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Category: Innovación Educativa

  • Feminismo Comunitario Territorial y su influencia en la Educación Ambiental

    Por Metztli Cerda Asencio, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Para esta ocasión pretendo compartir un poco de mi investigación sobre la propuesta del Feminismo Comunitario Territorial.

    Mi Postura

    Para comenzar, me gustaría enunciar que me coloco compartiendo esta perspectiva del F.C.T. desde los privilegios que vivo siendo una mujer blanca con acceso a diversas oportunidades, a la que le suscitan distintas -no más, ni menos valiosas- pero si otras situaciones histórico-políticas que a las mujeres indígenas y que reconozco que mi visión y experiencia puede presentar  sesgos al abordar esta propuesta, sin embargo, despierta en mí profunda admiración y respeto el trabajo que las compañeras están caminando y me atrevo a nombrarlas desde este lugar amoroso.

    Cabe resaltar que no es propiamente una experiencia que está sucediendo sólo en México, pero sí considero que tiene completa relevancia, al ser gestada por parte de la comunidad Maya que habita, cuida y defiende estas tierras, desde antes que se determinara el territorio geográfico de los países cómo hoy los conocemos. Reconozco también el trabajo en red que realizan con otras grupas de mujeres, en distintas latitudes de América Latina.

    Ellas no se nombran o identifican como una propuesta de educación para la sostenibilidad y no es mi intención colocarlas -o mucho menos limitarlas- en esto, sin embargo, me parece que su recorrido tiene que ver con la regeneración y la vida.

    Día a día, encarnan una experiencia disruptiva en el acto pedagógico y en las siguientes líneas -sin intención de convertir esto en un ejercicio de apropiación- compartiré mi resonancia con su propuesta.

    Mi acercamiento a este movimiento parte de revisar algunas entrevistas hechas a Lorena Cabnal: feminista comunitaria integrante de la red de sanadoras ancestrales del feminismo comunitario territorial y revisando algunos libros que abordan el Feminismo Comunitario Territorial.

    El Feminismo Comunitario Territorial y su potencial educativo

    Me parece que esta propuesta al nacer lejos de la academia, de la teoría y de las propuestas de los organismos internacionales, es un acto educativo profundo y cotidiano, que se vive desde el cuerpo y al cuerpo me ha hablado.

    Encuentro en esta relación pedagógica cotidiana, una invitación a integrar estos saberes, a reconocerlos, a retomarlos e iniciar el camino y descubrimientos propios de la práctica.

    Encuentro en el acto de compartir mi perspectiva del Feminismo Comunitario Territorial un espacio y tiempo muy pertinente, profundamente sostenible, un fértil lugar para practicar una educación innovadora, ambiental, que nos acerca a ser más humanes, más creatives, más solidaries; un lugar dónde re-conocernos, para hacer-nos, existir-nos, vivir-nos, para la relación educativa. Y no me refiero a que todes debamos formar parte de, pero sí escuchar su esencia, su lucha, de ser posible apoyarla, pero sobre todo, llevarla a nuestro quehacer cotidiano.

     

    ¿De dónde viene el Feminismo Comunitario Territorial?

    Como Lorena explica, el Feminismo Comunitario Territorial en Guatemala surge entre  2003 – 2004, a la par de la firma de los acuerdos de paz; luego de 36 años de guerra contrainsurgente.

    Nace de un deseo muy profundo, desde cuerpos indignado de mujeres. En primera instancia, se juntaron a denunciar el hambre, la muerte de muchas mujeres, la muerte de niños y niñas que estaban falleciendo por desnutrición dada la situación de hambruna.

    Cuenta como en esos momentos miraban los acuerdos de paz firmados, pero los sentían muy lejos de la comunidad, y empiezan a juntarse un grupo de mujeres empobrecidas a hacerse muchas preguntas:

     ¿Por qué muchas no estudiaban? ¿Por qué tenían hasta 18 hijos por familia? y así una serie de preguntas que parten de su vida cotidiana.

    Posicionamiento ético-político

    En el año 2005 surge un primer enunciado “defensa de mi cuerpo, como mi primer territorio de defensa”  

    En 2007 con la lucha contra las mineras nombran “la recuperación y defensa de territorio cuerpo tierra” empiezan a plantear estas dos dimensiones: la lucha por los cuerpos de las niñas y de las mujeres haciendo la defensa de la tierra.

    En palabras de Lorena:

    “Hoy el Feminismo Comunitario Territorial es un feminismo que aporta la pluralidad feminista comunitaria continental, nace de cuerpos indignados, de cuerpos que han sido atravesados por las múltiples violencias y empieza a hacer planteamientos bastante fuertes y también empieza a colocar elementos de interpelación a otros feminismos.”

     

    Como Lorena Cabanal dice: “Me convoca a tejer para la red de la vida”.

    Como una resonancia a mi proceso me invita a preguntarme desde mis quehaceres profesionales y personales:

    ¿Cómo generar complicidades para acuerparnos y formar nuevas formas de vida?

    ¿Cómo sentir y hacer espacio a las distintas dimensiones, la epistémica y la cosmogónica?

    ¿Cómo sentir las relaciones, recordando que la naturaleza nos es en el cuerpo, en el alma?

    ¿Cómo aportamos desde aquí para seguir la lucha por la defensa de la vida?

    ¿Cómo sentipensar-me, sentipesar-nos como educadores ambientales?

    ¿Cuál es nuestra responsabilidad política y epistemológica?

     ¿Cómo tejer redes que fortalezcan, que buscan horizontes comunes, dónde todas las voces sean escuchadas, donde las personas que son expertas en sus vidas sean sus dueñas?

    ¿Cómo ser siendo comunidad de la conversación, de la hospitalidad, de la acogida, del tacto, de la deferencia?

    Su Cosmovisión

    Es una propuesta epistémica que tiene su propio modo de interpretar sus realidades y decodifica las opresiones en la comunidad.

    Es una propuesta espiritual, aborda los elementos de cosmogonía del pueblo maya, trae a dialogar las fechas calendáricas y lunares del calendario maya, contiene las diferentes relaciones de numerología de los cuerpos de la red de la vida, habla de diferentes elementos de cosmogonía para hacer una reinterpretación de: ¿porque está rota la red de la vida en las comunidades indígenas?

     

    ¿Qué podemos rescatar del Feminismo Comunitario Territorial como recurso para hacer Educación Ambiental?

    El F. C. T.  es un feminismo en una dimensión que dialoga; aborda la sanación como camino cósmico y político, aborda la memoria de dolor, de duelos, de muchas violencias, de la guerra contra la insurgente.

    Acompaña procesos para la revitalización de mujeres que hacen defensa de la tierra, mujeres criminalizadas, judicializadas, perseguidas, presas políticas, mujeres con órdenes de captura.

    Plantean regresar a la memoria ancestral sanadora de las mujeres con la naturaleza, a las conexiones de la red de la vida. Creen que las mujeres en cualquier lugar del mundo tenemos memoria ancestral sanadora.

    Proponen que, desde los diferentes lugares y territorios, sanar las múltiples opresiones que tenemos, es un acto personal político y consciente.

    Enuncia que la sanación política implica introducirnos de manera personal profunda, consciente y  removernos aquello que nos ha construido el sistema patriarcal por voluntad propia, para así sanar el destierro comunitario, sanar la violencia epistémica, sanar nuestras relaciones con el territorio.

    Encuentran que esta misma sanación, está en las relaciones de amor con la naturaleza, ya que esta no ejerce poder y control sobre los cuerpos, entonces practican e invitan a el sanar con los árboles, sanar con las plantas, sanar con las hierbas, con los ríos, con las montañas, de allí tomar fuerzas, de las fases lunares para poder removernos de las dimensiones de dolor, acuerpar entre mujeres y traer una dimensión de conciencia política de esos acuerdos y con otros saberes plurales de sanación.

    No creen en una receta, no creen que esta manera de sanación se tenga que estandarizar por el mundo, mas bien es una manera que aporta a tejerse con otras propuestas que dialogan en estos tiempos, en otros territorios, estén en la ciudad o en campo.

    Recalcan lo que es importante para esta sanación por la intencionalidad feminista, de no hacerlo, queda en bienestar, en relajación; en tanto tienes una intencionalidad feminista va a interpelar y se van a cuestionar las raíces de opresión, para revitalizarnos y reivindicarnos, con otros erotismos, otras alegrías, otras energías, otros placeres, que se convocan en este tiempo para darnos fuerza vital.

