich, Joan-Carles (1996). El texto como otro.
  • La importancia de la evaluación del impacto ambiental y de la existencia de una asociación gremial dedicada a su fortalecimiento

    La importancia de la evaluación del impacto ambiental y de la existencia de una asociación gremial dedicada a su fortalecimiento

    Participación AMIA

    La AMIA busca que todos los actores del sector participemos en la adecuada gestión de este instrumento de política ambiental, utilicemos las mejores prácticas posibles y estemos lo mejor capacitados, para que los proyectos que se realicen en nuestro país se hagan siempre orientados a una mejor gestión de la práctica ambiental, no sólo a nivel nacional sino también internacional.

    En estos años, la asociación ha llevado a cabo numerosos eventos y publicaciones en materia de gestión ambiental que son recurridos por profesionales del sector.

    Asimismo, en numerosas ocasiones, la asociación ha sido consultada por organismos, tanto públicos como privados, aprovechando la experiencia y pericia de sus miembros, para participar en consultas políticas, emitir opiniones de MIAs sometidas a evaluación federal y atender planteamientos relativos a temas de política y normatividad ambientales.

    El bagaje de los miembros actuales de la AMIA es nutrido, tanto en experiencia profesional (agrupando a ingenieros, biólogos, arquitectos, abogados, economistas, entre muchas otras disciplinas), como en distribución en el país, teniendo presencia en prácticamente todas las entidades federativas.

    Para conocer más de este tema La importancia de la evaluación del impacto ambiental (uno.umamexico.com.mx/wp69/)

    Cuarto Congreso Nacional de Impacto Ambiental

     

    Finalmente, es importante destacar que la AMIA ha realizado con éxito 3 congresos nacionales en impacto ambiental, los cuales han generado un cúmulo importante de conocimiento, experiencias y conexiones relevantes para miembros y asistentes externos.

    En este momento, la Mesa Directiva de la AMIA y su gerencia se encuentran organizando el Cuarto Congreso Nacional de Impacto Ambiental, en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, entre el 22 y 24 de noviembre de 2023, con el tema general “Impacto Ambiental y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, el cual promete ser todo un éxito.

    Así, a 10 años de su creación, nuestra asociación puede presumir con orgullo que se ha posicionado como una de las organizaciones gremiales en materia ambiental más importantes del país.

    Escrito por el Mtro. Carlos del Razo Ochoa, Primer Vicepresidente de la Academia Mexicana de Impacto Ambiental, A.C. (AMIA)

     Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente.

    MembresiaAMIA | ¿Te interesa el impacto ambiental? ¿Quieres compartir tu experiencia y recibir retroalimentación de otros profesionistas o consultores en la materia?

    La Academia Mexicana de Impacto Ambiental, A.C. (AMIA) te hace una cordial invitación a incorporarte como socio activo de esta asociación gremial, para disfrutar de este y otros beneficios
    Conoce más sobre la AMIA: http://www.amia.org.mx/

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