    * Editado por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante y becario de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    ¿Quieres saber más sobre las posturas feministas para hacer Educación Ambiental? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad

    El programa tiene una duración de cuatro semestres y las clases inician en enero de cada año. Únicamente se abre un grupo por año. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

     

  • Artilugios Pedagógicos: Aulas Naturales y su importancia para el desarrollo del Andamiaje Educativo

    Artilugios Pedagógicos: Aulas Naturales y su importancia para el desarrollo del Andamiaje Educativo

    Por Mariana Lazcano Ferrat, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Considero el Aula Natural como un pilar en el método de andamiaje para el codiseño de iniciativas de aprendizaje basado en proyectos y cognición situada; desde mi experiencia reconozco que es efectiva para: la motivación, la autodeterminación, la regeneración personal, comunal y la conexión con el ambiente natural.

    Preferir a las Aulas Naturales surge como un Artilugio Educativo que responde a la inquietud de personas frente a grupo que pretende ofrecer algo diferente en el acto educativo, esto para que sus grupos de aprendices vivan un acontecimiento pedagógico único.

     

    ¿Qué son los Artilugios en Educación?

    Los Artilugios se diseñan como herramientas para el acto educativo, por lo que suelen modificarse en el momento de ser implementados porque se enriquecen al momento de desplegarse, son creativos, de lenguaje transformable, planeados y flexibles; construyen la cooperación persona/naturaleza/persona (la naturaleza como la otredad que se expresa, se siente y re-siente).

    Responden al tiempo de lo que es posible, son ágiles y lentos, con orden desordenado. En este intento de hacer del acto educativo algo diferente, el artilugio estimula la mirada apreciativa hacia la naturaleza, el alrededor, lo cómodo e incómodo del sol, del agua, del aire, del suelo, de la flora y de la fauna. Es una invitación a sentir a la naturaleza desde adentro, de hacer conexión, de aprender de nosotros y de ella en simultáneo.

    Nos permite asomarnos al interior de nosotros para explorar lo que nos hace sentir, comprometernos y tomar acción a partir de ahí. El artilugio se construye con la oportunidad que nos da el ave que pasa, la marea que sube, el insecto que zumba, la sombra que enfría, el viento que circula, la emoción que se apodera, la curiosidad que emerge y la reflexión que se desborda. Y así con todo, el artilugio se puede desechar y suplir por la simple activación sensorial en silencio y en paz.

     

    La Ruptura Epistemológica en las Aulas Naturales

    Con la Ruptura Epistemológica construimos el conocimiento a partir de acontecimientos, dones, provisión (planeación); creamos momentos en tiempo/contenido no lineal para generar compromiso de acercamiento, hacer cosas juntos y compartir la experiencia con el descubrimiento (dando-se y recibiendo-se) ya que se basa en una relación de trato entre sujetos que respetan su subjetividad y sus inteligencias iguales.

     

    Las bondades de educarse en la naturaleza

    Su práctica es gozo. Es atenta al entorno y simultáneamente al interior de nosotros y las relaciones que construimos, es diferenciada, responsable, ética, en comunidad, pone al centro el expertise de nuestra vida, prevalece la escucha activa y la confianza de hablar de nosotros mismos, con hospitalidad de pensamiento (disposición, apertura) y actitud de cuidado.

    Tipos andamiaje en el Aula Natural:

    Sensorial:

    • Elementos bióticos y abióticos que se pueden manipular, escuchar probar y observar.
    • Objetos de colección naturalista (huesos, caracoles, etc.)
    • Caminatas, carreras, estar presente en la naturaleza con los sentidos.

    El propósito es:

    • Conectar ideas.
    • Aprender a partir de narrativas.
    • Aprender a partir del movimiento.
    • Contextualizar ideas, relaciones abstractas naturales.
    • Descubrir nuevos conocimientos.

    Gráfica:

    • Observación etológica directa, reconocer la vulnerabilidad interespecie.
    • Trabajo cooperativo a merced de los elementos.
    • Revisar condiciones climáticas y necesidades específicas para visita de Aula Natural.
    • Planear/construir cooperativamente acontecimientos para la comunidad.

    El propósito es:

    • Sintetizar.
    • Planear acciones.
    • Vincularse con otros para un proceso y hacer algo.
    • Adquirir conocimiento interactuando con otros.
    • Desarrollar habilidades de comunicación y colaboración.
    • Cultivar empatía y mente abierta.

    Interactiva:

    • Manejo de información de eventos/relaciones de factores bióticos y abióticos (creación de tablas, gráficos y narrativas.
    • Reconocer patrones naturales/no naturales y tendencias.

    El propósito es:

    • Adquirir conocimiento con números y datos.
    • Producir ideas y organizarlas gráficamente.
    • Reconocer patrones y tendencias.
    • Relacionar causa-efecto.

     

    La intención de apostar por las Aulas Naturales

    Las Aulas en la Naturaleza representan una política de igualdad, la de crear en conjunto y de aprender de los errores propios y comunes. Propone sacar a los niños y jóvenes de las aulas de concreto para que vivan el aprendizaje en libertad, con la piel en contacto con la naturaleza. Se reconoce a la naturaleza como génesis, indispensable invitando a observar nuestro comportamiento.

    También se promueve el actuar en cohesión, en escuchar, en reglamentar en conjunto para el bien y seguridad colectivo. Resulta indispensable el cuidado del otro, el cuidado de la naturaleza, la conexión entre acto/pensamiento/sentimiento/emoción. Nos movemos hacia reconocer la importancia de la vida y su fragilidad planetaria.

    Buscamos la confianza para compartir(nos) en pensamiento y acción, para crecer juntos y apoderarnos de nuestras propuestas de acción para transformar el mundo. Un hilo conductor de la apuesta política es transitar por la zona del desarrollo próximo de la mano de unos y otros.

     

    ¿Qué se requiere para facilitar en las Aulas Naturales?

    Las habilidades que debe tener un facilitador que promueve el andamiaje en Aula Natural debe ser capaz de elaborar las estrategias básicas:

    • Reconocer y valorar el conocimiento y cultura del otro con: escucha activa y mediación, recurrir a la pedagogía de la ternura.
    •  Diseñar la conversación libre y estructurada: paciencia para facilitar el habla, evita el control intelectual e incorpora la palabra del otro en la propuesta de aprendizaje
    • Contextualizar ágilmente lo visual, auditivo y verbal: reconocer la otredad abiótica y biótica del contexto y de las personas, presentar los conceptos, ideas y vocablos utilizando los elementos y sus relaciones.
    • Agilidad mental para no cosificar el miedo, la renuencia y emociones que se interpongan en el deseo de curiosear desde los artilugios.
    • Modelar y narrar: es maestro porque ejemplifica el cuidado, la ternura, la paciencia, el respeto, así como los actos que llevan al aprendizaje.
    • Le da su lugar a la naturaleza: permite que el andamio natural sea el que guíe la práctica educativa en conjunto con la comunidad. Respeta los ritmos naturales del sol, la luna, el viento y es sensible al cansancio, la sed y el hambre del participante.
    • Curiosear, callar y preguntar: elabora preguntas, estimula el intercambio de opiniones respetuosas, modela la escucha activa y la doble escucha, respeta el tiempo de dar.
    • Pregunta sabiendo que quizás no hay respuesta y está dispuesto a ser habitado por la palabra de los demás.

     

    Hacer Comunidad con las Aulas en la Naturaleza

    Su carácter colectivo permite propuestas ricas en ideas, fértiles en predicciones y alternativas de salidas abiertas a la propuesta de aprendizaje basada en proyectos. Ser un ente colectivo en el trabajo en Aula Natural es un reto para medir y auto regular el impacto en los sitios que nos reciben.

    Somos consientes de uno y de todos, planeamos para uno y el todo, considerando la otredad natural, sin embargo, al exponernos a los elementos como individuos permite el aprendizaje situado y es flexible para la integración de población neuro-divergente, justamente porque estamos todos al cuidado de todos. Juntos transitamos hacia la zona de desarrollo próximo.

    ¿Qué se puede mejorar?

    Esta propuesta de ruptura epistemológica tiene aristas sin pulir. Algunas de ellas dependen de la administración escolar, costos/valor, posturas de los padres de familia, tipo de escuela, variedad de “Aulas Naturales”, tamaño de grupos y facultar a multiplicadores para ampliar el ejercicio.

    Por lo pronto, han embonado teoría y práctica al punto de poder presentar esta propuesta basada en el andamiaje de Vygotsky y Bruner, la Pedagogía del Sujeto de Berlanga y las Taxonomías de Bloom.

    Seguirá la propuesta generando experiencias que al evaluarse y recuperarse se puedan relacionara las teorías que le den sustento. Mientras tanto… a GOZAR de los acontecimientos.

     

    *Editado por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante y asistente de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente

    Bibliografía

    1.Acosta-Gonzaga, E.; Ramirez-Arellano, A. Scaffolding Matters? Investigating Its Role in Motivation, Engagement and Learning Achievements in Higher Education. Sustainability 2022, 14, 13419. https://doi.org/10.3390/ su142013419

    2.Smartpimaryed. (2015).THEORY: DAP Developmentally Appropriate Practice (Part 3): The Affective Domain. https://smartprimaryed.com/2015/11/15/theory-dap-developmentally- appropriate-practice-part-3-the-affective-domain/

    3. Sijen (2012) Sharing learningand teaching practices and insights. Is Higher Education lacking its affective dimension?. Taxonomy Circles – Visualisations of Educational Domains https://sijen.com/tag/affective-domain/

    4.Gotzone Barandika1 , Javier I. Beitia2 , María-Luz Fidalgo2 , Idoia Ruiz-deLarramendi (2015) A PROCEDURE TO ADAPT SOME COGNITIVE TOOLS TO THE SELF-LEARNING OF CHEMISTRY Departamento de Química Inorgánica, Facultad de Ciencia y Tecnología, University of the Basque Country (SPAIN) https://www.researchgate.net/publication/280305360

    5.Joan Carles Mèlich. (1996). “El texto como otro”. Ars Brevis, 2, pp. 269- 278.

    6.Benjamín Berlanga Gallardo. (2015). “Romper, romper, romper: subvertir el orden de lo educativo. La experiencia de los posgrados de la Universidad Campesina Indígena en Red (México)”. La Piragua, 41, pp. 84-92

    7.Benjamín Berlanga Gallardo. (2020). Cinco ideas sobre la profundización del apagón pedagógico en tiempos de pandemias y los retos de la pedagogía del sujeto. Documento preparado para el curso de verano de la maestría en Pedagogía del Sujeto y Práctica Educativa,

    julio 2020.

    8.UCIRED. “Acerca de la hospitalidad del pensamiento: de la cordialidad en el trato con el otro”. Documento sin editar.

    ¿Quieres saber más sobre los Aulas Naturales y otros Artilugios Educativos? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad El programa tiene una duración de cuatro semestres y las clases inician en enero de cada año. Únicamente se abre un grupo por año. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

  • Estrategias para el Aprendizaje In Situ en las Áreas Naturales Protegidas.

    Estrategias para el Aprendizaje In Situ en las Áreas Naturales Protegidas.

    Por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y asistente del área de Innovación Educativa.

    Día Nacional de la Conservación

     

    A partir del año 2001 se conmemora cada 27 de noviembre el Día Nacional de la Conservación, el propósito de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales ha sido el de reconocer la basta diversidad de ecosistemas mientras se procuran los bienes naturales del territorio mexicano.

    Hoy en día México cuenta con 182 Áreas Naturales Protegidas (ANP) de las cuales: 67 son Parques Nacionales, 5 son Monumentos Naturales, 8 son Áreas de Protección de Recursos Naturales, 40 sitios son Áreas de Protección de Flora y Fauna, 44 áreas son Reservas de la Biósfera y 18 áreas son Santuarios.

     

    Reserva de la Biósfera, Tehuacán, Puebla.

     

    Las razones de restringir el acceso y uso de la flora, fauna y otras bondades ambientales tiene como objetivo preservar las cualidades originales de estos territorios; además de mantener la naturaleza para las futuras generaciones, pues también se pretende considerar el potencial de las actividades económicas, espirituales -como actividades religiosas-, recreativas, científicas y educativas.

    De esta manera, el acto educativo en las Áreas Naturales Protegidas es uno de los engranes que mantiene en funcionamiento a la continua preservación de los ecosistemas mediante el vínculo de cuidado que se crea entre las personas que las visitan y la naturaleza del lugar.

     

    Escuela de Tosepan Titataniske, Cuetzalan del Progreso, Sierra Norte de Puebla.

    Ahora bien, ¿cómo hacer Educación Ambiental en las Áreas Naturales Protegidas?

    A continuación te comparto una serie de estrategias valiosas que me han servido para desarrollar incursiones educativas en las Áreas Naturales Protegidas para que tu también te animes a diseñar y a crear tu propia experiencia educativa en el sitio natural que más desees.

     

    Cinco Lagos, Lagos de Montebello, Chiapas.

     

    Conocer el territorio

    Como paso primordial, es importante indagar a profundidad el territorio donde se piensa hacer Educación Ambiental, entre más se identifican las bondades ambientales y los privilegios bio-culturales, más se dispone de herramientas que permitan interactuar con el entorno y crear experiencias profundas con los educandos.

    Saber los motivos principales por lo cuales se protegen esos territorios son fuentes potenciales para desarrollar actividades que involucren el cuidado de dichas bondades.

    Relevancia y contexto

    Ahora es necesario identificar las intenciones de crear estrategias educativas que permitan el contacto íntimo en la naturaleza, aquí te comparto una serie de preguntas detonantes que ayudan a aclarar la visión de cualquier actividad en las Áreas Naturales Protegidas:

    ¿qué deseo que aprendan? ¿qué estoy dispuesto a aprender con mis educandos? ¿qué bondad ambiental quiero destacar de mi actividad? ¿cómo podrán aplicar esto en su vida cotidiana? ¿cómo despertar su sentido de que algo es importante?

    Un ejemplo valioso que me ha ayudado a diseñar actividades de aprendizaje, ha sido imaginar si yo realizara mi mismo taller u actividad, sobre todo, ser honesto con uno mismo y descubrir oportunidades de mejorar la flexibilidad de la dinámica y priorizar la diversión y el contacto como herramientas clave para hacer un aprendizaje entretenido.

     

    Tala ilegal en las faldas del volcán Popocatépetl, Puebla.

     

    Co-diseñar con las y los educandos

    Saber las intenciones de tu estrategia te puede ayudar a tener en claro tu situación actual y la de tus educandos. Cuando analizas la relación que tienen con el medio ambiente, es más fácil reconocer una estrategia adecuada y así decidir si lo que prefieres hacer es una actividad lúdica, o ejercicios de concientización, o tal vez de exploración del entorno.

    Es importante escuchar a las y los educandos, las experiencias profundas en la naturaleza son el resultado de aprender a partir de lo que se admira, lo que se valora y aquello que no se logra entender del todo, es por esto que, entender los intereses colectivos e individuales antes de hacer educación en las Áreas Naturales Protegidas permite una visión más clara sobre el potencial de cada actividad educativa.

     

    Actividades lúdicas

    Es usual que el contacto con la naturaleza profunda ya no es común entre la mayoría de la población, por lo tanto, cuando se visita algún Área Natural Protegida es normal el asombro en las personas, ya que representa una disrupción ante las urbes.

    Las actividades relacionadas al juego, a la movilidad, que fomentan la exploración y la interacción con el medio natural nos acercan a una de las maneras más efectivas del aprendizaje. Cuando se juega, la mente explora soluciones y alternativas alejándose de los riegos posibles y así, permitiendo la asimilación del entorno como algo cercano y seguro.

     

    Santa Cruz Cuautomatitla, Bosque colindante con el volcán Popocatépetl, Puebla.

    Diálogos

    Una parte importante de asimilar el aprendizaje propio y el de los demás, es el de poder escucharse. La creación de círculos de diálogo antes y después de una actividad educativa incentiva la comparación entre lo que se sabía o creía antes en los educandos, y lo que transforma después de la interacción con la naturaleza.

    Cuando los educandos se sientes escuchados, refuerzan el aprendizaje colectivo y se genera un sentido de importancia comunitaria sobre los mismos sitios naturales.

    Educar con el ejemplo

    Como último punto que considero relevante es el de apropiarse de la experiencia de hacer educación en la naturaleza, además de lograr actividades entretenidas, significativas y colectivas, también se aprende a partir de la reproducción de comportamientos.

    Cuando se educa para el cuidado de la naturaleza a través de actos de cuidado al entorno, es más fácil que las personas lo reproduzcan, lo mismo pasa cuando somos congruentes con nuestras acciones y repercusiones ambientales.

    Lo que aquí se pretende evitar es en creer que la educación ambiental se logra solo por contactos esporádicos con la naturaleza. Se trata de crear situaciones que permitan concientizar la realidad actual de los medios naturales e incentivar el actuar a través de la cotidianidad, de los hábitos.

    Por esto se que es importante ejercer a partir del cuerpo propio, ser el ejemplo de que nosotros mismos podemos ser y hacer el cambio.

     

    Fotografías: Autoría propia.

     

    Apoyos complementarios:

    SEMARNAT | Día Nacional de la Conservación

    Biodiversidad Mexicana

     

    ¿Quieres saber más sobre las Estrategias para el Aprendizaje In Situ en las Áreas Naturales Protegidas? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y aprovecha los distintos periodos y porcentajes de becas. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

  • La experiencia educativa en los parques nacionales como herramienta para impulsar la consciencia ambiental

    Por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y asistente del área de Innovación Educativa.

    Recién el 8 de Noviembre se cumplieron 87 años desde que declararon a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl como Parques Nacionales de México, desde entonces, la basta biodiversidad que albergan las faldas de los volcanes ha sido valorada y protegida para preservar su potencial para la investigación científica, y a su vez, por la capacidad de resguardar las bondades ambientales de estos sitios para las futuras generaciones.

    Hoy considero que el contacto cercano con la naturaleza puede influir de manera significativa en la perspectiva de la consciencia ambiental individual, esto lo puedo acompañar desde mi propia experiencia, dado que, durante mi tiempo conviviendo en el Parque Nacional “Izta-Popo” fue cuando decidí estudiar una maestría que me acercara a la Educación Ambiental, por lo tanto, pretendo compartir mi experiencia en remembranza por el aniversario de esta reserva natural.

     

    Mi experiencia de crecer con los volcanes

    Gracias a mi tiempo habitando por los volcanes de Puebla fue como comencé a construir mi vocación profesional, puesto que, tuve el privilegio de vivir cerca de los volcanes, por lo que era habitual viajar para conocer el bosque y -si tenía suerte- también la nieve.

    No fue hasta que -después de muchas visitas- para mi era evidente el cambio en la naturaleza de bosque, sea en su abundancia o en sus comportamientos. Si la nieve duraba varias semanas, años después resistía solo unos días; los cambios del clima y el aumento de la actividad humana eran notables y, en ocasiones, desalentadores. Si bien es un paisaje que acumula la vida desde hace bastantes años, en tan solo unos pocos, ya eran preocupantes los cambios que perduran en los volcanes.

    A todo este impacto que menciono, quiero referirme a las áreas deforestadas de las faldas de los volcanes, también a la frecuencia de los incendios y, sobre todo, a la falta de nieve que suele cubrir el paisaje, además de estos cambios, también se notaban los propios de la actividad humana: el ensanchamiento de los caminos, construcciones sin permisos y demás vestigios -como la basura- del aprovechamiento desmedido por parte de los seres humanos.

     

    Construir mi vocación a partir de la consciencia del impacto ambiental

    Lo que quiero destacar es que reconozco que, mi oportunidad de poder convivir con la naturaleza en su profundidad, sobretodo desde que crecía, me ayudó a entender que esta interacción frecuente fue determinante para apropiarme del entorno natural y así, preocuparme de una manera genuina. Ahora entiendo que los paisajes naturales son protagonistas de las repercusiones ambientales que suceden en todo el mundo, es por esto que, considero valioso el contacto íntimo y constante entre los seres humanos y su contexto ambiental.

    Hoy en día, ya es común tener acceso limitado a las bondades ambientales; por esto se entiende como la dificultad para interactuar con cuerpos naturales como cascadas, o también con otros paisajes naturales -como los bosques y las playas-, sin embargo, si existe -dentro de las posibilidades de los individuos- la capacidad de acceder a los Parques Nacionales Protegidos hacen posible aquello que prefiero llamar como: Experiencias Educativas Profundas.

     

    El potencial de las experiencias educativas en la naturaleza

    El acto pedagógico sucede independiente de aulas y de escuelas, la capacidad de aprender se centra en interpretar -a partir de nuestros sentidos- el mundo exterior y desarrollar comportamientos que procuren a la vida individual, en otras palabras, cuando existen interacciones con el entorno que se habita, cuando se convive con la biodiversidad cercana, es cuando la capacidad de apropiación se refuerza y se puede interiorizar la pertenencia del contexto ambiental.

    Esta manera de desarrollo humano dentro de la naturaleza es común en los pueblos originarios e indígenas, mismos que procuraron las distintas áreas naturales que -hoy en día- son Parques Nacionales en todo México, por lo tanto, son evidencias esenciales de que reconocer que uno de los comienzos dentro del desarrollo de la consciencia ambiental sucede a través de la apropiación del contexto ambiental.

     

    Mediar el aprendizaje entre mi comunidad y su contexto ambiental

    Ahora con esto entendido, recuperé las intenciones de procurar aquello que me importa, fue también el motivo por el que dedique mis diversos esfuerzos en promover la cultura de la visita a los volcanes acompañados de una educación ambiental que fomente el cuidado del territorio y reconozca la capacidad humana de injerir en la salud de los entes naturales. Acompañado de la fotografía, los recorridos guiados, los construcciones de materiales orgánicos y locales me permitieron ser uno de las y los que construyen puentes entre la consciencia ambiental colectiva y el impacto socioambiental en el contexto.

     

    Mi consciencia ambiental para llegar aquí y ahora

    Aún recuerdo la última vez que visité el refugio de la Joyita en el Iztaccíhuatl, era Diciembre del año pasado (2021) y contemplaba la poca nieve que le quedaba a la cumbre del volcán; me encontraba haciendo un recorrido para observar los cientos de metros que ha reducido el perímetro del bosque, sentía nostalgia y también preocupación, tiempo después que ya estaba regresando del recorrido, sabía que quería hacer algo al respecto, me sentía incómodo de no poder compartir mi experiencia del bosque, sin embargo, cuando llegué a la entrada del Parque Nacional Izta-Popo en el Paso de Cortés fue cuando pude recibir un correo con la carta de aceptación para ser becario en la maestría de Innovación Educativa para la Sostenibilidad, aprecié y atesoré ese momento pues me sentía agradecido de poder incidir en aquella consciencia ambiental colectiva que considero necesaria.

     

    Estado actual y mi potencial para incidir en la Educación Ambiental

    Aún considero que no todo esta perdido, así como he podido ser testigo de las repercusiones en los entes naturales, también que logrado reconocer esfuerzos colectivos por cuidar el bosque, asimismo observé programas éticos de reforestación y aprovechamiento de las bondades maderables del bosque, así como comunidades que se han apropiado el bosque y se alimentan de sus componentes, reforzando así, su vínculo de cuidado y dependencia sana entre el bosque y ellos, por lo que aún creo que sí existen alternativas y muchos esfuerzos aún por intentar.

    Ahora solo pretendo dedicar mis esfuerzos a fomentar la consciencia para la preservación de áreas naturales protegidas que son escenario y protagonista de las experiencias educativas que pueden incidir en la vida de las personas, para que así, contagien de su pasión y sus experiencias a más habitantes y fomentar así, la creación de una cultura del cuidado colectivo y ambiental.

     

    Fotografías: Autoría propia.

     

    ¿Quieres saber más sobre el potencial de las Experiencias Educativas en la Naturaleza? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y aprovecha, a partir de octubre, el primer periodo de becas, hasta del 40%. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

     

  • El nuevo rol del Educador

    Por Paulina García Vallejo Urquiza, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    El principio del verdadero arte no es representar, sino evocar.”

    Jerzy Kosinski

    Me parece adecuado comenzar con esta frase del novelista judeo-polaco quien sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y además que fue acogido por una familia campesina polaca y católica. En su obra El Pájaro Pintado de 1965, Kosinski hizo una metáfora entre el ser humano en su estado más indefenso: el niño, y la sociedad en su estado más inhumano: durante la guerra.

    No decidimos qué aprender pero sí podemos decidir qué enseñar

    ¿Quién no tiene una experiencia personal en su historia académica que haya definido sus gustos en la vida? ¿Aún recuerdas cuando un maestro comunicó el entusiasmo y pasión que sentía con los temas que enseñaba?

    El maestro que siente la vocación de servicio que implica su oficio sabe sobre la responsabilidad, pero también de los múltiples beneficios de su profesión.

    Esas experiencias marcan nuestra vida y trazan caminos que algunas veces olvidamos los docentes pues hay una responsabilidad grande en este proceso, pero nos hemos olvidado aún más de la importancia de la educación en la vida diaria.

    El nuevo rol del educador: profesor y estudiante / maestro y aprendiz

    Para repensar el nuevo rol del educador, me gustaría hacer una equiparación entre el educador y el educando, puesto que –dentro del paradigma conductista- el aprendiz se encuentra en una suerte de desventaja frente al maestro. Decimos esto pues carece de las competencias que el educador pretende instruir. Así, deseo ahondar en las desventajas de esta percepción normalizada del desequilibrio en el paradigma educativo.

    El profesor dentro del sistema educativo imperante es considerado por tener superioridad intrínseca. Lo mismo sucede con el alumnado que es percibido como carente de algo que les otorgue validez dentro del sistema educativo.

    Esta idea de diferenciación entre niveles no aporta valor a ninguna de las partes porque atenta contra la apertura hacia las diferentes voces y verdades de ambos sectores. Uno por tener falta de confianza para compartir su realidad y sus conocimientos. El otro por falta de capacidades para abrirse al contexto del estudiante y situar su interacción.

    Las alternativas a la educación tradicional

    Si cambiáramos la ecuación, en donde el profesor fuera quien se encuentra en el peldaño inferior al alumno, entonces se convertiría en maestro, pues es esa humildad, característica de quien ha realizado un trabajo personal para liberarse de lo que no necesita (expectativas, validación externa, deberes impuestos, compromisos sin sentido, pactos o acuerdos inter-generacionales, metodologías descontextualizadas, pedagogías desvinculadas de las circunstancias únicas y particulares de cada individuo) para conectarse consigo mismo y así observarse como iguales. Es entonces cuando ambas partes resignifican su esencia, validan su verdadera pasión y retoman su creatividad.

    En ese momento sucede la magia del aprendizaje, y nos encontramos con el nuevo rol del educador: cuando dos seres sienten confianza y se encuentran en un momento de cuidado, se da una comunicación en muchos niveles. Se transmite por medio del lenguaje hablado, aunque de igual manera, el lenguaje corporal y visual comunica mucho.

    La consciencia de situarse aquí y ahora le pone energía al momento y entonces sucede que los espíritus se conectan. Ahí nos encontramos con el nuevo rol del educador.

    El aprendizaje profundo

    Cuando se habita el presente, existe un potencial altísimo para generar transformaciones profundas. Además, si esto se vive de una forma integradora en los distintos sitios del aprendizaje como la percepción, los sentimientos y las sensaciones, es posible que el conocimiento se viva en “carne propia” y este aprendizaje sea mucho más trascendente y duradero.

    Este aprendizaje -si el maestro se lo permite- sucede en ambos sentidos, lo cual es beneficioso y motivante para ambas partes y puede ser sostenible a largo plazo. Si es significativo para ambos puede decirse que es un aprendizaje relevante y esto se logra por dos vías, la primera y creo que la más importante es contextualizar el contenido, adaptar el tema al sitio y al público para que en un lenguaje familiar puedan abrirse al tema. El maestro, en este caso, desarrolla una sutil percepción que favorece la innovación y toma el nuevo rol del educador.

    La segunda es hacer relevante el aprendizaje para poder aplicarlo en la vida diaria en cualquier ámbito, buscando así interrelacionar los conocimientos para que ayuden a comprender con mejor precisión y así se transforma en algo práctico en la vida del educando.

    El educador en acción

    Vivir el aprendizaje

    El tiempo y el silencio fomentan la re-conexión con nosotros mismos. Asimismo, tengo fe en que los docentes pueden promover dichas experiencias, que deriven en reflexiones y den pauta para mirar dentro de uno mismo. El nuevo rol del educador está en el maestro que ha realizado un trabajo personal, que se conecta tanto con sus fuentes de entusiasmo como con su vocación. Esto hace posible un ejemplo que pueda servir como experiencia para hacer propios los aprendizajes.

    Como menciona Mèlich (2010), el maestro “no sólo no quiere explicar, tampoco puede, porque la explicitación arruinaría la transmisión, porque la fuerza de lo transmitido radica precisamente en su «poder de evocación»”. A partir de lo anterior, podemos decir que la transmisión maestro-discípulo no es una simple transmisión de enseñanza-aprendizaje sino una «transmisión testimonial», ya que no se puede saber cuánto tiempo es necesario para aprender. Sin embargo, hay factores que hacen accesible el proceso de aprendizaje. Entre ellos, podemos mencionar un ambiente de confianza y respeto que sea incluyente y equitativo, con calma y con tiempo. Este ambiente, además, es uno en el que no se puede planificar ni organizar demasiado.

    Todos somos maestros

    Ahora entiendo el nuevo rol del educador: todos somos maestros pues a lo largo del día estamos transmitiendo con nuestra interacción, a través de nuestra particular forma de ser y el modo de relacionamos.

    La invitación es a tomar esta oportunidad lo más consciente posible para vincularnos de una forma respetuosa y amorosa. Hay que empezar el día como si fuese una obra de arte. Con la sensibilidad y creatividad que los artistas tienen para evocar la equidad, la inclusión y el cuidado.

    Referencia:

    Mèlich, J-C. (2010). Ética de la Compasión. España: Herder.

    *Editado por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante y asistente de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    ¿Quieres saber más sobre los paradigmas educativos y el rol del educador en la actualidad? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad El programa tiene una duración de cuatro semestres y las clases inician en enero de cada año. Únicamente se abre un grupo por año. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

     

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe, y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

     

     

  • Joyas de las Prácticas Narrativas en la UMA

    Por Mariana Lazcano, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad.

    Cuando pensamos en las joyas de las Prácticas Narrativas en la Universidad del Medio Ambiente se nos viene un mundo encima. ¿Cómo delimitar todo aquello que nos ha nutrido como personas y educadoras desde las Prácticas Narrativas? Sin embargo, haciendo un esfuerzo por sintetizar algunos tesoros que este taller deja en quienes estudian la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad, podríamos mencionar cuatro: Contenidos, Mediadoras, Cuentos y Comunidad de Aprendizaje.

    En el primer semestre de la Maestría se cursa el taller de Prácticas Narrativas, las cuales son una caricia al corazón. Ya que la maestría tiene un formato híbrido, como estudiantes tenemos la oportunidad de vivir la práctica en la presencialidad pero también en la virtualidad. Así, se experimenta en grupo un trabajo de exploración personal que tiene cuatro piedras angulares. Estas piedras para mí representan tesoros del proceso de resignificación de nuestra biografía.

    Si aún no conoces la estructura de la Maestría en innovación Educativa para la Sostenibilidad, te adelanto que este taller es parte del Eje especializado de educación. Su prioridad es conocer los principios de las Prácticas Narrativas a través del acercamiento teórico y práctico que nos permiten imaginar cómo vincularlas a nuestro quehacer educativo y a la vida cotidiana.  

    Contenidos

    Los contenidos que desarrollamos nos permiten reflexionar sobre la identidad como un logro colectivo. Asimismo, indagamos sobre nuestra interdependencia y capacidad de co-implicarnos en un mundo en común. Los orígenes de las Prácticas Narrativas se pueden conocer en los textos de Michael White (1980). En ellos, se revisan los conceptos de la cosificación de la persona definiéndose por sus problemas. Así, identificamos la necesidad de separar a la persona de sus problemas. Algo de lo más valioso de las Prácticas Narrativas en la Universidad del Medio Ambiente es que aprendemos que el problema es el problema. Éste frecuentemente está basado en la inequidad estructural. ¿Qué podemos hacer para que estructuralmente la inequidad se modifique? Reconocer los privilegios que están basados en la inequidad y movernos hacia la equidad y la justicia. Hay que reconocer que los problemas son externos y que no forman parte de la identidad de las personas o grupos. Hay que desarrollar la habilidad de distinguir entre el territorio del problema y el territorio de las identidades preferidas. 

    Dentro de los tesoros de las Prácticas Narrativas en la UMA, es que visibilizamos cómo nuestras historias han sido contadas o influenciadas por los discursos dominantes que definen nuestra realidad. Las verdades absolutas que nos han dictado nuestro actuar y que ha derivado en un juicio normativo. En las clases presenciales se llevan a cabo ejercicios acerca del poder en nuestras vidas. También se analizan los discursos tradicionales y modernos, y cómo se internalizan y nos convierten en sujetos dóciles con pensamientos y acciones que están en función al poder.

     

    Mediadoras

    Las mediadoras modelaron valores y actitudes.  Las Prácticas Narrativas en la UMA se facilitan con mediadoras que nos acompañan en el camino de autoconocimiento. Ellas hacen un trabajo basado en valores y actitudes gestando un “entre” docente-estudiante donde nos sentims cómodas y seguras para descubrirnos y compartirnos. Ellas modelan el trabajo en comunidad desde un lugar que reconoce  la dignidad de las personas, cuidando no dejarnos vulnerables mientras se cuentan historias, ya sea en lo colectivo o en lo individual. Así, se mantienen siempre en el centro del aprendizaje los saberes de todas y cada una de nosotras. Una característica de su facilitación es  tocar sensibilidades para reflexionar siempre con el cuidado de no caer en la tentación de indagar hasta el dolor terapéutico. Para hacer esto, nos mostraron cómo desarrollar la habilidad de la doble escucha y la escucha desde la curiosidad genuina. 

    Cuentos

    Cuentos escritos para niños con mensajes para adultos.  Un elemento detonante de los temas a revisar en nuestra generación fueron los cuentos infantiles, llenos de mensajes atinados. Al parecer, los cuentos te toman de la mano y te llevan a descubrir  tu interior de forma poderosa. Entonces, las moderadoras hilvanan, con su experiencia, ideas, sentimientos, cuestionamientos para dejar que llegues a tus propias conclusiones acerca de ti misma. Gracias a esto aprendimos que hay que entender a las personas y a los grupos como expertos en sus vidas. No podremos colonizar su historia.   

     

    Comunidad de Aprendizaje

    Comunidad de aprendizaje en complicidad. Iniciamos la maestría un grupo compacto de 9 personas con antecedentes muy diferentes, las cuales en unas pocas semanas nos volvimos cómplices. De alguna forma nos convertimos en una tribu en la que todas compartimos parte de nosotras mismas en total confianza, desde el respeto y la prudencia. Para mí fue estremecedor ver que todas abrimos nuestro corazón y poco a poco presenciamos cómo nos transformamos.

    Las joyas de las Prácticas Narrativas en la UMA se centran en la educación

    En conclusión, la Universidad del Medio Ambiente nos ha dado el privilegio de conocer a las Prácticas Narrativas desde una perspectiva muy particular: la educativa. Que este sea el primer taller de la maestría es un gran acierto, puesto que ya no podemos seguir llevando a cabo nuestra práctica desde el colonialismo. Hemos aprendido a reconocer que las personas son expertas en sus vidas y que, a partir de ello, pueden detonar poderosas formas de aprendizaje. Nuestra labor como educadoras es ayudarlas a descubrirlas.

     

    Si estás pensando en inscribirte a la Maestría de Innovación Educativa, hazlo. Encontrarás los ingredientes mágicos para reencontrarte y resignificar tu historia en el Taller de Prácticas Narrativas. Tendrás acceso a moderadoras muy humanas, desarrollarás habilidades para utilizar herramientas versátiles  y una comunidad que te acompañará a transformarte.

     

    Las opiniones incluidas en este artículo son responsabilidad de quien las escribe y no reflejan la postura, visión o posición de la Universidad del Medio Ambiente.

  • El valor de las comunidades de aprendizaje en la naturaleza

    Por Edgar Alan Flores Paredes, estudiante de la maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y asistente del área de Innovación Educativa.

    Pronto se cumplen nueve meses desde que emprendí mi travesía en la Universidad del Medio Ambiente, en mi rol de estudiante de maestría y de asistente del área de Innovación Educativa para la Sostenibilidad. A partir de ello, coincido con la propuesta en que las Comunidades de Aprendizaje me han otorgado experiencias que yo denomino profundas e íntimas con mis colegas y con mi entorno natural.

    De ser a estar siendo

    Para valorar la remembranza de mi tiempo en Valle de Bravo comparto mi experiencia de estar siendo un aprendiz más dentro de una comunidad en constante cambio y encuentro con el contexto ambiental.

    Si algo he re-significado de mi aprendizaje en esta etapa de mi vida es el potencial de las experiencias profundas en la naturaleza acompañado de mi comunidad de aprendizaje.  Se trata de la convergencia entre inquietudes e intenciones individuales que se encuentran con las de otras personas dentro de un entorno -natural y seguro-. De esta manera, se propicia la bienvenida genuina a la otredad de las y los demás aprendices.

    El valor de la común unidad

    Esto lo veo reflejado en los diálogos que se cultivan dentro nuestras clases en el bosque. Siento que ahí construimos un espacio donde las opiniones son bienvenidas y las perspectivas son genuinas y diferentes. Esto es valioso porque no niega la otredad de mis colegas: refuerza nuestro encuentro como habitantes de diferentes contextos y se facilita un entorno seguro para compartir y aprender. Así fortalecemos el valor de las comunidades de aprendizaje.

    También he observado que interactuar de esta manera con mi comunidad refuerza el sentido de colectividad. Puedo decir que siento que el vínculo entre estudiantes se refuerza con amabilidad y complicidad.

     

    ¿Cómo se logra una Comunidad de Aprendizaje?

    Es cierto que la construcción de una comunidad de aprendizaje no es una casualidad, -como yo lo veo-. Existen factores primordiales que determinan si un colectivo de personas logra germinar y constituirse primero como una Comunidad de Diálogo. Para esto, es esencial el ideal del colectivo: aquella motivación multilateral que facilita entablar conversaciones con un otro.

    El ideal no requiere ser claro al intentar producir una conversación. Preguntas poderosas suelen bastar para cuestionar de manera colectiva el porqué de estar aquí, el porqué del encuentro con el otro. Así podremos interpretar en comunidad los posibles detonantes de la conversación y encontrar el valor de las comunidades de aprendizaje.

    Herramientas para co-diseñar

    Pero ¿cómo propicio preguntas poderosas para iniciar una comunidad de diálogo? Son pertinentes las herramientas didácticas y pedagógicas que permitan interactuar entre integrantes y observar con detenimiento las acciones y conclusiones de todas y todos.

    Algo importante al construir preguntas y dinámicas para el aprendizaje, es que requieren ser divertidas. Si es posible, utilizar el cuerpo o, de preferencia, interactuar con el entorno. Esto facilita las opiniones de una misma actividad pues el punto de vista de cada integrante puede ser una postura sincera de cómo queremos abordar los temas: desde lo que sentimos, lo que opinamos, o lo que interpretamos. El entorno donde estas conversaciones se permiten son los cimientos de una Comunidad de Diálogo.

    Mi experiencia en mi Comunidad de Aprendizaje

    Ahora, pasar de un sitio donde el diálogo puede florecer a una común unidad entre individuos que aprendan radica en la capacidad de mediar el aprendizaje colectivo. Este es el paso más valioso. Requiere tiempo y consistencia en construir, pues se pretende valorar y aceptar la capacidad de autonomía y de intimidad entre los integrantes mientras comparten su trayecto del estar siendo aprendices de sí mismos.

    Es aquí -tras 9 meses- que el co-diseño de mi comunidad de aprendizaje continúa. El valor de las comunidades de aprendizaje requiere esfuerzo individual y mejorar la relación conmigo. Así, puedo habilitar mi capacidad de autonomía y practicar mis habilidades de comunicación para desarrollar mi intimidad con los demás.

     

    Cerrar la brecha entre lo que decimos y lo que hacemos

     

    Sigo considerando que trabajar la congruencia socio-ambiental es un esfuerzo que continúa detonando conversaciones entre mis colegas, amigas y amigos. He decidido escuchar para formar una Comunidad de Aprendizaje, y continuar las interacciones de nuestras inquietudes y motivaciones dentro de espacios naturales. Este es, para mí, el valor de las comunidades de aprendizaje

     

    ¿Quieres saber más sobre el valor de las comunidades de aprendizaje y el potencial de las experiencias profundas en la naturaleza? Inscríbete a la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad y aprovecha, a partir de octubre, el primer periodo de becas, hasta del 40%. Escríbenos a pda@umamexico.com.mx y efp@umamexico.com.mx

  • Del storytelling a las prácticas narrativas en contextos educativos

    Del storytelling a las prácticas narrativas en contextos educativos

    Cuando leí el título, sabía que lo quería. No tanto para mis hijos, sino para mí misma: “Una niña hecha de libros” aunque, a mi gusto personal —muy personal— leería mejor el título “Una niña hecha de historias”; entonces pensé en encontrar caminos que me llevaran del storytelling a las prácticas narrativas en contextos educativos.

    Una niña hecha de libros, de Oliver Jeffers, está publicado por el FCE (2021)

    Como Wendy Darling, desde muy niña descubrí el gusto por contar historias: a mi hermana, a mis primas, a las muñecas con las que jugaba a la escuelita. O esta es otra historia de mí que me cuento… Bruner (1996) fue quien usó la historia de Peter Pan como pretexto para explicar el acto narrativo. Para él, los cuentos ayudan a crecer a los niños de la historia, a significar sus experiencias y a ser conscientes de su propio ser siendo entre un pasado y un futuro. ¿Es posible llevar las prácticas narrativas a un espacio de educación formal o informal?

    Wendy Darling, personaje de Peter Pan, dede James Matthew Barrie (Wikipedia 2022)

     

    ¿Prácticas narrativas en contextos educativos?

    Cuando escuchamos esta frase imaginamos que estamos hablando de clases de literatura o de redacción, storytelling para sonar más moderno. Pensamos que quizá aprenderemos nuevas técnicas para dar esas materias, pero en realidad lo que se nos ofrece es un espacio para resignificar nuestra práctica educativa primero, para de ahí poder resignificar las experiencias de aprendizaje en diferentes contextos formales e informales.

    A partir de las prácticas narrativas es posible narrar y narrarnos, contarnos y recontarnos desde lo personal y hacia lo colectivo hacer un storytelling más honesto, que a quienes primero conmueva sea a nosotras mismas, y luego a las demás personas que se identifiquen con estas historias.

    Comunidad de práctica

    El quehacer educativo, desde las prácticas narrativas, hace del docente un partícipe activo del proceso de aprendizaje, construyendo con sus grupos verdaderas comunidades de práctica en las que es posible establecer futuros posibles deseables, desde lo colectivo. Por eso, podemos decir que las prácticas narrativas en contextos educativos nacen en espacios colaborativos, no competitivos, en los que podemos contar nuestras historias, encontrar las semejanzas que tenemos con otras y soñar lo que a todas las personas nos gustaría vivir.Comunidades UMAnas

    Las comunidades de práctica que se construyen desde las narrativas tienen más posibilidades de restaurar saberes y conocimientos. A partir de ellas, nos será posible no solo hablar de comunicación o de literatura, sino también de matemáticas y biología. ¿Qué es lo que nos hemos contado sobre estas áreas del conocimiento? ¿Cómo podemos cambiar la historia?

     

    Storytelling frente al arte de narrarnos

    Storytelling es un anglicismo que se ha vuelto muy popular entre hispanohablantes. Su idea central es estimular la habilidad narrativa para contar historias que logren cautivar a una audiencia con fines más bien publicitarios, al menos en la actualidad, porque el arte de narrar es tan antiguo como la humanidad. Digamos que un buen ejemplo de storytelling, para mí, es lo que hacen las mejores charlas de TED. Cuentan una historia verdadera que de alguna manera se conecta con las personas desde la emoción, para compartir un conocimiento, hallazgo o saber.

    Comunidades UMAnas

     

    Las fórmulas para hacer storytelling abundan en internet, así que no me detendré a tratar de explicarlas. Lo único que me parece importante mencionar es que siempre se parte de la intención. Como si fuéramos de viaje: el destino al que queremos llegar. Lo mismo pasa con las prácticas narrativas: buscamos sueños comunes para encontrar nuevas narrativas que continúen con las historias que queremos contar de nuestras vidas. Lo que distingue a las prácticas narrativas es que nosotras no contamos las historias de las personas. Ellas son quienes aprenden a hacerlo por ellas mismas, en un ejercicio de soberanía educativa en favor del saber colectivo

    Por eso, me parece fundamental que, para poder hacer prácticas narrativas en contextos educativos, seamos nosotras, las educadoras, quienes comencemos a ejercitar el arte de recontar nuestras historias docentes. Que seamos nosotras, personas que nos reconozcamos como hechas de un mar de historias, con el poder de contar la forma en que queremos que continúen siendo narradas.

    ¿Quieres incorporar las prácticas narrativas a tu práctica docente? La Especialidad o Diplomado en Prácticas Narrativas en Contextos Educativos abre inscripciones una vez al año. Recibe detalles y más información escribiendo a pda@umamexico.com.mx. También, si quieres recibir información relevante sobre educación ambiental suscríbete al boletín de la UMA.

    Escrito por Eunice Véliz, asistente del Área de Innovación Educativa

     “Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de los autores y pueden no coincidir con las de la Universidad del Medio Ambiente”

  • Tres ventajas de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje

    Por Mariana Lazcano, estudiante de la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad

    Las prácticas narrativas permiten recuperar la historia personal o colectiva para conectarnos de nuevo con el origen y comprender nuestros actos. El aprendizaje significativo se basa en lo que es relevante para nosotros. Si lo asimilamos para transformar la realidad, vale la pena identificar quiénes somos y hacia dónde quisiéramos caminar en la vida. Esto nos permitirá saber qué queremos aprender.

    Por medio de las Prácticas Narrativas en la Universidad de Medio Ambiente identifico tres ventajas de haberlas incorporado a mi vida como aprendiz:

    1. Comprendo de dónde viene mi actitud hacia el aprendizaje.

    Al revisar mi historia y los contextos en donde tuve mis primeras experiencias de aprendizaje, analicé mis memorias emocionales, físicas, desatinadas y más. Con estos recuerdos y reflexiones se engarza mi pasado y mi presente, por lo que ahora puedo comprender qué factores intervienen en mi actitud hacia el aprendizaje. Así, genero mayor empatía con los procesos de aprendizaje de otras personas a mi alrededor. Manipular estos factores permite mejorar la calidad de las experiencias que tengo en mi propio autodesarrollo y mi vínculo con otras personas en procesos de aprendizaje. Esta es la primera de las tres ventajas de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje.


    2. Mayor claridad en las relaciones de poder en el aprendizaje

    La segunda de las tres ventajas de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje parte de que, al estar en comunidad, es posible que nuestras características personales interfieran en nuestras relaciones y, por lo tanto, en el resultado de nuestro aprendizaje en interacción. Las prácticas narrativas me invitan a disociarme conscientemente de condiciones o problemas que, por momentos, no proyectan la mejor versión de mí misma.

    3. Veo la aplicabilidad de lo que aprendo.

    Cuando sabemos por qué nos interesa aprender e identificamos para qué vamos a utilizar ese conocimiento, nuestro actuar toma relevancia significativa. Somos más eficaces y eficientes. Es más fácil identificar y apreciar las áreas de acción en que podemos ser agentes de cambio evaluando el impacto positivo y negativo que podemos generar tanto en lo individual como en lo grupal. Esta es la tercer ventaja de las Prácticas Narrativas en el aprendizaje.

    La reflexión y el autoconocimiento mediante la revisión de nuestras historias relacionadas con nuestras experiencias en el aprendizaje nos dan la capacidad de incrementar nuestra curiosidad y gusto por saber.

    Te invitamos a que seas parte de la Universidad del Medio Ambiente y descubras tu potencial de aprendizaje utilizando Prácticas Narrativas. Éstas son una pequeña probadita de lo que puedes descubrir en la Maestría en Innovación Educativa para la Sostenibilidad

    Inscríbete al Diplomado o la Especialidad en Prácticas Narrativas de la UMA
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  • Narrativas para la sostenibilidad

    Por Eunice Véliz, asistente del Área de Innovación Educativa

    Una de las cosas más hermosas que nos ha dado la UMA, es la oportunidad de tejer diferentes prácticas para enriquecer nuestros saberes, andares, sueños e intenciones. En esta entrada, Narrativas para la sostenibilidad, te compartimos el resultado de una práctica narrativa que algunas estudiantes hicimos para acercarnos a una definición común sobre la Educación para la Sostenibilidad.

    Para nosotras es importante escuchar todas nuestras voces. De esta manera, podemos encontrar puntos en común y sentirnos incluidas en lo que nombramos. Partimos de una serie de preguntas, las respondimos individualmente y luego tejimos las voces.

     

    ¿Qué entendemos por educación?

    La educación es un proceso metacognitivo. Así, nombramos al mundo y lo que construimos en él. Expresamos nuestras ideas, aspiraciones y sueños, como un acto de amor. La educación es la construcción de una realidad en la que caben otras realidades. Con la educación buscamos otras posibilidades. Desarrollar potencialidades y sabernos herederas del conocimiento de lo humano, de la humanidad, de lo vivo y lo no vivo, de la ciencia, del ser: de los saberes cosmos en general. Estos saberes se transmiten colectiva y culturalmente. Viajan a través del tiempo y el espacio. Nos hacen aspirar a una transformación social en una conversación a favor de la trascendencia.

    Para nosotras, las narrativas para la sostenibilidad en la educación nos permiten sacar lo mejor de nosotras, posicionarnos lo mejor posible para que ser escuchadas y valoradas. La práctica educativa abre los ojos y nos hace mirar, con-movernos por lo que sucede, abrirnos a la posibilidad de, si no vencer, enfrentar el temor en y entre nosotras mismas.

    La educación es una imposición social privilegiada que nos conduce al camino de la libertad intelectual.

    ¿Qué entendemos por sostenibilidad?

    Es una utopía que busca el equilibrio entre los ámbitos ambiental, cultural, social, político y espiritual y otras dimensiones enfocadas al bien común, desde la conciencia de que estamos ancladas a la tierra y el universo.  No estamos aquí solas ni por nosotras solamente: somos parte integral de un todo. Debemos replantear la relación que tenemos con nuestro entorno y con otros seres vivos y no vivos. A partir de esto podríamos mantener la vida en el planeta sin necesidad de intervenir en él, tomando la responsabilidad de nuestras acciones y su influencia en el mundo.

    La práctica sostenible implica un trabajo transversal para una equidad social y planetaria en armonía, sabiéndonos en relación constante de “retroalimentación”. La sostenibilidad nos impulsa a buscar vivir el respeto a los derechos humanos y al bienestar común.

    La sostenibilidad establece relaciones de respeto, responsabilidad y cuidado de la vida entre las diferentes especies que coexisten en el planeta, en una convivencia sana y buena que no permite ningún derroche. Si somos parte de un todo, es imposible sostenernos o mantenernos sin el entendimiento de los orígenes, los procesos, la función, las dificultades de cada quien. Con el entendimiento de nuestra parte más humana, de nuestro rol individual en el sistema complejo que es la Tierra, que se ve reflejado en la equidad y la empatía con otras formas de vida. Con el conocimiento profundo del espacio y tiempo en el que estamos y cómo se conecta con el pasado, el futuro y todos los seres, incluidas nosotras, que pertenecen a ello y cómo podemos ser lo mejor posible, un conocimiento del mejor estado de nosotras y de esta Tierra.

    A través de las narrativas para la sostenibilidad podemos acercarnos a un cambio de paradigma civilizatorio donde se sostiene toda la vida y no la explotación ni dominación de la naturaleza.

    ¿Qué entendemos por educación para la sostenibilidad?

    Leonardo Boff  propone que el aprender a cuidar es una urgencia en la educación en esta fase de la historia. Esto se desarrolla a través del cuidado-amoroso, cuidado-preocupación, cuidado-prevención y precaución.

    La educación para la sostenibilidad debe estar basada en estos preceptos y conectada con la vida. Desde un enfoque de unidad, holístico, nos hemos de reconocer como parte de un todo, del universo. Esto nos lleva a profundizar en el sentido del alma y visualizar una trascendencia que va más allá de lo físico.

    Sabemos que el ser humano es un ser social, natural y tenemos que hacer conciencia de nuestro ser complejo que interactúa en varios niveles. Es necesario darnos cuenta del papel que jugamos en el mundo y hacernos cargo, no desde la culpa sino desde la responsabilidad. Con este principio, crearemos comunidad involucrando un pensamiento ético y actuando también desde la sensibilidad y la responsabilidad. Acompañando y fortaleciendo las relaciones de cuidado en la búsqueda de la equidad, respeto por los derechos universales y bienestar común.

    ¿Para qué necesitamos una educación para la sostenibilidad?

    Mucho del daño que se ha causado no es intencional ni consciente, pero parte de cómo construimos nuestro sistema y cómo nos relacionamos. Necesitamos hacernos responsables de esas relaciones. Es indispensable un acto de sanación que nos ayude a sobrevivir en la incertidumbre y a encontrar herramientas con las que podamos cultivar la bondad, la solidaridad, el amor, la generosidad, y así hacer el bien hacia cualquier forma de vida.

    Pero ¿cuál es el lugar de la humanidad en el mundo y, en última instancia, el del mundo como tal? Hacernos estas preguntas nos ayudará a situar la esencia humana, sus ideas y sueños en un contexto holístico en el cual nos reconozcamos como parte del Universo mirando las otredades como parte nuestra.

    Por eso necesitamos la educación para la sostenibilidad. Necesitamos despertar la conciencia de que nuestra humanidad depende de la naturaleza y necesitamos repensar las bases de coexistencia entre las diferentes especies naturales. Esto será útil para tener una calidad de vida buena y llegar a la plenitud en un entorno natural, social, político, económico y espiritual.

    Sabemos que podemos reconectarnos con la naturaleza, podemos construir, sanar, promover una transformación social a favor de la paz, pero necesitamos transgredir y romper paradigmas y, sobre todo, caminar juntas en este proceso.

    ¿Hacia qué tierra vamos con la educación para la sostenibilidad?

    Buscamos una Tierra donde todos tengamos cabida, en ella, las prácticas holísticas también nos pueden ayudar a conectarnos con el entorno, con los otros y con la naturaleza mediante valores, el sentido de responsabilidad y ética. Así podremos convivir con equidad, empatía, amor y cuidado hacia uno mismo y hacia otras formas de vida. Como efecto de ello alcanzaremos la felicidad, pues no solo tenemos necesidades materiales sino también de conexión, cooperación, acompañamiento y solidaridad.

    En este mundo, queremos que se rescaten la experiencia y los saberes comunitarios, pues creemos que con la memoria histórica y el conocimiento universal podemos soñar otras realidades.

    Vamos hacia una Tierra fértil, donde las ideas se cuiden, donde se preserven y creen sistemas amigables y sanos para el bien común. Por eso, esta Tierra será un lugar seguro para las diferencias, y los seres tendrán unidad en los saberes, culturas, en la armonía con su entorno natural, social y político. El consumo responsable y la felicidad serán regulados por los límites de la Tierra y los ecosistemas.

    Conclusión: narrativas para la sostenibilidad

    Daniel Hernández, Educación para la Sosteniblidad

    Nos hemos dado cuenta de que con la educación para la sostenibilidad caminamos hacia un mundo con bienestar colectivo. La práctica educativa para la sostenibilidad nos acerca a tejer nuevos paradigmas en la Tierra. A partir de ellos podremos sentirnos en bienestar, paz, equidad, tranquilidad y reciprocidad con otros seres y nuestro entorno.

    Cuando tomamos las palabras de otras personas para construir narrativas comunes sentimos que vivimos prácticas interesantes y enriquecedoras. Siendo escucha y hablante, sentimos que nuestras palabras son pronunciadas por alguien más. Vivimos la empatía. Nos sentimos parte del todo. Como si nuestro pensamiento de duplicara en la voz ajena.

    Cuando pronunciamos las narrativas dichas por otras personas las hacemos también nuestras, nos hacemos parte de la unidad. La palabra tiene gran fuerza y en nosotras está la responsabilidad de cuidarla y no manipularla. Porque incluso usando las mismas palabras, creyendo que decimos lo mismo, podemos decir algo distinto. En la historia de la humanidad este ha sido un gran problema. Los discursos basados en narrativas colectivas no siempre han tenido buenas intenciones.

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